Pedro Luis Díaz Lanz (La Habana, —Miami, ) fue un piloto revolucionario del Movimiento 26 de Julio que más tarde desertó para trabajar para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos.
Como piloto, realizó los mayores abastecimientos de armas para los rebeldes de Sierra Maestra, fue el primer jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba y se convirtió en el primer desertor de alto rango que alertó sobre el rumbo comunista de Fidel Castro. Tras haberse exiliado en Florida, pobre y decepcionado, se suicidaría en 2014.
Biografía Primeros años Nacido en La Habana el 8 de noviembre de 1926, en el seno de una familia patriota, su abuelo combatió junto a guerrilleros mambises que en el participaron en las guerras por la independencia de Cuba y las Filipinas. Su padre fue un alto oficial del ejército constitucional cubano hasta 1930. Díaz Lanz se vanagloriaba también de ser biznieto de una hermana de José Martí (1853-1895), prócer de la independencia de la isla. Se graduó de su bachillerato en 1944. Apenas egresado del Bachillerato, estudia dos años mecánica de aviación, comenzando a pilotear aviones a los 20 años y llegó pronto a fungir como copiloto para la compañía aérea Aerovías Q, que transportaba pasajeros y carga entre La Habana y Miami.
Revolución cubana
La dictadura de Fulgencio Batista provocó gran descontento popular. En esas condiciones Díaz Lanz conoció a Frank País, líder de la resistencia urbana en Santiago de Cuba, y poco después entró en contacto directo con Fidel Castro, quien lo designó para la estratégica misión de contrabando de armas y municiones desde Costa Rica y Florida a Cuba por vía aérea, usando la cobertura de piloto comercial. La primera carga de casi 5 toneladas de armas fue llevada desde Puntarenas, Costa Rica, el a un caserío de la Sierra Maestra.
Piloteando un avión de carga donde viajó Huber Matos, la expedición concluyó exitosamente con la entrega de cinco toneladas de armas y municiones a los guerrilleros. Díaz Lanz llevó también abastecimientos bélicos a los combatientes revolucionarios volando desde Venezuela. Se calcula que el 70% de las armas que fueron entregadas a los frentes del Ejército Rebelde en la última etapa de la guerra fueron facilitadas por sus operaciones aéreas. El triunfo de Fidel Castro lo sorprende en los preparativos de un envío aéreo desde territorio costarricense y viaja de inmediato a Santiago de Cuba para encontrarse con las fuerzas rebeldes.
Deserta a Estados Unidos
Con el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959, fue nombrado ese mismo día como jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria, así como piloto personal de Fidel. Díaz Lanz viajó a Camagüey para convencer a los pilotos militares batistianos de que serían respetados por el gobierno revolucionario. En esa oportunidad, Castro les prometió que podrían permanecer en las fuerzas armadas y que cualquier acción anterior sería considerada en cumplimiento de órdenes recibidas. El caso de los pilotos marcó el desencanto de Díaz Lanz con el proceso revolucionario que había ayudado a triunfar. Fidel Castro anuló un primer proceso a los pilotos, inconforme con el veredicto judicial que los consideró inocentes, y procedió a ordenar un nuevo encausamiento. Las condenas se elevaron entonces hasta 30 años de cárcel, pero muchos testigos dicen que fue la intervención de Díaz Lanz en el tribunal la que permitió salvarles la vida.
En cuestión de meses, se convirtió en vocero de oposición a la influencia de los comunistas en el nuevo gobierno revolucionario. El 29 de junio de 1959, Fidel Castro lo relevó de su cargo, y se fue inmediatamente por barco para Florida con su segunda esposa, 3 de sus 6 hijos y Frank Sturgis, un compañero anticomunista. Luego de varios días a la deriva, llegó a Miami el 4 de julio y testificó ante el Congreso de los Estados Unidos sobre las intenciones de Fidel Castro de convertir a Cuba en un país comunista bajo la órbita soviética. El 14 de julio de 1959, Díaz fue entrevistado por el Subcomité de Seguridad Interior del Senado estadounidense, donde hizo entrega de la primera cuenta del movimiento planeado de Fidel Castro hacia el comunismo.
El 21 de octubre de 1959, uno de sus actos más notorios, sobrevoló La Habana en un bombardero bimotor (reportado diversamente como un B-26 o un B-25), junto con su hermano Marcos Díaz Lanz, lanzando un millón y medio de copias de la Carta Abierta al Pueblo de Cuba, donde denunciaba el camino marxista de la revolución. Arrojó los folletos por la escotilla abierta de bombas. El vuelo fue rasante por encima de la ciudad, lo que provocó una balacera indiscriminada de las tropas revolucionárias. Los disparos sin éxito contra el avión causaron lesionados y muertos en La Habana, lo que llevó a informes falsos de bombas lanzadas desde la aeronave. En el día anterior, el 20 de octubre, el comandante Huber Matos dimitía, en protesta por la "penetración comunista" en el Ejército Rebelde y el Gobierno. Los dos muertos y cuarentitantos heridos producidos por los disparos de las antiaéreas contra su avioneta fueron contados como víctimas del bombardeo que le achacaron. Al día siguiente, Fidel lo acusó de bombardear La Habana y vinculó la acción con el caso de Matos, quien había sido ya detenido en la provincia de Camagüey bajo acusaciones de sedición. En una concentración convocada poco después por el gobernante cubano frente al Palacio de la Revolución, una multitud enardecida pidió "paredón'' para Matos y Díaz Lanz.
Agente CIA
En el exilio, Díaz Lanz fundó en 1959 la Cruzada Constitucional Cubana, junto a Frank Sturgis, y se alistó en las misiones organizadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para realizar acciones de infiltración en la isla. Díaz Lanz participó activamente en numerosas operaciones marítimas de contrabando de armamentos en Cuba durante la década de los 60. Se convirtió en un miembro de la Operación 40, un grupo de prominentes activistas anticastristas que debían acompañar la expedición de Bahía de Cochinos en abril de 1961. Este grupo de agentes de la CIA , que incluía exiliados cubanos y miembros de la Mafia, se especializó en la realización de asesinatos secretos y actos de sabotaje.
Muerte Pedro Luis Díaz Lanz se suicidó con un tiro de bala en el pecho en 2008, a la edad de 81 años, después de años de enfermedad y pobreza. Estaba decepcionado con la situación en Cuba y aquejado de trastornos emocionales que han afectado gravemente su salud en los últimos años.
Le sobreviven en Miami sus hermanos Eduardo, Marcos y Yolanda, sus hijos Pedro René, Pedro Miguel, Tania Denisse, Minú e Ivonne, y varios nietos. Otros tres hermanos habían fallecido con anterioridad: Jorge se suicidó en Miami en 1976; Esther María fue asesinada en Miami Beach en 1986; y Guillermo se suicidó por ahorcamiento en La Habana en 1998. Su primogénito Pedro Luis también murió años atrás.
Legado El gobierno cubano lo consideró siempre como un enemigo peligroso y llegó incluso a difundir versiones de su supuesta participación en el asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963. En el exilio, Díaz Lanz realizó diferentes trabajos para sobrevivir, entre ellos el de techero. Su situación económica era precaria y en los últimos años hasta llegó a dormir en su propio automóvil, carente de los recursos para costearse una vivienda. Pero muchos amigos dicen que costaba trabajo hacerle aceptar cualquier ayuda monetaria para su subsistencia. Había abrazado con fervor la fe religiosa.
Véase también Asunto de Huber Matos Asesinato de John F. Kennedy Marita Lorenz Manuel Artime
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Las audiencias judiciales a las amenazas comunistas a América a través del Caribe* La revista TIME: Hacia la Dictadura
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