La ciudad de El Barco fue el nombre de un asentamiento español en el actual territorio de la República Argentina. Fue fundada el 29 de junio de 1550 por Juan Núñez de Prado, siendo la primera población española en la región del Tucumán.

Su fundador debió modificar su emplazamiento en dos oportunidades, debido a la hostilidad de los naturales, las inadecuadas condiciones geográficas y principalmente por el conflicto político con las autoridades de la Gobernación de Chile. Los conquistadores de esa región, al mando de Pedro de Valdivia, entendieron que El Barco se encontraba ubicada dentro de su jurisdicción y por esta razón Núñez de Prado fue desplazado de su cargo. Finalmente Francisco de Aguirre, al servicio de las autoridades chilenas, se hizo cargo del gobierno, trasladando nuevamente la ciudad a un emplazamiento cercano.

Tras este tercer traslado, en 1553, la ciudad de El Barco fue renombrada como Santiago del Estero del Nuevo Maestrazgo.

Antecedentes

En 1543 se produjo la entrada de Diego de Rojas al Tucumán, hecho que produjo el descubrimiento y exploración del territorio del Tucumán por parte de los conquistadores españoles. Durante esa expedición no se fundó ninguna población, sin embargo, quedó establecida la ruta que luego seguirían otros conquistadores.

El 19 de junio de 1549, el presidente de la Real Audiencia de Lima, licenciado Pedro de la Gasca, envió hacia esa región a Juan Núñez de Prado, con la misión de fundar una ciudad e iniciar la conquista de la zona, de acuerdo a la siguiente provisión:

thumb|250px|Licenciado Pedro de la Gasca. Recibido este nombramiento y las instrucciones correspondientes, Núñez de Prado se dedicó a organizar su expedición. Para ello debió efectuar importantes aportes económicos para pagar todos los gastos, armas, caballos, víveres, por un total de 50 000 pesos oro, cometido para el cual contó con el apoyo de amigos de La Plata. El conquistador aportó 30 000 pesos oro y Juan de Santa Cruz 20 000 pesos de la misma moneda.

Tras reunir unos 70 voluntarios (otros autores afirman que 84), Núñez de Prado designó como su maestre de campo a Juan de Santa Cruz y como capellán al dominico fray Alonso Trueno. Para jefe del servicio religioso de la población a fundar designó a fray Gaspar de Carvajal. De esos 70 españoles, 28 habían estado en la entrada de Diego de Rojas, de modo que conocían el camino.

De La Plata fueron a Potosí, donde se le sumaron algunos otros hombres. En abril de 1550, apenas cesaron las lluvias torrenciales de verano, partieron hacia el sur.

La Gasca y Núñez de Prado eran conscientes de que las anteriores incursiones, tanto la de Diego de Almagro como la de Rojas, se habían frustrado ante la valerosa resistencia de los moradores de esa región. Esta fue una de las principales razones por las cuales a Núñez de Prado le costó reunir la cantidad de hombres necesaria.

Por otra parte, La Gasca quiso evitar interferencias entre la empresa de Pedro de Valdivia y Francisco de Villagra y la de Núñez de Prado. Por ello ordenó a Francisco de Villagra que marchara primero a su destino llevando una distancia de por lo menos 30 leguas de ventaja sobre la columna del segundo. También dispuso que Villagra reclutara gente en Guamanga, Arequipa y Cuzco, prohibiéndole hacerlo en Potosí, que era el lugar especialmente asignado a Núñez de Prado para el reclutamiento de su gente.

thumb|Capitán Juan Núñez de Prado. Núñez de Prado dispuso que el capitán Miguel de Ardiles, experimentado conquistador que acompañara en su anterior entrada a Diego de Rojas, partiera primero con destino hacia Humahuaca, por el camino del Inca, al mando de 30 hombres y unos indígenas amigos. En una segunda tanda iría él y quedaría para una tercera tanda Juan de Santa Cruz, que saldría una vez que pudiera completar la cantidad de hombres necesaria. Siguieron la misma ruta de Almagro y Rojas.

Villagra, que iba acompañado por su pariente Gabriel Villagra, obró con la más absoluta mala fe. En un primer momento aparentó acatar las órdenes de La Gasca, pero luego fue directamente a Potosí a buscar gente, privando de ella a Núñez de Prado. Y ya en camino a Chile, no cumplió con la expresa instrucción de ir a 30 leguas delante del grupo de Núñez. Retrasó a su retaguardia, la que fue alcanzada en Talina por la gente que llevaba Santa Cruz a Chicoana para Núñez de Prado.

Los inescrupulosos capitanes de Valdivia, que con su gente conformaban un grupo más numeroso y mejor equipado, despojaron a Santa Cruz de la mayor parte de los hombres, armas, alimentos y equipos que llevaba para Núñez de Prado. En ese encuentro, le quitó al lugarteniente de Núñez los elementos que llevaba, incluyendo a varios de sus hombres, y los llevó hacia Chile para socorrer a Valdivia. Fue así como la expedición de Núñez de Prado quedó muy debilitada. Los Villagra eran mucho más audaces que Santa Cruz y disponían de mayores recursos. A fuerza de mercedes a otorgarse en Chile, lograron que muchos de los soldados de Santa Cruz desertaran y se pasasen a las filas de los que iban hacia Chile.

Cuando Ardiles y su gente ingresaron al actual territorio de la provincia argentina de Jujuy, debieron combatir contra los belicosos omaguacas. Luego tomaron y ocuparon una posición durante dos meses, lo que permitió a Núñez completar su equipamiento y alcanzarlos. De allí siguieron a Chicoana. En ese lugar debieron esperar que llegara Juan de Santa Cruz unos veinte meses. Como este no llegaba, consecuencia de la mala fe de Villagra, Núñez envió a sus capitanes Miguel de Ardiles y Nicolás Carrizo a buscarlo y orientarlo. Tres meses más tarde, Ardiles, Carrizo, Santa Cruz y los pocos hombres que le quedaban llegaron a pie y hechos unos mendigos.

Cuando toda la expedición estuvo completa, continuaron su camino hasta el pueblo de Tucumanaho, donde antes había estado Diego de Rojas. Allí fueron recibidos pacífica y amablemente por los calchaquíes. Luego siguieron por los Valles Calchaquíes, para llegar tras muchas dificultades al territorio selvático de la actual provincia de Tucumán. Para esto siguieron el camino del Inca, que recorría los Valles Calchaquíes y tenía un ramal que comunicaba con el señorío de Tucma (que diera nombre al Tucumán), cruzando la Sierra del Aconquija a través del valle de Tafí. Desde allí, en lugar de recorrer el escabroso valle del río de los Sosa, caminaron por la Quebrada del Portugués, que baja desde la actual localidad de El Mollar, al este de Tafí del Valle, por el valle del río Los Reales o Nevado.

El Barco I

A fines de junio de 1550, llegaron al actual territorio de la provincia argentina de Tucumán, más precisamente a la confluencia del río Los Reales con el río de la Horqueta, donde forman el río Pueblo Viejo. Ese punto, ubicado justo en la transición entre la montaña y el llano, a unos 25 km al oeste de la actual ciudad de Santa Lucía, les permitía controlar la ruta que comunicaba con el Perú y simultáneamente acceder fácil y rápidamente a cualquier punto de las llanuras del Tucma o Tucumán.

Juan Núñez de Prado eligió este lugar para su fundación. Tras analizar el sitio y oír los consejos de sus acompañantes en cuanto al lugar elegido, el 29 de junio de 1550 fundó la ciudad que denominó El Barco. La nombró así en honor de La Gasca, que era natural de la ciudad de El Barco de Ávila (España). Aquella ciudad que se había fundado, representaba el primer asentamiento español en territorio tucumano.

Como lo mandaban las leyes de entonces, el fundador repartió entre sus soldados los solares en torno a la plaza, siguiendo la típica distribución española en damero. Luego instaló el Cabildo, nombró sus autoridades y ordenó la construcción de un fortín para proteger el asentamiento de las arremetidas de los indígenas.

Ceremonia de fundación

Es probable que la fundación de la ciudad de El Barco I se haya regido por un ceremonial solemne, quizás en este caso más solemne aún, ya que se trataba de la primera ciudad que se fundaba en el nuevo territorio.

Estarían presentes todos los capitanes de la entrada, algunos de ellos montados a caballo; los soldados de infantería con sus armas; los civiles; los sacerdotes Trueno y Carvajal vestidos con sus hábitos, las cruces en sus manos, sus breviarios y libros portátiles de oraciones; los yanaconas que los habían acompañado; y los indígenas del lugar que habían sido invitados a acercarse y participar de la ceremonia.

El acto estuvo obviamente presidido por Núñez de Prado, seguramente montado en su cabalgadura, con su armadura colocada pero con su cabeza descubierta y con la espada en su mano derecha. Precedió un toque de caja, pífanos y clarines. Entonces el conquistador hizo el juramento de estilo y mandó colocar el rollo de la justicia, como se hacía en todas las ciudades de Su Majestad. Señaló con su espada e indicó que allí estaría la plaza pública de esta primera ciudad que se fundaba. Agregó que en ese rollo se ejecutaría justicia públicamente contra los delincuentes y malhechores. Por último el señor gobernador echó mano a su espada y efectuando las ceremonias acostumbradas “echó tajos y reveses” y preguntó en voz alta que si había alguna persona que contradijese esa fundación y como no hubo, pronunció la consabida fórmula “por Dios, España y el rey la ciudad de El Barco del Nuevo Maestrazgo de Santiago”. Hecho esto, se hizo sonar la trompeta y flamear el pendón real. Se plantó el cepo, que era la señal de justicia y castigo. Esta ciudad estuvo fabricada con barro, techos de paja y horcones.

Acto siguiente, designó a los miembros integrantes del primer Cabildo. Martín de Rentería y Francisco de Valdenebro fueron alcaldes ordinarios, Rodrigo Fernández fue procurador, y Alonso del Arco, Lorenzo Maldonado y Alonso Díaz Caballero fueron los regidores. Como alguacil mayor fue nombrado Rodrigo de Palos. También fue regidor Juan Núñez de Guevara.Di Lullo, Orestes: El Ceremonial en la historia de los actos oficiales de Santiago del Estero, 1970. Página 70.

Esta ciudad fundada tuvo las siguientes coordenadas: 27º 13’ 00’’ de latitud Sur y 65º 35’ 00’’ longitud oeste.

El grupo de personas que acompañó a Núñez de Prado a fundar la ciudad de El Barco I estuvo integrado por: Miguel de Ardiles, Alonso Abad, Juan Gregorio Bazán, Santos Blázquez, Juan Cano, Francisco de Carvajal, Nicolás Carrizo, Alonso Díaz Caballero, Lorenzo Maldonado, Bartolomé de Mansilla, Gaspar de Medina, Hernán Mejía de Mirabal, Juan Pérez Moreno, Martín de Rentería, Juan Rodríguez Juárez, Juan Rodríguez, Esteban Buenaventura Costilla, Blas de Rosales, Garci Sánchez, Gonzalo Sánchez Garzón, Julián Sedeño, Diego de Torres, Francisco Valdenebro y los padres Alonso de Trueno y Gaspar de Carvajal. Los primeros vecinos habrían alcanzado el número de 60, aunque también se calcula que eran 90.Comadrán Ruiz, Jorge: Evolución demográfica argentina durante el período hispano, 1969.Lizondo Borda, Manuel: Breve historia del Tucumán, 1965. Lamentablemente el acta de fundación en este caso se ha perdido.

Fecha exacta de la fundación: 29 de junio de 1550

Durante siglos, la historiografía indicaba la fecha probable de la fundación entre los meses de mayo y septiembre de 1550, aunque no se sabía con exactitud.

El historiador Gastón Doucet hizo un valioso descubrimiento investigando en los archivos de la Real Audiencia de Charcas. Se trataban de unos extractos de actas capitulares que había ordenado sacar en 1590 el entonces gobernador Juan Ramírez de Velasco. El documento que encontró Doucet decía: “En 1590 el escribano de Cabildo de esta Muy Noble Ciudad de Santiago del Estero, extractando las actas capitulares de la misma, dio fe de cómo, el 29 de junio de 1550, el capitán Juan Núñez de Prado, en nombre de Su Majestad fundó y pobló esta ciudad, que fue la primera de esta gobernación, y le puso por nombre la ciudad de El Barco”.