Itero de la Vega es un municipio y localidad española de la provincia de Palencia, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se encuentra en la comarca natural de Tierra de Campos y forma parte, asimismo, del partido judicial de Palencia. Se ubica en la vega del río Pisuerga, delimitada al oeste en este punto por elevaciones de origen calcáreo que alcanzan los 860 metros en el Otero Largo.
Sus orígenes se remontan a la repoblación efectuada en la zona entre los siglos y tras la intervención de Alfonso III de Asturias, momento en el que se repoblaron la mayor parte de las tierras palentinas. En el Fernando Mentález, señor de Melgar de Fernamental, extendió sus dominios por el Pisuerga y repobló la zona fundando poblaciones, otorgando fuero en el año 950 a Itero de la Vega junto con otras localidades. Ubicada en el Camino de Santiago, ante el aumento de su notoriedad los monarcas se preocuparon del mismo, algo que afectó a Itero con la construcción de su puente en tiempos de Alfonso VI de León.
Lugar de crianza de las infantas Berenguela y Blanca, hijas de Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet, tras los servicios prestados a Enrique IV de Castilla, este concedió privilegios a la localidad, obteniendo sus derechos de soberanía en 1529. Villa de realengo, tras la caída del Antiguo Régimen quedó constituida en ayuntamiento constitucional. Su población ha ido disminuyendo progresivamente desde el último tercio del como consecuencia del envejecimiento de la población y la emigración hacia núcleos más dinámicos. Entre su patrimonio destaca la iglesia de San Pedro, el puente Fitero, la ermita de Nuestra Señora de la Piedad y el rollo de justicia, este último declarado bien de interés cultural en 1966.
Su economía se basa en el sector primario, tal y como ya afirmaban Sebastián Miñano y Pascual Madoz en el . En época contemporánea se dan trigo, cebada y girasol en secano y maíz, remolacha y alfalfa en regadío, junto con ganadería de ovejas y vacas. Entre las celebraciones que tienen lugar a lo largo del año destacan el festival de música Tachurock, cuyo objetivo es recaudar fondos con fines solidarios, y las fiestas patronales de la Virgen de la Piedad, a principios de septiembre.
Toponimia El topónimo de Itero de la Vega está documentado desde la Edad Media, durante la cual aparecía mencionado como Fitero. Este procede de la palabra latina fictum, que significa fijado o clavado; sería por tanto una alusión a un mojón de cierta importancia. Por su parte, el término Vega procede de la palabra de origen ibérico baica, que significa ribera o vega.
Geografía El término municipal de Itero de la Vega, que abarca una superficie de 20,93 km², está situado en el este de la provincia de Palencia, junto al límite provincial con la provincia de Burgos. Su territorio está representado en la hoja MTN50 (escala 1:50 000) 236 del Mapa Topográfico Nacional.
Orografía El municipio se encuentra al noreste de la zona central de la cuenca del Duero, en concreto en el extremo oriental de Tierra de Campos; esta, conformada por depósitos de origen terciario que posteriormente fueron erosionados y recubiertos por sedimentos cuaternarios y caracterizada por su escasa pendiente, se ve alterada en esta zona por el retoque de los cursos fluviales y por las elevaciones de los depósitos calcáreos. Así, su altitud media oscila entre los del vértice geodésico de Otero Largo, al oeste del municipio,— y los , la zona más baja, en el límite este, coincidiendo con el cauce del río Pisuerga.
Edafológicamente, en sus suelos abundan sedimentos de origen Cuaternario en forma de arenas, conglomerados, canturral suelto y arcillas arenosas, propios del cauce y vega del Pisuerga. De origen Neógeno son calizas, margas y yesos en el páramo y, en transición hacia la vega, limos arenosos y arcillas. A nivel económico, las explotaciones se aprovechan de tres materiales: las calizas, que antiguamente se usaron como material de construcción, los yesos, y las graveras, utilizadas como material de firme en la red de caminos.
Hidrografía El municipio se encuentra en la cuenca del río Pisuerga —afluente del río Duero—, perteneciente a la cuenca hidrográfica del Duero. Los cursos fluviales de esta se caracterizan por la irregularidad de su caudal, con estiajes en época estival y crecidas en otoño e invierno debido a la lluvia. Tal es el caso del río Vallarna o los arroyos de Carremarcilla y Chamadilla, todos ellos afluentes del Pisuerga. En cuanto a este, aguas abajo, en la estación de aforo de Cordovilla la Real, posee un caudal medio anual de 19,18 m³ por segundo. Asimismo, el Canal del Pisuerga atraviesa el municipio en dirección norte-sur, siendo utilizadas sus aguas para el regadío.
Clima El clima en el municipio se clasifica como mediterráneo continentalizado, de inviernos fríos con frecuentes heladas, y veranos suaves y secos. La oscilación térmica anual supera los 15 °C mientras que la diaria supera en ocasiones los 20 °C. Las precipitaciones se reparten de forma irregular a lo largo del año, con escasez de las mismas en verano, concentrándose al final del otoño, en los meses invernales y al principio de la primavera.
Según la clasificación climática de Köppen Itero de la Vega se encuadra, debido a sus parámetros pluviométricos, en la variante Cfb, pero con las características propias del clima mediterráneo de veranos suaves, con la media del mes más cálido no superior a 22 °C pero superándose los 10 °C durante cinco o más meses. Sobre la base de los datos de la estación meteorológica situada en Castrojeriz, a 14 kilómetros de distancia, los parámetros climáticos promedio aproximados del municipio son los siguientes:
Historia Edad Media Tras la conquista musulmana de la península ibérica, acaecida en las primeras décadas del , la cuenca del Duero sufrió un proceso de despoblación; desde mediados de dicho siglo la zona quedó abandonada hasta la intervención de Alfonso III de Asturias, a finales del , cuando se repoblaron la mayor parte de las tierras palentinas. Después de la fundación, hacia 872, del monasterio de Sahagún, otro hito destacado fue el surgimiento del primitivo núcleo de Carrión, que serviría como base para repoblar las zonas de Frómista y Osorno, como en el caso de Castrojeriz en 884, y a partir de ahí otros núcleos de su entorno como Santoyo, Boadilla y el propio Itero.
Ya en el Fernando Mentález, señor de Melgar de Fernamental (Melgar de Suso por entonces), amplió su dominio en torno al eje del Pisuerga a través de un condado patrimonial, que repobló fundando poblaciones tanto en tierras leonesas como castellanas, otorgando fuero en el año 950 —aunque pudo haber sido una falsificación posterior— a Itero de la Vega junto con otras poblaciones como Itero del Castillo, Melgar de Yuso, Boadilla del Camino, Santoyo, Santiago del Val, Villella, Zorita, Quintanilla de Nuño, Hinojosa de Roano y Peral del Castillo. Según el texto, los pleitos entre estas villas se juzgarían en Melgar de Suso pero para lo demás cada una tenía su propia jurisdicción. Se defendía a los matrimonios nuevos, a las viudas y a los clérigos y gozaban de cierta libertad respecto a su señor.
El descubrimiento de los restos del apóstol Santiago dio origen a las peregrinaciones a Santiago de Compostela, y así el mismo año de la promulgación del fuero (950) se producía la famosa peregrinación de Gotescalco, obispo de Puy-en-Velay. La notoriedad del Camino comenzó a hacerse mayor y los monarcas se preocuparon de él reparando el camino y construyendo puentes y hospitales, ventajas que también afectaron a Itero, que aparece en el Codex Calixtinus como Puente Fitero. Además de la construcción del puente en tiempos de Alfonso VI de León, antes de 1174 se fundó el Hospital de Puente Fitero por el conde Nuño Pérez de Lara, que quedó encomendado a la Orden de San Juan.
En 1179 o 1180 nació la infanta Berenguela, hija de Alfonso VIII de Castilla y Leonor Plantagenet. Fue criada en Itero por dos nodrizas, Estefanía y Elvira; los monarcas las recompensaron con una finca entre Itero y Lantada y la villa de Fuente Peral, respectivamente. En 1188 nació otra de sus hijas, la infanta Blanca. Fue amamantada por la nodriza Sancha López, que fue recompensada junto a su marido Martín García con tierras según un privilegio del cartulario del Monasterio de Santa María de la Vega. Entre los nobles que confirmaron tal documento se encontraba Pedro Rodríguez de Castro, a quien junto con su mujer Urraca Rodríguez de Guzmán fue confiada la crianza de la infanta en su casa de Itero.
En 1462 nació la princesa Juana, quien fue nombrada heredera de Enrique IV de Castilla; ante tal hecho, los nobles se rebelaron y proclamaron rey a su hermano Alfonso. Enrique pidió ayuda a las poblaciones y, entre ellas, los concejos de Boadilla del Camino, Santoyo e Itero le sirvieron con hombres y dinero, a la vez que solicitaban librarse de la servidumbre de algunos nobles y de atender las demandas de los alcaldes de Melgar y Castrojeriz. Una vez acabado el conflicto, el monarca concedió privilegio a estas tres poblaciones (datado el 19 de junio de 1467). Ante la protesta de los señores de Melgar y Castrojeriz, las poblaciones procedieron a comprar sus derechos de soberanía: Boadilla en 1482, Santoyo en 1520 e Itero en 1529.
Edad Moderna
El 15 de enero de 1573 se documentan ordenanzas municipales, reforma de otras anteriores. En el aspecto religioso, en 1575 se data la regla de la cofradía de Disciplinantes de la Vera Cruz, antes de 1645 ya existía la del Dulce Nombre de Jesús, y en 1713 se fundó la de las Benditas Ánimas, que todavía persiste y celebra su fiesta. A principios de este periodo comenzó a alcanzar relevancia una de las familias más ilustres de Itero, los Piña Hermosa; su miembro más destacado fue Antonio de Piñahermosa, obispo de Salamanca, Málaga y Jaén, Inquisidor General y Presidente de la Real Audiencia y Chancillería de Valladolid. Gracias a sus donaciones se amplió la iglesia parroquial con la capilla Mayor y su retablo y se construyeron los cenotafios de sus padres y el suyo propio. Otra rama de la familia fueron los Tapia de Piña, en una de cuyas líneas paralelas nació Juan de Tapia, guerrillero durante la Guerra de la Independencia.
A mediados del , el Catastro de Ensenada proporciona diversa información sobre la localidad contenida en cuatro volúmenes, en los que aparecen todos los propietarios con los datos de sus fincas. El primero de ellos se refiere a las rentas de la comunidad eclesiástica local, de las cofradías (Dulce Nombre, Nuestra Señora, Santiago y San Sebastián, y Vera Cruz) y de los beneficiados, así como de eclesiásticos forasteros que poseían rentas en Itero, como el cabildo de Aguilar de Campoo, el de Lantadilla, el de las Claras de Carrión y el de Santa Clara de Astudillo. A todos ellos se añadían los restos de dos comunidades desaparecidas, la Encomienda de San Juan de Acre y el Priorato de San Bartolomé de Puente Itero.
El segundo se refiere al Concejo. Entre sus rentas, además de tierras y prados, poseía tres casas, una bodega, un corral, un granero y un molino harinero. Algunas de sus cargas eran para el convento de Santa Clara de Palencia, el de Santa Clara de Carrión, el de San Juan de Extramuros de Burgos o el de Santa Clara de Castrojeriz. A ello se añadían las pensiones de los religiosos que iban a predicar y el coste de varias costumbres religioso-populares. Otros gastos eran de carácter civil como la piedra de afilar, el cirujano, el maestro, el médico, el herrero o el abogado. Los otros dos volúmenes hacen referencia a los particulares; sus fincas con sus medidas, situación y clase.
Edad Contemporánea