El golpe de Estado de 1963 en Siria, llamado por el Gobierno baazista Revolución del 8 de Marzo (árabe: ثورة الثامن من آذار), supuso la toma del poder en el país por el comité militar de la agrupación regional siria del Partido del Renacimiento Árabe Socialista. El plan y la conspiración se inspiraron en el golpe militar exitoso de la agrupación política iraquí del partido.
El comité militar y el grupo de nacionalistas del partido planearon el golpe, aunque el dirigente del partido Michel Aflaq lidero el nuevo golpe de Estado. Los miembros principales del comité militar que llevaron a cabo el plan y su puesta en práctica fueron Muhammad Umran, Salah Jadid y Háfez al-Ásad. El comité recabó la ayuda de dos nasseristas, Rashid al-Qutayni y Muhammad al-Sufi, y del independiente Ziad al-Hariri. El golpe se había planeado para el 7 de marzo, pero se pospuso un día cuando el Gobierno descubrió dónde se iban a reunir los confabulados.
Antecedentes
Precedentes del golpe La Siria moderna surgió en 1920 como Reino Árabe Unido de Siria, regido por el rey Faisal. Este Estado se fundó como reino árabe, no exclusivamente sirio, y defendía el nacionalismo árabe y el panislamismo. Sin embargo, el Gobierno británico, que había ayudado a establecer el nuevo tras la Primera Guerra Mundial, rubricó un acuerdo secreto con Francia y que sirvió para establecer el Mandato francés de Siria y Líbano. El territorio se transformó así en colonia francesa; muchos sirios eran hostiles al reino, que muchos consideraban simplemente un instrumento del imperialismo europeo. Algunos movimientos intentaron crear una identidad siria, en especial el Partido Nacionalista Social sirio, o adoptaron el comunismo y el islamismo. La mayoría de los sirios, empero, continuó considerándose más árabe que siria.
El mandato tenía carácter feudal, y dependía de la oligarquía semiliberal. Este sistema perduró sin cambios hasta el establecimiento de la República árabe Unida (UAR) y creó una sociedad de clases que reflejaba los modos de vida urbanos y rurales. Unas tres mil familias poseían la mitad de la tierra en Siria. La mayoría de las parcelas de tamaño pequeño y medio las poseía la clase media. Unos dos tercios de los campesinos carecían de tierras. Los ingresos agrarios se dividían de manera muy desigual: el 2 % más rico acaparaba el 50 % de las rentas del campo, mientras que la clase media (mercaderes o terratenientes menores), que constituía el 18 % de la población, obtenía otro 25 %. El 80 % restante se repartía el 25 % que quedaba. La alianza entre terratenientes y campesinos se basaba en las diferencias de clases y el enfrentamiento social, lo que la larga llevó a la eliminación de los terratenientes.
El mandato acabó en 1946 debido a un ultimátum británico a Francia que condujo a la proclamación de la independencia siria el 17 de abril de 1946. No obstante, la misma élite que había gobernado Siria durante el mandato continuó detentando el poder y gobernando de la misma manera que antes de la independencia. Sin embargo, la derrota en la guerra contra el Estado de Israel de 1948, tras el ataque de la coalición árabe al recién nacido Estado judío, precipitó la pérdida del poder de la casta tradicional y la intromisión de los militares en la política del país. Husni al-Za'im devino el primer dictador militar de Siria en 1949, pero en 1950, el también oficial Adib Shishakli se hizo con el poder efectivo y en 1953 estableció otra dictadura militar. La entrada del ejército en la política siria destruyó el poder de la antigua oligarquía, lo que permitió que la clase media pudiese empezar a participar en ella. Aun así, aunque debilitadas políticamente, las clases privilegiadas tradicionales siguieron controlando la mayoría de la riqueza del país.
El baasismo surgió en estas circunstancias. El movimiento árabe Baaz lo fundaron Michel Aflaq y Salah al-Din al-Bitar en la década de 1940; otros que también desempeñaron un papel notable en las primeras etapas del movimiento fueron Zaki al-Arsuzi, Wahib al-Ghanim y Jallal al-Sayyid. Akram al-Hawrani fundó el Partido Socialista Árabe (PSA) en 1953 y el Partido Baaz surgió de la unión de este y del Partido Árabe Baaz. La mayoría de los ciento cincuenta delegados que asistieron al congreso fundacional del Partido Árabe Baaz en 1947 en profesionales de clase mediana o intelectuales. En la década de 1950, el partido había establecido una base de clase media urbana. Pese a ello, el Partido Baaz no era una formación puramente de clase media, y desde el principio envió representantes a zonas rurales a atraer nuevos afiliados y crear agrupaciones. En 1956, el partido organizó la primera protesta laboral de la historia siria. Aunque el partido era fuerte, su decisión de admitir miembros de toda la sociedad favoreció el tribalismo y clientelismo dentro de la formación. Los dirigentes de partido soslayaban además los procedimientos y las normas democráticos de la formación política.
El partido afrontó un dilema importante: hacerse con el poder compitiendo en las elecciones o apoderarse de él por la fuerza. Incluso los fundadores, de inclinaciones liberales y democráticas, preferían la segunda opción, alegando la corrupción que caracterizaba los procesos electorales en el país. Antes de tomar poder, el partido suponía que podría compartirlo con Gamal Abdel Nasser en la República árabe Unida (RAU). Pero la RAU resultó dominada por Egipto, y el partido tuvo que disolverse; en 1961, empero, la RAU se quebró debido a un golpe militar que tuvo lugar en Siria. El establecimiento y la disolución de la RAU fueron una catástrofe para Baaz, que se dividió entre los partidarios de la RAU, los que la rechazaban y los partidarios y opositores de la vieja dirección del partido. En 1962, Aflaq convocó un congreso y restauró la formación política. Algunas agrupaciones no habían obedecido la orden de disolución y habían pervivido durante la época de la RAU. Estas se habían vuelto muy hostiles al panarabismo y habían adoptado una ideología socialista radical. El comité militar, que desencadenó la Revolución del 8 de marzo, compartía fundamentalmente sus posiciones.
Situación económica y social miniaturadeimagen|La sociedad siria era de naturaleza feudal, y estaba dominada por los terratenientes y campesinos. La Revolución del 8 de marzo se tacha a menudo de mero golpe militar, pero tuvo muchos aspectos de revuelta popular nacional. La revolución estuvo encabezada por una coalición contraria a la oligarquía formada por miembros de la clase media baja, importantes oficiales del Ejército, minorías marginadas y un número considerable de campesinos animados por la esperanza de cambios en el agro. Los motivos de política internacional que la favorecieron fueron lo artificial de las fronteras estatales trazadas por Francia y la hostilidad en el país a la creación de Israel. La élite tradicional que tomó poder en Siria cuando el país se independizó de Francia era la misma que lo había detentado durante el anterior Mandato francés de Siria y Líbano. La imposición extranjera de las fronteras arbitrarias sin la participación de la población generó descontento. De él surgieron grupos que adoptaron distintas ideologías: el nacionalismo árabe, el panislamismo y el nacionalismo sirio. El carácter popular de la lucha política y la radicalidad de las ideologías hicieron que se propusiesen soluciones radicales para el problema agrario.
El crecimiento de la nueva clase media en Siria incrementó el descontento, ya que la casta tradicional dominaba el sector agrario –el más grande de la economía nacional– y creaba la mayoría de la riqueza. La nueva clase media la componían capitalistas y empresarios contrarios a las clases privilegiadas tradicionales, cuyo monopolio del poder atizó la radicalización de aquella. El Ejército, que en muchos países es conservador y elitista, se radicalizó en Siria por su deseo de acaparar mayor poder y su convencimiento de que la casta tradicional era incapaz de defender el país. Una parte sustancial del Ejército provenía de la nueva clase media o de provincias.
En Siria, las minorías étnicas eran a menudo discriminadas, y la pertenencia a un grupo concreto normalmente conllevaba también la inclusión en una clase social determinada. Los alauitas, drusos e ismailíes por ejemplo, eran grupos étnicos de clase social baja que empezaron a adoptar una variante radical del nacionalismo árabe, el baasismo. Sin el campesinado no podría haberse producido una revolución baasista en Siria. La nueva clase media por sí misma solo podía generar inestabilidad política pero, al unirse al campesinado, volvió factible realización de la revolución. La desigualdad entre los habitantes del campo y de la ciudad, la penetración capitalista en el sector agrario, el acaparamiento de la casta tradicional del grueso de las fuentes de ingresos favorecieron la creación de movimientos agrarios que exigían cambios y se oponían al sistema imperante. La agrupación siria del Partido Baaz Árabe Socialista pudo atraer campesinos jóvenes de movimientos agrarios radicales, y gracias a ello, fue capaz a movilizar a sectores grandes de la población.
Plan En 1962, el comité militar de la agrupación regional siria del Partido Árabe Socialista Baaz se concentró en planear la toma del poder mediante un golpe militar tradicional. Decidió que debía apoderarse de al-Kiswah y Qatana —dos cuarteles militares—, hacerse con el control de la 70.ª Brigada Blindada de al-Kiswah, de la Academia Militar de Homs y la central radiofónica de Damasco. Los jóvenes conspiradores del comité militar se enfrentaban a un régimen en decadencia sostenido por la élite tradicional, que había perdido el poder político.
Para que su golpe triunfase, el comité militar debía recabar el apoyo de parte del cuerpo de oficiales del Ejército. La desaparición de la RAU, unida a los motines, purgas y traslados, habían desorganizado el cuerpo de oficiales y lo habían inclinado a aceptar la agitación antigubernamental. Por entonces, el cuerpo de oficiales estaba dividido en cinco fracciones diferentes: la de Damasco, que apoyaba al Gobierno; la de los seguidores de Akram al-Hawrani; la nasserista; la baasista; y un grupo de independientes. La fracción damascena era enemiga del comité militar, ya que defendía el régimen de Nazim al-Kudsi, y los hawranistas eran rivales del comité por su oposición al panarabismo. Los nasseristas, por el contrario, se coligaron con los baasistas, aunque respaldaban a Gamal Abdel Nasser y abogaban por restaurar la RAU.
La liga del comité militar con los nasseristas hizo que se estableciesen contactos secretos con el coronel Rashid al-Qutayni, jefe del espionaje militar, y el con el coronel Muhammad al-Sufi, el comandante de la brigada acuartelada en Homs. El comité militar ordenó además a un grupo de jóvenes oficiales que ganasen para la causa al principal oficial del grupo de los independientes, el coronel Ziad al-Hariri, que mandaba el frente israelí. La maniobra tuvo éxito y los oficiales enviados al coronel le prometieron la jefatura del Estado Mayor en caso de triunfar el golpe; si este fracasaba, al-Hariri podría negar toda colusión con los confabulados. Al-Hariri se unió a los conjurados porque el primer ministro Jalid al-Azm planeaba a degradarlo.