Los trabajadores pobres son trabajadores cuyos ingresos caen por debajo de una línea de pobreza dada. Dependiendo de cómo se defina «trabajar» y «pobreza», alguien puede o no ser considerado trabajador pobre.

Aunque a menudo se asocie la pobreza al desempleo, una proporción significativa de los pobres tiene de hecho un empleo. En octubre de 2016, según el Instituto de Política Fiscal de EE. UU., 6 de cada 10 hogares con ingresos por debajo del umbral de la pobreza tenían al menos a uno de sus miembros empleado. En España, la mitad de las personas atendidas por Cáritas en 2023 tenían empleo. Principalmente porque están ganando sueldos muy bajos, los trabajadores pobres se enfrentan a numerosos obstáculos para encontrar y mantener un trabajo, ahorrar dinero y mantener su autoestima.

En español también se designa al fenómeno, aunque minoritariamente, con las palabras «pobreza laboral» (48.500 resultados en Google el 3 de noviembre de 2016 frente a los 88.900 de «trabajadores pobres»), traducción deficiente del inglés working poor. Deficiente porque poor, adjetivo y sustantivo, se traduce por pobre, mientras que la palabra inglesa para pobreza es poverty. Además en español el adjetivo «laboral» se emplea para calificar algo que sucede en el trabajo (desigualdad laboral, explotación laboral), no a pesar del trabajo. La formulación «trabajadores pobres» muestra una paradoja (alguien es pobre a pesar de trabajar) que se pierde en «pobreza laboral». Sin embargo, quienes no aceptan que en español el masculino es el término no marcado pueden preferir la segunda formulación para no verse obligados (según ellos; en realidad tal obligación no existe) a escribir «los trabajadores pobres y las trabajadoras pobres».

El índice oficial de trabajadores pobres en los EE. UU. ha permanecido de algún modo estático en las décadas de 1980 a 2010, pero muchos sociólogos argumentan que dicho índice está fijado demasiado abajo, y que en cambio la proporción de trabajadores que experimentan significativas dificultades financieras ha aumentado durante esos años. Cambios en la economía, especialmente el cambio de una economía basada en la fabricación a otra basada en los servicios, ha resultado en la polarización del mercado de trabajo. Esto significa que hay más trabajos en la cima y en el fondo del espectro de ingresos, pero menos en el medio. En España el porcentaje de trabajadores pobres ascendía a mediados de 2016 al 14,8 %, mientras que el porcentaje de pobres entre los desempleados era del 44,8 %.

Hay una amplia gama de políticas antipobreza que han demostrado mejorar la situación de los trabajadores pobres. La investigación sugiere que incrementar la generosidad del estado del bienestar es la manera más eficaz de reducir la pobreza y el número de los trabajadores pobres. Otras herramientas disponibles para los gobiernos son aumentar el salario mínimo en toda la nación, y correr con los gastos educativos y sanitarios de los hijos de los trabajadores pobres.

Concepto de trabajador pobre

En los Estados Unidos, el tema de los trabajadores pobres fue inicialmente objeto de debate público durante la Era Progresista (1890–1920). Pensadores de este período como Robert Hunter, Jane Addams, y W.E.B. Du Bois consideraron la estructura de desigualdad de oportunidades como la raíz de la pobreza y de que existieran trabajadores pobres, pero también vieron una relación entre pobreza y factores morales. En su estudio de los barrios negros de Filadelfia, W.E.B. Du Bois establece una distinción entre personas pobres que trabajan duro, pero fracasan en escapar de la pobreza debido a la discriminación racial, y quienes son pobres debido a deficiencias morales como pereza o falta de perseverancia.

Después de la Gran Depresión, el New Deal, y la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos experimentaron una era de prosperidad durante la cual la mayoría de trabajadores disfrutaron de mejoras significativas en sueldos y condiciones laborables. Durante este periodo (1930–1950), los estudiosos dejaron de prestar atención a la pobreza y a los trabajadores pobres. Sin embargo, a finales de la década de 1950 y a comienzos de la de 1960, algunos estudiosos y políticos norteamericanos empezaron a revisar el problema. Libros influyentes como La Sociedad Rica (1958), de John Kenneth Galbraith, o La Otra América (1962), de Michael Harrington, animaron el debate sobre pobreza y trabajadores pobres en los Estados Unidos.

Desde el inicio de la guerra contra la pobreza en la década de 1960, académicos y políticos de ambos extremos del espectro político han prestado una atención creciente a los trabajadores pobres. Un debate clave actualmente es la distinción entre el trabajador pobre y el desempleado pobre. Los académicos conservadores tienden a ver la pobreza de los desempleados como un problema más urgente que el de los trabajadores pobres, porque creen que el desempleo es un riesgo moral, que lleva a la dependencia del subsidio y a la pereza. En cambio el trabajo, incluso mal pagado, es moralmente beneficioso. Para solucionar el problema de la pobreza de los desempleados, algunos académicos conservadores sostienen que el Estado debe dejar de mimar a los pobres con subsidios.

Por otro lado, académicos y políticos progresistas arguyen a menudo que la mayoría de los desempleados pobres y los trabajadores pobres son bastante similares. Los estudios que comparan a las madres solteras que reciben y dejan de recibir subsidios intermitentemente (porque pierden su trabajo y encuentran otro) muestran que percibir estos subsidios no degrada el deseo de encontrar un trabajo y dejar de percibirlos. La diferencia principal entre el trabajador pobre y el desempleado pobre, sostienen, es que el desempleado tiene más difícil superar las barreras básicas de entrada al mercado de trabajo, como encontrar cuidado asequible para sus hijos, encontrar vivienda cerca de potenciales empleos, o los medios de transporte para ir al trabajo y volver. Para ayudar a que los desempleados pobres entren en el mercado de trabajo, los académicos y políticos progresistas defienden que el Estado proporcione a las familias pobres más ayudas para vivienda, guardería y de otros tipos.

Las discusiones sobre cómo reducir el número de trabajadores pobres también están políticamente cargadas. Políticos y académicos conservadores frecuentemente atribuyen la prevalencia de desigualdad y los trabajadores pobres al exceso de regulación y de impuestos, el cual, afirman, constriñe el crecimiento del empleo. Para reducir el número de trabajadores pobres, los conservadores defienden reducir los subsidios y promulgar leyes laborales menos estrictas. En el bando contrario, muchos progresistas arguyen que el problema de los trabajadores pobres solo se puede solucionar aumentando la intervención del Estado, no reduciéndola. Esta intervención podría incluir reformas laborales (como mayores salarios mínimos, leyes de ingresos mínimos, programas de formación laboral, etc.) y un aumento de las ayudas estatales (para vivienda, comida, guardería y salud).

Medición del número de trabajadores pobres

Absoluta

Según el Departamento de Trabajo estadounidense, los trabajadores pobres «son personas que, durante al menos 27 semanas [del año anterior], formaron parte de la población activa (trabajando o buscando trabajo), pero cuyos ingresos se encuentran por debajo del nivel de pobreza oficial». (Nota: el nivel oficial de pobreza, que establece la Oficina Censal de Estados Unidos, varía dependiendo del tamaño de la familia y la edad de sus miembros. La Oficina de Estadísticas Laborales estadounidense calcula los índices de trabajadores pobres para todos los trabajadores, todas las familias con al menos un trabajador y todos los «individuos sin relación». El índice individual de trabajador pobre calcula el porcentaje de trabajadores cuyos ingresos son inferiores al umbral de la pobreza. En 2009 este índice era del 7 %, comparado con el 4,7 % en el año 2000. El índice familiar de trabajador pobre solo incluye familias de dos o más miembros que están relacionados por nacimiento, matrimonio o adopción. De acuerdo con la definición de índice familiar de trabajador pobre de la Oficina de Estadísticas Laborales, una familia es de trabajadores pobres si el ingreso conjunto en efectivo de dicha familia es inferior al umbral de la pobreza para una familia de ese tamaño. En 2009 este índice familiar era del 7,9 %, comparado con el 5,6 % en el año 2000. Finalmente, el índice de trabajador pobre sin relación mide esta pobreza en las personas que no viven con familiares. En 2009, el 11,7 % de estos trabajadores que no viven con familiares era pobre, comparado con 7,6 % en 2000.

Relativa

En Europa y otros países ricos distintos de EE. UU., la pobreza y los trabajadores pobres se definen en términos relativos. Una medida de pobreza relativa se basa en la distribución de ingresos en un país más que en la cantidad absoluta de dinero. Eurostat clasifica un hogar como pobre si su ingreso es menos del 60 % del ingreso medio de los hogares en su país. De acuerdo con Eurostat, es apropiado medir relativamente la pobreza porque «los estándares mínimos aceptables normalmente difieren entre las sociedades según su nivel general de prosperidad: alguien considerado pobre en un país rico podría ser considerado rico en un país pobre».

Cuando los académicos llevan a cabo investigaciones sobre los trabajadores pobres a escala nacional, tienden a usar medidas de pobreza relativa. En estos estudios, para ser clasificado como «de trabajadores pobres», un hogar debe satisfacer las siguientes dos condiciones: 1) al menos un miembro de la familia debe estar «trabajando» (lo que puede definirse de varias maneras), y 2) los ingresos totales del hogar deben ser menos del 60 % (o 50 %, o 40 %) del ingreso medio de ese país.

En un estudio de 2010 sobre trabajadores pobres en países ricos, Brady, Fullerton y Cross consideraron un hogar como de trabajadores pobres si 1) tenía al menos una persona empleada y 2) los ingresos totales del hogar eran menos del 50 % del ingreso medio de ese país. De acuerdo con esta definición relativa, el índice de trabajadores pobres en EE. UU. era del 11 % en 2000, casi el doble de la cifra dada por el Gobierno estadounidense, que lo mide en términos absolutos. Para el mismo año este índice en Canadá era del 7,8 %, en el Reino Unido, del 4 %, y en Alemania, del 3,8 %. El informe de enero de 2017 de Oxfam-Intermón recoge que en 2015 los porcentajes de trabajadores pobres en Rumanía y Grecia eran del 18,6 y 13,4 % respectivamente.

Prevalencia y tendencia

thumb|Índices de pobreza por sexo y trabajo para norteamericanos de más de 64 años

Las últimas cifras publicadas (por la OCDE, en 2018, y que corresponden a 2015) señalan a China como el país con mayor porcentaje de trabajadores pobres (25,6 %) respecto al total de su población ocupada, seguido por India (18,5 %), Costa Rica (16,8 %), Brasil (15,9 %), Turquía (15,5 %), México (15,3 %) y España (14,8 %). Los países con menor porcentaje son Chequia (3,9 %), Alemania (3,7 %) e Irlanda (3,5 %).

La pobreza se asocia con el desempleo, pero una gran proporción de pobres trabaja o busca trabajo. En 2009, según la definición oficial de pobreza de la Oficina del Censo estadounidense, 8,8 millones de familias norteamericanas vivían por debajo del umbral de la pobreza (11,1 % del total de familias). De dichas familias, 5,19 millones, o el 58,9 %, tenían al menos una persona clasificada como trabajando. En el mismo año había 11,7 millones de individuos que no vivían con familiares cuyos ingresos se situaban por debajo de la línea oficial de la pobreza (22 % de todos los individuos sin relación). 3,9 millones de estos individuos pobres trabajaban, la tercera parte.