miniaturadeimagen|280x280px|Esquema de las estancias ubicadas entre los ríos Chico y Medinas en la gobernación del Tucumán a mediados del . La encomienda de Acapianta, comúnmente denominada Acapiantagastona en los primeros títulos de estancias, fue una antiguo feudo y pueblo de indios que el rey Felipe III de España otorgó en 1610 a favor de García de Medina y Garnica. Se encontraba ubicada en el sur del territorio de lo que es hoy la provincia de Tucumán, en la República Argentina, entre el actual río de los Medinas por el norte y el río Chico por el sur,Zelarayán, Luis Marcelo (h). "Las tierras de San Ignacio de Acapianta. El inédito matrimonio entre un nieto de Gaspar de Medina y una ¿nieta? de Diego de Villarroel y el brigadier general don Celedonio Gutiérrez", en Revista de la Junta de Estudios Históricos de Tucumán. Nº 11. Tucumán, diciembre de 2003. Págs. 281 a 312. siendo una de las principales y más tradicionales de la región.

Historia El 2 de junio de 1610, el gobernador Alonso de Ribera expidió cédula a favor de García de Medina y Garnica, concediéndole la encomienda de Acapianta "según e de la misma manera que tuvieron el dicho repartimiento el capitán Gaspar de Medina, su primer encomendero, y el capitán García de Medina, vuestro padre". Entre los pueblos encomendados, el primer registrado era el de Acapianta Gastona, mencionándose asimismo, los caciques de este pueblo, presididos por "el Capayano".Luque Colombres, Carlos. "Gaspar de Medina, conquistador y genearca". En Para la historia de Córdoba, tomo II. Córdoba, 1973. Pág. 43.

Ubicación Coordenadas

San Ignacio de Acapianta Según relata el padre Lozano, el capitán García de Medina y Castro era "amantisimo de la Compañía de Jesus á cuyo patriarca profesó tiernísima devoción, aun antes de estar beatificado, y mereció tener en ella un hijo, el padre Ignacio de Medina",Lozano, Padre Pedro. Historia de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán. Tomo cuarto. Buenos Aires, 1874. Casa editora "Imprenta Popular". Págs. 224-225. por lo que nombró a san Ignacio de Loyola patrono y le puso su nombre al pueblo, y además erigió en su honor un suntuoso templo. El día que celebró la dedicación, "hizo solemnísimas fiestas y regocijos en honor suyo, convidando a la función a clérigos y religiosos, a sus amigos y a los personajes primeros de San Miguel". Agrega el padre Diego de Torres en 1609 que se festejó el día de la dedicación "con danzas, sermón, procesión y música, llevando en ella una imagen que se hizo hacer de bulto del Santo"Luque Colombres, Carlos. "Gaspar de Medina, conquistador y genearca", en Para la historia de Córdoba. Tomo II. Córdoba, 1973. Pág. 74.

Diego de Rojas y Canamico Lizondo Borda pensaba que Acapianta era el Capayán de Diego de Rojas, ubicándolo en las inmediaciones de Los Agudos de hoy.Páez de la Torre, Carlos (h). "Historia de Tucumán". Buenos Aires, 1987. Pág. 20. izquierda|miniaturadeimagen|Encuentro en Capayán entre Diego de Rojas y Canamico. Así también lo creía la historiadora tucumana Teresa Piossek Prebisch, al afirmar que, a fines de 1543 o comienzos de 1544, "la primera población indígena a la que llegó Diego de Rojas fue Capaya o Acapianta, al sur del río Medinas".Páez de la Torre, Carlos (h). "Tucumán, la historia de todos". Tucumán, 2001. Pág. 20.

Dice Gutiérrez Colombres que es un "lugar de considerable importancia histórica, pues fue el teatro de memorables hechos que afectan profundamente a los episodios de la Conquista Hispana, en nuestras tierras de América; pues fue allí donde el valeroso y legendario capitán español Diego de Rojas -el de "La Entrada"- enfrentóse por primera vez con el gran cacique calchaquino Canamico (el de la pierna cortada) llamado el señor de Capayán, que acaudillaba a una de las más feroces y guerreras de las naciones indígenas Lule-Tonocoté: los indios Solcos, famosos por sus depredaciones y actos de pillaje cometidos durante la Conquista y luego en la Colonia; ellos son los autores del incendio de la ciudad de San Miguel de Tucumán, la Vieja, allá por los años de 1578; de esos indios Solcos u Holcos quedan recuerdos en la toponimia local, en un río del departamento de Chicligasta llamado río Solco, que naciendo en las altas cumbres del sistema del Aconquija va a morir en las aguas del actual río Gastona".Gutiérrez Colombres, Benjamín. "Toponimia de Tucumán". En Primer Congreso de Historia de los pueblos de la provincia de Tucumán. Tucumán, 1953. Pág. 180.

Linderos Los otros linderos de Acapianta eran : al naciente, la junta de dichos ríos Medina y Chico y al poniente, el pueblo de Caustiné (también llamado Anchapa). Hay una anécdota sobre estas tierras. Una hija de García de Medina y Castro y de su esposa María de Garnica, llamada Catalina de Medina y Castro, vendió la estancia de San Luis al Licenciado Pedro de Medina Pastene,Por haber fallecido sin hacer escritura de venta, años después, la hija de Da. Cathalina, Da. Theresa de Ludueña y Castro otorgó la escritura correspondiente en nombre y a ruego de su difunta madre. y este a su vez la vendió, con ese mismo nombre, a un sobrino, el capitán Diego de Medina Palavecino.Archivo Histórico de Tucumán. Sección Protocolos. Serie A. Año 1697. Folios 272 a 273v. Por otra parte, el gobernador Juan de Armasa otorgó por merced al general Pedro Núñez de Herrera las tierras llamadas Caustiné, y este las vendió al capitán Pedro González de Navarro. Cuando los compradores definitivos intentaron hacer el amojonamiento y deslinde, se toparon conque entre el pueblo de Mapoca, lindero occidental de San Luis, y el pueblo de Acapianta, lindero oriental de Caustiné, había sólo una legua,Debe recordarse que según las reales ordenanzas, los pueblos de indios tenían una legua en cruz (o en cuadro), cuyo centro correspondía generalmente a la capilla, desde donde se medía media legua (cincuenta sogas de cuero seco y bien enjuto de cincuenta varas cada soga) hacia los cuatro puntos cardinales ("los cuatro vientos"), amojonándose en los puntos resultantes. o sea que las tierras de San Luis y las de Caustiné eran las mismas.En 1745, año en que aconteció la situación narrada, ya había fallecido el capitán Diego de Medina Palavecino, y actuaba en representación de sus herederos, el capitán Juan de Chavarría, casado con María de Medina y Albarracín, una de las tres hijas de su segundo matrimonio. En salomónica decisión, ambos reclamantes al derecho "considerando con prudente reflexión las malas consequencias que se originan de pleitos, disgustos, enconos i gastos inexcusables i que determinaban vivir en paz y buena urbanidad como vecinos que son hazían compromiso y convenio", dividiéndolas en dos, a conformidad de las partes.Archivo Histórico de Tucumán. Sección Judicial Civil. Serie A. Caja Nº 11. Expte. Nº 17. Año 1745.

Los Medina, cuatro generaciones de encomenderos Este pueblo de Acapianta fue encomendado alrededor de 1566 al célebre capitán Gaspar de Medina, uno de los conquistadores del Tucumán.

El segundo encomendero fue su hijo, habido en el matrimonio con Cathalina de Castro y Coya, el capitán García de Medina y Castro, aproximadamente en 1600. Casado con María de Garnica y Villavicencio, falleció en su pueblo, San Ignacio de Acapianta, el miércoles de cenizas de 1610.

El tercer encomendero fue su nieto, García de Medina y Garnica, tesorero y juez real en San Miguel de Tucumán,Archivo Histórico de Tucumán. Sección Protocolos. Volumen II. Fº 252 a 255. fallecido entre 1641 y 1644 y casado con Ysabel de Cepeda y Villarroel, nieta o bisnieta del fundador de Tucumán.

El cuarto y último encomendero fue Agustín de Medina y Villarroel, uno de los hijos de García de Medina y Garnica.

Los González y Navarro de Velasco Y es esta generación, la de los bisnietos de Gaspar de Medina, la que finalmente se desprende de las tierras de Acapianta, luego de un siglo de posesión. Así es como los capitanes Antonio González y Francisco Figueroa afirman en 1702 que:Archivo Histórico de Tucumán. Sección Judicial Civil. Serie A. Caja Nº 5. Expte Nº 23. Año 1702.

El capitán Antonio González estaba casado con Bartholina Navarro de Velasco y Medina Yriberri, parienta muy inmediata del maestre de campo José López de Velasco y sobrina del capitán Francisco de Medina Yriberri.Corominas, Jorge. "Linaje de Celayarán". En Los vascos en América. Tomo III. Fundación vasco-argentina Juan de Garay. Buenos Aires, 1996. Págs 169 y 170. Su hijo Pedro González de Navarro fue mencionado en el litigio por el pueblo de Caustiné, relatado ut supra.

Acapianta la vieja y Acapianta la nueva En el año 1702, litigaron por los lindes de estas tierras el "maestro Simón González, clérigo presbítero, cura propietario del partido de chiquiligasta" y el supradicho capitán Antonio González. El sacerdote había adquirido sus tierras a los hijos de Micaela de Leguisamo, el sargento mayor Francisco de la Rocha Leguisamo y el capitán Melián de Leguisamo, y se expresaba así:

Los Zelarayán y González Navarro Una de las tres hijas de este matrimonio fue Bartholina González Navarro, esposa del sargento mayor Mathías de Çelayarán y Bayón de la Torre, hijo menor del capitán Ygnacio de Çelayarán y Ugarte, y heredaron las tierras de Acapianta. Durante ese tiempo, la extensa estancia estuvo en manos de una de las familias más tradicionales del Tucumán colonial, los Zelarayán. Luego, tuvieron doce hijos, que desguazaron la estancia, vendiendo algunos su parte.

Uno de ellos, Mathías Zelarayán y González Navarro, casado con Josefa de Argañaraz y Murguía y poseedor de una estancia en Balderrama, paraje de Simoca, vende en 1777 la porción que había recibido como legítima herencia:Archivo Histórico de Tucumán. Sección Protocolos. Serie A. Volumen VIII. Fº 14, 15 y 16. 3 de abril de 1777.

Hijo de este matrimonio fue el general Gerónimo Zelarayán y Argañaraz de Murguía.

Otros hijos, como Phelipa Zelarayán y González Navarro, casada con Antonio Gutiérrez, conservaron la propiedad y allí nació su nieto, el Celedonio Gutiérrez.

Notas

Referencias

Acapianta, San Ignacio de Acapianta, San Ignacio de Categoría:Departamento Simoca