miniaturadeimagen|Es un infante, aproximadamente de 8 meses, que se encuentra manipulando un cepillo con sus dedos, específicamente con el índice. Está rodeado de juguetes varios. En la imagen solo se observa las piernas, tronco y manos en relación a como toca el cepillo dental. thumb|right|250px|La dexteridad es importante para trabajar con agujas de tejer La motricidad fina es la capacidad que tienen las infancias para realizar movimientos precisos, coordinados y controlados con las manos y los dedos. Gracias a estos movimientos, que se desarrollan de manera progresiva y natural, las infancias pueden llevar a cabo tareas como escribir, dibujar, recortar, abotonar o manipular pequeños objetos.

El desarrollo de estas habilidades permite que uno sea capaz de completar tareas como la escritura, el dibujo, y abotonarse.

Movimientos en las infancias Se reconoce que el neonato atraviesa diversos procesos a lo largo de su infancia. En primera instancia, “pasa de un medio acuático a la experiencia de la tierra [...]” (Kliass,2010.pp1), lo que constituye uno de los primeros cambios significativos. Otro de los procesos observables es la transición alimentaria: pasa de nutrirse a través del cordón umbilical a hacerlo mediante la leche materna.

Al momento del nacimiento, el bebé presenta reflejos considerados primitivos, como el reflejo de succión. A lo largo de su desarrollo, dichos reflejos tienden a desaparecer, por ejemplo, el reflejo de marcha, que se manifiesta durante el primer mes o bien conservan componentes que posteriormente se integran en movimientos más complejos, como el de rodar desde el decúbito dorsal.

En relación con la motricidad, el infante realiza inicialmente movimientos en masa que, con el tiempo, se vuelven más específicos. Del mismo modo, la motricidad se desarrolla por segmentos, siguiendo direcciones cefalocaudal y proximodistal. Como consecuencia, los movimientos se tornan progresivamente más sincronizados, coordinados y voluntarios. A medida que crece, el sujeto ajusta su dominio corporal, su autonomía y su comportamiento motor.

Durante los años de bebés y niños pequeños, los niños desarrollan el agarre y manipulación que son habilidades básicas, las cuales se refinan durante los años preescolares. El niño en edad preescolar se vuelve muy hábil en la autoayuda, la construcción, empuñaduras de sujeción, y las tareas de control bimanual que requieren el uso de ambas manos.

Cuando el niño entra en la infancia media, él o ella hacen un gran progreso en sus habilidades artísticas. Ellos comienzan a expresarse a través del dibujo, la escultura y el modelado de masilla.

Habilidades de autocuidado La adquisición de las habilidades de autocuidado, que se manifiestan en etapas específicas de la vida, no es solo un resultado de la maduración motora, sino la culminación de un proceso de interacción activa y respeto a la autonomía del niño.

El desarrollo es como aquella complejización progresiva que lleva al infante de una dependencia a una autonomía relativa. Las edades de adquisición de las habilidades de autocuidado (como vestirse o comer), varían individualmente, y se interpretan dentro de este marco: son capaces de ayudarse a sí mismos al completar las actividades diarias de forma independiente. Por ejemplo, los niños entre las edades de 2 y 3 son capaces de ponerse y quitarse prendas de vestir sencillas. Craig, G., Kermis, M. & Digdon, N. (2001) Children today, 2nd Ed. Prentice Hall: Toronto Es evidencia el inicio de la búsqueda de autonomía en esta etapa, según Chokler, es crucial que el adulto respete estas iniciativas, observando las señales que el niño emite para participar en el cuidado. Posteriormente, entre los 3 y 4 años, al afianzar la coordinación ojo-mano y utilizar tijeras o abrocharse botones grandes, el niño amplía su capacidad de exploración y apropiación del mundo externo. Un organizador del desarrollo que solo es posible si el Vínculo de Apego (otro organizador central) le ha brindado la seguridad y la confianza necesaria.Finalmente, hacia los 4 a 6 años, el niño logra la independencia casi total al vestirse, al tener el dominio del tenedor, el uso del cuchillo en la mesa y, en el último tramo, el inicio del atado de cordones. Estas destrezas de autocuidado confirman la adquisición de una personalidad más integrada y autónoma. La esencia de la teoría de Chokler es que el respeto y la respuesta sensible del adulto en las tareas repetidas cotidianamente (el aseo, las comidas, el baño), son los que permiten que las destrezas psicomotoras se conviertan en actos de voluntad y autodeterminación, construyendo la identidad y la seguridad interna del sujeto, en lugar de ser meros ejercicios mecánicos. Un organizador es quien acompaña el proceso del infante a lo largo de su desarrollo. El niño requiere del organizador para cumplir aquella función de ayudar, proteger, contener, sostener o mantenerlo seguro en su entorno heterogéneo y mutante. Los organizadores son elementos clave para ayudar o acompañar el desarrollo motor del infante en la enseñanza y aprendizaje de la educación física. Al comprender y aplicar estos organizadores (tanto en los infantes a su desarrollo motor como los educadores en su enseñanza) se realiza un proceso gradual, en el cual el adulto debe acompañar al niño en su desarrollo y complacer sus necesidades. Desde que el infante nace, experimenta un proceso gradual y continuo a los cambios progresivos y secuenciales del desarrollo físico, cognitivo, emocional, social y motor. Estos organizadores cumplen varias funciones en el proceso del desarrollo motor del infante, en el cual proporcionan construir y desarrollar habilidades motoras más avanzadas. De este modo, avanzar desde movimientos básicos hacia movimientos más coordinados y complejos.

Otras habilidades

Escritura Es fundamental para entender el desarrollo de la motricidad fina de los niños entender el razonamiento detrás de por qué realizan determinadas tareas de una manera determinada. Por ejemplo, para entender el desarrollo de las habilidades motoras finas es importante que cuando un maestro recibe por parte de un niño en un grado y la escritura es grande, mal formada, puede identificar la evidencia de poco control del lápiz.

La estimulación de la motricidad fina debe ser una prioridad en la atención a los niños desde su nacimiento, por la necesidad de elevar la preparación de los niños para su ingreso a la escuela, la utilización de la tecnología y la comunicación; constituyendo por ello la edad inicial y preescolar la base de su desarrollo.

La educación del niño preescolar reviste cada vez más, una gran importancia. Fortalecer su preparación para el ingreso a la escuela es una consecuencia del nivel cada vez más elevado y complejo de las exigencias actuales de la Educación Infantil; esto incluye la estimulación del desarrollo de la motricidad fina, para lograr la adquisición de las acciones de la preescritura en preescolar y de la escritura en la escuela.

Si el maestro conoce las etapas que los niños pasan para desarrollar estas habilidades, entonces él puede ser más considerado y proporcionarle al niño las modificaciones pertinentes para ayudarlo a mejorar sus habilidades de escritura. También mientras los niños refinan sus habilidades motoras, son capaces de comunicarse mediante la expresión escrita. Partiendo de garabatos pasando por la impresión y escritura.

Los garabatos han sido descrito como un tipo de "balbuceo del motor" y cuando el niño madura, las formas que surgen de forma gradual garabateando se van transformado en impresión y escritura.

Dibujos de los niños Los dibujos de los niños también se desarrollan mientras el niño crece y refina sus habilidades motoras finas. Esto ha sido ampliamente estudiado, especialmente por Rhoda Kellogg (1898-1987), dándoles seguimiento a niños de 2 a 8 años de edad. Su investigación ha encontrado que los gestos artísticos de los niños evolucionan a partir de garabatos básicos a símbolos consistentes. Los primeros símbolos que se forman por los niños son el círculo, la cruz en posición vertical, la cruz diagonal, el rectángulo, y otras formas comunes. Cuando el niño tiene 3 años de edad, comienza a formar formas de la cara y la edad de 4 años, los seres humanos. A las 4 a 5 años de edad, el niño dibuja una forma humana con los brazos y las piernas, y, finalmente, el niño le agrega el tronco y la ropa. Después, los niños evolucionan para incluir otros dibujos ilustrativos en su arte, tales como casas, animales y embarcaciones, a la edad de 5 años.

Ayudar a los niños a desarrollar su motricidad fina A veces los niños necesitan un poco de ayuda en el desarrollo de sus habilidades motoras finas. Esto requiere que uno encuentre estrategias para ayudar a los niños con su desarrollo. Los terapeutas ocupacionales son expertos en el campo de la motricidad fina y el desarrollo de escritura a mano. Materiales a manipular Los juguetes que requieren un niño para manipular con los dedos y las manos se pueden categorizar como manipulador. Implican la coordinación del ojo y las manos las cuales son necesarias para hacer. Los juguetes estimulan el desarrollo de la motricidad fina, ya que requieren el uso de los músculos de manos y dedos controlados. Algunos juguetes de manipulación, tales como rompecabezas, que son de autocorrección, ya que son encajados de una manera específica. Estos tipos de juguetes solamente encajan de una manera y permite que los niños trabajen hasta que alcanzan el éxito. La plastilina es un manipulador que puede ayudar a fortalecer las habilidades motoras finas de un niño. La plastilina se puede rodar en bolas, palillos de dientes se pueden utilizar para crear diseños en la masilla, y cuchillos de plástico se pueden utilizar para cortar la masilla (con supervisión).

Materiales de escritura modificados Otras formas de ayudar a los niños con su desarrollo de la motricidad fina son utilizar herramientas modificadas. Para los niños pequeños, el uso de crayolas es a menudo difícil al principio debido a su pequeño tamaño, lo que es importante es proporcionarle a los niños herramientas que ellos sean capaces de manipular. Existen crayolas creadas en forma de tetraedro, de modo que los niños son capaces de agarrarla en cualquier posición.Essa, E., Young, R. & Lehne, L. (1998) Introduction to early childhood education, 2nd Ed. Nelson: Toronto El uso de estos crayolas de colores permite a un niño crear una imagen más precisa, debido al control que tiene y esto también ayuda al niño a ejercitar la expresión personal, ya que no se frustra por no ser capaz de utilizar las herramientas. Los niños, cuando están aprendiendo a escribir, también experimentan algunas frustraciones. Una manera de ayudar a un niño que está teniendo dificultades con esto es que proporcionarle un lápiz Primer (que es más grueso alrededor) o también se puede modificar un lápiz añadiendo a su circunferencia (ya sea por un agarre formada o mediante la adición de la cinta adhesiva). Para un niño que está teniendo dificultades con sus habilidades motoras finas, ofrecerle herramientas tales como lápices y lápices grandes modificados ayudará al niño a desarrollar una mejor comprensión de esta herramienta y, finalmente, pasará a lápices de tamaño regular más pequeños. Esto le ayudará con su autoestima, lo que le proporcionará una sensación de logro en las tareas de escritura. Posicionamiento