thumb|Madonna promocionando su segunda película como directora, W.E en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2011.

La historia de Madonna en el cine es variada y se le puede dividir en distintas facetas: como actriz, directora, productora ejecutiva, fuente de inspiración o como participante de las bandas sonoras de varios filmes. Su incursión en el séptimo arte data desde finales de la década de 1970 con A Certain Sacrifice, aunque profesionalmente sería hasta el año 1985 con las cintas Vision Quest y Desperately Seeking Susan. Su paso y relación con el mundo cinematográfico ha sido objeto de interés académico, derivado de los Madonna Studies o los estudios fílmicos (film studies). Su irrupción tampoco ha estado exenta de polémicas por diferentes razones y muchas escenas de sus cintas circularon en el mercado negro en la llamada «era analógica».

Su carrera musical la fue alternando con el cine paulatinamente. Si bien recibió evaluaciones positivas en algunas cintas, en la mayoría obtuvo críticas desfavorables sin precedentes y comentarios peyorativos de la prensa amarilla y dominante. Algo que contrasta con su aclamada trayectoria musical. Esto despertó el interés entre aficionados, académicos y el público en general. Como resultado, existe la creencia popular de que «Madonna es mala actriz». Las interpretaciones pueden variar de un comentador a otro, aunque bien, hay autores que han valorado sus esfuerzos y algunos de ellos concuerdan que se trata de un caso «único» e «inusual» en Hollywood. Varios escritores y la misma cantante denunciaron las críticas a priori que recibió antes de filmar o estrenarse muchas de sus cintas. Lo que provocó finalmente, que en 2007 la artista diera un comunicado que no volvería a actuar en una película.

En el aspecto comercial, la mayoría de sus películas han sido un fracaso de taquilla. No obstante, según datos de Box Office Mojo la recaudación total de sus filmes la posicionan entre las 1 000 personas más taquilleras de todos los tiempos. Ha ganado diversos premios, incluido un récord de Golden Raspberry entregados a lo peor del cine, entre ellos el galardón a la peor actriz del siglo xx. Pero también recibió premios positivos, como el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical por Evita, y nominaciones a los MTV Movie o los Saturn. Igualmente ha establecido varios récords mundiales y tendencias de moda y culturales a través de estas obras.

Su participación en bandas sonoras ha sido más favorecedora. En total, ha publicado tres álbumes como parte de su discografía y cantó varios temas para otras cintas. Estos discos y canciones se ubicaron entre las primeras posiciones de las listas musicales de éxitos en todo el mundo, entre ellas «Into the Groove» y «Live to Tell» por nombrar algunos ejemplos. El sencillo «Crazy for You» fue capaz de desbancar del número uno a «We Are the World» en la cartelera Billboard Hot 100. Además, ganó un Globo de Oro a la mejor canción original con «Masterpiece» para la película que dirigió a principios de los años 2010 titulada W.E..

Algunos de sus metrajes se convirtieron en películas de culto, entre ellas Desperately Seeking Susan y En la cama con Madonna. Según varios historiadores culturales, la primera obra se convirtió en el epicentro de la tendencia «Madonna wannabe», donde millones de jóvenes en el mundo imitaban el estilo de la artista a mitad de los años 1980. La última cinta tuvo un impacto social en la escena contemporánea, en especial entre la comunidad LGBT, siendo clave según varios expertos, como herramienta para normalizar el colectivo después de la crisis del sida. A la cinta también se le atribuye de dar formato a la telerrealidad.

La artista utilizó el cine para su sentido estético y como referencia en la realización de varios de sus videoclips y presentaciones en directo. Además, ha colaborado y mantenido relaciones personales con una gran variedad de actrices, actores y cineastas, entre ellos sus entonces maridos, Sean Penn y Guy Ritchie. Ella misma ha servido de inspiración en la carrera de otras actrices como Salma Hayek para el papel de Tale of Tales o el documental Katy Perry: Part of Me. También existen múltiples referencias sobre ella en diversas películas, ya sea una mención o que sus canciones hayan formado parte del aspecto musical.

Historia Antecedentes

thumb|upright|De pequeña, participó en teatro escolar con obras como La Cenicienta. También ayudó a fundar el club teatral en su centro educativo.

Su fascinación por el cine comienza desde que era una niña. En esa época sentía predilección por los filmes de los años 1930 y 1940, que según el biógrafo Leo Tassoni, «le permitían soñar y pensar en lo en lo que quería ser de mayor». Entre sus actrices favoritas figuraban Carole Lombard, Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Grace Kelly o Judy Holliday: «Amaba a todas, eran increíblemente divertidas... y me vi a mi misma en ellas... mi feminidad, mi conciencia y mi inocencia», destacó la cantante a la revista Time. La familia de Madonna nunca iba al cine y su padre pensaba que sus hijos debían hacer siempre algo productivo, por lo que solo les permitía ver televisión los sábados por la mañana. A veces, ella se iba a ver la televisión a casa de una amiga. En su adolescencia, participó en varias de las actuaciones que se organizaban en su centro educativo. Empezó a gustarle la dirección de películas durante su juventud cuando aspiraba a convertirse en bailarina de danza moderna.

Según varios biógrafos como Chris Dicker, Madonna se presentó a su primer concurso de talento en la escuela católica St. Andrew's a la edad de 10 años. En la presentación, vistió un bikini cubierta de pies a cabeza con pintura verde fluorescente. Hizo todo lo que pudo para llamar la atención y su actuación le valió una gran ovación. Más tarde, ayudó a fundar el club de teatro escolar y protagonizó las producciones de La Cenicienta y My Fair Lady.

No obstante, su hermano Christopher Ciccone en su libro Life with My Sister Madonna (2008), apuntó que sus biógrafos señalan que la actuación tuvo lugar en el St. Andrew's, pero él recuerda que fue en el West Junior High School, cuando tenía 12 años y su hermana 14. Escribió que ningún miembro de su familia tenía idea de qué iba a tratar la presentación. Describió que su hermana entró en escena vestida con unos pantalones cortos y un top y cubierta de pies a cabeza con pintura fluorescente verde y rosa, lo que creaba la ilusión de que estaba completamente desnuda. En palabras de Christopher, su padre pronto bajó la cámara con la que grababa por considerar dicha actuación como si se tratase de una cinta de clasificación X. Ciccone apuntó que nadie pudo quitarle los ojos de encima a su hermana. Así lo comparó con una de las escenas de Little Miss Sunshine y describió la actuación como «la más escandalosa que alguien haya visto en esa comunidad conservadora». La puesta en escena, donde también actuó la amiga de la artista Carol Belanger, duró tres minutos. Cuando las luces se encendieron, hubo pocos aplausos. Ciccone comentó que «todos en la audiencia estaban estupefactos».

Primeros pasos: Audiciones y películas independientes El primer metraje en el que Madonna participó es The Egg (ca. 1972 o 1974) cuando era una adolescente. Fue un proyecto escolar de su amigo y novio de la secundaria, Wyn Cooper. Lo filmó con su cámara Super-8, y en el clip se observa a una joven Madonna que se para frente a la cámara, toma en sus manos un huevo, lo rompe y lo deja gotear en su boca. La cámara observa cómo gotea el líquido por su barbilla y entre sus senos. Luego, ella se acuesta mientras su amiga Carol Belanger rompe un huevo crudo en su estómago. En un rápido giro surrealista, el huevo se fríe en su estómago, mientras Carol le pone sal y pimienta para comer de él. Ambas aparecen vestidas únicamente con un bikini. A la biógrafa Michelle Morgan le llamó la atención estas escenas y destacó el metraje tras ser parte de varios documentales sobre la cantante a lo largo de los años. Lucy O'Brien en Madonna: Like an Icon escribió que fue una cinta que se centró en su ombligo, que luego se convertiría en una especie de «marca» para ella. O'Brien propone que tras esto la cantante comenzó a explorar un interés en las artes que floreció cuando se mudó a Nueva York a finales de 1970.

Con el fin de perseguir su sueño de ser bailarina, se mudó a la ciudad de Nueva York en 1978. Al año siguiente en 1979, vio un anuncio que buscaba actores para aparecer en una película de bajo presupuesto llamada A Certain Sacrifice que se rodaría en la ciudad. Le escribió una extensa carta personal al escritor y director del filme, Stephen Jon Lewicki para poder participar en el proyecto. Intrigado por esta inusual petición, él accedió a darle un lugar en el elenco entre las más de 300 solicitudes que recibió. Además, las fotos que recibió de ella las describió de diferentes al resto de las chicas y fue algo que le provocó querer conocerla según apuntó J. Randy Taraborrelli en Madonna: An Intimate Biography. La participación en la película no iba a ser pagada, pero ella insistió en que le dieran 100 dólares por sus servicios; si bien Lewicki cumplió, le pidió a la artista que firmara un pequeño acuerdo legal de lanzamiento. Ella accedió y finalmente obtuvo el papel de Bruna, uno de los personajes protagónicos.

El filme requirió que el personaje de Bruna se desnudara y participara en escenas que en ese momento se describían como porno blando. En la película se ve a la artista cantando «Let the Sunshine In» del musical Hair y «Raymond Hall». Ambas son consideradas por los historiadores de Madonna como dos de las primeras interpretaciones vocales que se tienen registro de ella. Se estrenó años después, en 1985, coincidiendo con la fama internacional que adquirió tras publicar su segundo álbum de estudio, Like a Virgin. La cantante trató de boicotear su lanzamiento demandando al director, pero perdió el caso debido al hecho que había firmado un formulario de lanzamiento. Tras esto, la cinta se lanzó en VHS y vendió miles de copias en todo el mundo.

Mientras aún practicaba danza, empezó a interesarse en formar una carrera como cantante. Entre finales de los años de 1970 y principios de los 1980, formó dos bandas musicales: Breakfast Club y Emmy. En 1981, conoció a Camille Barbone en el Music Building, una agente de talentos para la disquera Gotham Records. Con una atrevida actitud, la entonces joven músico invitó a la cazatalentos a ver la presentación de su banda en el Max's Kansas City. Tras verla, Barbone quedó impresionada; notó mucho potencial en ella y la vio como una «una don nadie que estaba por ser alguien». Al poco tiempo, la hizo firmar con su compañía discográfica y se convirtió en su mánager. También le pagó clases de actuación, pues quería convertirla en una estrella de cine. No obstante, su profesora Mira «Madame» Rostova la encontró vulgar y poco femenina. Y dijo mientras se negó a seguir trabajando con ella: «Dudo que esta chica sea tomada en serio como actriz». Según el manual The I Hate Madonna Handbook, la clase duró tan solo un día. La cantante se quejó de la maestra por ser «mala» y las lecciones «demasiado difíciles», prefiriendo estirarse en el piso de su sala de estar y tomarse Polaroids.