La Irak baazista o Irak renacentista (en árabe: الجمهورية العراقية al-Jumhūrīyah al-'Irāqīyah) formalmente la República Iraquí,árabe: الجمهورية العراقية; al-Jumhūriyah al-ʿIrāqīyah hasta el 6 de enero de 1992, y República de Irak,árabe:جمهورية العراق; Jumhūriyyah al-ʿIrāq comprende el período de la historia de Irak entre 1968 y 2003, cuando el Partido Baaz Árabe Socialista - Rama Regional Iraquí, liderado primero por Ahmed Hasan al-Bakr y luego por Sadam Huseín, gobernó el país. Este período inició con un alto crecimiento económico y una prosperidad en alza, pero terminó con Irak enfrentando un estancamiento social, político y económico.
El Presidente de Irak Abdul Rahman Arif, y el primer ministro, Tahir Yahya, fueron expulsados durante el golpe de Estado del 17 de julio de 1968, llevado a cabo por el Partido Baaz Árabe Socialista, que había obtenido el poder anteriormente en 1963 y era dirigido principalmente por Ahmed Hasan al-Bakr y Sadam Huseín. Hussein, respaldado por al-Bakr, se convirtió en el líder de facto del país a mediados de la década de 1970 y más tarde pasó a ser líder de jure en 1979, cuando al-Bakr renunció a todos sus cargos por motivos de salud y se los transfirió a Hussein. Durante el gobierno de al-Bakr, la economía de Irak creció, aumentando la posición del país en el mundo árabe. Sin embargo, varios factores interiores amenazaron la estabilidad del país, entre ellos el conflicto con Irán y con la propia comunidad chiita dentro de Irak. Un problema exterior fue la disputa territorial con Irán, que desembocaría en la guerra entre Irán e Irak.
Sadam Huseín fue nombrado presidente de Irak, presidente del Consejo de Comando Revolucionario, primer ministro y secretario general de la rama regional iraquí del Partido Baaz en 1979, en medio de una ola de protestas contra el gobierno por parte de los chiíes. La revolución iraní a principios de ese año había derrocado a la monarquía prooccidental del Shah Mohammed Reza Pahlevi y establecido una República islámica (de naturaleza chiita) liderada por el Ayatollah Khomeini, lo cual fue detonante para las protestas chiíes contra el gobierno. El Partido Baaz, que era de naturaleza secular, reprimió duramente las protestas. Sin embargo, la guerra entre Irán e Irak se desató formalmente a causa de un conflicto fronterizo, en el que Irak quería invertir la frontera entre ambos países para conseguir la anexión de la región de Shatt al Arab. En 1980, Irak invadió a gran escala Irán, suponiendo que, debido a la revolución ocurrida tan solo un año antes, el país se encontraría debilitado y no estaría en condiciones de defenderse. La suposición resultó ser falsa y la guerra se prolongó por ocho años. La economía de Irak se deterioró gravemente, dependiendo de donaciones extranjeras para financiar el conflicto. La guerra terminó en un punto muerto con un alto al fuego en 1988, reconociendo Irak la soberanía de Irán sobre Shatta al Arab, lo que resultó en un statu quo ante bellum.
Cuando terminó la contienda, Irak se encontraba en medio de una depresión económica, debiéndole millones de dólares a otros países extranjeros y siendo incapaz de pagar a sus acreedores. El hecho de que el Emirato de Kuwait, un pequeño país fronterizo, aumentara deliberadamente la producción de petróleo después de la guerra y disminuyera los precios, afectó negativamente la economía iraquí. En respuesta a eso, Hussein amenazó a Kuwait con una invasión si no reducían la producción. Las negociaciones fracasaron, y el 2 de agosto de 1990, Irak invadió y se anexó Kuwait. Hussein puso como excusa "liberar" al pequeño emirato de las manos del Emir y convertir a Kuwait en una gobernación más de la república. La respuesta internacional resultante condujo a la guerra del Golfo Pérsico, que Irak perdió.
Finalizada la guerra, con entre 20.000 y 35.000 bajas para Irak, la ONU dio inicio a una serie de sanciones económicas que tenían como finalidad hacer colapsar al régimen baazista. A lo largo de la década de 1990, la situación del país empeoró, pero empezó a recuperarse a principios del porque muchos Estados ignoraron las sanciones de la ONU. A raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos inició una guerra global contra el terrorismo y calificó al gobierno de la Irak baazista como parte de un "Eje del mal". En 2003, las fuerzas de una coalición liderada por los Estados Unidos invadieron Irak en marzo, provocando el derrocamiento del gobierno de Hussein un mes más tarde. Irak permaneció ocupado hasta la formación de un nuevo gobierno.
Historia Golpe de Estado de 1968
En contraste con los anteriores golpes de Estado en la historia de Irak, el golpe de 1968, conocido como "Revolución del 17 de julio", era, de acuerdo con Con Coughlin, "un asunto relativamente civil". El golpe empezó la mañana del 17 de julio, cuando algunas unidades militares de la Guardia Republicana Iraquí y civiles baazistas tomaron varios edificios clave gubernamentales y militares de Bagdad, entre ellos el Ministerio de Defensa, la estación de energía eléctrica, estaciones de radio, todos los puentes de la ciudad y una serie de bases militares. Todas las líneas telefónicas fueron cortadas a las 3:00, momento en el cual varios tanques se detuvieron frente al Palacio Presidencial. Abdul Rahman Arif, entonces Presidente, se enteró del golpe en primer lugar cuando uno de los miembros de la Guardia Republicana Iraquí comenzó a disparar al aire. Ahmed Hasan al-Bakr fue quien informó a Arif de su situación desde el centro de comunicaciones militar. Arif pidió más tiempo, pero luego de buscar apoyos infructuosamente se rindió y presentó su renuncia a al-Bakr, el cual en agradecimiento garantizó su seguridad. Dos diputados de Arif, Hardan al Tikriti y Saleh Omar al-Ali, fueron los encargados de dar al depuesto presidente el mensaje en persona. Arif, su esposa y su hijo partieron al exilio en el primer vuelo disponible. Más tarde, esa mañana, una emisión baazista anunció la formación de un nuevo gobierno. El golpe se llevó a cabo con tal facilidad que no se perdieron vidas.
El golpe tuvo éxito principalmente debido a las contribuciones hechas por el ejército iraquí; el Partido Baaz no era lo suficientemente fuerte como para tomar por sí mismo el control del país. El Partido logró hacer un trato con Abd ar-Razzaq an-Naif, jefe adjunto de la inteligencia militar, y con Ibrahim Daud, jefe de la Guardia Republicana. Tanto Daud como Naif tenían pocas esperanzas en el gobierno de Arif, pero sabían que los baazistas eran necesarios para que un golpe de Estado militar tuviera éxito. Naif fue nombrado primer ministro de Irak como recompensa y Daud recibió el puesto de ministro de Defensa. Sin embargo, ambos fueron posteriormente exiliados por al-Bakr, Naif a Marruecos y Daud a Arabia Saudita. Naif fue asesinado en 1978 por orden de Hussein, luego de un atentado previo contra su vida en 1973. Tanto al-Bakr como Hussein habían decidido en una reunión secreta que liquidarían a Naif y Daud "antes o después de la revolución".
Gobierno de al-Bakr (1968-1979) thumb|left|200px|Ahmed Hasan al-Bakr, primer presidente de la Irak baazista. La mayor parte del período inicial de 1968 fue utilizada por al-Bakr para reprimir cualquier pensamiento no baazista. Por ejemplo, dio comienzo una campaña anticomunista en contra de Gamal Abdel Nasser (Presidente de Egipto) por orden de Hussein. Varias pantallas de espionaje fueron creadas por el gobierno y a los espías atrapados se los acusó de formar parte de una "conspiración sionista contra el Estado. El Partido Comunista Iraquí (PCI) se mostró escéptico ante el gobierno baazista, y muchos de sus miembros se acordaban de una campaña anticomunista iniciada en 1963 por dicho Partido. Después de tomar el poder, al-Bakr ofreció al PCI puestos dentro de su gabinete, pero el partido se negó. La respuesta del presidente fue iniciar una sistemática y silenciosa represión contra los comunistas. El Partido Baaz consideraba peligroso al Partido Comunista, más de lo que realmente era, por lo que alternativamente lo perseguían y luego lo aceptaron como parte del Frente Nacional Progresista (1973-1974). En 1969, Aziz al-Haji se separó del Partido Comunista y desató lo que el Partido Baaz reconoció como una "guerra contrarrevolucionaria", que fue rápidamente aplastada, obligando a al-Haji a retractarse públicamente de sus creencias. Otro motivo para mantener el anticomunismo en secreto era el hecho de que gran parte del Partido Baaz simpatizaba con el comunismo y el socialismo, y en esa etapa inicial ni Hussein ni al-Bakr tenían suficiente poder para tomar una decisión tan impopular mientras clamaban, por lo menos exteriormente, apoyar el "socialismo radical".
Por la década de 1970, el poder de Hussein sobre el Partido Baaz creció considerablemente, convirtiéndose de facto en líder del país, aunque al-Bakr se mantuvo como Presidente de la República, Secretario General del Partido y presidente del Consejo de Comando Revolucionario. En 1977, luego de una ola de protestas chíies, al-Bakr renunció al Ministerio de Defensa y le cedió el puesto al cuñado de Hussein, Adnan Jairallah. Este nombramiento fue el punto de inflexión del cambio de poder en el Partido Baaz. Mientras Hussein ascendía, al-Bakr estaba en franco descenso. Empezaron a circular por el país rumores sobre la mala salud del presidente hasta que, para finales del año 77, al-Bakr no controlaba el gobierno prácticamente en nada, dejando a Hussein a cargo de todo. El motivo por el cual Hussein no se encargó de nombrarse mandatario de jure hasta 1979 fue porque quería primero librarse del Partido Comunista Iraquí, sus principales opositores debido a su campaña anticomunista. Para cuando al-Bakr renunció y le entregó el poder a Sadam, todos los principales líderes del Partido Comunista ya habían sido expulsados del país, se encontraban en prisión o habían sido ejecutados. Antes de exigir la renuncia de al-Bakr, Hussein se encargó también de eliminar las facciones baazistas que se opusieran a él a lo largo del año 1978. Hussein criticó duramente los Acuerdos de Camp David entre Anwar Sadat de Egipto y el Estado de Israel.
En respuesta a la revolución iraní, liderada por el Ayatollah Khomeini, los chiíes se rebelaron contra el gobierno baazista, al que consideraban "predominantemente suní". Esto condujo a la caída del Partido Baaz en algunas zonas del país. El 16 de julio de 1979, a once años de la revolución de 1968, en un golpe palaciego Hussein forzó a al-Bakr a dimitir y se quedó con los pocos cargos que a este le quedaban (Presidente, Secretario General del Partido y presidente del Consejo de Comando Revolucionario). Izzat Ibrahim al-Duri fue nombrado Vicepresidente del Consejo de Comando Revolucionario (que de facto vendría a ser Vicepresidente o segundo al mando del país). Hubo rumores de que al-Bakr, con ayuda de los baazistas opositores a Sadam, tenían pensado designar como sucesor a Hafez al-Assad (Presidente de Siria). Inmediatamente después de que Hussein se hizo con el poder, más de sesenta miembros del Partido Baaz fueron acusados de apoyar los intereses del mandatario sirio y de colaborar con una conspiración baazista "antiiraquí", en pro del Partido Baaz de Damasco.
Gobierno de Sadam Huseín (1979 - 2003) Primeros años, guerra Irán-Irak y sus secuelas (1979-1990)
thumb|250px|Iraquíes hechos prisioneros de guerra durante la guerra Irán-Irak.