London Necropolis Company (LNC) formalmente conocida como London Necropolis & National Mausoleum Company, fue una operadora de cementerios hasta 1972. Fue establecida por la ley parlamentaria de 1852, como resultado de una crisis causada por la clausura del cementerio London's Graveyards en 1851. La LNC trató de crear un único cementerio lo suficientemente grande para acomodar, en el futuro, a todos los restos fúnebres de Londres.

Los fundadores de la compañía se dieron cuenta de que el ferrocarril, una tecnología de reciente invención, permitía trasladar los restos a lugares lejanos de las áreas pobladas para que fueran enterrados, mitigando así los riesgos de salud pública causados por vivir cerca de cementerios. En consecuencia, la compañía compró una gran extensión de tierra en Brookwood, Surrey, aproximadamente a 25 millas de Londres, convirtiendo una parte del lugar en el cementerio de Brookwood (en inglés Brookwood Cemetery). Así mismo, se construyó una línea especial de ferrocarril, London Necropolis Railway, que conectaba el nuevo cementerio con la ciudad.

La mala gestión financiera y disputas internas provocaron retrasos en el proyecto, para cuando el Cementerio Brookwood abrió, en el 1854, otros cementerios ya habían abierto o estaban en proceso de apertura en zonas más cercanas a Londres. Aunque algunas parroquias dispusieron llevar los restos de sus feligreses a la LNC, la mayoría prefería cementerios más cercanos. La LNC había previsto atender entre 10.000 y 50.000 entierros al año, sin embargo nunca rebasó los 4.100 por año, alcanzando únicamente 231.730 entierros en sus 150 años de operación. Comprar el terreno para el cementerio, construirlo, así como abrir una línea férrea fue demasiado caro para la compañía; así que para cuando el cementerio fue inaugurado, la LNC ya estaba al borde de la quiebra. La empresa permaneció solvente gracias a la venta de las partes sobrantes del terreno, pero debido a la lejanía del lugar, había pocos interesado y los precios eran bastante bajos.

Desde 1880 la LNC empezó un programa más agresivo para maximizar sus ganancias. El proceso para la venta de las partes sobrantes del terreno, tuvo como resultado un incremento en las ganancias. La LNC desarrolló en su terreno de Hook Heath, Woking un complejo habitacional y un campo de golf, creando un nuevo suburbio en el lugar y obteniendo un ingreso estable proveniente de las rentas. Después de un fallo de la corte en 1884 que declaraba la cremación de los restos como una práctica legal en Inglaterra, la London Necropolis Company se aprovechó de su cercanía con el Crematorio de Woking (Woking Crematorium) para proporcionar servicios de traslado de los cuerpos y sus acompañantes en su línea férrea; y a partir de 1910 empezó a ofrecer el entierro de cenizas en un columbario especial. La LNC proporcionó el terreno para un gran número de cementerios militares y memoriales en Brookwood, después de la Primera y Segunda Guerra Mundial. En 1941 la estación ferroviaria London Necropolis Railway fue severamente dañada por los ataques con bombas, ocasionando su posterior abandono.

El aumento en los precios de las propiedades de Surrey en las décadas de 1940 y 1950 permitió que la LNC se volviera cada vez más rentable, pero esto también la convirtió en el blanco de los especuladores inmobiliarios. En 1959 una hostil adquisición terminó con la independencia de la compañía, de 1959 a 1985 una continua sucesión de propietarios despojó a la compañía de sus partes rentables, dejando a una grupa empresarial operando un cementerio prácticamente abandonado. En 1985, lo que quedaba de la empresa se convirtió en propiedad de Ramadam Güney, quien se dispuso a revivirla. Se estrecharon lazos con las comunidades musulmanas de Londres, en un intento por atraer más clientes; además se inició un lento programa de limpieza y restauración de las secciones abandonadas, el cual no tuvo el éxito esperado. London Necropolis Company ejerció mucha influencia tanto en la industria funeraria como en el desarrollo de las áreas cercanas a Woking. Cabe mencionar que el Cementerio de Brookwood (en inglés Brookwood Cemetery) es el panteón más grande del Reino Unido.

Antecedentes 300px|thumb|Los patios de las iglesias de Londres eran pequeños y sufrían de hacinamiento por el gran número de cadáveres. Las tumbas existentes eran regularmente exhumadas para abrir espacio a nuevas sepulturas , por lo que algunos restos permanecían dispersos sobre la superficie.|alt=A group of people gambling on a flat tombstone. Scattered human remains are strewn on the ground around them. Desde la conversión de Londres al cristianismo a principios del , los restos de las personas eran enterrados dentro y en los alrededores de las iglesias. Debido a que había muy poco espacio para los entierros, las tumbas más viejas solían ser exhumadas para dar espacio a los nuevos restos fúnebres, mientras que los restos de los anteriores ocupantes eran trasladados a osarioe o fosas comunes para su almacenamiento. En el los osarios y fosas comunes estaban tan saturados que los huesos exhumados eran nuevamente sepultados en las tumbas donde habían sido enterrados por primera vez, o bien, eran enterrados en otras fosas menos llenas; a pesar de esta práctica, a mediados del , Londres tenía una seria escasez de espacios para entierros. La propuesta de Christopher Wren de utilizar la reconstrucción de la ciudad tras el Gran Incendio, como una oportunidad para establecer nuevos cementerios en las afueras de la ciudad y dejar de enterrar a las personas en los patios de las iglesias fue rechazada, pues si bien el proyecto fue aprobado por el rey y el parlamento, la Corporation of London (el cuerpo que gobierna la ciudad) lo vetó, por lo que las sepulturas siguieron llevándose a cabo en las iglesias que habían sido reconstruidas.

En la primera mitad del , la población londinense se incrementó en más del doble, de un poco menos de un millón de habitantes en 1801 pasó a más de 2 millones en 1851. A pesar de este rápido crecimiento, la cantidad de espacios destinados para los cementerios y las tumbas no sufrió ningún cambio, manteniéndose en 300 acres cuadrados aproximadamente, y distribuidos a lo largo de 200 sitios pequeños. La dificultad de excavar sin dañar a las tubas ya existentes condujo a que los cuerpos fueran simplemente amontonados, uno sobre otro, adaptándose al espacio disponible para poder cubrirlos con una delgada capa de tierra. En las zonas más llenas, las tumbas relativamente nuevas tenían que ser exhumadas para dar paso a más entierros. En ocasiones, grandes fosas eran excavadas en lugares ya ocupados, desenterrando antiguos restos y acomodando a los nuevos en el espacio disponible. El material intacto de los funerales era vendido en un mercado floreciente, el de los ataúdes de segunda mano. En algunos casos la madera de los ataúdes era utilizada como combustible doméstico y los huesos exhumados eran transportados al norte de Inglaterra para ser vendidos como fertilizante. Los cadáveres en descomposición contaminaban las fuentes que suministraban el agua, lo que provocaba que la ciudad sufriera frecuentemente de epidemias de cólera, viruela, sarampión y tifoidea. En 1842 la edad promedio de vida para un profesional en Londres era de 30 años, mientras que la de un obrero era de 17 años.

Durante este tiempo, las políticas de salud pública eran influenciadas por la teoría miasmática de la enfermedad (la creencia de que las partículas en el aire liberadas por la carne en descomposición eran el principal factor de la propagación de enfermedades contagiosas), así mismo el mal olor, el riesgo de enfermedades causadas por los cuerpos en descomposición y los fosas exhumadas provocaron una gran preocupación pública. En 1842 la Comisión Real, establecida para investigar el problema, concluyó que los cementerios de Londres habían rebasado el límite de su capacidad, el problema era tan grave que resultaba imposible excavar una nueva tumba sin dañar las existentes. El comisionado de la campaña de sanidad, Edwin Chadwick, testificó que cada año 20000 adultos y 30000 niños eran enterrados en un espacio menor a 218 acres cuadrados, no obstante dichos espacios ya estaban llenos de cadáveres. La Comisión también se enteró de que el cementerio Spa Fields ubicado en Clerkenwell, había sido diseñado para alojar 1000 cuerpos, pero en realidad albergaba 80.000 tumbas. En toda la ciudad, los sepultureros se veían obligados a triturar los cuerpos con el fin de meter los restos en los pequeños espacios disponibles. Entre 1848 y 1849 una epidemia de cólera mató a 14.601 personas en Londres, llevando al colapso al sistema de cementerios de la ciudad. Muchos cuerpos fueron apilados en montones, en espera de sepultura, ente ello, tumbas relativamente nuevas fueron exhumadas para abrir paso a a nuevos entierros.

Soluciones propuestas ante la crisis del sistema de cementerios A raíz de la preocupación pública debido a la epidemia y los resultados de la Comisión Real, la enmienda de las leyes relativas al entierro de los muertos en la metrópolis (Burial Act en inglés) fue aprobada en 1851. Bajo esta nueva ley se prohibieron más entierros en las zonas urbanas de Londres. Siete grandes cementerios habían sido recientemente abiertos cerca de Londres o bien, se encontraban en proceso de apertura, convirtiéndose temporalmente en los cementerios más grandes de la ciudad. La propuesta de Francis Seymour Haden de trasladar los cuerpos de Londres al Estuario del Támesis como un medio de recuperar esas tierras tuvo muy poco apoyo; el gobierno buscó alternativas para evitar que el creciente número de muertes en la capital del Reino Unido inundara los nuevos cementerios, tal como había sucedido con los viejos.

Los nuevos cementerios fueron ubicados en los suburbios, y tenían un tamaño de sólo 282 acres cuadrados, sin embargo, el Consejo de Salud no consideró a ninguno de ellos como lugares adecuados para el uso a largo plazo. Como una solución de largo plazo a la crisis, Edwin Chadwick propuso la clausura de todos los cementerios cercanos a las zonas urbanas de Londres a excepción del Cementerio de Kensal Green, de propiedad privada, el cual sería nacionalizado y ampliado para crear un solo cementerio para el oeste de la ciudad. Un gran terreno de aproximadamente 9 millas (14,4840 km) ubicado en el sureste de Londres, en el vecindario de Abbey Wood (en el sitio de la actual Thamesmead) fue comprado para convertirse en el cementerio del este de Londres. Se planeaba trasladar los cuerpos a los nuevos cementerios a través del río, y con ello se acabarían los entierros dentro de la ciudad.

La Oficina del Tesoro se mostró escéptica de que el proyecto de Chadwick fuera financieramente viable. El esquema también se topó con la preocupación pública generalizada debido al impacto que tendría el control monopólico sobre la industria funeraria, ya que el gobierno se haría cargo de una industria anteriormente controlada por entidades religiosas y empresarios privados. El proceso de descomposición, en ese entonces, no era completamente comprendido, por lo que existía la creencia de que (92%) de los cuerpos en descomposición estaban dispersos en forma de gas; ante ello las autoridades locales de los lugares donde se había planeado construir los cementerios estaban horrorizados al esperar unos 3.000.000 de pies cúbicos de miasma (vapores transmisores de enfermedades) al año. Aunque la ley de entierros de 1850 autorizó que el proyecto de Chadwick se llevara a cabo, la enmienda de 1852 rechazó la autorización.

Richard Broun y Richard Sprye