thumb|Ardashir I recibe el anillo de poder de Ahura Mazda. thumb|Bol plateado con el rey cazando, un tema típico de la metalistería sasánida

El arte sasánida se produjo bajo el Imperio sasánida que rigió en Asia Occidental desde el al VII d. C., antes de la conquista musulmana de Persia y terminó alrededor del año 651. Es, junto con el arte aqueménida que le precedió, uno de los períodos más brillantes del arte persa que precedió al islam.

En el año 224, el último rey de los partos fue derrotado por Ardashir I. La posterior dinastía sasánida duraría cuatrocientos años, gobernando un territorio que se corresponde a los países actuales de Irán, Irak, y gran parte de la zona al este y al norte del moderno Irán. A veces controlaros la costa de Levante, gran parte de Anatolia y zonas en Egipto y la península arábiga. Comenzó una nueva época en Irán y Mesopotamia, que en muchos aspectos se basaba en las tradiciones aqueménidas, incluyendo el arte de la época. No obstante, también hubo otras influencias en el arte de la época que procedía de lugares tan lejanos como China y el Mediterráneo.Harper; Cotterell, 177-178.

El arte superviviente de los sasánidas se ve sobre todo en su arquitectura, los relieves y la metalistería, y aún quedan algunas pinturas supervivientes de lo que evidentemente debió ser una producción muy difundida. Los relieves en roca debieron ser muy inferiores en número respecto a los interiores en escayola, pero de estos últimos quedan muy pocos. Las esculturas exentas son menos que en el arte parto, pero la estatua colosal de Shapur I (r. 240–272) es una de las excepciones destacadas, rallada en una estalagmita creada en el interior de una cueva;Harper hay menciones literarias a otras estatuas colosales de reyes, hoy perdidas.Keall Hay importantes relieves en roca, y continuaron la tradición parta de decoración en estuco moldeado, incluyendo también grandes escenas figurativas. thumb|Plato elaborado en plata,

El arte sasánida que ha llegado a tiempos modernos representa escenas cortesanas y caballerescas con considerable grandeza de estilo, reflejando una vida lujosa y muestran la corte sasánida tal como la documentaron los embajadores bizantinos. Las obras supervivientes están dominadas por imágenes de gobernantes, aunque ninguna tan grande como la ya mencionada estatua de Shapur I. Disfrutaron de particular popularidad las escenas de caza y batalla, y mujeres bailando ligeras de ropa, además de otros entretenimientos. Las representaciones a menudo están colocadas como un escudo de armas, que a su vez pudo haber tenido una fuerte influencia en la producción artística de Europa y el lejano oriente. Aunque el arte parto prefirió una vista frontal, las representaciones narrativas del arte sasánida a menudo presenta figuras de perfil o tres cuartos. Las vistas frontales aparecen con menos frecuencia.

Escultura y relieves en roca thumb|La estatua colosal de Shapur I, r. AD 240–272 thumb|El triunfo de Shapur I sobre los emperadores romanos Valeriano, y Felipe el Árabe, Naqsh-e Rustam. thumb|Taq-i Bostan; el "caballero" es probablemente Cosroes II montado sobre Shabdiz En esta época son raras las esculturas esentas, en comparación con lo que ocurrió en tiempo de los partos. La estatua colosal de Shapur I (r. 240–272) es la única y sobresaliente excepción que queda en la actualidad.

Un medio habitual en el arte persa es el relieve en roca de gran tamaño, tallado, colocado por lo general en lo alto, junto a una carretera, y cerca de una fuente de agua; se usó principalmente para glorificar al rey y proclamar el control persa sobre el territorio.Canepa, 53 y ss. Canepa, 63–64, 76–78 Comenzó con relieves en roca elamita y Lullubi, como la de Kul-e Farah y Eshkaft-e Salman en el suroeste de Irán, y continuó bajo los asirios. El relieve e inscripción de Behistún, realizado en torno al año para Darío el Grande, tenía una escala muy superior, reflejando y proclamando el poder del imperio aqueménida.Luschey; Canepa, 55–57 Los gobernantes persas a menudo presumían de su poder y sus logros, hasta que la conquista musulmana eliminó la imaginería de tales monumentos; mucho más tarde hubo un pequeño renacer con la dinastía kayar.Herrmann y Curtis.

Behistún es infrecuente en el hecho de que tiene una inscripción grande e importante, que como la piedra Rosetta egipcia, repite su texto en tres idiomas diferentes, y fue importante para la comprensión moderna de estos idiomas. Otros relieves persas, por regla general, carecen de inscripciones, y se identifica con dificultad a los reyes a los que se refieren. El problema se supera en parte, en el caso de los sasánidas, por su costumbre de mostrar un estilo diferente de corona para cada rey, que pueden ser identificados a partir de las monedas que acuñaron.

Naqsh-e Rustam es la necrópolis de la dinastía aqueménida (500-), con cuatro grandes tumbas talladas en un acantilado. Tienen sobre todo decoración arquitectónica, pero las fachadas incluyen grandes paneles sobre los dinteles, todas semejantes en su contenido, con figuras del rey investido por un dios, sobre una zona con filas de figuras menores que llevan tributo, con soldados y oficiales. Las tres clases de figuras están marcadamente diferenciadas en tamaño. La entrada a cada tumba se encuentra en el centro de cada cruz, que se abre a una pequeña cámara, donde el rey yace en un sarcófago.Cotterell, 162; Canepa, 57–59, 65–68 El travesaño horizontal de cada una de las fachadas de la tumba se cree que era una réplica de la entrada del palacio de Persépolis.

Muy por debajo de las tumbas aqueménidas, cerca del nivel del suelo, hay relieves en toca con grandes figuras de los reyes sasánidas, algunos reuniéndose con dioses, otros en combate. El más famoso muestra a Shapur I a caballo, con el emperador romano Valeriano inclinándose ante él a modo de sumisión, y Felipe el Árabe (un emperador anterior que prestó tributo a Shapur) sosteniendo el caballo de Shapur, mientras que el emperador difunto Gordiano III, muerto en batalla, queda debajo (se han sugerido otras identificaciones). Esto conmemora la batalla de Edesa en el año 260, cuando Valeriano se convirtió en el único emperador romano capturado como prisionero de guerra, una humillación duradera para los romanos. La ubicación de estos relieves sugiere, claramente, la intención sasánida de relacionarse con las glorias del Imperio aqueménida precedente.Herrmann y Curtis; Canepa, 62, 65–68 Hay otras tres tumbas reales aqueménidas más, con similares relieves, en Persépolis, una inacabada.

Los siete relieves sasánidas, cuyas fechas aproximadas van desde 225 a 310, muestran escenas de investidura y batallas. El relieve más antiguo del lugar está en elamita, y es de alrededor del año 1000 a. C. A una distancia de aproximadamente un kilómetro está Naqsh-e Rajab, con otros cuatro relieves en roca sasánidas, tres celebrando a reyes y uno a un sumo sacerdote. Otro importante lugar sasánida es Taq-i Bostan con varios relieves que incluyen dos investiduras reales y una famosa figura de un catafracto o soldado de la caballería pesada persa, de tamaño aproximadamente el doble de la vida real, probablemente representando al rey Cosroes II montado sobre su caballo favorito, Shabdiz; la pareja siguió siendo celebrada en literatura persa posterior.Herrmann y Curtis; Canepa, 74-76. Firuzabad y Bishapur tienen grupos de relieves sasánidas, la primera incluyendo la más antigua, una gran escena de batalla, ahora muy desgastada.Herrmann y Curtis; Keall para las seis de Bishapur. En Barm-e Delak, un rey ofrece una flor a su reina.

Los relieves sasánidas se concentran en los primeros 80 años de la dinastía, aunque un grupo importante son del , y en un número relativamente escaso de lugares, la mayor parte en el núcleo de la tierra de origen sasánida. Los posteriores en particular sugieren que beben de una tradición, hoy perdida, de relieves similares en palacios en estuco. Los relieves en roca estuvieron posiblemente cubiertos de escayola y pintadas.

El catálogo estándar de los relieves persas preislámicos reúnen los ejemplos conocidos (para el año 1984) de la manera siguiente: Lullubi #1–4; Elam #5–19; Asiria #20–21; Aqueménida #22–30; Aqueménida tardío/posterior y seleucida #31–35; Partos #36–49; Sasánidas #50–84; otros #85–88.Vanden Berghe, Louis, Reliefs rupestres de l' Iran ancien, 1983, Bruselas, para una resumen en línea de su lista aquí

Relieves thumb|Relieve en roca de Cosroes II montado sobre su caballo Shabdiz con toda su armadura de batalla thumb|Caza del oso en Taq-e Bostan

Algunos de los mayores logros son principalmente una serie de más de treinta monumentos de relieve en roca. Se encuentran sobre todo en la provincia de Fars, que era la provincia originaria de la dinastía gobernante sasánida. Los relieves datan principalmente de alguna fecha entre el y comienzos del IV. Los relieves presentan algún evento significativo y son habitualmente atribuidos a gobernantes concretos.

Un relieve en Naqsh-e Rustam está montado por debajo de las tumbas reales aqueménidas y probablemente se refiera a esta, como una forma de relacionar al monarca con la antigua dinastía y prestarle homenaje. Representan a Ardashir I con el dios Ahura Mazda, cada uno de ellos en perfil estricto y del mismo tamaño. Esto expresa la igualdad entre el monarca y el dios, indicando que hay grandeza en él. El relieve tiene un fuerte modelado, pero es bastante cauto al representar detalles. Hay evidencia de influencias helenísticas en el relieve.

Otros relieves, como en Taq-e Bostan, están montados en un arco labrado en roca. En la pared trasera de este hay figuras esculpidas prácticamente en su totalidad. Cosroes II aparece a caballo con una pesada armadura. Las escenas de los lados muestran una caa real. La figura del gobernante se muestra frontal, su cara en contraste en vista tres cuartos. Su figura es alta y domina toda la escena, otras figuras, sin embargo, se muestran pequeñas en comparación. La composición da la representación del paisaje y muchos detalles como la corte del rey, una impresión bastante pintoresca y es seguro que estuvo pintada en el pasado.

Estuco Además de los relieves en roca, los relieves en estuco tuvieron un gran papel en el arte bajo los sasánidas. Puesto que se consideraba que los edificios de ladrillo eran feos, se cubrían con estuco. Dentro de estas paredes de estuco a menudo se tallaban con modelos florales, pero también representaciones figurativas y especialmente animales. A menudo los edificios importantes, como los palacios y las sedes administrativas, habrían estado decoradas de esta forma, a menudo con blanco coloreado. Esta práctica posiblemente se adoptó para rivalizar con la misma costumbre procedente del mundo grecorromano, a pesar de que en aquella época Roma y la Persia sasánida eran rivales.

Pintura Las pinturas tuvieron un papel importante en el arte sasánida, aunque actualmente es un arte poco representado. Se sabe que Mani fue pintor de alguna fama, aparentemente para pinturas en tablero o miniaturas en libros. No queda nada de este período, aunque la tradición de la miniatura persa de unos siglos más tarde fue aparentemente la primera en el mundo islámico.