El Barón Rojo Tribuna Popular Sur, más conocido como Barón Rojo Sur, o por sus siglas BRS, es la barra brava del América de Cali, club que compite en la Categoría Primera A de Colombia. La barra como su nombre lo dice, se ubica en la tribuna sur del Estadio Pascual Guerrero. Fue fundada el 21 de diciembre de 1997 en Cali.
Historia
Para contar la historia de la barra Barón Rojo Sur, hay que remontarse a diciembre de 1991, cuando nacía la primera barra "activa" (para diferenciarla de las barras tradicionales) de la ciudad de Cali, "La Furia Roja", una barra formada en su mayoría por adultos de barrios populares, caracterizada por sus viajes a lo largo y ancho del país siguiendo al América, llegando una vez a llevar cuatro buses hasta el estadio Metropolitano de Barranquilla. La iniciativa de creación la tuvo un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de Occidente quienes armados con enormes y vistosas banderas, rodaron por el estadio hasta ubicarse en la tribuna Norte, donde saltaron y cantaron un solo coro que era lo tradicional. En el segundo partido de ese cuadrangular nuevamente aparecieron estos personajes saltando y agitando las banderas, entonces aquellos que tenían ese sueño de cantar y de saltar en el estadio, asistieron a la tribuna Norte al siguiente partido, y es ahí donde de forma improvisada y desordenada la barra se agrupa... como una mancha que se mueve por la tribuna.
En el primer clásico del año 92 apareció la barra mejor organizada. Llevaron papel picado, llegaron al estadio uniformados, hubo saludos aún sin conocerse, y se ubicaron allá arriba, en el segundo piso de Norte. Esta vez con algún coro preparado, y en el desarrollo del partido se tiraba; cantaron de pie, y todo el estadio los vio con alegría y admiración. La verdad es que la barra creció medianamente y los coros que se imponían tenían cierto aire parroquiano. Cada uno ondeaba su bandera; se montaban coreografías y al unísono la barra cantaba. Se causó gran impacto en el resto de hinchas que asistían al estadio por el colorido, los cantos, la emotividad y la diferencia.
Cuando se inició el proceso de la barra como tal ya había gente que lideraba el grupo por su antigüedad; el número de integrantes de La Furia creció, aunque sus componentes pertenecían principalmente a las capas medias. Los fundadores “niños bien”, estudiantes de universidad privada, empezaron un juego de poder con “los de barrio”, trabajadores, obreros de fábrica, estudiantes de institutos tecnológicos, un gran número de habitantes del barrio Petecuy, y algunos estudiantes de la Universidad del Valle. Aunque no faltaban las paradojas, era un parche alimentado por la pasión, fueron amigos, aprendieron a tolerarse en las diferencias.
En el año 1992, en el partido que América jugaba contra Atlético Nacional por la Copa Libertadores, la Furia estaba en su apogeo, y el estadio era una fiesta; saltaban eufóricos y la gradería cimbraba. De repente se volvieron el centro de la atención, las cámaras de TV los enfocaban fijamente; los periodistas esperaban grabar el momento de sus caídas, puesto que la tribuna Norte estaba partida y se veía mecer sobre occidental; subía y bajaba. Forzados dejaron la tribuna Norte, y decidieron irse para la tribuna Oriental, primer piso; allá el cambio fue drástico, además no todo el parche siguió a Oriental, sobre todo los que fumaban marihuana, y los que no tenían para pagar la entrada; algunos siguieron en Norte, y otros se fueron para Sur. Paradójicamente, mientras la barra ganaba popularidad y el número de adeptos crecía tanto o más que sus finanzas, a la Furia Roja le sobrevino una crisis.
En el año 94, la barra se fragmenta y un grupo de jóvenes decidió regresar a los orígenes de la auténtica barra popular, la que se merecía un equipo conocido a nivel nacional como "La Pasión de un Pueblo", y que desde su nacimiento había estado ligado a la entrada de los barrios populares de Cali. Este grupo se instaló primero en la tribuna popular norte y finalmente, como lo hace hoy en día, en la sur del estadio Pascual Guerrero. Una pequeña disidencia se fue para Occidental con el nombre de Estruendo Rojo, pero con la muerte de uno de los líderes de la Furia las cosas volvieron a la normalidad; la Furia se unificó nuevamente.
El equipo rojo vivía la era de Maturana, y la hinchada no estaba contenta; aún la Furia, que se caracterizaba por ser incondicional, la emprendió contra los jugadores y el técnico, además el exceso de alcohol en la cancha menguó la forma de alentar de la barra. Muy pocos continuaron en Oriental, otros volvieron a Sur y un combo de sardinos «3 o 4 rockeritos que nunca tuvieron voz ni voto» se fueron para Norte, y pusieron el punto alto allá. El combo en Norte era pequeño, pero fiel, y nació de pura alegría. Harold “El Muerto”, convenció a la gente para armar una disidencia; se encomendó a un man de la barra hacer un trapo para poner en Norte, y por alguna inexplicable razón le puso "Torcida", y todos empezaron a llamar así a la barra, aun cuando este nombre nunca fue tomado por la barra como tal.
La cosa fue en Norte segundo piso, con un grupo no muy grande; un asunto sí fue claro, como transición importante, Torcida no cantaría coros de la Furia, pues en la mayoría se generó malestar contra la antigua barra. La Torcida creció, y aparecieron nuevas personas cada vez más jóvenes; se popularizaron las caras pintadas, volvieron las banderas, aparecieron los estampados del Ché, se empezaron a adaptar canciones de Fito Paez y de otros cantantes argentinos, y el reconocimiento se hizo mayor. Vinieron los partidos de la final de la Libertadores en el 96, la barra llenó la tribuna y alentó con fuerza a pesar del traspiés futbolístico. El núcleo de la barra se conformaba por aproximadamente 200 personas, hinchas experimentados de anteriores procesos, agrupados de forma algo irregular pero comprometidos con la pasión.
Localizados en norte durante la final del año 1997, y en plena algarabía por la celebración del título, la pancarta de la Torcida, que se exhibía sobre la tribuna fue destruida por el fuego. Este hecho marcaría el último y definitivo desplazamiento de la barra por el Pascual.
La barra fue fundada oficialmente ese 21 de diciembre de 1997, mientras el pequeño grupo de fanáticos en la tribuna Norte, dominados por la euforia, bailaban y saltaban alrededor de las banderas que se consumían por el fuego; los otros 40.749 fanáticos, entre lágrimas y abrazos, celebraban el triunfo del equipo de Luis ‘Chiqui’ García, que le daba al América su estrella #9, en el Pascual. Los trapos que se quemaban en aquel momento eran "La Torcida" y "La Mecha", los cuales pasaron a la historia, para dejar como único sobreviviente, una pancarta de ocho metros de largo con letra gótica blanca, que decía "Barón Rojo", la cual se había elaborado en honor a la famosa banda española de metal; el nombre también hacía referencia explícita a Manfred Von Richthofen, uno de los más bravos y aguerridos pilotos alemanes de la Primera Guerra Mundial, conocido como el Barón Rojo. En aquel entonces, se propuso trasladar el colectivo a la tribuna Sur, ya que estando allá se posibilitaría el crecimiento del grupo, además era la tribuna más popular y por tanto el espacio natural de la barra. Desde entonces se adopta el nombre de "Barón Rojo Sur".
El paso a la Sur no fue fácil; en el segundo piso de esa tribuna se ubicaba un grupo de hinchas veteranos conocido como el parche de “Páginas Amarillas”, con el cual hubo constantes enfrentamientos, impidiendo el crecimiento de la barra. El grupo decide entonces ubicarse en el primer piso de la tribuna; en este período hubo altibajos, a veces el número de hinchas era nutrido, mientras que otras veces sólo los fundadores aparecían por el Pascual. Los líderes de la barra decidieron entonces tomar cartas en el asunto, diseñando una estrategia que permitiese que la popular se colmara en cada fecha; llegó gente de todo tipo, algunos solo por curiosidad, pero para muchos la barra se convirtió en una forma de vida.
“Lleguen, lleguen (al estadio)”, ese fue el único requisito que los fundadores: Harold "El Muerto" junto a su hermano John Guevara, los hermanos Caicedo (Trauma y Cheo), los hermanos Vahos (Ruso y Eskupa), los hermanos García (Ricardo y Mauricio) entre otros, le pidieron a hinchas como Felipe Garcés, entonces un estudiante de la Universidad del Valle, que atraído por los cantos y su pasión americana, pasó a integrar la barra desde el 99. “Esto se va a formar, vamos a crecer, esto es un ejército, aquí nació la nueva raza del hincha”; con esta frase Alexandro Vahos "Ruso", recibía a los fanáticos que, además de su amor por el equipo, llegaban seducidos tras una campaña que se escogió de un soldado alemán de la Primera Guerra Mundial, junto a un brazalete como sus máximos símbolos. Para crecer como barra se aplicó el modelo de las iglesias cristianas “cada uno gane uno”. Sin importar que les tocara o no pagar esa otra entrada, al domingo siguiente, ya no fueron 20 sino 40, luego pasaron a 80 y así a 160.
Fue una época dorada para el BRS; los numerosos actos de violencia, los accidentes frecuentes, los cantos basados en canciones famosas del rock hispanoamericano, los triunfos constantes del América y la simpatía evidente por parte de los jugadores, atrajeron a una cantidad inmensa de jóvenes y niños; el equipo rendía y la barra rendía, se hicieron los primeros viajes, se compusieron nuevos cantos, se diseñó un nuevo frente, se tomó nuevamente el segundo piso y existía un protagonismo mediático que señalaba al BRS como una de las barras más violentas en el ámbito suramericano.
Para el año 98, la barra ya era dueña de todo el primer piso de la tribuna sur y su fiesta de papel picado, humo rojo, pólvora, caras pintadas y trapos en el alambrado convertían al Pascual y en muchas ocasiones a otros estadios, en una verdadera caldera roja. Al tiempo que la barra se caracterizaba por su fidelidad y aliento constante hacia el cuadro rojo del Valle, los hechos lamentables relacionados con ella eran noticia en todo el país. De esta manera se acrecentaba su reputación y atraería cada día más hinchas americanos en toda Colombia. Como parte de la campaña también comenzaron a editar sus publicaciones. Primero fue Volumen Brutal «fanzine que costaba 500 pesos»; luego apareció Fanático Escarlata, «una mini revista editada por el Colectivo Diaboló» (diseñadores y comunicadores miembros de la barra), que hicieron una convocatoria, y dieron talleres para que los demás integrantes de Barón Rojo escribieran sobre sus viajes acompañando al América, partidos y experiencias al lado del equipo. Estos viajes los hacían con dinero de su bolsillo o con el que recogían en una pipa de gas en forma de alcancía que hacían pasar para llenarla de monedas durante los partidos en el Pascual. izquierda|miniatura|Barón Rojo Sur desplegando un tapatribuna en el estadio Centenario, Armenia. El año de posicionamiento del Barón Rojo Sur como barra brava fue 1999, y para ello se valieron de las trifulcas cada ocho días, en los estadios que visitaban. “Entendimos que así había que hacerlo, porque cuando íbamos con nuestras banderas y cantábamos, nadie lo registraba; pero cuando se armaba una pelea todos los medios, prensa, TV y radio lo pasaban, y estábamos en boca de todo el mundo”. Ahí fue cuando las otras barras, que también estaban emergiendo en el país, dijeron: ‘‘el América ya tiene una barra brava”.