miniatura|Santa Cecilia, 1647 (c.), considerado uno de los dibujos más bellos de José de Ribera. Legado Villaescusa.
El Gabinete de Dibujos, Estampas y Fotografías del Museo del Prado es la colección de obra artística sobre papel de la institución. Desde 2007 está instalado en la segunda planta del Edificio Jerónimos. En 2004 le fueron asignados los fondos de fotografía histórica (anterior a 1939), antes en el Archivo del museo, lo que motivó que le fuera cambiada su denominación tradicional de Gabinete de Dibujos y Estampas del Museo del Prado por la presente.
A diferencia de lo que ocurre en el campo de la pintura, en el de la obra sobre papel la colección del Prado está lejos de figurar entre las primeras del mundo. Es más, cuantitativamente, ni siquiera tiene la primacía entre las españolas, ya que sus fondos, 10806 dibujos y 6567 estampas a diciembre de 2025, se ven superados por los de la Biblioteca Nacional, 16000 dibujos y 100000 estampas sueltas (además de otras 600000 incluidas en libros), y los de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 15000 dibujos y 35000 estampas. No obstante, posee conjuntos de gran calidad, como prueba el que desde 2012 el museo sea miembro permanente del International Advisory Committee of Keepers of Public Collections of Graphic Art (Comité consultivo internacional de conservadores de colecciones públicas de arte gráfico), conocido como Club de los 50 luxes, en el que están representados los más importantes gabinetes de dibujos y estampas a nivel mundial.
Las obras de este tipo, debido a sus características materiales, tanto del soporte como especialmente de las tintas, son sensibles a las radiaciones ultravioleta, por lo que sufren un desgaste al estar expuestas a la luz. En consecuencia, para garantizar su preservación habitualmente son accesibles solo a los investigadores, y al público únicamente se muestran en exposiciones temporales, con una iluminación muy atenuada (máximo 40 luxes) y durante períodos de tiempo limitados, generalmente no superiores a tres o cuatro meses, aunque en función del estado de las piezas, del tiempo que lleven sin exponer, y con la adopción de determinadas medidas (empleo de vidrios o metacrilatos especiales con filtro de radiaciones ultravioleta), los plazos pueden superarse ligeramente.
Orgánicamente esta colección es singular dentro del museo al tener las estampas y los dibujos una doble dependencia, del Departamento de Dibujos y Estampas y del departamento al que esté adscrito el artista que los creara. Por ejemplo, los dibujos de Rubens son responsabilidad del Departamento de Dibujos y Estampas y del Departamento de pintura flamenca y escuelas del norte.
Dibujos
Historia
miniatura|Estudio de profeta, c. 1627, una obra maestra de Guercino ingresada gracias al legado Fernández Durán.Preparatorio del Profeta Jeremías en los frescos de la cúpula de la Catedral de Piacenza. Durante mucho tiempo esta colección permaneció en el ostracismo, ni siquiera se estudiaban y publicaban, de manera sistemática, las piezas con las que se contaba, con la excepción de las de Goya, que, además de haber permanecido expuestas, en su totalidad, mucho tiempo, fueron publicadas in extenso en 1952 por Sánchez Cantón (Los dibujos de Goya, dos tomos). Así, los volúmenes del primer catálogo de los dibujos del museo no empezaron a publicarse hasta una fecha tan tardía como 1972 (y aún hoy, más de medio siglo después, siguen pendientes dos de ellos: el IV, que recogería los dibujos españoles del , y el VIII, dedicado a los dibujos de otras escuelas distintas de la española y la italiana). Para entonces además la mayoría de las obras que recogían eran inéditas, carecían por completo de bibliografía previa. Tampoco se contó con un restaurador de obra sobre papel en la plantilla hasta la década de 1980. Sin embargo, a partir de ese período —década de 1970 y principios de la de 1980— se fue tomando conciencia de que eran unos fondos que también merecían atención, gracias a la coincidencia entre los directivos y conservadores del museo de varios especialistas en dibujo: Alfonso E. Pérez Sánchez, Rocío Arnáez y Manuela Mena; lo cual supuso un punto de inflexión en la valoración de los diseños en el Prado. De este modo, se comenzó a realizar exposiciones temporales, con obras del propio museo y de otras colecciones, y a efectuar algunas compras que cubrieran las muchas lagunas. Especialmente, se aprovechó la disponibilidad financiera que en 1991 proporcionó el legado Villaescusa, y una parte de los fondos que aportó se empleó en adquirir obra sobre papel, entre la que figuraban sobresalientes trabajos de José de Ribera, Murillo —representados hasta entonces únicamente por sendas obras—, Francisco de Herrera el Viejo y Luis Paret, así como el Cuaderno italiano de Goya.
El primer dibujo documentado en el entonces denominado Real Museo de Pinturas es Plantas, alzados y perfil del edificio del Museo del Prado, del arquitecto Juan de Villanueva, en 1821. Para el Gabinete de descanso de Sus Majestades, abierto en 1828, se trajeron además ocho pasteles de Lorenzo Tiepolo. Estos pasteles, junto con una aguada de un anónimo italiano del , La batalla de Constantino contra Majencio, o Batalla del Puente Milvio, son los únicos dibujos cuya procedencia de la Colección Real propiamente dicha está documentada. En 1832 se comisionó al conserje, Carlos Mariani, para ir a la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid con el fin de ver qué obras podían traerse al museo, pero en su informe indicó que a pesar de saber que existían dibujos, por haberlos visto él mismo en otro tiempo (los tres álbumes de Fernando VII, con quinientos ochenta y tres diseños), no se los habían querido enseñar. Los primeros dibujos comprados expresamente para el Prado fueron un pequeño conjunto de ocho que había reunido el escultor y grabador Rafael Plañiol y que Fernando VII adquirió en 1833 a su viuda con destino directo al museo. En 1839 entró otro grupo, de alrededor de setecientos, que junto con los antedichos —salvo los pasteles de Lorenzo Tiepolo, que hasta finales del estuvieron catalogados como pinturas— constituyeron el llamado «Fondo Antiguo». Si bien tradicionalmente se creyó que procedían del Obrador de los pintores de Cámara, en realidad su origen está en el Real Estudio de Pensionados, institución creada a instancias de Vicente López para la formación de pintores, la cual estuvo activa entre 1815 y 1834. Se adquirieron lotes de dibujos que incluían trabajos de Francisco Bayeu, Alonso Cano y Mariano Salvador Maella, con idea de destinarlos a la instrucción de los alumnos, aunque algunos quedaron en manos de Fernando VII —los mencionados tres álbumes—. El resto fueron enviados al Real Museo tras la disolución de la institución.
El Museo de la Trinidad aportó un único dibujo procedente de la Desamortización (Capilla mayor de San Juan de los Reyes, Toledo, de Juan Guas), y los que adquirió en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes también son un grupo muy parvo: solamente hay constancia de cinco. No obstante, en 1866 compró un conjunto que sí es de gran importancia: un álbum con ciento ochenta y seis dibujos de Goya. Por otra parte, en 1864 se le solicitó un informe para la adquisición de la colección Carderera, que incluía mil trescientos sesenta dibujos, además de unas veintisiete mil estampas. Sin embargo, aunque el museo emitió un informe muy favorable, cuando el Estado finalmente compró la colección tres años más tarde la asignó a la Biblioteca Nacional. Esto además motivó que la BNE, que hasta entonces ni siquiera tenía Sección de Bellas Artes, fuera durante largo tiempo la protagonista de la mayor parte de las adquisiciones estatales de dibujos, como la de la colección de Manuel Castellano, que compró en 1880 y que incluía más de mil quinientos diseños, y los mil noventa y dos que habían formado parte de la de José de Madrazo y que adquirió en 1898.
miniatura|Una celestina y dos amantes, acuarela de 1784 de Luis Paret adquirida en 2016, reputada como la más bella del siglo XVIII español. En 1939 ingresó el legado de Juan Allende-Salazar, vocal del Real Patronato, fallecido el año anterior. Estaba integrado, en lo respectivo a obra sobre papel, por diecinueve dibujos españoles, italianos y flamencos, de los siglos y . En 1958 se recibió el legado de Pedro Beroqui, secretario del museo durante tres décadas, además de secretario y posteriormente vocal del Real Patronato; que dejó a la institución su colección de cuarenta y nueve dibujos españoles, italianos y franceses. Por otro lado, en 1971 la Dirección General de Bellas Artes adscribió al museo un conjunto de ochenta y nueve diseños que habían sido depositados en el Servicio de Recuperación y no fueron reclamados tras el fin de la Guerra Civil. Muchos de ellos eran de escasa importancia, pero en el lote figuraban dos dibujos destacados: El sacrificio de Ifigenia, de Luis Paret, y Cabeza de guerrero, el primero de José de Ribera que ingresó en la colección. En 1984 se hizo efectiva la donación del pintor Fernando Zóbel, compuesta por trece papeles, todos ellos españoles, salvo dos que se tenían por tales, pero que seguramente son en realidad italianos del . Aunque reducida en número, incluía algunas piezas de elevada calidad, especialmente una Cabeza de caballero (¿autorretrato?), de Juan de Valdés Leal, y un Santo franciscano, de anónimo lombardo de c. 1600. Y en 2020 entró la herencia de Juan José Luna, antiguo jefe del Departamento de Pintura Francesa, Inglesa y Alemana del Prado y posteriormente del de Pintura del Siglo . Estaba integrada, en lo referente a obra sobre papel, por doscientos veintidós dibujos, quinientas dieciocho estampas y once fotografías,Museo Nacional del Prado. Memoria de Actividades 2020, p. 413. datados entre los siglos XVI y XIX.
Los dibujos del Museo del Prado se agruparon históricamente en tres bloques: el mencionado «Fondo Antiguo», al que se agregaron las nuevas adquisiciones (compras, adscripciones, donaciones y legados); el «Fondo Goya», y los del legado Fernández Durán, que por su entidad se inventarió aparte. Incluso hubo durante un tiempo un cuarto inventario, el de los dibujos del que se hallaban en el Casón del Buen Retiro, al que habían llegado tras la disolución en 1971 del Museo de Arte Moderno y el traspaso de sus colecciones decimonónicas al Prado. A finales de la década de 1980 todos ellos fueron reemplazados por el Inventario actualizado, o Inventario informático, implantado para la integridad de las piezas artísticas del museo, el cual recoge y numera de manera unificada la totalidad de los dibujos de la colección.
Dibujos españoles
La escuela española forma el núcleo esencial de la colección de dibujos del Gabinete. Abarca desde finales del hasta principios del . Sobresale el conjunto de dibujos de Goya, más de quinientos veinte, el más amplio del mundo puesto que el total de sus dibujos conservados no alcanza el millar. Junto a él, la colección de dibujos españoles del , con más de 3000 obras, es de extraordinaria importancia.
Siglos y
Los fondos anteriores a 1600 son muy limitados. Del hay un dibujo de Juan Guas sumamente raro, procedente del Museo de la Trinidad, que representa la capilla mayor del Monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo, por él diseñado. También una miniatura atribuida a Ruperto Alexandre, iluminador francés que trabajó al servicio de Isabel la Católica.
Del XVI, dos de Juan de Juanes y sendos de Navarrete «el Mudo», Gaspar Becerra, Correa de Vivar (atribuido), Alonso Berruguete (atribuido), Matías Antonio, Miguel Barroso, Agapito Cuevas y Luis de Carvajal.
Siglo