thumb|400px|Porcentaje de la población superior a 65 años en Europa en 2020 El envejecimiento de Europa es un fenómeno demográfico y social caracterizado por un declive de la tasa de fecundidad, un declive de la tasa de mortalidad y una esperanza de vida creciente en Europa. Can Europe afford to grow old ? - rapport du Fonds monétaire international

Este envejecimiento conlleva un declive del porcentaje de europeos en la población mundial, con tendencia a amplificarse durante las cuatro próximas décadas. El aumento de la población de tercera edad también conlleva consecuencias en lo que se refiere a la mano de obra. Así, la población europea en edad de trabajar constituye, en 2005, el 11,9 % de la población activa mundial, pero podría pasar a solo el 6,4 % en 2050.En 2050, les Africains constitueront 22 % de la population mondiale active Les Afriques Este fenómeno podría conducir a un declive de Europa y de su relevancia (sobre todo económica) en el mundo. Fewer babies pose difficult challenges for europe Global Envision Depopulation and Ageing in Europe and Japan: The Hazardous Transition to a Labor Shortage Economy Europe's Ageing Population

Tendencias generales Giuseppe Carone y Declan Costello, del Fondo Monetario Internacional, predijeron en septiembre de 2006 que la relación del número de jubilados con respecto al de los activos en Europa se duplicará y alcanzará el 0,54 en 2050. William H. Frey, investigador de la Brookings Institución, prevé que la edad promedio de la población europea pasará de 37,7 años (datos de 2003) a 52,3 años en 2050. Al mismo tiempo, el de la población estadounidense solo alcanzara los 35,4 años.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos estima que solo el 39 % de los europeos que tienen entre 55 y 65 años trabajan. Si la predicción de William H. Frey a propósito del aumento de la edad mediana europeo es cierta, la productividad económica de Europa podría disminuir radicalmente en los cuarenta años a venir. Aging Europe Finds Its Pension Is Running Out - Richard Bernstein, 26 juin 2003, The New York Times.

La Oficina del Censo de los Estados Unidos estima que en 2030 la población activa de la Unión Europea disminuirá el 14 % con respecto a 2002, y que su capacidad de consumo total disminuirá del 7 %.

En 2022, la Unión Europea contabilizó 0,2 millones de personas más que lo que se había proyectado en proyecciones demográficas previas, pero 0,9 millones de personas tenían una edad de 65 años o más. Se espera que la expectativa de vida se incremente por 7,7 años sobre la proyección anterior, de 78.4 en 2022 a 90,4 en 2070.

Según Eurostat, la proporción de personas de 65 años o más en la Unión Europea aumentó del 16,2 % en 2003 al 21,3 % en 2023. Este incremento ha elevado la edad media de la población europea a 44,4 años en 2022.

Este envejecimiento poblacional plantea desafíos significativos para los sistemas de pensiones y la sostenibilidad fiscal en Europa. Por ejemplo, se prevé que España necesitará un ajuste fiscal adicional equivalente al 6,3 % de su PIB para 2045 para afrontar los costos crecientes asociados al envejecimiento.

Además, la esperanza de vida en la UE ha aumentado, situándose en 81,5 años en 2023. Sin embargo, este incremento no siempre se traduce en más años de vida saludable, lo que podría incrementar la demanda de servicios asistenciales y ejercer presión sobre los sistemas sanitarios.

En cuanto a la población activa, se proyecta que la población de la UE alcanzará su máximo en 2026 con 453,3 millones de personas, para luego disminuir gradualmente a 447,9 millones en 2050 y a 419,5 millones en 2100. Esta tendencia podría afectar negativamente la productividad económica y la competitividad global de la región.

Causa A lo largo de las últimas décadas, Europa ha experimentado un marcado proceso de envejecimiento de su población debido a diversos factores demográficos y sociales. Entre las causas principales destacan:

Baja tasa de natalidad: Desde la década de 1960, la natalidad en Europa ha disminuido notablemente. En los años setenta y noventa, la tasa bajó por debajo del nivel de reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer), y actualmente se sitúa en torno a 1,4 hijos por mujer. Esta tendencia varía geográficamente, con países como Italia y Alemania registrando cifras particularmente bajas, mientras que otros, como Suecia, muestran tasas algo más altas. Aumento de la esperanza de vida: Las mejoras en la atención médica, la prevención y el tratamiento de enfermedades, así como una mayor calidad de vida, han incrementado sustancialmente la esperanza de vida a edades avanzadas. Por ejemplo, la disminución de la mortalidad entre adultos mayores, especialmente por enfermedades cardiovasculares, ha prolongado la supervivencia por varios años. Esto genera un “envejecimiento por arriba”, con más personas llegando a edades muy avanzadas. Migración insuficiente para contrarrestar el envejecimiento: Aunque la inmigración tiende a aportar población más joven, su nivel en Europa es insuficiente para compensar el proceso de envejecimiento general. Además, en algunos países del este del continente, la emigración de jóvenes hacia naciones más desarrolladas agrava la situación. Herencia demográfica y fluctuaciones históricas de la natalidad: Los patrones demográficos del , incluidas las guerras mundiales y las variaciones históricas en la fecundidad, han dado lugar a cohortes menos numerosas que llegan a la vejez. Estos desequilibrios son especialmente marcados en Europa del Este, donde el impacto histórico fue mayor. Cambios en estilos de vida y políticas familiares: Factores como la incorporación masiva de las mujeres al mercado laboral, los altos costos de la crianza, el acceso a la planificación familiar y cambios culturales en las actitudes hacia la maternidad y la paternidad también han contribuido a la reducción de la tasa de natalidad.

Alemania miniaturadeimagen|Población de los territorios alemanes (1800-2000), y población inmigrante (1975-2000). Con 84,7 millones de habitantes en febrero de 2024, Alemania sigue siendo el país más poblado de la Unión Europea. Sin embargo, su tasa de fecundidad continúa en niveles muy bajos: tras situarse en 1,58 hijos por mujer en 2021, descendió hasta 1,35 en 2024, con una disminución especialmente pronunciada en el este del país. Este estancamiento de la natalidad, sumado a una tasa de mortalidad superior a la de nacimientos, impulsa el envejecimiento de la población: en 2023, el 22 % de los habitantes tenía 65 años o más, y las proyecciones indican que para 2035 este grupo superará los 20 millones de personas.

Las estimaciones federales prevén que la población total podría reducirse hasta 65 o 70 millones de habitantes en 2060 (en función del saldo migratorio positivo, ya sea de 100 000 o 200 000 personas por año, respectivamente). Esta dinámica demográfica refleja un proceso de transición en cinco fases, en el cual la última etapa, posterior a la estabilización de la tasa de mortalidad, se caracteriza por el envejecimiento y la paulatina disminución de la población. Demographic Transition Model - Barcelona Field Studies Centre, 27 September 2009.

El impacto económico del envejecimiento es significativo. Se prevé que la población en edad de trabajar (20-67 años) disminuya un 2 % para 2045, lo que supondría la pérdida de unos 6,3 millones de trabajadores respecto a 2010 y podría derivar en escasez de mano de obra y menor crecimiento económico. El Fondo Monetario Internacional ha advertido que este fenómeno podría ralentizar el crecimiento a medio plazo, ubicándolo en torno al 0,7 % anual.

Ante estos desafíos, el gobierno ha puesto en marcha reformas para incentivar la prolongación de la vida laboral y retrasar la jubilación. Las medidas, aprobadas en 2024, contemplan pagos adicionales para quienes difieren el cobro de sus pensiones y continúan trabajando al menos un año más, así como mejoras en las contribuciones empresariales a la seguridad social, lo que incrementa de facto los salarios. Estas políticas se suman a los esfuerzos por aumentar la participación laboral de las personas mayores: entre 2012 y 2021, la tasa de empleo del grupo de 55 a 64 años creció del 62 % al 72 %.

La inmigración ha desempeñado un papel relevante en la compensación de la baja natalidad, aunque su efecto no está exento de complejidades. Entre 2015 y 2022, Alemania experimentó una elevada rotación migratoria, con cerca de 12,5 millones de llegadas y 7,15 millones de salidas, lo que implica que alrededor del 60 % de las personas no alemanas abandonaron el país. Esta dinámica evidencia la necesidad de políticas de integración eficaces que faciliten la retención de los inmigrantes y aprovechen plenamente su contribución demográfica.

En el ámbito sanitario, el incremento esperado de la demanda de cuidados de larga duración (un 37 % más para 2055) y la escasez de personal especializado (más de 100 000 puestos sin cubrir) constituyen retos adicionales.

Bélgica En 2023, cerca del 20 % de la población tenía 65 años o más, lo que equivalía aproximadamente a 2,3 millones de personas. Esta tendencia se refleja también en el aumento de la media de edad, que en 2024 alcanzó los 42 años.

Las proyecciones indican que para 2050 más del 25 % de la población belga será mayor de 65 años. Asimismo, la ratio de dependencia de la vejez (la comparación entre el número de personas mayores de 65 años y aquellas de entre 15 y 64 años) se incrementaría del 29,5 % actual a alrededor del 46 % en ese mismo año. Estas cifras varían según las regiones del país: en la Región de Bruselas-Capital, debido a mayores tasas de fecundidad y migración, se estima que en 2050 aproximadamente el 18,5 % de su población tendrá 65 años o más, con tan solo un 3,8 % superando los 85 años.

El Fondo Monetario Internacional (F.M.I.) y el Comité de estudio sobre el envejecimiento, que depende del Consejo Superior de las Finanzas (C.S.F.) del Servicio público federales Finanzas (SPF Finanzas), han previsto, en 2007, que la población de Bélgica aumentaría del 5 % de aquí a 2050. Este ascenso sería debido a una elevada tasa de fecundidad, a la inmigración y a una esperanza de vida elevada.

Ya en 2005, Bélgica destinaba el 9,1 % de su PIB al pago de pensiones y el 7,1 % a gastos sanitarios. Suponiendo que no se modifique la edad de jubilación, para 2050 se prevé que el gasto total en prestaciones sociales aumente en un 5,8 % del PIB, alcanzando el 13,0 % en pensiones y el 10,8 % en sanidad. Este incremento se deberá principalmente al mayor número de jubilados y al aumento de la demanda de servicios de salud. Además, se prevé que la reducción en la mano de obra ocasionada por el envejecimiento pueda compensarse parcialmente con la población actualmente desempleada, lo que disminuiría la tasa de paro y los costos relacionados con el cuidado de mayores. Belgium : Selected issues.

España España, al igual que muchos otros países desarrollados, se enfrenta a un progresivo envejecimiento de su población, un fenómeno demográfico que plantea importantes desafíos sociales, económicos y sanitarios. Este proceso se caracteriza por un aumento en la proporción de personas mayores y una disminución de la población joven, lo que genera cambios profundos en la estructura social del país.