El segundo asedio de Valencia (19 de junio-10 de julio de 1814) fue un enfrentamiento militar librado durante la guerra de Independencia de Venezuela, entre las fuerzas de la Segunda República y del Imperio español, con victoria de estas últimas. Debe distinguirse del primer asedio de Valencia, que tuvo lugar entre marzo y abril del mismo año.

El 19 de junio las tropas realistas llegaron a la ciudad al mando del teniente coronel José Tomás Boves, quien acompañado de notables caraqueños y el cura de Guacara, invitó a los defensores a rendirse bajo la amenaza de matar a todos los habitantes si luchaban. Tras rechazarse su ofrecimiento, ordenó un primer ataque que fracasó. Esa misma jornada se enteró de que el capitán general Juan Manuel Cagigal y Mac Swing estaba en San Carlos con 3000 jinetes apureños. Tres días después se produjo un nuevo ataque que también fracasó. Solo tras ubicar su artillería en puntos estratégicos pudo bombardear el centro de la ciudad. Mientras tanto, el general de brigada Rafael Urdaneta inició la emigración de Occidente y se dirigió a Barquisimeto, finalizando toda posibilidad de ayuda a los defensores. Estos se enteraron el día 27, pero decidieron seguir resistiendo a pesar de que era imposible la llegada de ayuda.

El 28 de junio, hubo otro asalto general que fue rechazado, pero los defensores carecían de suministros, viéndose obligados a sacrificar a todos sus animales para alimentarse. Al día siguiente, el teniente coronel Francisco Tomás Morales lideró un nuevo ataque mientras que Boves fue a Puerto Cabello, ciudad bajo asedio republicano, y fue vencido al intentar asaltar de noche las posiciones enemigas. El 3 de julio los monárquicos un nuevo asalto fallido, pero en la jornada siguiente recibieron refuerzos encabezados por Cajigal, José Ceballos y Sebastián de la Calzada, sumando casi 4000 hombres, lo que permitió atacar y arrinconar a los defensores en la plaza de armas.

Por su parte, Simón Bolívar y Santiago Mariño, incapaces de defender Caracas, decidieron ordenar una evacuación generalizada a Barcelona."Rendición de Valencia después de 20 días de heroica resistencia. Boves viola el tratado de capitulación y asesina a los oficiales patriotas". Diario Vea. 8 de julio de 2011. Consultado el 12 de mayo de 2012. El 9 de julio, Valencia se rindió con la promesa de Boves de perdonar a los rendidos ante el Santísimo Sacramento, un día después que la vanguardia realista, 1500 jinetes llaneros, entraran en Caracas. El caudillo llanero mando a los altos funcionarios y oficiales patriotas a bailar en su honor y ordenó su ejecución mientras hacia bailar a sus mujeres el canto popular El Piquirico.

Posteriormente, Boves se arrogó el título de comandante general de las armas del Rey en Venezuela y se alzó con el mando absoluto —a pesar de que Cagigal había sido nombrado capitán general de Venezuela—, negándose a acatar la autoridad de la Real Audiencia de Caracas.

Antecedentes Después de la Segunda batalla de La Puerta, el 15 de junio de 1814, Simón Bolívar se refugió en La Victoria con los restos de su ejército y le envió mensajeros al coronel Juan Escalona, ordenándole defender Valencia a toda costa, luego siguió a Caracas, donde llegó al día siguiente. Escalona obedeció e hizo todos los preparativos para defender la ciudad. Por su parte, el caudillo de los llaneros realistas, José Tomás Boves, llegaba el 16 de junio a Villa de Cura.

Al mismo tiempo que enviaba una división a La Victoria, Boves iba rumbo a Valencia con el grueso de sus fuerzas y en la misma jornada tomaba Maracay y La Victoria. A la mañana siguiente, su vanguardia al mando del capitán Ramón González salían de La Victoria con rumbo a Caracas. Según el arzobispo de Caracas y testigo presencial de los eventos, Narciso Coll y Prat, fueron 1500 jinetes negros y zambos los que entraron por el valle de Pascua en la ciudad, número respetado por todos los historiadores, excepto González Chávez, que los eleva a 2000; aunque el mismo arzobispo menciona que al día siguiente de su llegada eran 3000.

El 17 de junio, el caudillo tomaba por asalto las posiciones patriotas en La Cabrera, masacrando a los defensores.

Fuerzas enfrentadas Acorde al cronista venezolano José Domingo Díaz y al diplomático español Mariano Torrente, ambos realistas, los defensores eran 1500 hombres con 22 cañones. El militar y profesor venezolano, Feliciano Montenegro Colón, reconoce que desde enero de 1814 los patriotas venían construyendo fortificaciones en las ocho cuadras alrededor de la plaza de Armas y que poseían 18 piezas de artillería. El historiador colombiano Nicolás González Chávez cree que eran 725 combatientes, entre soldados, heridos en los hospitales, presos y algunos vecinos. Los historiadores colombianos Leónidas Scarpetta y Saturnino Vergara dicen que eran 800. Para acabar, el historiador venezolano Francisco Rivas Vicuña dice que eran 500.

Después de La Cabrera, el caudillo llanero llevaba 3000 hombres, pero fue reforzado por varias partidas guerrilleras en Guacara, unos 800 montoneros, alcanzando los 4000 efectivos. En cambio, Díaz y Montenegro Colón elevan sus fuerzas a 3000 infantes y 5000 jinetes, de los que apenas 300 eran europeos, aunque sin descontar a la vanguardia de González. Por último, Rivas Vicuña dice que, después de recibir los refuerzos de las partidas guerrilleras, Boves llegó a Valencia a la cabeza de 6000 combatientes, de los que cerca de la mitad podrían haber sido de infantería.

Asedio Intimidación El 18 de junio, Boves llegaba a Guacara. Un día más tarde, a las 09:15 horas, llegó ante Valencia, situándose en El Morro acompañado de algunos aristócratas de Caracas, utilizando al cura de Guacara como mensajero para exigir la rendición de la ciudad en una hora. Esta intimidación fue rechazada y la repitió, esta vez ofreciéndose a escuchar las demandas que tuvieran los defensores.

La segunda oferta también fue rechazada, así que prometió pasar a cuchillo a todos los defensores si no se entregaban a las 12:00 horas. Al llegar la hora, Boves manda un primer asalto, pero sus soldados son rechazados después de seis horas de combate, sufriendo 133 muertos. En los tres días siguientes la lucha es furiosa y los resultados similares. La guarnición se defiende palmo a palmo, con sus víveres limitados y obteniendo agua con mucha dificultad.

El 20 de junio, Morales dirigió un asalto nocturno que fue rechazado con combates a bayoneta en tejados y trincheras. La lucha acabó a las 02:00 horas del día siguiente y los defensores perdieron 4 oficiales y 27 soldados. Además, sufrieron muchos heridos por la refriega y el incendio de un lote de municiones.

Continúan los asaltos thumb|Retrato de Boves basado en las descripciones recogidas por Daniel Florencio O'Leary, de un autor anónimo, fechado en el . El 23 de junio, los realistas ubican baterías en Diablo y El Morro, desde donde empiezan a bombardear la plaza de armas. También, en el segundo punto, estoquean a dos soldados patriotas provenientes de San Carlos que habían desertado esa mañana. Los patriotas luchaban con la pequeña esperanza que desde Occidente el general Rafael Urdaneta enviaría refuerzos, o quizás que Bolívar conseguiría reorganizarse y mandar ayuda desde la capital venezolana.

Los combates siguieron los dos días siguientes, pero 2000 realistas fueron enviados a San Carlos, temiéndose que la localidad había sido tomada por el general Urdaneta, quien se había enfrentado con Ramos en la sabana de las Brujitas. Entre tanto, las tropas patriotas que asediaban Puerto Cabello a las órdenes del coronel José Luciano D'Elhuyar y Batista, viéndose con Boves a sus espaldas, decidieron retirarse durante la noche del 25 de junio, clavando la artillería que no pudieron llevarse; se embarcaron en Ocumare de la Costa para volver a La Guaira.

El 27 de junio, por noticias que les transmitieron los monárquicos, los defensores se enteraron de que Urdaneta había evacuado San Carlos, lo que significa que nadie vendría a ayudarlos. El general patriota se dirigió a los valles de Aragua y derrotó a las guerrillas realistas de Ferreti y Carlos Blanco antes de seguir al Occidente. No se desanimaron y rechazaron dos ataques esa misma jornada. Al día siguiente, mataron a todos los caballos, mulas, perros y gatos en la ciudad y salaron su carne para alimentar a los 600 heridos en los hospitales de la villa.

El 29 de junio, Boves salió con tropas para Puerto Cabello, ciudad monárquica bajo asedio patriota, para conseguir bombas mientras que su segundo al mando, Francisco Tomás Morales, intentó un nuevo asalto pero debió ordenar la retirada a las 02:00 horas con muchas bajas. Sin embargo, estrecho el cerco sobre la plaza de Armas y quemó muchas casas. La situación se mantuvo igual hasta el retorno del caudillo el 30 de junio, cuando se dio cuenta de que no quedaban más de 200 defensores sanos en Valencia, algo que obligó a Escalona a armar a funcionarios del municipio, esclavos y discapacitados, quienes se desempeñaron bien en la defensa. Para esos momentos, la guarnición estaba reducida a un tercio de sus efectivos mientras sus enemigos aumentaban sus números, les quedaban pocos víveres y agua, había combates día y noche, carecían de esperanzas de auxilio y el cerco se estrechaba en cada instante.

Capitulación Un día más tarde llegaron los refuerzos de Cagigal, Ceballos y La Calzada, que consiguieron tomar las casas que rodeaban la plaza principal, último baluarte de los independentistas. El 1 de julio, en nuevo ataque fueron asesinados varios vecinos notables que pidieron protección a los realistas, incluyendo un señor Cazorla. Al día siguiente, a las 15:00 horas, Morales reinició los ataques y para las 20:00 horas tomaba el convento de San Francisco y la gran casona de Malpica, cerca de la plaza principal, cesando el fuego. Para entonces, a los sitiados sólo les quedaba mantequilla, aguardiente y tabaco en pequeñas raciones, y se habían reclutado a amos y esclavos en la lucha.

Según González Chávez, el 4 de julio, llegaron los refuerzos del capitán general Juan Manuel Cagigal y Mac Swing, el general de brigada José Ceballos y los tenientes coroneles Sebastián de la Calzada y Remigio Ramos. Según Restrepo, el capitán general marchaba hacia San Carlos no alcanzó a unirse al asedio y estaba en Tinaquillo con su ejército. Según el coronel e historiador venezolano Tomás Pérez Tenreiro, prefirió ceder el mando de los 3000 llaneros reclutados por Calzada y Ramos en Apure y Barinas más los reclutados por Ceballos en Occidente.

El 6 de julio, a las 11:00 horas, con una Valencia reducida a cenizas, Boves ordenaba un ataque general. Los patriotas se defendieron usando tres cañones en las calles que llevaban a la plaza de Armas, causando grandes bajas. Entre la furia de los realistas y la determinación de los defensores de luchar hasta la muerte la lucha fue sangrienta. Finalmente, los asaltantes capturaron el cañón que defendía la calle principal y empezaron a acceder por el norte hacia la plaza, por lo que profirieron gritos de victoria. En esos momentos, un disparo de obús hecho por el capitán neogranadino Jerónimo Velasco los dispersó, permitiendo a Escalona hacerlos retroceder; el oficial Uzcátegui destacó por su valor en esos momentos. En un nuevo asalto, el capitán Velasco quedó atrapado entre las filas enemigas y murió luchando. Los patriotas tuvieron 22 muertos y 36 heridos en esa jornada, incluyendo el capitán Churión, los tenientes N. Peñango, Pérez y González y el subteniente Pedro Olivo.