El golpe de Estado de 1979 en Guinea Ecuatorial, también conocido como Golpe de la Libertad por sus partidarios y originalmente conocido como Operación León, fue un golpe de Estado militar perpetrado el 3 de agosto de 1979 por un grupo de oficiales salidos de la Academia Militar de Zaragoza liderados por el teniente coronel Teodoro Obiang, que depuso al dictador Francisco Macías Nguema. Tras el golpe, Obiang asumió la presidencia del país, cargo que sigue ostentando a día de hoy. Dado que Obiang formaba parte importante del gobierno de Macías, el golpe de 1979 es considerado por algunos como un golpe de palacio.
Actualmente, en conmemoración a los hechos, el 3 de agosto es una fiesta nacional en Guinea Ecuatorial, llamada «Día del Golpe de Libertad». Obiang ha reivindicado numerosas veces el golpe, declarando que «El 3 de agosto fue la fecha que salvó nuestro país». Los acontecimientos son conmemorados anualmente por el gobierno, mientras que la oposición en el exilio también suele organizar manifestaciones como muestra de rechazo al régimen.
Antecedentes thumb|Francisco Macías Nguema.|150px En junio de 1979, el teniente coronel, comandante del Ejército, director de la Prisión Playa Negra y viceministro de Defensa Teodoro Obiang ideó un plan para eliminar a su tío, el presidente Francisco Macías, debido a los asesinatos masivos que este practicaba. En aquellos momentos, la situación política del país era difícil y la represión de Macías afectaba incluso a sus más allegados, puesto que el dictador desconfiaba de casi todos. En marzo de 1979, Obiang había sido humillado por la dictadura de Macías, cuando éste, en el marco de «trabajos revolucionarios» en el poblado de Nsegayong en los cuales participaban todos los estudiantes, funcionarios militares y la población en general, obligó a Obiang a cavar y cortar hierba con el machete.
Por otra parte, en aquellos momentos Guinea Ecuatorial era el país más pobre de África Central y uno de los más endeudados. Macías dejó de pagar su sueldo regular a los militares, lo que causó el enojo de Obiang, quién se vio económicamente afectado a causa de esto. En junio de 1979 un grupo de militares (entre los cuales se encontraba un hermano de Obiang) se había reunido con Macías para exigir sus salarios, y habían sido asesinados. Este episodio motivó a Obiang a actuar.
El plan consistía en enviar un refuerzo de soldados a la escolta de Macías: los soldados habían recibido la orden de detener o eliminar al presidente. La escolta acompañó a Macías a un pueblo, donde un alférez perteneciente al grupo de uniformados enviados por Obiang realizó una visita a su hermano encarcelado, a quien le comunicó del complot para darle ánimos. El hermano del alférez, ilusionado, corrió el rumor por la prisión. El complot llegó a oídos de Macías y el 16 de junio este llevó adelante una matanza masiva en la que fueron asesinados incluso varios miembros de su familia. El alférez implicado en el complot logró huir a Gabón, pero Macías igualmente ordenó la ejecución de su hermano y sus padres. Macías también ordenó la detención de toda su escolta y el asesinato de todos los presos de la cárcel. En esos días, más de 100 personas fueron asesinadas bajo la acusación de «intento de conspiración y asesinato contra el presidente vitalicio». La intentona golpista de junio de 1979 constituyó el primer intento serio de rebelión en Guinea Ecuatorial desde la llegada de Macías al poder.
La matanza convenció a Obiang de que Macías ya no actuaba con racionalidad y debía ser derrocado de una vez por todas.
Macías nunca se enteró de que Obiang era el autor del plan, aunque desde entonces comenzó a desconfiar mucho de él. Poco después de las matanzas, Macías se reunió con Obiang y este fue sometido a un largo interrogatorio acerca de su lealtad al régimen. Si bien durante el interrogatorio Obiang se defendió argumentando que siempre trataba de cumplir con los deberes que le conferían los cargos que ocupaba, Macías le acusó, entre otras cosas, de traidor. A pesar de esto, la reunión terminó sin que ocurriera nada.
Golpe del 3 de agosto Preparativos thumb|upright|Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, líder del golpe. A fines de julio, Obiang decide organizar un segundo intento de derrocar a Macías.
Obiang tomó la iniciativa tras una larga meditación. Había pensado en renunciar a todos sus cargos y retirarse del ejército, pero sus propios compañeros de armas lo disuadieron. Finalmente decidió encabezar otra sublevación militar.
Encontrar fuerzas que le apoyaran en su intento fue sencillo, ya que quienes aún no habían sido víctimas de Macías también simpatizaban con la idea de derrocarlo. Fuentes próximas dicen que Obiang también actuó por instinto de supervivencia, ya que temía caer en desgracia ante Macías y convertirse así en otra de sus víctimas. Según Daniel Oyono Ayingono, primo de Obiang y ministro de Macías, Obiang temía un linchamiento por parte de las fuerzas armadas o la población en caso de que Macías fuese derrocado por otra persona, debido a su importancia dentro del Gobierno. Obiang también temía tener problemas laborales, puesto que se enteró de que su primo Teonesto Macías Bindang, hijo de Macías formado militarmente en Cuba que regresaría pronto a Guinea Ecuatorial, pasaría a reemplazarlo por órdenes de Macías como jefe del Ejército, lo cual se traduciría en una caída en desgracia. Efectivamente, en ese momento Macías ya había advertido que Obiang tenía demasiado poder.
Obiang contactó con militares descontentos y con altas esferas del poder (muchos de ellos antiguos compañeros de Obiang en la Academia Militar de Zaragoza), que al igual que él sentían que en cualquier momento podían ser víctimas de Macías. En particular, muchos soldados se adhirieron al golpe, lo cual era comprensible puesto que llevaban meses sin recibir un sueldo. Obiang también solicitó al Gobierno español (enviando cartas al presidente Adolfo Suárez y al rey Juan Carlos) apoyo económico y militar, pero España rechazó su propuesta porque no quería verse involucrada en conflictos. En contraste, el gobierno de Gabón, bajo el presidente Omar Bongo, envió refuerzos.
Se estableció el 5 de agosto como fecha para dar el golpe. Sin embargo, el plan se filtró y la guardia de Macías reforzó la vigilancia buscando indicios de golpe. En este punto, Obiang temió que se desatara una guerra civil, sin embargo comprendió que no podía echarse atrás y decidió acelerar el proceso.
Antes de dar el golpe, Obiang envió a su esposa Constancia Mangue, a su hijo Teodorín, a su hermano Antonio Mba Nguema y a su tío Fructuoso Mba Oñana a Libreville, capital de Gabón, mientras que envió a Celestina Lima, otra de sus esposas, y a otros cuatro de sus hijos a Canarias en España. Previo al golpe, Obiang también estudió detenidamente la posible reacción de otros países.
El golpe En vísperas de la ejecución del golpe militar, Macías le pidió a Obiang que ambos se reunieran. Convencido de que Macías iba a asesinarlo, Obiang le dijo a Macías que los aviones en que debía viajar hasta donde el dictador se encontraba tenían problemas técnicos. Macías no le creyó y por el contrario le exigió ya bajo amenazas que se presentase inmediatamente en su palacio. Obiang no le obedeció y tomando la iniciativa militar, Macías ordenó el envío de barcos a la isla de Bioko para tomar la ciudad de Malabo. En respuesta, Obiang (en su calidad de jefe del Ejército, viceministro de Defensa y gobernador de Bioko) dio la orden de hundir cualquier barco que se acercara a las costas de la isla.
El 2 de agosto por la noche comienzan a sonar himnos legionarios españoles por la radio.
En la medianoche del 2 al 3 de agosto de 1979, Teodoro Obiang aparece en la cárcel pública de Black Beach (Playa Negra), acompañado del, hasta entonces, recluso capitán Salvador Ela Nseng, compañero de armas de Obiang. Se anuncia que se ha tomado la decisión de dar un golpe de Estado para salvar al pueblo de Guinea Ecuatorial de la opresión que sufre y del mal gobierno de Macías. Se suman a la gesta todos los militares detenidos (entre ellos Eulogio Oyó y Cristino Seriche Bioko) y toman un avión en la misma noche para trasladarse a la región continental. Obiang no estaba entre ellos, puesto que durante todo el golpe permanecería en Malabo. El teniente coronel tenía preparado un avión para escapar del país en caso de que el golpe fracasara. Otras fuentes citan que se trataba de un barco español. La ausencia de Obiang en la Región Continental le ha hecho ser objeto de críticas, pues existe por este motivo la percepción de que Obiang no tuvo una participación directa en los acontecimientos.
El 3 de agosto de 1979, en la madrugada, un grupo de oficiales sublevados (todos salidos de la Academia Militar de Zaragoza) entre los que se encontraban Obiang, Eulogio Oyó Riqueza, el vicepresidente de la República Bonifacio Nguema Esono Nchama, caído en desgracia y máximo responsable del cuerpo cubano instalado en Guinea, el teniente de navío y jefe de la Marina Nacional Florencio Mayé Elá, el capitán de Infantería Salvador Elá Nseng, el alférez de la milicia popular Braulio Nsue Ona, el alférez Félix Mba Ondo Nchama, jefe militar de Río Muni caído en desgracia, y el gobernador del Banco Popular de Guinea Ecuatorial Damián Ondo Maye Avang, inició el golpe de Estado contra Macías. Salvador Ela asumió el mando de las tropas golpistas en Malabo. Éstas se posicionaron en puntos estratégicos de la ciudad.
El grupo de oficiales sublevados envió un telegrama a Macías (que se encontraba en el Distrito de Mongomo, en uno de sus palacios) en el que le exigían que entregara el poder y se quedara en su poblado natal de Nsegayong, asegurándole que respetarían su vida, la de su familia y sus bienes si aceptaba su destitución. También el presidente de la Asamblea Nacional Popular fue enviado a hablar con Macías. Inicialmente, el plan de los golpistas era detener a Macías y mantenerlo confinado, evitando un golpe militar violento. Algunos fieles de Macías contactaron con Obiang para intentar convencerlo de parar la insurrección, pero Obiang se negó.
Al enterarse de lo que estaba sucediendo, Macías (según el testimonio de uno de los pintores que trabajaban en el palacio) sufrió un ataque de risa nerviosa y se puso un chaleco antibalas. Se le escuchó decir «Con los azotes que le he dado yo a Teodoro» y sobre España «Han sido ellos, otra vez». Luego condecoró y armó a los pintores y albañiles que trabajaban en su palacio, nombrándoles alféreces y entregándoles fusiles de fabricación soviética.
Tras recibir el telegrama, Macías rechazó entregar el poder y dio órdenes a la guardia de su palacio en Bata de sofocar el intento golpista. Paralelamente, soldados partidarios del golpe liderados por Eulogio Oyó y Félix Ondo Mba Nchama lograron tomar el control de la ciudad. Las fuerzas golpistas habían embarcado hacia Bata en el único buque con el que contaba el país —el Acacio Mañé Ela—, y habían logrado hacerse con el control gracias a la ayuda de Florencio Mayé Elá, comandante de la Marina.
A pesar de que los combates armados ya habían iniciado, Macías pensaba equivocadamente que los mejores elementos del Ejército continuaban siéndole leales e incluso que el pueblo le apoyaba. A pesar de la orden emitida por Obiang, Macías le ordenó a un grupo de militares leales que se embarcaran hacia Malabo para sofocar el golpe. Sin embargo, esto fue imposible debido al desgaste de las Fuerzas Armadas, que no fueron capaces de organizar esta acción militar. También algunos soldados de este grupo de militares decidieron sumarse al golpe.