La cueva de Atxurra es una cueva localizada en la localidad vizcaína de Berriatua en el País Vasco, España, notoria por guardar en su interior el mayor santuario rupestre paleolítico de Euskal Herria, y una de las principales colonias de murciélagos cavernícolas de Vizcaya.

Los hallazgos conforman el conjunto parietal más numeroso de Vizcaya, situándose por delante de la cueva de Armintxe y de la cueva de Santimamiñe, Altxerri en Guipúzcoa y Erberua en Baja Navarra (Francia) en cuanto a número de figuras se refiere. Consta de, al menos, 14 sectores decorados con 113 figuras animales, principalmente caballos y bisontes, y en menor medida, cabras, ciervas, renos y uros, realizados con la técnica de grabado y utilizando, en ocasiones, pintura negra, datadas en los periodos magdaleniense medio y superior correspondiente a una antigüedad de entre 12.500 y 14.500 años.Descubren otros 30 grabados prehistóricos en la cueva de Atxurra Medio: El Correo. Fecha: 6 junio 2016 Autor: Agencia EFE

Los grabados de la cueva de Atxurra y su yacimiento arqueológico asociado forman parte de los descubrimientos realizados en los últimos años en el País Vasco que completa, con numerosos descubrimientos, el número de yacimientos con pinturas rupestres que se conocía y no correspondía con la abundancia de los hallados en otras áreas vecinas, lo que se había denominado "el vacío vasco", realizando una vinculación cultural con el resto de la región cantábrica y la vertiente noroccidental de los Pirineos.

Toponimia Como sucede con muchas cavidades sin topónimo propio, la denominación de la gruta ha variado a lo largo de los años: en las primeras publicaciones la encontramos referenciada como “Cueva de las Errecas” (Adán de Yarza 1892, Puig y Larraz 1896, Gálvez Cañero 1913), “Cueva de Amoroto” (Irurroarizaga 1882, anónimo 1882), “Cueva de Berriatúa” (Harlé 1909, Harlé 1911, Harlé 1912), así como el nombre más extendido en la actualidad “Atxurra" (Enciso 1882, Martínez de la Escalera 1899, Jeannel 1911), y que corresponde al del caserío más cercano.

Aun así, en la literatura paleontológica y arqueológica encontraremos frecuentemente el nombre “Armiña” para designar a un sector de la cueva de Atxurra. Por motivos que se desconocen, en torno a 1917 José Miguel Barandiarán comenzó a usar este topónimo, correspondiente a otro caserío algo más lejano, para referirse a la galería o piso inferior de la caverna. A partir de entonces, esta doble denominación viene siendo profusamente utilizada en la literatura paleontológica y arqueológica; no así fuera de ella, donde habitualmente se designa al conjunto de la cavidad como Atxurra, incluso en el ámbito arqueológico informal.Al final de su jornada, los especialistas posan en el “punto oficial de foto” (sic) de Atxurra, ubicado en el piso inferior.Comparecencia del director del proyecto arqueológico, haciendo referencia a “las dos bocas” de Atxurra.

Esta precisión debe ser tenida en cuenta a la hora de consultar fuentes documentales, ya que estas referencias de Armiña pueden tomarse erróneamente por otra gruta diferente (entre los dos caseríos mencionados existen al menos cinco cuevas con este nombre), cuando en realidad se trata del nivel inferior de la misma cavidad. Esto ya ha sido motivo de confusión en diversas publicaciones, y por ello se ha propuesto dejar de usar el nombre Armiña para este sector, pasando a designarlo más precisamente como “galería inferior de Atxurra”.

Ubicación y geografía alt=Primer tramo del piso superior; obsérvese la morfología clástica de la galería|miniatura|Primer tramo del piso superior; obsérvese la morfología clástica de la galería La cueva de Atxurra se sitúa en el término municipal de Berriatua pero muy cerca de la localidad de Lequeitio en la cuenca del río Lea. Se encuentra en el sector este del pequeño karst de Mereludi, a los pies de las cumbres denominadas Atxarre (267 m) y Gaztelukoatxa (183 m), formando parte de su sistema de drenaje hídrico. En una configuración homóloga a la del resto de cavidades de la zona, Atxurra está abierta en roca caliza urgoniana del Cretácico Inferior. Sus fracturas discurren en dos direcciones principales: este-oeste y sureste-noroeste. Esto determina que la zona principal de carga de este karst se halle en el este, dentro del poljé o valle cerrado de Mereludi, por donde discurren dos corrientes de agua principales: una desemboca en el sumidero de Kurutzerreka y la otra se precipita en la sima de Zubitxuta, en las cercanías del caserío Elizburu. Estas aguas configuran un trayecto subterráneo, desconocido aún en su mayor parte, que transcurre por el subsuelo hasta las zonas de descarga principal, que son la cueva de las Lamiñas y la surgencia de Arrakala, presuntamente la desembocadura del sector activo de la cueva de Atxurra. Ambas surgencias desembocan en el río denominado Zulueta.

Historia de las investigaciones alt=Boca inferior de la cavidad, abierta artificialmente en 1882|miniatura|Boca inferior de la cavidad, abierta artificialmente en 1882 A pesar de que la entrada superior era conocida desde antaño, la cueva de Atxurra adquirió notoriedad en 1882, cuando en las obras de la nueva carretera desde Lequeitio a Marquina-Jeméin, una voladura dejó al descubierto la boca inferior. La espectacularidad de sus espeleotemas y la facilidad de acceso motivaron que la afluencia de visitas fuera masiva, y las crónicas de la época ya señalaron su rápido expolio y deterioro.

La primera referencia científica es de una visita girada por los geólogos Ramón Adán de Yarza y José María Solano Eulate en 1882. En ella recogieron muestras paleontológicas, datos hidrogeológicos y barométricos y fue la primera de la larga serie de estudios de las ciencias del karst que, prácticamente sin interrupción, han venido desarrollándose desde entonces:

En 1892 fue visitada por el bioespeleólogo Manuel Martínez de la Escalera, quien recogió muestras de su fauna. A principios del , el ingeniero de minas Augusto Gálvez Cañero realizó una serie de catas en el piso inferior, recogiendo diversos restos paleontológicos y arqueológicos. José Miguel Barandiaran la visitó en varias ocasiones a partir de 1919; recogió varios restos en las galerías inferiores y en 1929 identificó un yacimiento arqueológico en la entrada superior, que excavaría entre 1934 y 1935. En 1958 el Grupo Espeleológico Vizcaíno realizó una reexploración de la cavidad. En torno a 1972 Jesús Altuna llevó a cabo una cata en las galerías inferiores, recogiendo diversos restos paleontológicos. En la década de los 90, la Sociedad de Ciencias Aranzadi investigó su población de murciélagos. En 2009 el grupo de espeleología ADES comenzó una nueva revisión de la cavidad. En 2013, a iniciativa del Grupo de Investigación de Quirópteros de la Universidad del País Vasco, se cerró la entrada inferior de Atxurra para proteger la colonia de murciélagos. En el año 2014, el equipo de los arqueólogos Diego Garate y Joseba Ríos-Garaizar comenzó una revisión arqueológica de Atxurra, durante la cual, con la colaboración de espeleólogos del ADES, se hallaron los primeros grabados.

A raíz de este último hallazgo, la Diputación Foral de Vizcaya instaló cierres adicionales en todas las entradas de la cueva de Atxurra y planificó un estudio a cinco años vista, centrado en la arqueología y especialidades directamente relacionadas (geología, paleontología, etc.), suspendiéndose otras líneas de investigación en curso (biología y exploración espeleológica).

Descripción de la cavidad alt=Topografía provisional de 2011 (clic para ampliar imagen)|miniatura|Topografía provisional de 2011 (clic para ampliar imagen) Con una espeleometría provisional de 1085 metros, Atxurra es la segunda cueva más larga de entre las 20 actualmente catalogadas en el karst de Mereludi, por detrás del Sistema de las Lamiñas. Cuenta con dos entradas principales, una al nivel de la carretera y otra más pequeña siete metros por encima. La entrada inferior, de gran envergadura (5 x 7 m de sección), da acceso a una galería de similares dimensiones, de morfología freática, que se adentra en el macizo principalmente en sentido SE, con pequeños quiebros en dirección NE-SO, dos de los cuales abren sendos pasos de acceso al piso superior, el primero de ellos a pocos metros de la entrada. Tras un recorrido de unos 300 metros, este piso inferior se estrecha para desembocar finalmente en una amplia sala circular (el “Circo” de las crónicas) donde, a través de una amplia abertura originada por un desplome, ambos pisos se comunican. alt=Grafitis a pocos centímetros de la "cornisa de los caballos"|miniatura|Grafitis a pocos centímetros de la "cornisa de los caballos"

La galería superior presenta una entrada exterior natural de 1,5 x 2,5 m (la única que existía hasta la apertura artificial de la boca inferior en 1882). Comienza por una sucesión laberíntica de pequeñas salas en la zona del primer acceso que sube desde la galería inferior; tras una serie de pasos estrechos y laminadores bajos, se llega a una galería de mayores dimensiones, algo más sinuosa que la del piso inferior, pero que conserva la dirección general SE. La morfología de esta galería es clástica, apreciándose fácilmente las direcciones de fractura y los huecos dejados por los grandes bloques desprendidos desde el techo, y que dejan ver varios lugares en los que es posible realizar escaladas a niveles superiores, actualmente inexplorados. Tras un recorrido de unos 350 metros, encontramos a la izquierda el segundo acceso que sube desde el “Circo” del piso inferior; a partir de ese punto la morfología cambia, recuperando las características de una cavidad abierta en una primera fase por la corriente de agua (meandros, marmitas, divertículos, etc.) y mineralizada después por los aportes de calcita en disolución. Avanzando unos 200 metros de recorrido a través de esta galería alta y estrecha, se atraviesan meandros y gours semiinundados y se encuentra el sector donde está el arte rupestre; siguiendo adelante llegamos a una estrechez que puede salvarse por una gatera o un paso elevado, tras lo cual el recorrido prosigue durante otros 200 m. En este tramo se abre una pequeña galería a la izquierda, de entrada doble, con un estrecho acceso a un nivel inferior semiactivo y que, tras unos 20 metros, finaliza en una pequeña sala en la parte inferior de un caos de bloques compactado. En este sector la presencia de agua es cada vez mayor, con aportes que caen desde huecos colgados (sin explorar) y la existencia de una gran poza inundable temporalmente, en un sector donde la galería toma la forma de un gran cañón de 17 metros de altura. El recorrido conocido actualmente finaliza en un estrecho meandro, donde es imposible seguir progresando horizontalmente.

En 2009 el grupo de espeleología ADES de Guernica y Luno comenzó la reexploración de la cavidad; se realizó un levantamiento topográfico provisional y se identificaron varias incógnitas a explorar, trabajos que quedaron interrumpidos en 2015 a raíz del descubrimiento del arte rupestre.

A lo largo de la cavidad llama la atención la ausencia de estalactitas y estalagmitas. Pese a que en las crónicas se detalla que existían en gran cantidad, el vandalismo las hizo desaparecer prácticamente desde el momento de su descubrimiento; efecto agravado durante los 133 años que ha permanecido abierta. Los únicos espeleotemas que se conservan son las columnas más grandes y las coladas, donde, no obstante, se han venido realizando miles de pintadas desde 1882, muchas de ellas sobre las mismas obras de arte rupestre paleolítico.

Arqueología miniatura|Entrada de la galería inferior Actualmente se sabe que la cueva de Atxurra fue habitada por grupos humanos de manera casi continua desde hace unos 29.000 años hasta hace unos 12.400 años, desarrollando actividades cotidianas de subsistencia, con numerosos restos relacionados con el procesado y consumo de animales, fundamentalmente cabras y ciervos.