thumb|San Antonio Abad, de Egipto, considerado padre del movimiento eremítico cristiano.

Un monje (del occitano monge que proviene del latín monachus y este del griego μοναχός, monachós, "sólo, único, solitario") es una persona que practica el ascetismo religioso, viviendo solo o con otros monjes. Un monje puede ser una persona que decide dedicar su vida a servir a los demás, o ser un asceta que elige voluntariamente abandonar la sociedad para vivir una vida de oración y contemplación. El concepto es muy antiguo y puede verse en muchas religiones y filosofías.

En el idioma griego el término puede aplicarse también a mujeres, aunque en español, es usado para hombres. La palabra monja se utiliza normalmente para las monásticas femeninas.

Aunque el término griego monachós es de origen cristiano, la palabra monje también sirve para designar ascetas de otras creencias religiosas o filosóficas. Sin embargo, al ser un vocablo genérico, no es intercambiable con los términos que denotan clases particulares de monje, como cenobita, ermitaño, anacoreta o hesicasta.

Además de en la religión cristiana, existen en otras religiones monjes jainistas, budistas, sintoístas, taoístas o hindúes.

Cristianismo oriental thumb|San Pacomio, considerado padre del monacato cenobítico.

El cristianismo nació en las regiones bañadas por el Mediterráneo oriental y dentro de sus creencias, hubo cristianos que decidieron abandonar la sociedad para buscar la perfección personal y dedicar su vida a Dios. Establecidos en una cultura helenística de lengua griega, principalmente desde el , procedentes particularmente en Egipto (también en lengua copta) y más adelante en Siria Oriental, estos monachós empezaron a habitar en los desiertos y cuevas, buscando la vida solitaria y austera, presidida por la oración, la pobreza, la castidad y la contemplación apartados de los demás y alejados de los asentamientos urbanos.

En un principio, se trataba de eremitas como San Antonio Abad, conocido por su fama de hombre santo y austero que suscitaba una fuerte atracción de otros solitarios. En el , en sus últimos años, a sus numerosos discípulos que iban a él para pedir consejo y dirección, los organizó en una comunidad de monjes (permaneciendo aislados) que serviría de inspiración para formar otras comunidades similares en Egipto.

thumb|left|Monasterio de San Dionisio en el Monte Athos. Un poco más tarde y también en el y en Egipto, San Pacomio, organiza la vida en común de unos monjes que deciden unirse en comunidad. Al aumentar el número de monjes, se hizo necesario seguir una regla para ordenar sus actuaciones y evitar conflictos. San Pacomio escribió la primera regla monástica y está considerado el padre del movimiento cenobítico (del griego κοινός, koinós, "común" y βίος, bíos, "vida"), los que viven en común o en comunidad en un cenobio (del latín cenobium, "monasterio", a su vez del griego μοναστήριον, monastérion, "lugar para hacer algo" o "lugar donde viven los monjes").

En la Iglesia Ortodoxa, las Iglesias ortodoxas orientales y las Iglesias católicas orientales, el monacato ocupa un lugar importante y especial y donde la Iglesia mide su salud por la calidad de sus monjes y monjas:

thumb|San Basilio el Grande, primer teólogo y regulador de la vida monástica. Catedral de Santa Sofía (Kiev). El monacato ortodoxo no tiene órdenes religiosas como las que se encuentran en Occidente, ni tienen reglas en el mismo sentido que la Regla de San Benito. Los monasterios se regían por su carta fundacional, el typicón y eran instituciones independientes con obediencia al obispo local. Los monjes orientales estudiaban y se inspiraban en los escritos de los Padres del desierto, así como otros Padres de la Iglesia. Probablemente los tratados más influyente son el Asketikon Mayor y el Asketikon Menor de San Basilio el Grande y el Filokalia, que fue compilado por San Nicodemo de la Santa Montaña y San Macario de Corinto. El hesicasmo es de primordial importancia en la teología ascética de la Iglesia ortodoxa.

La mayoría de las comunidades son autosuficientes, y la vida cotidiana monástica se suele dividir en tres partes: (a) la adoración comunitaria en el katholikón (iglesia principal del monasterio); (b) duro trabajo manual y (c) la oración privada, el estudio espiritual y descanso cuando sea necesario. Las comidas se toman generalmente en común en un comedor de tamaño considerable conocido como trapeza (refectorio), en mesas alargadas. La comida suele ser sencilla y se come en silencio mientras que uno de los hermanos lee en voz alta los escritos espirituales de los Santos Padres. El estilo de vida monástica tiene mucho de serio compromiso. Dentro de la comunidad cenobítica, todos los monjes se ajustan a una forma común de vida basado en las tradiciones de ese monasterio en particular. Para alcanzar un acuerdo, los monjes vienen a dar cuenta de sus propios defectos y son guiados por su padre espiritual mediante una forma de tratar honestamente con ellos. Por esta misma razón, los obispos son casi siempre elegidos entre los monjes.

El monacato oriental se encuentra en tres formas distintas: anacorética (una vida solitaria en aislamiento), cenobítica (una vida en comunidad con adoración conjunta bajo la dirección directa de un abad o abadesa) y la "intermedia" entre las dos, conocida como skete (una comunidad de personas que viven por separado, pero en estrecha proximidad entre sí, que se reúnen solo los domingos y días festivos y trabajan y oran el resto del tiempo en soledad, pero bajo la dirección de un anciano). Una persona entra normalmente en una comunidad cenobítica en primer lugar y solo después de previa prueba y crecimiento espiritual puede pasar a la skete o, para los más avanzados, convertirse en un anacoreta solitario. Sin embargo, no necesariamente se espera que se una a una skete o se convierta en un solitario. La mayoría de los monjes permanecen en el monacato cenobítico toda su vida.

En general, los monjes ortodoxos tienen poco o ningún contacto con el mundo exterior, incluyendo a sus propias familias. El propósito de la vida monástica es la unión con Dios, mediante el abandono del mundo (es decir, la vida de las pasiones). Después de la tonsura, a los monjes y monjas ortodoxos no se les permite cortarse el pelo. El pelo de la cabeza y la barba permanece sin cortar como un símbolo de los votos que han tomado, que recuerda a los nazareos del Antiguo Testamento. La tonsura de los monjes es la señal de una vida consagrada y simboliza la amputación de su propia voluntad.

Cristianismo occidental thumb|Isidoro de Sevilla presentando su obra a su hermana Florentina. Biblioteca Nacional de Francia. El monacato oriental fue exportado desde Egipto al resto del mundo cristiano. Ya durante el , el ideal monástico llegó a Occidente por Atanasio de Alejandría, durante su estancia en Roma y el norte de Italia. Se extendió por Francia con Martín de Tours, que estableció un monasterio en Poitiers en el 362 y llegando hasta los extremos de Europa en Gran Bretaña, Irlanda y España. Jerónimo de Estridón, que hizo vida monástica en Siria y en Belén, fundó monasterios femeninos y sus escritos ayudaron a divulgar los ideales de la vida monástica.

Otra de las figuras más importantes en llevar la espiritualidad de los primeros monjes orientales al Occidente fue Juan Casiano, pero el mayor impacto individual del monaquismo occidental lo consiguió Benito de Nursia que escribió una Regla que se destacaba por su estricta disciplina y que sería la que más aceptación e influencia tuvo en el cristianismo occidental. Fundó en el 529 el monasterio de Monte Cassino en Italia.

En la Hispania visigoda, la vida monástica eclosionó sobre todo durante los siglos y con diferentes experiencias como monjas solitarias en sus propias casas o monasterios dúplices, bajo las reglas de san Leandro, san Isidoro de Sevilla o san Fructuoso.

Según la Regla de San Benito, existían antiguamente cuatro formas de ser monje: cenobitas, eremitas, sarabaítas y giróvagos.

Catolicismo thumb|left|125px|San Benito con el Libro de la Regla. Dentro del catolicismo, un monje es un miembro de una orden religiosa que vive una vida en común en un monasterio, abadía o priorato bajo una regla monástica, como la Regla de San Benito. Benito de Nursia está considerado el fundador del monacato occidental y es santo patrono de Europa. Fue el autor de la regla de su nombre, que es la base de la Orden de San Benito y de todos los grupos reformadores, como los cistercienses y los trapenses.

Los votos religiosos desarrollados por San Benito eran tres: la obediencia, la conversión de la vida y la estabilidad. La obediencia pide al monje obedecer a Cristo, representado por el superior del monasterio, ya sea un abad o prior. La conversión de la vida (conversio morum) significa generalmente, que el monje se comporta por sí mismo como un monje, que es como una muerte a sí mismo y al mundo y vivir para Dios y para su obra. Un monje cristiano ha de ser un instrumento de la obra de Dios. La estabilidad (stabilitas loci) implica que el monje se compromete con su monasterio por el resto de su vida y así, después de su muerte, será enterrado en su cementerio. Obliga el voto de estabilidad a benedictinos y cartujos.

Los votos solemnes en otras comunidades religiosas finalmente se establecieron como votos de obediencia, pobreza y castidad. La pobreza requiere la renuncia a cualquier propiedad o activo, a excepción de los artículos que son permitidos por sus superiores (como hábitos religiosos, zapatos, una manta, etc.), y vivir humildemente, compartiendo lo que tenga con los pobres. La castidad requiere, que desde que están dispuestos a dedicar su vida a Dios, sacrifiquen el amor entre hombres y mujeres y no se casen. Además, deben abandonar cualquier acto de conducta sexual.

Para llegar a ser monje, la persona debe primero convertirse en postulante durante el tiempo que viva en el monasterio para evaluar si debe convertirse en monje. Como postulante, no está obligado a ningún voto y es libre de abandonar el monasterio en cualquier momento. Si el postulante y la comunidad están de acuerdo en que debe hacerse monje, es recibido como un novicio, en el momento que se le proporciona su hábito religioso y comienza a participar más plenamente en la vida del monasterio. Después de un período como novicio, generalmente de seis meses a un año, el novicio profesa los votos temporales, que pueden ser renovados por años. Después de unos pocos años, el monje profesa los votos permanentes, que son vinculantes para toda la vida.

thumb|250px|right|Monjes benedictinos cantando las Vísperas del Sábado de Gloria. La vida monástica en general, consiste en la oración en forma de Liturgia de las Horas (también conocida como Oficio divino) y la lectura divina (lectio divina) y el trabajo manual. En la mayoría de las órdenes religiosas, los monjes viven en habitaciones sencillas y austeras llamadas celdas y se juntan todos los días para celebrar la misa conventual y al rezo de la Liturgia de las Horas. En la mayoría de las comunidades, los monjes comen juntos en el refectorio. Aunque no haya voto de silencio, muchas comunidades tienen establecido un período de silencio que dura desde la tarde hasta la mañana siguiente y algunas otras limitan el habla a las ocasiones en que sean necesarias para realizar su trabajo y durante su recreo semanal.