El Museo de Guadalupe es un recinto de fomento de la cultura ubicado en el municipio de Guadalupe, a 7 km de la ciudad de Zacatecas (México).
El inmueble fue construido originalmente para albergar el Colegio de Propaganda Fide de Nuestra Señora de Guadalupe de los Zacatecas. Posteriormente, fue usado como cuartel militar, asilo, vecindad, orfanato y finalmente, el INAH se encargó de conformar todas sus áreas como museo en los años 1960.
El museo alberga una amplia colección de arte novohispano. Su acervo está compuesto por pintura, escultura, arte plumario y libros, entre otros materiales que datan de los siglos XVI al XIX.
El edificio del museo es reconocido por su estilo barroco. En 2010, fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, como parte del Camino Real de Tierra Adentro.
Antiguo Colegio Apostólico thumb|left|230px|Pasillo de entrada
La Congregación de Propaganda de Fide (en español fe), fundada en 1622 por el papa Gregorio XV, tenía como encomienda continuar con la evangelización de distintas zonas; por eso se le conoce también como la Congregación para la evangelización de los Pueblos. Uno de sus principales métodos para cumplir con su misión fue la fundación de colegios encargados de instruir a frailes de la Orden Franciscana, para que así ellos pudieran evangelizar en tierras paganas.
Durante el virreinato de la Nueva España se fundaron siete colegios, entre ellos el de Guadalupe, Zacatecas, que inauguró fray Antonio Margil de Jesús el 12 de enero de 1707.
El inmueble del colegio fue construido gracias a los patrocinios de generosos hacendados zacatecanos, incluyendo el terreno que fue donado por Jerónima de Castilla Viuda de Melgar, donde anteriormente existía una ermita dedicada a Nuestra señora del Carmen.
De colegio apostólico a museo El colegio duró como tal 152 años, pues en 1859 el entonces gobernador de Zacatecas, el general Jesús González Ortega, solicitó a los franciscanos el inmueble como consecuencia de la Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos promulgada por el presidente Benito Juárez, como parte de las Leyes de Reforma. En realidad, los frailes nunca abandonaron el inmueble del todo, pues seguían custodiando las pertenencias del colegio.
A partir de entonces, el edificio fue usado para distintos fines; sus áreas se dividieron para dar paso a la Escuela de Artes y Oficios, posteriormente a un cuartel y en 1878 comenzó a fungir como asilo y orfanato.
En 1908, cumpliendo con una orden papal, los Congregación de Propaganda de Fide se cerraron definitivamente. Diez años después una sección del inmueble se abrió como “Museo de Antigüedades del Ex Convento de Guadalupe”, siendo el primer museo de Zacatecas. Las demás áreas continuaron como asilo y orfanato. En 1930, junto con el museo, esas áreas funcionaron como escuela primaria, luego vecindad, y finalmente, en los años cincuenta, como establo.
En 1918, el conjunto arquitectónico fue declarado monumento histórico. Posteriormente, con la creación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el inmueble pasó a ser parte de su patrimonio, conservando todas las pertenencias del colegio, y declarándolo monumento nacional en 1939.
A partir de los setenta, por iniciativa de las autoridades del INAH, comenzó a ser recuperado el edificio para incorporarlo a las áreas que ya existían como museo.
Época contemporánea thumb|right|230px|Patio del museo En 2016, según documentos del museo, “cuenta con más de 800 piezas de arte virreinal, heredadas de lo que fue el colegio, y diversas pinturas provenientes de otros conventos e iglesias de la ciudad de Zacatecas.”
“Este acervo es considerado uno de los más ricos de la época colonial, ya que cuenta con lienzos de los grandes maestros de la pintura novohispana, como son: Miguel Cabrera, José de Ibarra, Juan Rodríguez Juárez, Cristóbal de Villalpando, Juan Correa, entre otros.”
“Destacan también obras de Antonio de Torres, Juan Nepomuceno Herrera y José Gabriel de Ovalle, así como una serie de cuadros anónimos que nos dejó impresa la manera de vivir de los zacatecanos en el siglo XVIII, al igual que la de los franciscanos moradores del Colegio. Muy importante también es la biblioteca conventual, actualmente con más de 14 mil volúmenes que datan en su gran mayoría de los siglos XVIII y XIX.”
En 2010, el museo fue declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad, como un punto fundamental en la ruta histórica Camino Real de Tierra Adentro. “Destaca por su estilo barroco y uno de sus elementos más importantes es un relieve de San Francisco de Asís que sostiene a la Virgen de Guadalupe. El atrio es una réplica del que tenía el Colegio Apostólico de Querétaro", enuncia la declaratoria.
Salas/áreas del museo Las colecciones del museo están organizadas en dos grandes secciones: las salas históricas y la pinacoteca.
Portería thumb|230px|Pasillo de la Portería
Este espacio se construyó después de 1775, fecha en la que se concluyeron los claustros de la Pasión de Cristo y de San Francisco; entonces era común que el pórtico se fuera haciendo más alto según las plantas que se le fueran agregando al edificio.
Aquí se aprecian los retratos de los fundadores del Colegio de Guadalupe, los frailes José Guerra, Antonio Margil de Jesús y Pedro de la Concepción y Urtiaga.
Claustro de San Francisco Es un grupo de 26 pinturas sobre la vida de San Francisco de Asís. Esos lienzos eran un instrumento útil y de enseñanza cotidiana para los frailes que habitaban el colegio. Las imágenes narran hechos biográficos y algunos milagros del santo.
“Es un conjunto de gran transcendencia, ya que por más de 250 años se ha conservado completo. Cada cuadro está impregnado por el espíritu barroco de la época y por composiciones abiertas que sugieren movimiento, haciendo que el espectador se sienta inmerso en los lienzos, convirtiéndolos en testigos de las hazañas de San Francisco de Asís.”Museo de Guadalupe, explicación de la sala
Celda conventual Estas celdas eran las que fungían como habitaciones de los frailes que vivían en el colegio, y son pequeñas y austeras.
thumb|right|220px|Vista de la escalera regia Escalera Regia
La construcción de la planta alta se llevó a cabo entre 1750 y 1774. La Escalera Regia, principal conexión entre la planta baja y la alta, cuenta con monumentales lienzos realizados por algunos de los pintores más destacados del novohispano, como Nicolás Rodríguez Juárez (San Cristóbal, 1722), José de Ibarra (San José y el Niño Jesús con donantes, 1751) y Miguel Cabrera (La Virgen del Apocalipsis, 1765, y Patrocinio de la Virgen de Guadalupe a la orden franciscana, 1765). También está presente José Ríos Arnáez con la obra El Triunfo del Santo Nombre de Jesús, c. 1760-1770.
Sacristía Es un lugar anexo a la iglesia; es el recinto que sirve para preparar las ceremonias religiosas y guardar ornamentos litúrgicos como cálices, la indumentarias sacerdotal y otros aditamentos.
Pasillo de los mártires del Japón En 1521 inició la exploración del archipiélago de Filipinas, y posteriormente su colonización, nombrado así en honor al rey Felipe II de España cuando su país conquistó y colonizó aquella región asiática. Filipinas estuvo bajo La Nueva España como parte del gran virreinato, lo que hizo que mantuvieran un estrecho intercambio comercial con ella, mediante los viajes del llamado Galeón de Manila que comunicaba el puerto de Acapulco de Juárez con el puerto filipino.
Siguiendo este tránsito, en 1596 el navío español llamado San Felipe que iba de Manila a Acapulco de Juárez naufragó en las costas de Japón. Al ser capturado el capitán de la embarcación, Francisco de Landa, fue llevado ante el emperador Tagcosama, quien acusó a los misioneros franciscanos y jesuitas de servir de avanzada para facilitar la labor de invasión del ejército español. Acto seguido, mandó a su capitán general a combatir a los bárbaros y él apresó a los náufragos: entre ellos tres jesuitas, seis franciscanos y 16 cristianos japoneses. Tras ser torturados y cortarles la oreja como símbolo de humillación, durante el invierno, fueron exhibidos en varias poblaciones ubicadas a lo largo de 800 km con el fin de mostrar a los habitantes el castigo otorgado a los cristianos convertidos. Finalmente, fueron amarrados a una cruz y traspasados con dos lanzas cruzadas en Nagasaki en 1597. Los 26 presos conocidos como los Mártires de Japón fueron canonizados en 1862. Entre ellos San Felipe de Jesús, el primer santo mexicano. Biblioteca conventual thumb|180px|Parte del acervo de la biblioteca conventual
Las bibliotecas conventuales virreinales conformaban la memoria escrita más importante de las diferentes ramas del pensamiento humano de los siglos XVI al XIX. La del convento de Guadalupe se comenzó a formar gracias a fray Antonio Margil de Jesús, quien encargó la primera remesa de libros. En el acervo, integrado por 30 mil volúmenes, destacaban los títulos de temas de derecho civil y eclesiástico, teología, hagiografía, matemáticas y literatura.
A raíz de la Ley de Exclaustración, expedida en 1859, y para enriquecer la biblioteca pública del estado, el gobernador Jesús González Ortega dio la orden de trasladar algunos de los volúmenes del colegio a lo que actualmente es la biblioteca “Elías Amador”.
Hoy este espacio custodia alrededor de 11,416 volúmenes cuya temática versa sobre historia, teología, ascética y Biblia. La sala evoca los saberes y conocimientos de aquellos que se instruyeron para seguir su vocación misionera.
Coro del templo de Guadalupe En este sitio se reunía la comunidad de religiosos para orar durante ciertas horas del día, conforme lo estipulaba la regla de la orden a la que pertenecían. Este recinto tiene una rica sillería compuesta por dos niveles; destaca, en el centro del conjunto, la escultura de San Francisco de Asís, así como los muros muestran lienzos hechos ex profeso.
Coro de la capilla de Nápoles El coro de la capilla de Nápoles se encuentra con una reja de madera hacia el templo desde donde la música llena el templo, en el centro del coro se encuentra un gran cristo que ve directamente la imagen de Nuestra Señora de Nápoles
Celda de fuelles Es un lugar donde resguardan los fuelles del órgano que tocaba en el coro de la capilla y se encuentra fuera de exhibición.
Claustro de la Pasión de Cristo Esta serie realizada por Gabriel José de Ovalle consta de 29 escenas, 14 de las cuales corresponden al Viacrucis. El conjunto comienza con la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén y termina en el sepulcro de Cristo, pasando por su proceso de juicio.
La reflexión sobre el sufrimiento y la muerte de Jesús fue ampliamente fomentada por la orden franciscana. Las pinturas de este claustro sirvieron para que los frailes y novicios reflexionaran sobre la Pasión, palabra derivada del latín flagrantia, que significa ardor o dolor.
Salón de teología Sala dedicada a la enseñanza e instrucción de estudios teológicos, considerados indispensables para la formación de quienes evangelizarían a los fieles. Este espacio también es conocido como la “celda de la mano” debido a una supuesta aparición de una mano a fray José de Calahorra en 1770, situación que da pie a una leyenda zacatecana.
thumb|180px|right|Entrada al salón de teología
Salón de filosofía En el mundo intelectual novohispano del , los Colegios de Propaganda Fide dedicados a la formación de misioneros daban el mismo valor al estudio de la teología que al de la filosofía.
Este espacio servía originalmente como vestíbulo del aula contigua y de la tribuna chica. Después de 1859, debido al reducido número de frailes que moraban en el Colegio, la clase de filosofía se comenzó a impartir en este salón. Posteriormente, a finales del , y durante las dos primeras décadas del , se instaló ahí una improvisada botica que tenía una parte del botamen (tarros, frascos, botes, etc) que ahora se exhibe.
Ex biblioteca