miniaturadeimagen|Áreas culturales andinas. En el extremo norte, actual Colombia, en los Andes septentrionales compartido por Colombia, Ecuador y Perú, en el centro parte del actual Perú, en el centro sur compartido por Perú, Bolivia, Argentina y Chile, en los Andes meridionales compartido por Chile y Argentina al igual que en el extremo sur Se denomina estados andinos a siete países de América del Sur por los que pasa la cordillera de los Andes: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

En la actualidad, la Comunidad Andina es la organización que une a cuatro de estos estados con intereses geopolíticos compartidos —Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú—. Anteriormente incluía a Chile y Venezuela.

Etimología La palabra Andes viene de la expresión anti de la lengua quechua que significa oriente, punto cardinal por donde sale el Sol.

La manera en que se convirtió en el nombre de la cordillera es explicada en Comentarios reales de los incas escritos por el Inca Garcilaso de la Vega:

El cambio del quechua Anti al castellano Andes se explica pues en quechua no se usa el sonido expresado por la consonante d.

Existe otra etimología según la cual anti podría venir de anta que significa cobre. El filólogo alemán Johann Karl Eduard Buschmann probó que esto no podía ser cierto pues el quechua mantiene la a final en palabras compuestas, como en Antamarca (provincia del cobre).

Primeros pobladores derecha|miniaturadeimagen|240x240px|Pinturas rupestres en Toquepala, cuya antigüedad se ha calculado en 9000 años.

Periodo lítico La etapa más extensa de la historia andina es la que precede a la conquista española del . Las evidencias más antiguas de seres humanos permiten suponer que el hombre llegó hace trece mil años procedente de otros continentes, a finales de la última edad glacial, en el pleistoceno para ser más exactos.

Los primeros hombres andinos, organizados en bandas y clanes, eran cazadores y recolectores. La caza de camélidos sudamericanos en las zonas alto andinas (especialmente guanacos); y la pesca y recolección de mariscos en la costa del océano Pacífico (aprovechando la riqueza biológica de la corriente de Humboldt) fueron sus principales actividades económicas.

Periodo arcaico andino En los Andes Centrales, el periodo arcaico andino es la segunda etapa del precerámico andino que comprende desde la domesticación de plantas y animales con la aparición de los primeros horticultores seminómadas hasta la aparición de la cerámica.

La vida se hizo más estable, aparecieron las primeras aldeas en las llanuras o en los valles, cerca de los campos de cultivo o en las playas ricas en mariscos, las estructuras más antiguas son las chozas de material vegetal y posteriormente construcciones de piedra y barro; de la misma manera aparecieron los primeros tejidos rudimentarios.

En la segunda mitad de este periodo conocido como arcaico tardío hace su aparición la arquitectura monumental con las primeras sociedades costeñas organizadas bajo la dirección de las jefaturas y se cimientan las bases de la civilización andina.

Precerámico tardío El precerámico tardío es un periodo terminal del desarrollo de las civilizaciones andinas, donde hace su aparición la arquitectura ancestral aparece con los primeros centros de adoración y se inventa el quipu que era un objeto muy parecido al ábaco que conocemos hoy en día,que se utilizaban para sus controles de ingresos e egresos de su economía y conteo para la caza. Se delimita este periodo hasta la aparición de la cerámica, por lo cual se considera el último periodo del precerámico andino.

Periodo formativo andino miniaturadeimagen|Vista del Templo Nuevo o Castillo de Chavín: Pórtico de las Falcónidas. El formativo andino se inicia con la aparición de la cerámica ocurrida en la cuenca de Ucayali con la cultura Tutishcainyo y con la fase Wairajirca de la cultura Kotosh en la sierra y en la costa en el gran yacimiento arqueológico de las Haldas cerca de Casma, aproximadamente en 1800 a. C. y en la comarca limeña en Ancón, en 1600 a. C. y finaliza 200 a. C. con la desintegración del centro ceremonial de Chavín de Huantar. Entre los logros más importantes destacan la orfebrería, la hidráulica, perfeccionamiento de las técnicas agrícolas, expansión religiosa y encumbramiento del arte textil.

Culturas regionales Hacia el 200 a.C. la civilización andina había evolucionado a formas políticas más complejas. La agricultura se hizo extensiva, construyéndose grandes irrigaciones sobre los desiertos de la costa norte y central e ingeniosos acueductos subterráneos en la costa sur. Las sociedades Moche, Nazca, Recuay, Cajamarca, Vicus, Lima y Tiahuanaco (esta con capital en un gran centro ceremonial del mismo nombre en el norte de Bolivia) son las más conocidas y exitosas de este período. La mayoría de ellas parece haber estado regida por sofisticadas élites guerreras que alentaban la producción de objetos de arte de gran calidad, que son considerados algunas de las obras más importantes del arte americano precolombino (especialmente la alfarería moche, nazca y recuay; el tejido nazca, la joyería moche, el arte lítico tiahuanacota).

Cultura muisca Los muiscas habitaron el altiplano cundiboyacense y, para 1537, se estima que sumaban alrededor de 2 millones de personas organizadas en 56 tribus. Formaron la Confederación Muisca, con una estructura política y administrativa avanzada que incluía un sistema uniforme de caminos, lengua, impuestos, religión y leyes. Existían dos grandes confederaciones, la del zipa de Bacatá (Bogotá) y la del zaque de Hunza, y cada poblado tributaba a su gobernante a cambio de protección y acceso a mercados. Eran los únicos productores de esmeraldas y monopolizaban la minería de cobre y carbón, además de poseer importantes minas de sal. Su rica mitología dio origen a la leyenda de "El Dorado", y contribuyeron con invenciones como el juego del tejo.

Cultura quimbaya Por su parte, los quimbayas se asentaron en la región del actual Eje Cafetero, principalmente en el Quindío. Fueron reconocidos por su excepcional habilidad en la orfebrería, creando piezas emblemáticas como el Poporo Quimbaya. Eran expertos en la construcción con guadua y desarrollaron métodos agrícolas sostenibles como la "tala y quema" compensada con la siembra de guaduales, la rotación de cultivos y la construcción de terrazas para evitar la erosión. Su dieta se basaba en cultivos como maíz, arracacha y yuca, complementada con la recolección de frutas y la caza. Los Quimbayas también controlaban el comercio de sal en su zona, obteniéndola de salmueras y utilizándola para el trueque.

Cultura calima La cultura calima engloba grupos precolombinos que habitaron el Valle del Cauca, Colombia, entre el 1600 a. C. y el La denominación "Calima" se refiere a la región geográfica de los hallazgos, no a una única etnia. La investigación actual propone tres fases culturales principales: Ilama, Yotoco y Sonso, a las que se añade Malagana. Estas sociedades jerarquizadas vivían en cacicazgos, practicando la poligamia. Se dedicaban a la agricultura (maíz, fríjol), la cacería y la pesca, aprovechando la fertilidad de los suelos volcánicos. Su mitología incluía bestias fabulosas y el culto funerario era muy relevante, evidenciado por numerosas tumbas con ofrendas de oro. La cerámica Calima se distingue por su decoración geométrica y vasijas antropomorfas y zoomorfas de doble pico y asa puente. Destacan figuras de "canasteros", maternidades y personajes de ojos rasgados. En orfebrería, la fase Yotoco sobresale por sus trabajos en oro y tumbaga, utilizados en ritos funerarios y ceremonias, incluyendo narigueras y máscaras con representaciones de animales poderosos.

Cultura caranqui Los caranquis, también conocidos como caras o imbayas, fueron una avanzada cultura precolombina que habitó la sierra norte del actual Ecuador, abarcando las provincias de Carchi, Imbabura y el norte de Pichincha. Se destacaron por su desarrollo cultural, el uso del idioma "cara", su arquitectura monumental de "tolas" y una cosmogonía ligada al mar y a los pueblos caribe. Eran hábiles comerciantes que interactuaron con los Pastos al norte, los Quitus al sur y los Yumbos al oeste. Su estudio formal se inició con Jacinto Jijón y Caamaño, y aunque se les ha relacionado míticamente con los Caraquez y etimológicamente con varias denominaciones, su conexión arqueológica más sólida es con los Quitus, con quienes compartieron comercio, alianzas militares contra los incas y el culto a la deidad Catequil.

Cultura quitu Los quitus fueron los habitantes originales de la provincia de Pichincha, Ecuador, parte de la cultura panzaleo. Se asentaron alrededor del 500 d. C. en la sierra centro-norte, formando una extensa red comercial articulada por los "mindalaes" que conectaba la Amazonía y la Costa con las culturas del sur (Puruhás y Cañari) y del norte (Caranquis y Pastos). Aunque su nombre se usó para referirse a los señoríos entre Tungurahua, Cotopaxi y Pichincha, excluyendo a los Caranquis, su geografía más aislada en Pichincha los diferenciaba. Relacionados con hablantes de las lenguas Lenguas barbacoanas, los hallazgos arqueológicos muestran dos fases Protopanzaleo, la primera con influencias mesoamericanas (maya septentrional) y la segunda con técnicas alfareras más avanzadas, ambas con evidencias de comercio o migración marítima desde la costa.

Cultura cañari Los cañaris fueron los pueblos originarios de las provincias de Azuay y Cañar en Ecuador, con presencia también en Chimborazo, El Oro, Loja y Morona Santiago. Sus caciques practicaban la poligamia y la sucesión hereditaria, formando alianzas para protegerse mutuamente. Evidencias cerámicas sugieren migraciones e intercambios étnicos durante el Período de Desarrollo Regional (500 a. C.-500 d. C.). En el último período prehistórico, el de Integración (500-1534), los Cañaris se dedicaron al comercio, especialmente con la costa, y participaron en constantes guerras internas. Su resistencia fue clave en la caída del Imperio Incaico, lo que les costó muchas vidas inocentes.

El Imperio huari La cultura huari se expandió entre el 600 y el 900 d. C. hasta Cajamarca y Lambayeque por el norte y hasta la frontera con Tiahuanaco (a la altura de Sicuani y Moquegua) por el sur, construyendo redes de caminos y popularizando sus formas de gobierno y su estilo de ciudad. Muchos consideran por ello a Huari como el primer imperio andino. Como huella de este proceso está la difusión de la iconografía propia del sur, en particular de los diseños de inspiración Tiahuanaco. Importantes centros huaris en territorio panandino fueron: Wiracochapampa (La Libertad), Pachacámac (Lima), Huilcahuaín (Callejón de Huaylas, Áncash), Huarihuilca (Junín), Piquillacta (Cuzco), Cerro Baúl (Moquegua), Castillo de Huarmey (costa de Áncash).

Hacia el 900 d.C. empezó la decadencia de Huari, por razones que nos son desconocidas. Las diferentes regiones del imperio se fueron independizando del poder de la capital y finalmente esta quedó abandonada y acabó siendo saqueada. Luego de desaparecer el poder imperial las grandes ciudades fueron abandonadas y en muchas regiones se regresó a la vida basada en aldeas poco desarrolladas. Otras regiones, sin embargo, se embarcaron en un nuevo florecimiento regional fundándose de esta manera los reinos y señoríos del periodo Intermedio Tardío tales como Lambayeque, Chimú, Chancay, el señorío Ichma, el señorío chincha o el proto señorío Inca. Sin embargo, los enfrentamientos entre estos señoríos no acabaron y la formación de ejércitos, batallas e intentos de conquista continuarían siglos después.

La ciudad sagrada de Pachacámac, un gran centro de peregrinación de la costa central, que con los huari había alcanzado gran esplendor, tras la decadencia de estos se alzó como centro del señorío Ichma (Lima).

Estados regionales tardíos