El golpe de Estado en Argentina de 1962 fue un golpe de Estado cívico-militar realizado el 29 de marzo de 1962 que destituyó al presidente Arturo Frondizi. La acción fue la culminación de un proceso de deterioro de la relación de Frondizi con las Fuerzas Armadas y fue precipitada por el triunfo en varias provincias en las elecciones del 18 de marzo de 1962 de partidos que respondían al peronismo. En la mañana del 29 de marzo, fuerzas militares condujeron detenido a Frondizi a la isla Martín García. Esto posibilitó que con el apoyo de legisladores y funcionarios del gobierno antes de terminar ese día el presidente provisional del Senado José María Guido asumiera el cargo vacante invocando una destitución de hecho y obtuviera que la Corte Suprema de Justicia le tomara juramento en una ceremonia realizada sin intervención ni presencia de militares. Los golpistas tomados así por sorpresa se reunieron al día siguiente con el flamante presidente y le impusieron determinadas medidas que debía adoptar durante su gobierno. Poco después Guido, sin tener facultades constitucionales para ello, anuló las elecciones realizadas el 17 de diciembre de 1961, y el 14 de enero, 25 de febrero y 18 de marzo de 1962, intervino todas las provincias que no estaban intervenidas y dispuso el "receso" del Congreso, impidiéndole legislar, asumiendo en sus manos el poder legislativo nacional y los poderes ejecutivo y legislativo de las provincias.
Antecedentes
Arturo Frondizi sucedió en el poder a la dictadura autodenominada Revolución Libertadora, que a su vez derrocó en 1955 al gobierno constitucional presidido por Juan Domingo Perón. Para ello ganó las elecciones presidenciales del 23 de febrero de 1958 como candidato de la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), uno de los dos partidos en los que se había dividido la Unión Cívica Radical el año anterior.La Unión Cívica Radical se dividió en 1957 en dos partidos: la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) liderada por Arturo Frondizi, y la Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) liderada por Ricardo Balbín. Con el peronismo proscripto por la Revolución Libertadora, Frondizi realizó con el expresidente Perón un pacto cuya existencia trascendió aunque no fue admitida públicamente, que le permitió sumar el voto de una parte considerable de la ciudadanía peronista y ganar las elecciones. Los sectores antiperonistas más duros de las Fuerzas Armadas pretendieron impedirle la asunción del cargo pero carecieron de la fuerza necesaria frente a los otros sectores militares.
Ya en el gobierno Frondizi impulsó rápidamente una amplia amnistía para los delitos políticos y gremiales y una reforma de la ley de asociaciones sindicales apoyada por los peronistas, que establecía la libre creación de sindicatos y el reconocimiento de la personería gremial al más representativo, restableciendo la promoción del sindicato único de rama y actividad con personería gremial, así como la protección contra el despido para los delegados de personal, como querían los mismos. Frondizi mantuvo la proscripción del peronismo y la intervención de la Confederación General del Trabajo y pronto se produjo la ruptura entre ambas fuerzas. Excluidos desde 1955 del sistema político y de la central sindical, los peronistas y los sindicalistas apuntaron a mostrar su fuerza creando un clima de inseguridad a partir de enero de 1959, mediante sabotajes, bombas y huelgas, como parte del movimiento denominado Resistencia peronista. El clima de inseguridad se vio agravado por los alborotos causados por la masiva movilización del movimiento estudiantil contra la política universitaria de Frondizi. Presionado por la protesta social y política, así como las exigencias militares, Frondizi sancionó un mecanismo de suspensión de las garantías constitucionales y los derechos humanos consagrados en la Constitución, conocido como Plan Conintes.
Durante su presidencia Frondizi afrontó entre 32 y 34 planteos militares a raíz de nombramientos realizados, medidas que le eran requeridas por los militares o simplemente por rivalidades entre las fuerzas como cuando la Aeronáutica protestó por las gestiones de un portaaviones considerando que perdía poder frente a la Marina, o dentro de ellas. Estos planteos estaban acompañados de medidas de presión tales como el acuartelamiento de unidades militares, ausencia colectiva a actos oficiales, arrestos o relevos de jefes militares, renuncias a cargos con críticas públicas, etc.
El triunfo de la Revolución cubana y la ruptura posterior con el gobierno de Estados Unidos incrementó la tensión internacional e hicieron de la “lucha antisubversiva” un tema fundamental dentro de las Fuerzas Armadas que, además, daba mayor respaldo a quienes otorgaban a la misma un papel político cada vez más importante, en el marco de la Guerra Fría y la política estadounidense basada en la ideología del anticomunismo y de instalación de dictaduras militares en América Latina que tomaría cuerpo en esos años mediante la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional.
En esa dirección la política internacional frondizista, como la posición frente a Cuba en la Conferencia de la OEA reunida en Punta del Este en enero de 1961, la entrevista secreta con el Che Guevara el 18 de agosto de ese mismo año, o el tratado con Brasil añadió otro tópico de descontento de los militares, al que se sumó el triunfo del socialista Alfredo Palacios en las elecciones para senador nacional por la Capital Federal el 5 de febrero de 1961, luego de haber visitado la isla y adherir a la Revolución.
Elecciones del 18 de marzo de 1962
thumb|180px|El sindicalista peronista Andrés Framini (aquí en una imagen de 1955) que ganó la elección para gobernador de la provincia de Buenos Aires
Frondizi convocó para el 18 de marzo de 1962 a elegir diputados nacionales, coincidiendo con la elección de gobernadores de algunas provincias,El 17 de diciembre de 1961 y el 25 de febrero 1962 también se habían realizado comicios para elección de gobernadores y legisladores provinciales. entre ellas la de Buenos Aires, la más importante del país, para el cual el candidato peronista era el dirigente sindical textil Andrés Framini. Frondizi confiaba en derrotar a los peronistas que presentaron candidatos a través de diversos partidos neoperonistas como la Unión Popular, el Movimiento Popular Neuquino y el Partido Blanco de Río Negro. El triunfalismo oficialista se debía a las sorpresivas derrotas peronistas ante el oficialismo en Santa Fe, y Catamarca, el 17 de diciembre de 1961, y nuevamente en Formosa, el 14 de enero de 1962, las cuales se habían producido antes de que Perón avalara la candidatura de Framini.
Dentro del gobierno se sabía que en caso de que ganara Framini las Fuerzas Armadas no le permitirían asumir el cargo. Un acta secreta del 29 de enero de 1962, documentó como los tres secretarios militares, el general Rosendo Fraga, el contralmirante Gastón Clement y el brigadier Jorge Rojas Silveyra, le comunicaron al ministro del Interior Alfredo Vítolo que "estaban inquebrantablemente decididos a impedir por todos los medios el retorno al poder o a la vida política del prófugo depuesto o a la restauración del régimen oprobioso por él creado". Por esa causa Frondizi ya tenía decidido que en esa eventualidad intervendría la provincia. De hecho otra acta secreta da cuenta que el 16 de marzo, dos días antes de las elecciones, los secretarios militares se reunieron con Frondizi para exigirle una definición para el caso de un triunfo peronista, ocasión en la que el Presidente a intervenir las provincias en las que hubiera resultado ganador, con el argumento de que "los triunfantes" tenían la intención de "retornar al régimen de Perón".
Inicialmente Perón se había mostrado contrario a presentar candidatos peronistas, preocupado por el hecho de que un triunfo de sus fuerzas desencadenara un golpe de Estado y un proceso de represión antiperonista. Inicialmente propuso el voto en blanco, pero la dinámica política en Argentina lo llevó a modificar su posición y a avalar las listas peronistas.
En los comicios las listas auspiciadas por el peronismo obtuvieron el 35,71 % de los votos y triunfaron en las provincias de Buenos Aires, Chaco, Jujuy, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan y Tucumán; las de la UCRI triunfaron en la ciudad de Buenos Aires y en las provincias de Corrientes, Entre Ríos, La Pampa y Santa Cruz y las de la UCRP en la de Córdoba.
Reacciones ante el resultado electoral Esa misma noche el "gabinete militar", expresión utilizada para designar a los militares que ocupaban doce cargos de importancia en el gobierno –los secretarios, subsecretarios, comandantes en jefe y jefes de los Estados Mayores Generales de cada una de las armas- se reunieron para analizar la situación en el Ministerio de Aeronáutica y acordaron que resultaba imposible aceptar a Framini u otros peronistas de su tipo como gobernadores, por lo que las elecciones debían anularse.
Los mandos militares convocan el 18 a la noche al ministro Alfredo Vítolo en la sede del Comando de la Fuerza Aérea, exigiendo la anulación de las elecciones, la intervención de todas las provincias, la derogación de la ley sindical y la disolución del Congreso. Frondizi instruye a su ministro para que acepte la intervención a las provincias en las que había ganado el peronismo y el nombramiento de un gabinete de unidad nacional.
El mismo día 18 Frondizi firmó un decreto por el que intervenía los tres poderes de las provincias de Buenos Aires, Chaco, Río Negro, Santiago del Estero y Tucumán e instruía a los interventores para que convocaran a nuevas elecciones para autoridades municipales y provinciales.
El lunes 19 los jefes militares disponen el acuartelamiento de las tropas. El comandante de la segunda división de infantería general Guillermo Salas Martínez derroca al gobernador de la provincia de Buenos Aires Oscar Alende y asume el gobierno de la misma. La Marina le exige a Frondizi la renuncia a través del contralmirante Teodoro Hartung, con el fin de preservar las apariencias constitucionales, pero el Presidente responde con la primera de muchas negativas a renunciar que realizará en los días siguientes. Durante todo el proceso la Marina contaría con la asesoría destacada del abogado Mariano Grondona, que años después se convertiría en un importante periodista político.
Ese mismo día en horas de la tarde, los militares encabezados por el contraalmirante Gastón Clement, se reunieron con el secretario general de la Presidencia José Rafael Cáceres Monié para que le transmitiera al Presidente que la postura militar exigía la intervención de todas las provincias en las que hubiera ganado el peronismo, con excepción de las de Jujuy, Neuquén y San Juan, así como la necesidad de desprenderse del equipo de Rogelio Frigerio y que el propio Frigerio marchara al exilio, y que se pusiera de inmediato en marcha un plan represivo preventivo, encarcelando a los principales dirigentes peronistas.
Debido a la información sobre un presunto plan militar para asesinar a Frondizi, la Guardia de Infantería de Marina de la residencia de Olivos se manifiesta dispuesta a defenderlo y le pide que se traslade a la residencia presidencial Olivos. Las 62 Organizaciones del sindicalismo peronista convoca a una huelga general para el día 22 en defensa de las instituciones constitucionales y el pronunciamiento soberano.
Planteo de gabinete de coalición
El día 20 de marzo Frondizi recibe al embajador de Estados Unidos Robert McClintock, quien le transmite el apoyo del presidente Kennedy. El embajador también le transmitió a los mandos militares la opinión contraria al golpe del presidente estadounidense, pero pese a ello la CIA y los agregados militares de la embajada actuaron durante toda la crisis instigando el golpe. Ese mismo día el presidente provisional del Senado José María Guido, primero en la línea sucesoria, declaró públicamente que "no hay legalidad sin Frondizi".