thumb|300px|Hércules en la encrucijada, de Annibale Carracci (1596). Museo de Capodimonte, Nápoles. Ilustra el mito de la elección de Hércules joven entre el difícil, incómodo, empinado y escarpado camino del conocimiento y el fácil y placentero, pero engañoso y estéril, de la ignorancia. thumb|Ebenezer Scrooge se encuentra con la Ignorancia y la Miseria en Canción de Navidad de Charles Dickens. La ignorancia (del verbo «ignorar», del latín ignorare, ‘no saber’; derivado negativo de la raíz gnō- de (g)noscere, ‘saber’)Etimología de ignorar (Wikcionario) es un concepto que indica falta de saber o conocimiento, o experiencia y tiene curso común en los ámbitos filosófico, pedagógico y jurídico.

En sentido filosófico thumb|El Árbol del Conocimiento, pintado por Lucas Cranach el Viejo. Véase Árbol del Bien y del Mal. Se puede entender en diversos sentidos según la tradición de que se trate: occidental u oriental. En la tradición oriental del hinduismo se encuentra presente en Tamas, la más baja y negativa de las tres gunas (cualidades de la naturaleza). Igualmente en el hinduismo y el budismo se denomina avidya o moha (véase) y constituye la primera etapa de la cadena de las causas del sufrimiento (dukkha) y uno de los tres venenos del karma: la ignorancia, el deseo y la repugnancia. En la occidental la estudia la agnotología y se distinguen dos tipos:

La ignorancia sabia, aquella en que «se sabe, que no se sabe» La ignorancia profunda, aquella en que «no se sabe, que no se sabe» o inocencia.

Por otra parte se puede entender de modo absoluto o relativo:

En un sentido absoluto y aplicado a una persona o grupo social, la ignorancia es una descalificación que degrada en la escala social y en la valoración individual.

En un sentido concreto significa «no saber algo determinado» frente al conocimiento de otras muchas cosas o a «tener un conocimiento imperfecto» sobre alguna materia en particular.

En este segundo sentido es donde el concepto de ignorancia adquiere toda su dimensión en su referencia al conocimiento, transformándose en una herramienta para conseguirlo. No se trata, entonces de una «ausencia» sino de una «carencia de» o de una «imperfección» respecto de un conocimiento adecuado. Y es en este caso cuando la ignorancia muestra diferentes propiedades del proceso cognitivo así como sobre la afirmación de su validez como conocimiento.

Ignorancia y nesciencia

Entendemos aquí por ignorancia de ignorancia absoluta o “nesciencia”.Como propone Xavier Zubiri

La ignorancia, así considerada, aplicada como adjetivo a una persona o conjunto de personas, se toma como sinónimo de estupidez, tomándose de ese modo como un insulto, si no es un desprecio.

De hecho la carencia absoluta de conocimiento, la ignorancia absoluta no es posible; pues de lo absolutamente desconocido ni siquiera se puede decir que es “desconocido”. Y si tenemos alguna noticia de ello, por eso mismo deja de ser completa o absolutamente ignorado.

Debería usarse un término diferente al término “ignorancia”, por más que el uso vulgar no haga estas matizaciones. Xavier Zubiri propone para este estado de ignorancia absoluta el término de “nesciencia”.Inteligencia y logos. Pág. 172 y ss. Pero no deja de ser un término meramente conceptual que no tiene cabida en el lenguaje ordinario.

La ignorancia como realidad social

Lo diferente, lo nuevo, lo inesperado, tiende a verse como algo peligroso y amenazante en el proceso cognitivo. En este sentido tendemos hacia la ignorancia, frente a la tensión que supone la ampliación de lo conocido.

No es extraño, pues, que algunas creencias de tipo ideológico y moral alaben la ignorancia como fuente de dicha.No se ha de confundir esta ignorancia con la ironía socrática con su «solo sé que no sé nada»; ni con la Docta ignorantia que promovieron ciertos autores cristianos como San Agustín o San Buenaventura y, sobre todo Nicolás de Cusa o el velo de la ignorancia de John Rawls que tienen un sentido propio e independiente del que aquí se está tratando Estas creencias promueven que la tradición es el valor social fundamental respecto a las preguntas que puedan abrir la mente al conocimiento de nuevos aspectos de la realidad.

Históricamente en las sociedades con sólidos sistemas de jerarquía o sistema de castas, este sentido de ignorancia se aplica a los “ignorantes”Sean los esclavos, los pobres, los intocables, los infieles o no creyentes, los de otras razas o extranjeros etc. lo que ayuda a mantener directamente la especialización de las clases sociales en la riqueza y en el trabajo, reduciendo celos y descontentos y ayudando de ese modo a la armonía social.

Ciertas creencias religiosas y culturales: «Dios ha hecho así las cosas» o «es necesario conformarse con una voluntad divina» o simplemente «las cosas son así, ¿qué le vamos a hacer?», justifican y mantienen esta ignorancia y han sido un freno para el desarrollo y progreso cultural y social.Tal es la base sobre la que se sustenta el concepto de alienación ideológica que el marxismo considera se superará mediante la toma de conciencia de clase como paso previo a la revolución social. Por ello para el marxismo más ortodoxo la religión fue considerada como «opio del pueblo»

El avance del conocimiento se realizó a partir del Renacimiento y sobre todo en el en contra de la ignorancia mediante las armas de la crítica y la oposición a las creencias religiosas, los errores comunes, las supersticiones, los mitos y el poder político de los privilegiados que dificultaron el acceso de las masas a la lectoescritura para conservar su statu quo y dificultar la evolución hacia el progreso bajo el nombre de oscurantismo.Los grandes pensadores y filósofos siempre han tenido problemas con el poder religioso o político desde la antigüedad. La Iglesia nunca vio con buenos ojos la lectura de la Biblia por parte del pueblo. Por lo mismo que las clases dominantes en la Edad Moderna no han estado a favor del acceso de las clases populares a la Escuela thumb|Kant prototipo de filósofo de la Ilustración. Tal es el significado de denuncia del espíritu de la Ilustración y la idea de progreso social unida al crecimiento de la educación de la población.Contra este espíritu surge a lo largo de todo el XIX el Tradicionalismo como ideología y el reaccionarismo en su enfrentamiento con la Revolución; Louis de Bonald, Joseph de Maistre en Francia, Donoso Cortés en España. René Guénon, ya en el XX, considera que Occidente pierde el sentido de la Tradición en la Edad Moderna, frente a la tradición encarnada en la Edad Media; tal es la causa de la tensión mundial entre dos mundos Occidente y Oriente, que puede llevar a la ruina a la Humanidad. La pérdida de valores en occidente es un tema considerado a lo largo del siglo XX (Oswald Spengler: La decadencia de Occidente, 1918). En los finales del siglo XX algunos pensadores vienen a rescatar la idea de «Guerra entre Oriente y Occidente», Samuel Phillips Huntington y un fin de la historia con un pensamiento único, Francis Fukuyama

Ningún texto formula mejor este modo de concepto de la ignorancia que el escrito de Kant en 1784, «Respuesta a la pregunta ¿qué es la Ilustración?» y su famosísimo aforismo, tomado de Horacio: «Sapere aude: ¡atrévete a saber!»Immanuel Kant, ¿Qué es la Ilustración?: y otros escritos de ética, política y filosofía de la historia, Madrid: Alianza Editorial, 2004.

Hoy el derecho a la educación y el acceso libre al conocimiento y a la información veraz está reconocido como uno de los Derechos Humanos fundamentales, Art. 26, así como en la Constitución española, Art. 27.

En la actualidad esta ignorancia no se acepta como valor positivo y, aunque se subraya su carácter de valor negativo, no obstante se procura aplicar en muchas modalidades de la acción social.

La censura, la información o desinformación intencionada etc. constituyen todavía un freno para el desarrollo del conocimiento bajo el supuesto de que la ignorancia facilita el ejercicio del poder.Las dictaduras y los poderes absolutos ejercen a rajatabla una acción de censura informativa. Hoy se sabe positivamente que ciertas empresas pagaban a ciertos científicos para que afirmaran tesis contrarias al cambio climático; de la misma forma que la contrainformación en la prensa y en la política están a la orden del día, lo mismo que los discursos de la propaganda comercial o política

Poder que adquiere especial relevancia ejercido desde los medios de comunicación que tienden por eso a estar muy controlados tanto por los poderes políticos como económicos.

La Antropología, por su parte, muestra cómo la cultura propia puede suponer una ignorancia absoluta respecto a la cultura ajena y puede ser una dificultad para comprender las costumbres y las culturas diferentes.

En casos extremos algunos valores culturales convertidos en absolutos, pueden producir asimismo «absoluta ignorancia», y producen el fanatismo. Generalmente el fanatismo es un subproducto de este sentido de la ignorancia fácilmente convertible en integrismo religioso o doctrinal, racismo e intolerancia gobernado y dirigido, casi siempre, no por la ignorancia sino por intereses de poder.

Ignorancia y conocimiento

En su relación con el conocimiento la ignorancia adquiere un significado de “carencia” o de imperfección.

El conocimiento en su referente contiene un “estado de ignorancia” o “desinformación”, que admite por tanto muchos grados y matices hasta llegar a una situación de conocimiento adecuado que pueda sostener una afirmación de conocimiento válido.

En filosofía el estado de ignorancia va parejo e inversamente proporcional a la adquisición de conocimiento, siendo este el objeto de estudio de la epistemología.thumb|200px|Aristóteles y Alberto Magno arguyendo. Olaus Joahnnis Gutho. 1477/1486

Y Ortega:

De la misma forma Zubiri:

Lo que de alguna manera nos obliga a distinguir como contenidos diferenciados «conocimiento» y «saber»; por más que la lengua española no nos permita separar ambos conceptos de manera determinante.Diferenciación formal entre «Conocer y saber” en Quesada (1998), op, cit.

El proceso de conocimiento o actividad cognitiva desde siempre ha sido tenido como extremadamente complejo.

Respecto a la relación directa con lo real, aunque haya ciertas diferencias coyunturales de espacio-tiempo y situación, genética y cultura, sin embargo podemos concluir que los sistemas nerviosos corporales de los hombres como especie, fruto de un proceso evolutivo y adaptativo, nos ofrecen una «información de lo real», como percepción, que ha de tomarse como una primera evidencia en la que en cuanto tal no cabe el error.Véase evidencia (filosofía)

La interpretación de esos contenidos informativos por medio de los sistemas culturales, y sobre todo lingüísticos almacenados en la memoria,Memoria tanto filogenética como genética como experimental y aprendida. producen el conocimiento evidente. El conocimiento es así un reconocimiento de los objetos percibidos en la conciencia como tales objetos interpretados como lo que «son en realidad».

El objeto, en cuanto conocido, lo afirmamos como «ser en realidad».Debemos tener claro y separar lo real de lo que es «la realidad para nosotros» y lo conocido como «ser en realidad». Por eso lo que vivimos y experienciamos como realidad en la conciencia de un sueño, una vez despiertos en un nuevo estado de conciencia lo interpretamos como que «en realidad» era un sueño. Para el neurólogo que estuviera observando la actividad cerebral durante dicho sueño, ese sueño es «en realidad» las ondas electromagnéticas captadas por su aparato. Y es posible que para otro neurólogo que observara las mismas ondas en su aparato la interpretación de lo que «es realidad» no coincidiera con el primero si es que parten de paradigmas científicos o teorías que interpretan y valoran los mismos datos percibidos de forma diferente