Tlaxcallan (del náhuatl: Tollan Tlaxcallan), fue el principal núcleo urbano de la república del mismo nombre durante el Posclásico tardío, en el actual estado mexicano de Tlaxcala. Su formación partió del asentamiento de Tepeticpac y continuó con el crecimiento y la articulación de Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán. Estos altepemeh conservaron dirigentes y espacios públicos propios dentro de un conjunto urbano policéntrico al que también se vinculaban asentamientos menores. La ocupación se extendía sobre cerros y laderas acondicionados con terrazas, principalmente al norte de la actual Tlaxcala de Xicohténcatl y en torno al río Zahuapan.

Los habitantes adaptaron el relieve mediante terrazas destinadas a viviendas, cultivos, plazas y edificios cívico-ceremoniales, comunicados por caminos, rampas y escalinatas. Los espacios públicos se repartían entre los distintos núcleos y combinaban patios, plataformas, templos y residencias. Los teccalli o casas nobles articulaban linajes, dependientes, tierras y prestaciones, mientras que las unidades domésticas participaban en actividades agrícolas y manufactureras. Ocotelulco albergaba el mercado principal, donde se intercambiaban productos locales y mercancías procedentes de otras regiones mesoamericanas. Los templos, altares y plazas acogían ceremonias vinculadas con Camaxtli y otros cultos, además de rituales de investidura y prácticas relacionadas con la guerra.

En septiembre de 1519, después de los enfrentamientos y las negociaciones con los dirigentes tlaxcaltecas, Tlaxcallan recibió y alojó a la expedición de Hernán Cortés. Los recién llegados permanecieron allí más de veinte días antes de dirigirse a Cholula. Las crónicas de aquella estancia describieron los edificios, mercados, calles y espacios de recepción de la ciudad, así como la participación de las distintas parcialidades de su población.

Durante las primeras décadas del periodo colonial, la construcción de una nueva ciudad sobre el terreno llano próximo al Zahuapan modificó la distribución del asentamiento. La nueva traza concentró instituciones, viviendas y edificios públicos, mientras que Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán conservaron su posición como cabeceras dentro de la organización colonial. Los vestigios del núcleo prehispánico quedaron dispersos por las elevaciones y laderas ocupadas por sus antiguos centros. Nombre y delimitación

Topónimo izquierda|miniaturadeimagen|226x226px|Glifo prehispánico de Tlaxcallan

El topónimo náhuatl Tlaxcallan se ha descompuesto como tlaxcal-lan y traducido como «lugar de la tortilla». Su primer elemento, tlaxcalli, significa «pan de maíz» o «tortilla de maíz». En el , el cronista Francisco López de Gómara lo interpretó como «pan cocido o casa de pan» y relacionó esta denominación con la producción local de maíz.

Las crónicas coloniales conservaron otra explicación del topónimo. López de Gómara señaló que la primera denominación habría sido Texcallan, que tradujo como «casa de barranco». Diego Muñoz Camargo, por su parte, relacionó las formas Texcalticpac y Texcalla con los riscos y peñascos donde se establecieron los primeros pobladores. Según su relato, el lugar habría recibido sucesivamente los nombres de Tepeticpac, Texcallan y Tlaxcalla.

Ramón Santacruz Cano y Aurelio López Corral relacionan Texcalticpac con la serranía de barrancas abruptas donde se establecieron los teochichimecas y proponen las traducciones «sobre el cerro» o «sobre las barrancas». Los mismos autores emplean Tlaxcallan para designar la conurbación formada por Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán, aunque el término también puede abarcar la entidad política de mayor extensión encabezada por esos asentamientos.

Alcance territorial

miniaturadeimagen|izquierda|Localización de Tlaxcallan y de otros centros del México central antes de la conquista española.

Los testimonios del aplicaron el nombre Tlaxcallan a distintas escalas espaciales. López de Gómara lo utilizó tanto para el asentamiento como para la provincia y reconoció esta ambigüedad al escribir que «de la ciudad se nombra la provincia, o al revés». En su descripción, la ciudad comprendía Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán, a los que llamó «barrios», mientras que la provincia reunía veintiocho poblaciones. Santacruz Cano y López Corral establecen una distinción semejante entre la concentración urbana de las cuatro cabeceras y el conjunto de los más de veinte altepemeh que integraban la entidad política regional.

El término altépetl tampoco designaba únicamente una ciudad delimitada físicamente. Abarcaba un territorio y la organización política de sus habitantes, además de las relaciones entre autoridades, tierras y poblaciones dependientes. Santacruz Cano y López Corral consideran que la analogía con una «ciudad-Estado» no representa adecuadamente los patrones de asentamiento del Posclásico poblano-tlaxcalteca, caracterizados por la alternancia de núcleos residenciales, campos agrícolas y bosques sin una separación nítida entre el centro y su periferia. Para la asociación política de varios altepemeh, los autores emplean el término huey altepetl y lo distinguen de la superficie edificada de la ciudad.

El núcleo prehispánico tampoco coincide plenamente con la ciudad colonial y contemporánea de Tlaxcala. Sus asentamientos ocupaban sierras y elevaciones menores situadas al norte de la actual capital estatal. López de Gómara relató que, tras el establecimiento de los españoles, la antigua población se desarticuló en gran medida y se construyeron nuevas calles y casas sobre el terreno llano próximo al río Zahuapan. Los principales vestigios de la concentración prehispánica se localizan en las elevaciones de Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán.

Durante las primeras décadas coloniales, las autoridades españolas llamaron «señoríos» a los cuatro altepemeh principales, y los padrones tlaxcaltecas de 1556 y 1557 formalizaron esta división. Santacruz Cano y López Corral consideran inadecuado emplear «señorío» como descripción literal de la organización prehispánica de Tlaxcallan, pues la denominación procede del orden colonial y la ciudad prehispánica contaba con numerosos dirigentes y casas señoriales. Fuentes e investigación

Fuentes históricas

En la Segunda carta de relación, fechada el 30 de octubre de 1520, Hernán Cortés denominó «ciudad» al núcleo donde residían los señores de la provincia. Lo comparó con Granada y describió sus mercados, edificios y formas de gobierno. Al explicar la organización provincial, afirmó que no existía un «señor general», sino varios señores residentes en la ciudad que se reunían para acordar las campañas militares.

Bernal Díaz del Castillo dedicó los capítulos a de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España a los enfrentamientos, las negociaciones y la entrada de la expedición española en Tlaxcallan. En estos episodios aparecen Xicohténcatl Axayacatzin, Huehue Xicohténcatl, Maxixcatzin y otros dirigentes que participaron en las negociaciones. El relato del recibimiento distingue parentelas, bandos y parcialidades, entre ellas las cuatro principales y la de Tepeyanco.

Francisco López de Gómara dedicó el capítulo de su Historia de la conquista de México a la ciudad y la provincia de Tlaxcallan. El cronista distinguió ambas escalas territoriales y presentó Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán como cuatro «barrios». También describió su posición respecto del río, el mercado de Ocotelulco y las residencias de sus dirigentes, además de registrar el desplazamiento de parte de la población hacia el terreno llano después de la conquista.

Francisco Cervantes de Salazar ofreció una descripción más extensa en los capítulos a del libro tercero de la Crónica de la Nueva España. El capítulo fecha la entrada de los españoles el 18 de septiembre de 1519 y relata el recibimiento, la multitud congregada en las calles y el alojamiento de los recién llegados en un recinto denominado «templo mayor». El capítulo presenta Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán como cuatro barrios, sitúa el mercado principal en Ocotelulco y enumera algunos de los productos intercambiados en sus plazas. El capítulo siguiente cambia el foco hacia la ciudad colonial construida en el valle y describe su plaza, calles, edificios administrativos, convento, hospital y mercado.

El capítulo de la tercera parte de la Historia de los indios de la Nueva España, de Toribio de Benavente, Motolinía, describe el medio físico de la provincia y su división en cuatro «cabezas o señoríos». El autor señala la localización de cada una, identifica a sus dirigentes y sitúa el mercado principal. Las páginas siguientes documentan la transformación colonial del espacio mediante referencias al convento, el hospital, las iglesias y las obras realizadas en la nueva ciudad entre 1537 y 1540.

La principal narración histórica producida en el ámbito tlaxcalteca es la Historia de Tlaxcala de Diego Muñoz Camargo. La obra conserva el relato colonial más extenso sobre los antecedentes atribuidos a los grupos teochichimecas, su estancia en Poyauhtlan, el establecimiento en Tepeticpac y la posterior formación de Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán. Estos episodios registran nombres de dirigentes, relaciones genealógicas, conflictos entre grupos y procedimientos de sucesión vinculados con las cuatro cabeceras.

Investigación arqueológica

El Proyecto de Mapeo de Tlaxcallan comenzó en 2007 bajo la dirección de Lane F. Fargher. Mediante la prospección de restos arquitectónicos y materiales visibles en superficie, el proyecto buscó establecer la extensión del asentamiento y reconstruir su distribución interna. El levantamiento identificó terrazas residenciales, plataformas, plazas, edificios cívico-ceremoniales y rutas de circulación sobre los cerros de Tepeticpac, Ocotelulco y Quiahuiztlán.

En 2010 comenzó el Proyecto Arqueológico Tepeticpac, dirigido por Aurelio López Corral y Ramón Santacruz Cano. Sus investigaciones combinaron el reconocimiento de superficie, el levantamiento topográfico y la excavación de conjuntos residenciales y espacios públicos. Tres años después se inició el Proyecto Arqueológico Tizatlán, que realizó recorridos de superficie y excavaciones extensivas en el núcleo cívico-ceremonial. Ambos proyectos ampliaron la información obtenida mediante excavaciones anteriores en Ocotelulco y Tizatlán. La expansión urbana de Santiago y San Marcos Tepeticpac ha alterado parte de la traza prehispánica y dificulta la identificación de algunas de sus terrazas.

Formación del núcleo urbano

Tradiciones de origen y migración

miniaturadeimagen|Grupos nahuas representados en Chicomóztoc: Cuauhtinchantlaca, Totomiuaque, Acolchichimeca, Tzauhcteca, Zacateca, Malpantlaca y Texcalteca.Historia Tolteca-Chichimeca (1547-1560)|286x286px

Una tradición de origen atribuida a Diego Durán sitúa en el año 820 d. C. el comienzo de la salida progresiva de distintos grupos chichimecas de Chicomóztoc, entre ellos xochimilcas, tlahuicas, acolhuas, tlaxcaltecas, tepanecas, chalcas y mexicas. Según este relato, las migraciones respondieron a un mandato divino y condujeron finalmente al establecimiento de estos pueblos en el valle de México, donde fundaron ciudades y delimitaron sus territorios.