Rosario de la Peña y Llerena (Ciudad de México -) gestora cultural, traductora, escritora y articulista mexicana.
Sobre su origen
Rosario de la Peña nació en una casa de la calle Santa Isabel, en la ciudad de México, un 24 de abril de 1847. Sus padres, el pudiente hacendado don Juan de La Peña, y doña Margarita Llerena, emparentados por diversas vías con personalidades de la literatura y la política de la época (tales como el escritor español Pedro Gómez de la Serna y el Mariscal Bazaine), educaron a Rosario y a sus hermanos en las ciencias y las artes.
Nacida en el seno de una familia intelectual, Rosario continuó el camino de las letras recibiendo en su hogar a grandes personajes de la literatura y de la vida política y cultural de México y el mundo durante la segunda mitad del siglo XIX e inicios del siglo XX. Aunque su papel como promotora literaria opacó su obra personal, Rosario también escribió e incluso publicó algunos poemas y ensayos en periódicos y revistas de la época, además de traducir numerosos textos que contribuyeron a la circulación de ideas entre el viejo mundo (Europa) y el nuevo mundo (América latina).
Tertulias literarias
El padre de Rosario, Don Juan de la Peña fue quien comenzó a acoger en su hogar a los intelectuales más destacados. Sin embargo, poco a poco la presencia de su hija Rosario le trascendió debido a sus dotes como anfitriona, a su inteligencia y a su gracia, ampliamente halagada por poetas y políticos.
Escritores iban a leer complacidos a esa casa sus trabajos; la presentación finalizaba entre aplausos y las observaciones de los autorizados oyentes. Pensemos en todas las figuras importantes de los últimos treinta años del , y difícilmente encontraremos alguna que no haya acudido a esas auténticas tertulias. También los extranjeros tuvieron cabida, como ocurrió con José Martí, no sólo en el intercambio literario, sino en el encanto que al parecer provocaba conocer al personaje en que Rosario de la Peña ya se había convertido.
Polémica en torno al poema "Nocturno" de Manuel Acuña
Rosario de la Peña y Llerena fue presuntamente la mujer a quien el poeta Manuel Acuña dedicó su célebre poema "Nocturno" y no "Nocturno a Rosario" como fue ampliamente socializado en la escena literaria mexicana; es en la línea correspondiente a la dedicatoria donde aparecen las dos palabras que fueran causa de dicha asociación romántico-literaria: "A Rosario". Aunque también aquella residencia-foro literario figura además en la presunta historia trágica de amor no correspondido, en la que se presume que Juan de Dios Peza despide a Acuña, habiendo recibido el "Nocturno" en la calle Santa Isabel, donde se domiciliara la casa de Rosario. Continuó asentando Peza que el poema dedicado a Rosario fue conocido del círculo del poeta meses atrás. Acordaron, en fin, verse al día siguiente a la una de la tarde: “Si tardas un minuto más (…) me iré sin verte”, le dijo con toda claridad Manuel… y así fue.
No obstante, en una célebre entrevista, la misma Rosario desmintió por completo la leyenda fatal que la sitúa la razón que llevara a Manuel Acuña a terminar con su propia vida.
Su muerte
Quienes conocieron a Rosario se desbordaron en alabanzas, describieron uno a uno sus encantos físicos, de actitud, de maneras hacia los demás. Verdadera musa, inspiró poesía. Sin embargo, Rosario de la Peña y Llerena murió en soledad, a los 77 años, a la sombra de una polémica relación ficticia que el poeta romántico y suicida Manuel Acuña sellara con su poema "Nocturno", y con muy poco reconocimiento a su labor como promotora y literata.
Referencias