El aprendizaje para el dominio (o, como se ha denominado inicialmente, “aprender para el dominio”) es una estrategia instruccional y una filosofía educativa, propuesta primero formalmente por Benjamin S. Bloom en 1968. El aprendizaje para el dominio mantiene que los estudiantes deben alcanzar un nivel de perfeccionamiento (a saber, el 90% en una prueba de conocimientos) en conocimientos previos antes de continuar aprendiendo la información subsiguiente. Si un estudiante no obtiene dicho perfeccionamiento en la prueba, se le proporciona apoyo adicional en el aprendizaje y revisión de la información y se le realiza de nuevo una prueba. Este ciclo continuará hasta que el aprendiz consiga dicho perfeccionamiento y pueda pasar a la siguiente etapa.

Los métodos del aprendizaje para el dominio sugieren que el foco de instrucción debería ser el tiempo requerido para que distintos estudiantes aprendan el mismo material y consigan el mismo nivel de dominio. Esto muestra una gran diferencia con los modelos tradicionales de enseñanza, que focalizan más su atención en las diferencias relativas a la habilidad de los estudiantes y donde a todos los estudiantes se les proporciona aproximadamente la misma cantidad de tiempo para aprender y el mismo conjunto de instrucciones.

En el aprendizaje para el dominio, hay un cambio en las responsabilidades, de manera que el fracaso del estudiante se debe en mayor medida a la instrucción y no necesariamente a la falta de habilidad por su parte. Por lo tanto, en un contexto de aprendizaje para el dominio, el reto se convierte en proveer de suficiente tiempo y emplear estrategias instruccionales para conseguir que todos los estudiantes puedan adquirir el mismo nivel de aprendizaje.

Definición El aprendizaje para el dominio es un conjunto de estrategias de enseñanza-aprendizaje basadas en el grupo, individualizadas, basada en la premisa de que los estudiantes conseguirán un alto nivel de comprensión en una materia dada si se les proporciona suficiente tiempo.

Motivación La motivación del aprendizaje para el dominio proviene de intentar reducir la brecha existente en logros académicos para los alumnos de aulas de colegios normales. Durante los años 60 John B. Carroll y Benjamin S. Bloom señalaron que, si los estudiantes están normalmente distribuidos respecto a la aptitud para una asignatura y si se les provee una instrucción uniforme (en términos de calidad y tiempo de aprendizaje), entonces el nivel de consecución de competencia en esa materia se espera que también tenga una distribución normal. Esto puede ilustrarse como se muestra abajo:

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Los enfoques del aprendizaje para el dominio proponen que, si cada aprendiz recibiese una calidad óptima de instrucción y tanto tiempo como necesite, entonces se podría esperar que la mayoría de los estudiantes obtuviesen el dominio. Esta situación se representaría como sigue:

centro|thumb|Comparación entre la curva normal para la aptitud y la curva de dominio después del aprendizaje óptimo. La mayoría de estudiantes domina la materia independientemente de su nivel de aptitud.

En muchas situaciones, los educadores preventivamente usan la curva normal para calificar a los estudiantes. Bloom criticó este uso, censurándolo porque crea en los profesores una expectativa de que algunos estudiantes tendrán éxito de manera natural mientras que otros no. Bloom defendió que, si los educadores son efectivos, la distribución del éxito podría y debería ser distinto de la curva normal. Bloom propuso el aprendizaje para el dominio como una manera de abordar esto. Creía que usando este enfoque, la mayoría de los estudiantes (más del 90%) lograría el éxito y un aprendizaje gratificante. Como ventaja añadida, el aprendizaje para el dominio fue pensado también para crear un interés y una actitud positivos hacia el tema aprendido si se compara con los métodos de una clase habitual.

Términos relacionados La instrucción individualizada tiene algunos elementos en común con el aprendizaje para el dominio, aunque prescinde de las actividades grupales en favor de permitir a alumnos más capaces y motivados avanzar antes que otros mientras se maximiza la interacción del profesor con aquellos estudiantes que necesitan más apoyo.

Bloom's 2 Sigma Problem es un fenómeno educativo observado donde un estudiante medio tutorizado uno a uno (usando técnicas del aprendizaje para el dominio) realizó dos desviaciones estándar mejor que estudiantes que aprenden a través de métodos instruccionales convencionales.

Más recientemente, la idea de Flipped Mastery ha ganado alguna popularidad. El término fue acuñado por Jonathan Bergmann y Aaron Sams, ambos profesores de química, que sugirieron un modelo de implementación para el aprendizaje para el dominio que está combinado con el aula invertida. La idea es usar la tecnología para cambiar el tiempo de la instrucción individual y eliminar las clases basadas totalmente en la exposición del profesor. Los estudiantes ven en línea las explicaciones y se mueven por el contenido a su propio ritmo. De esta forma la tecnología permite a los profesores individualizar el aprendizaje para cada estudiante.

Historia La idea del aprendizaje para el dominio no es nueva. En los años 20 hubo al menos dos intentos de producir dominio en el aprendizaje de los estudiantes: el Plan Winnetka, por Barleton Washburne y asociados, y otra aproximación por Henry C. Morrison, en el Colegio Laboratorio de la Universidad de Chicago. Ambos proyectos proporcionaban situaciones escolares donde el dominio de tareas de aprendizaje concretas (más que el tiempo dedicado) era el tema central. Aunque estas ideas fueron populares durante un tiempo, se desvanecieron principalmente por la carencia de tecnologías que pudiesen sostener una implementación exitosa.

La idea del aprendizaje para el dominio resurgió a finales de los 50 y principios de los 60 como el corolario de la instrucción programada, una tecnología inventada por B. F. Skinner para mejorar la enseñanza. Lo que subyacía a la instrucción programada fue la idea de que el aprendizaje de cualquier comportamiento, sin importar su complejidad, descansaba sobre el aprendizaje de una secuencia de comportamientos de componentes menos complejos.

En esa época, John B. Carroll estaba trabajando en su "Modelo de Aprendizaje Escolar". Era un paradigma conceptual que esbozaba los factores más influyentes en el éxito del estudiante en el aprendizaje escolar, indicando también cómo interactuaban esos factores. Descubrió que la aptitud de un estudiante para aprender una lengua predecía no sólo el nivel que alcanzó en un tiempo determinado, sino la cantidad de tiempo que necesitaba para conseguir un nivel determinado. Carroll sugirió entonces que las aptitudes son realmente una forma de medir la cantidad de tiempo requerido para aprender una tarea hasta cierto nivel (bajo unas condiciones de instrucción ideales). De esta manera, lo que el modelo de Carroll realmente estaba sugiriendo es que si a cada estudiante se le concedía el tiempo que necesitaba para conseguir un determinado nivel, entonces podría esperarse que alcanzase dicho nivel.

Más tarde, en los años 60, Benjamin Bloom y sus estudiantes de posgrado investigaban diferencias individuales en aprendizaje escolar. Observaron que los profesores mostraban una variación muy pequeña en sus prácticas instruccionales y aun así, había mucha variación en los logros de los estudiantes. Bloom utilizó el modelo conceptual de Carroll para crear su propio modelo de trabajo de aprendizaje para el dominio. Bloom se dio cuenta de que, si las aptitudes eran predictivas del ritmo al que un estudiante puede aprender (y no necesariamente del nivel), debería poderse modificar el grado de aprendizaje esperado en un cierto nivel de dominio y, entonces, manipular sistemáticamente las variables en el modelo de Carroll de manera que todos o casi todos los estudiantes alcanzasen ese nivel.

También en los 60, Fred S. Keller estuvo colaborando con otros colegas en el desarrollo de sus propios métodos instruccionales de aprendizaje para el dominio. Las estrategias de Keller se basaban en las ideas de reforzamiento que aparecen en las teorías del condicionamiento operante. Keller introdujo formalmente su método de enseñanza, el Personalized System of Instruction (PSI) (a la que se denominó en ocasiones como Plan Keller), en su artículo de 1967 "Engineering personalized instruction in the classroom".

Desde finales de los 60 hasta principios de los 80, hubo un aumento de investigaciones sobre los métodos de instrucción de Keller y Bloom. La mayoría de estos estudios mostraron que el aprendizaje para el dominio tenía un efecto positivo en los logros, para todas las materias y todos los niveles. Además, el aprendizaje para el dominio traía consigo resultados afectivos positivos tanto para los estudiantes como para los profesores. Estos estudios también mostraron que hay muchas variables que, o bien están afectadas por el aprendizaje para el dominio o bien que lo influencian de alguna manera: variables de entrada de los estudiantes, curriculum, tipo de prueba, ritmo, nivel de dominio y tiempo.

A pesar de esta mayoría de resultados positivos, el interés en las estrategias de aprendizaje del dominio decrecieron a lo largo de los 80, como queda reflejado en las publicaciones en revistas profesionales, así como en conferencias y presentaciones. Se presentaron muchas explicaciones para justificar este descenso, como la supuesta resistencia al cambio del sistema educativo, o las implementaciones poco efectivas de los métodos de aprendizaje del dominio, o el tiempo extra que se necesita para poner en marcha y mantener un curso de aprendizaje del dominio o incluso la preocupación de que los modelos basados en el conductismo para la enseñanza entrasen en conflicto con los profesores y la cultura circundante, generalmente de orientación humanística.

El Learning For Mastery (LFM) de Bloom y el Personalized System of Instruction (PSI) de Keller son las estrategias que mejor representan el aprendizaje para el dominio. La aproximación de Bloom se centraba en el aula, mientras que la de Keller desarrollaba su sistema para la educación superior. Ambas se han aplicado en muchos contextos diferentes y han demostrado ser métodos muy poderosos para incrementar la actuación del estudiante en un amplio rango de actividades. A pesar de compartir ciertos elementos en común en términos de objetivos, se han construido sobre principios psicológicos diferentes.

Learning For Mastery (LFM)

Variables del LFM Cuando en un principio Bloom propuso su estrategia de aprendizaje para el dominio en 1968, estaba convencido de que la mayoría de los estudiantes podían obtener un nivel de capacidad de aprendizaje alto si se cumplían las siguientes condiciones: la instrucción se aborda sistemáticamente y con sensibilidad. a los estudiantes se les ayuda cuando y donde tienen dificultades de aprendizaje. a los estudiantes se les proporciona suficiente tiempo para alcanzar el dominio. existen unos criterios claros de lo que constituye el dominio. Hay muchas variables que tendrán influencia en los niveles de consecución y en los resultados de aprendizaje:

Aptitud