Josefina López González más conocida como Josefina López de Serantes (La Coruña, Galicia, 6 de abril de 1922 - ídem, 5 de marzo de 1998) fue una escritora española de novela rosa, biografías, poesía y artículos periodísticos en español y gallego. Su hermana María Teresa fue la escritora Águeda de Vianney.Josefina López de Serantes en BiblioRomance
Biografía
Su padre era Jesús López Castiñeira (Lugo, 1890-1964), quien trabajó en la fundición de Julio Wonenburger, para luego pasar a la Sociedad Española de Construcciones Metálicas. Posteriormente, emigró a Estados Unidos, donde tuvo un cargo importante en la Mapos Central Sugar Co., empresa por la que estuvo destinado un tiempo en Cuba:Mi padre, que emigró siendo muy joven a Norteamérica, llegó a ocupar un importante puesto en una empresa metalúrgica de Nueva York (...)Fue secretario y animador cultural del Centro Andaluz de Nueva York. En este centro, también participó como actor en muchas de las representaciones organizadas allí.
Destacó como periodista, colaborando en La tribuna, revista semanal defensora de la raza hispana, que también contaba con destacadas firmas de intelectuales españoles como Julio Camba, Azorín, Joaquín Dicenta, Blasco Ibáñez, Jacinto Benavente o los hermanos Quintero, entre otros.
Dotado de un fino humor, gran imaginación y soltura, firmaba sus artículos bajo seudónimos como El Terrible López y Santón de la Puntilla.
Es autor de una obra teatral, un extraordinariamente aplaudido juguete cómico: Misticismo y flamenquismo (1919) y de varios artículos como: Brujerías (1913) El gobernador de la Tierra (1914) El paraíso perdido (1915) Los náufragos del Potomac (1915)
Poemas como La Niña de los ojos de color del cielo (1914), A S.M. Julia I (1914), e incluso alguna canción como ¡Se la llevaron! (1916).
Jesús López regresó a España, luego de una serie de problemas relacionados al trabajo:(...) habían quebrado las centrales de azúcar y miles de trabajdores españoles quedábamos en la miseria. Nuestros ahorros, conseguidos tras incontables esfuerzos, estaban irremisiblemente perdidos. La mayoría de los bancos también se habían declarado en quiebra. Me encontré nuevamente solo, sin dinero, cerrado también en el «ingenio» en donde hasta entonces había trabajado, y a todo ello se sumaba la angustia de vivir tan lejos de España.
Yo deseaba volver, poder reunirme con los míos, abrazar de nuevo a mi madre... ¿Cómo? No tenía una peseta. Se me ocurrió una idea. España estaba librando una dura lucha en Marruecos, y yo era español. Aquella misma mañana acudí a nuestro consulado. El cónsul me acogió amablemente y escuchó mi ruego.
Por fin, tras unos instantes de meditación, me respondió: «Bien, usted puede salir para Melilla en el primer barco que zarpe de la Habana, pero... tendrá que pagarse el viaje». «¡No tengo dinero!», respondí con voz ahogada. «Entonces, lo siento. Créame, lo siento muchísimo, pero no puedo hacer nada por usted». Me tendió la mano en un breve saludo de despedida (...)Consiguió regresar y casarse con Josefina, la novia que le esperaba, apartándose de la carrera literaria comenzada tan brillantemente.
Del matrimonio entre Jesús y Josefina, nacieron tres mujeres: Josefina, Carmen (fallecida a los siete meses de edad) y María Teresa, también escritora pero que abandonó el ejercicio de las letras al contraer matrimonio.
Josefina comenzó a escribir desde muy joven para revistas infantiles cuando aún estudiaba el bachillerato, escribiendo cuentos infantiles. Utilizó tanto el idioma gallego como el castellano, aunque la mayor parte de su obra fue escrita en este último.
El primer cuento del que tenemos constancia impresa, es el titulado La Leyenda del Crisantemo, que fue publicado en la revista Flechas y Pelayos en el año 1943. Luego, Josefina pasó a ocuparse de géneros tan diversos como la novela, la biografía, el relato, el ensayo, el guion, el artículo y la poesía.
En ese mismo año se casó con Eduardo Serantes Pedreira, empleado de la Cámara de Comercio y gran pescador. La afición tan grande que él tenía a la pesca, valió para que Josefina escribiese artículos llenos de humor, en los que va describiendo todo el proceso por el que pasó su marido; desde hablar con cierto desprecio de los pescadores –que para él estaban matando el tiempo porque no tenían nada mejor qué hacer– hasta convertirse en un forofo “enfermizo”, que poco a poco fue “tomando” la casa con sus botas, cañas, cestos y todo tipo de aparejos de pesca, además de «ciertos bichitos de apariencia repelente y asquerosa».
Su amor siempre fue un amor de adolescentes. Los problemas y las privaciones vividas en su largo matrimonio, no fueron suficientes para romper esa perfecta comunión existente entre los dos.
De su matrimonio nacieron siete hijos: Quincho (1944-1996), Marifí (1948), Carmen (1951), Chary (1953), Eduardo (1955), Suso (1958) y Gerardo (1962).
Sacar adelante siete hijos y disponer de tiempo para sentarse delante de la máquina de escribir, da idea de la cantidad de horas que tuvo que robarle al sueño para poder expresar lo que llevaba dentro y necesitaba urgentemente sacar a la luz.
Convertida en esposa, Josefina comenzó a firmar sus trabajos con su nuevo nombre de casada, Josefina López de Serantes. Aun así, fueron muchos y variados los seudónimos utilizados por una u otra razón a lo largo de su trayectoria como escritora: Fides, Una Hija, La Esposa de Uno, Josephine Lodeser, Penélope, Mireya, Cruceiro, V. Mareiro, Graciela.
Figura en ¿Quién es quién? de escritores españoles del Ministerio de Cultura (1979), pertenece a la Sociedad General de Autores de España (1962) y a la Asociación de Escritores, entre otros estamentos. Fue colaboradora de prensa de los principales diarios de Galicia y España en general, como por ejemplo La Voz de Galicia, con cerca de los cien artículos y relatos publicados; El Ideal Gallego con más de cien, El Correo Gallego, La Noche, La Región, A Nosa Voz, y revistas como Lecturas, Hogar y Moda, Salmo, Mujer, La Toja, Siluetas, La Tabaiba (Canarias), etc.
Entre todos sus artículos, relatos y guiones alcanza un total de 340 obras publicadas y 154 no publicadas. En tal cantidad de artículos y relatos, encontramos una inmensa variedad de asuntos e historias: religión, idioma, política y biografía son los temas predominantes; sentimientos, personas, personajes extraños, curiosos, olvidados, humor, lugares, sucesos… todo es estudiado y analizado. Historia y sucesos de Galicia, sus ciudades y muchos de sus pueblos, en los que rememora eventos importantes que no acepta queden en el olvido. Vida y anécdotas desconocidas de escritores gallegos, de España y de otros países, gracias a lo cual algunos de ellos fueron rescatados del injusto olvido en que permanecían, por sus ciudades y ayuntamientos.
Algunos de sus guiones fueron radiados por las emisoras nacionales Cadena SER, Radio Nacional de España, E.A.J. 41, Radio Barcelona y Radio Juventud.
En cuanto a sus poemas (que son 32), no nos consta que se hubiese publicado ninguno, y aunque su calidad no está a la altura de los relatos o los artículos, tienen un gran valor como testimonio humano.Nunca fui poeta, pero mi alma está de amargura colmada…De esos treinta y dos poemas, veinte están escritos en gallego/castellano, y sólo doce en castellano, y veintiséis están dedicados a su marido, Eduardo. Todos son posteriores a la muerte de él, de ahí que en todos ellos exista un solo tema: la añoranza. La soledad la va comiendo por dentro, y poco a poco va regresando al pasado, ese pasado en el que era feliz y tenía a su lado al que fue el único gran amor de su vida: …la poesía está en el instante en que tu imagen se pierde en un recodo de la calle, mientras el lucero del alba parpadea trémulo…
(A su marido Eduardo cuando partía muy temprano para ir de pesca y ella quedaba mirándole desde la ventana)Josefina era una mujer de profundas creencias religiosas, investigadora constante y minuciosa, trabajadora incansable, tuvo también sus preocupaciones idiomáticas. Le dolía no manejar perfectamente la lengua materna, y se puso a estudiarla ya con una edad avanzada: Dende ista mañán de domingo, penso que vou falar sempre con Deus na nosa fala, moi despaciño, con toda a sinceridade da miña alma, todos os días. E non séi porqué, mais sinto unha paz e unha dozura que me fai comprender que endexamáis deixaréi de ser escoitada.que se traduce como:Desde este domingo por la mañana, creo que siempre hablaré con Dios en nuestra lengua, muy despacio, con toda la sinceridad de mi alma, cada día. Y no sé por qué, pero siento una paz y una dulzura que me hacen comprender que pronto ya no seré escuchada.A pesar de comenzar a estudiar el idioma gallego siendo ya mayor, llegó a escribir treinta y tres obras y dos libros en su idioma. Josefina gustaba de conocer. Su capacidad de percepción era muy grande, y su anhelo por saber no tenía límites.
Sus últimos días no fueron los deseables para una esposa y madre como ella. Las desgracias se sucedieron a su alrededor y ya no tenía capacidad de reacción. Se fue encerrando en su mundo particular, el mundo del recuerdo, en el que era verdaderamente feliz y todo lo demás quedó olvidado.
Aquí dejó su trabajo de toda una vida. En sus textos están sus esfuerzos, sus inquietudes, sus miedos y alegrías, en definitiva, todo por lo que ella vivió.
“…yo leía sus trabajos una y otra vez, repitiéndome las palabras, deseando ardientemente poder también expresarme con soltura en aquel hermoso idioma que era el suyo y también el mío. Y aunque lamentablemente, por aquel entonces no lo conseguía, siempre recogía alguna preciada enseñanza…” (refiriéndose a Xosé Ramón e Fernández Oxea, más conocido por Ben-Cho-Shey).
Es cierto, no osaba escribir en su idioma “hasta que lo dominase abofé (de verdad), tanto oral como escrito. Tarde, cuando ya algunos de sus siete hijos comenzaron a abandonar el nido, decidió aprenderlo como fuese y lo más rápido posible; sus medios económicos sólo le alcanzaban para comprar día tras día el método del diario “La Voz de Galicia”, “Curso de Galego Coloquial”…Y así, trabajó diariamente los temas de aquel método.
Diez novelas (seis de ellas publicadas), 6 libros (cinco publicados) y una Obra Teatral no publicada. De sus cinco libros publicados, cuatro de ellos son biografías (Benito Vicetto, Francisco Añón, Juan XXIII y Cristóbal Colón) y el quinto, “Yo conocí a Marcela” (Empezar a vivir), finalista del Premio Planeta en 1979, puede considerarse como su autobiografía. “El Enigma del Gran Almirante” (Cristóbal Colón) y “Eu coñecín a Mela” (traducción al galego de su obra “Empezar a vivir”), son sus últimas obras, en las que ella trabajó con tanta ilusión y que ya no podrá ver en las librerías. Relatamos a continuación un recuento de ellas, acompañado de algunos comentarios y críticas que se hicieron sobre las mismas:
LIBRO: El buen Papa Juan. (Biografía de Juan XXIII). Editorial Mateu. Barcelona, 1967
* Este libro de Josefina López de Serantes, dedicado a los niños, deja en el espíritu del lector un poso de ternura, de nostalgia del buen Papa que se fue, y de estímulo para seguir sus pasos y enseñanzas. Josefina, dueña de una pluma y una cultura poco frecuentes, ha ido recorriendo la vida del buen Papa Juan... Un lenguaje sencillo, adecuado a la mentalidad infantil de los lectores, se une al cariño y admiración por la persona de “un hombre que llegó a Papa y se llamó Juan”. (M.A.V. El Ideal Gallego, 16 de julio de 1965)
LIBRO: Benito Vicetto iñorado. (Biografía de Benito Vicetto) Edit. Alvarellos. Lugo, 1978
* La autora se documentó experta y profundamente. Más que biografía novelada, se trata, a mi parecer, de pergeñar con minuciosa habilidad los babélicos bamboneos de la vida accidentada del romántico e imaginativo escritor ferrolano. (J. Leyra Domínguez. Ferrol Diario, 22-10-78)