Las fiestas de toros son los diferentes espectáculos taurinos en los que participan toros bravos junto con diferentes profesionales o aficionados según sea el tipo de espectáculo. Estos pueden realizarse en recintos específicos como plazas de toros según las reglas de la tauromaquia o bien se celebran al aire libre en recorridos urbanos o en entornos rurales.
Entre las fiestas de toros las más conocidas son las corridas de toros y novilladas, las de rejones considerados festejos mayores, junto con los concursos de recortes o los forcados. Además de los mencionados, existen otra serie de fiestas de toros conocidos como festejos o espectáculos populares en los que no se lidia el toro, estos son corridos o jugados en las vías o plazas públicas generalmente –algunos festejos se realizan en cosos taurinos– como son los encierros, los concursos de recortadores, las sueltas de reses, los Bous al carrer, los toros embolados, los toros ensogados o enmaromados, etc., celebrados tanto en Europa como en América. En España están recogidos en el Reglamento de Espectáculos Taurinos, para la organización de los mismos deben solicitarse los permisos requeridos según la normativa de cada comunidad autónoma, al organismo pertinente.
Algunas de estas celebraciones tienen raíces que se remontan al o anteriores y preservan tradiciones culturales únicas propias de cada uno de los lugares donde se realizan.
Origen El origen de las fiestas de toros está relacionado con antiguos ritos de paso y las prácticas de muestras de valor y habilidad frente al toro con el que se practicaron diferentes tipos de suertes. Otros ritos y mitologías relacionados con la vitalidad y la fertilidad del toro se asocian también al origen de algunas de las fiestas taurinas que aún se celebran. Los ritos y juegos de valor conocidos como taurocatapsia de la antigua civilización minoica son los vestigios más antiguos que constatan la existencia de fiestas de toros. De los antiguos rituales paganos se conoce que fue frecuente el sacrificio de animales bravos ofrecidos en agradecimiento por los beneficios obtenidos de la tierra o se realizaban con el objeto de lograrlos. Entre las tradiciones del imperio romano se encuentran los Taurobolios, y otros juegos y luchas con fieras que fueron adoptadas por el imperio romano cuando Julio César regresó de la campaña en Tesalia.
La tradición taurina ha estado unida a los actos sociales de todo tipo, así cuando se corrían toros por las calles de pueblos y ciudades sus habitantes acudían a presenciarlos o participaban en las fiestas en busca de los posibles beneficios sagrados y místicos que los toros emanaban. De los orígenes de estos ritos se conservan diferentes tradiciones que fueron evolucionando en las diferentes fiestas de toros que llegan a tiempos contemporáneos, un ejemplo son los vítores pintados con sangre de toro mezclada con aceite, que los recién doctorados universitarios pintaron en las fachadas de la ciudad de Salamanca; el Toro de bodas de Plasencia en la que el novio busca en el toro los beneficios de sus virtudes (fertilidad y fuerza) o las corridas nupciales descritas en el año 1080 por el marqués de Piedras Albas en Crónicas de Ávila. Una tradición similar se celebra en Teruel desde la Edad Media con Las bodas de Isabel Segura y el Toro nupcial.
En la Edad Media la celebración de las fiestas significó ir en contra de las costumbres socio religiosas establecidas. Con la cristianización parte de los ritos y fiestas fueron adaptadas y modificadas de acuerdo al calendario de las fiestas cristianas. Entre las fiestas organizadas por las familias nobles se encontraban las justas, los juegos y las corridas de toros en las que participaba toda la ciudad. En dichos actos los caballeros hacían alrade de las rivalidades entre caballeros y las habilidades en la lucha con el animal.
El desarrollo posterior de estas fiestas está asociado a las celebraciones de carácter social y litúrgico en todos los estratos sociales, desde la Feria de Abril de Sevilla con presencia aristocrática, los encierros de San Fermín (1650) de claro sentido popular, las corridas de toros organizadas por las cofradías en Toledo en 1656 con motivo del Corpus Christi o las funciones reales con las que se conmemoraron los eventos de las casas reales.
Funciones reales Las funciones reales fueron unas corridas de toros que se celebraron con motivo de algún acontecimiento real desde nacimientos, bodas, cumpleaños o matrimonios. A diferencia de las corridas de toros tradicionales o populares las funciones reales contaron con la presencia de miembros de la familia real, familiares o personas de la corte. Fueron frecuentes también en acontecimientos fue interés nacional tales como visitas, juramentos, triunfos militares, tratados de paz, coronaciones o conmemoraciones entre otros. Entre las más antiguas documentadas se encuentran las Funciones reales con motivo de la coronación de Alfonso VII, el Emperador, en el año 1135 en Varea (Logroño).
En 1617 Felipe III ordenó la construcción de la plaza Mayor de Madrid sobre la existente, para que sirviese de escenario a actos y celebraciones públicas, incluidas las funciones reales y las corridas de toros populares. La plaza se adornaba con telas y colgaduras, se acondicionaba con andamios y talanqueras –vallado defensivo– y se asignaban los balcones a las diferentes personalidades según su rango, reservando el balcón de la Panadería para los monarcas. Con Felipe IV, en el , las funciones reales llegaron a su plenitud, patrocinadas por el propio monarca.
Con motivo de la boda de Alfonso XII y Mercedes de Orleans y Borbón se organizaron tres días de corridas reales del 25 al 28 de enero de 1878 celebradas en la plaza de la carretera de Aragón, más conocida como la de la Fuente del Berro. Los festejos se anunciaron en cartel confeccionados en seda y en ellos participaron un totoal de diecisiete matadores de toros, veintisiete picadores, cuarenta y ocho banderilleros, cuatro puntilleros y tres chulos. Entre los espadas estuvieron Julián Casas, el Salamanquino; Manuel Arjona, Frascuelo o Cara-Ancha.
Alfonso XIII celebró su mayoría de edad el 21 de mayo de 1922 con una función real y más tarde su matrimonio con Victoria Eugenia de Battemberg fue la última función real celebrada, tras la cual la costumbre de las corridas reales quedó suprimida definitivamente.
Corridas de toros La corrida de toros es una fiesta en la que se corren o lidian toros bravos, a pie o a caballo (rejoneo), en un recinto cerrado para tal fin, la plaza de toros, por toreros profesionales.
Los actos que la comprenden se denominan lidiar y consisten en realizar por parte de los toreros —matadores de toros, banderilleros, picadores y subalternos— una serie de acciones denominadas suertes, estas acciones se desarrollan desde que el toro sale del toril hasta que se produce el arrastre. Al conjunto de suertes realizadas en la plaza se le denomina lidiar o torear, siendo el toreo el arte o habilidad de lidiar.
Se desconoce el momento y el lugar preciso en el que se empiezan a correr los toros, las referencias documentales y artísticas de las mismas datan del siglo en Ávila donde se corrieron toros para celebrar una boda, y del siglo en Zamora donde hubo una plaza para celebrar festejos taurinos según se describe en el Fuero de Zamora. Las corridas de toros como espectáculo moderno a pie, tuvieron su origen en España a finales del .
En una corrida de toros se lidian seis toros bravos o de lidia y participan en la misma los toreros junto con sus respectivas cuadrillas compuestas por banderilleros y picadores, en el caso de la lidia a pie, o por auxiliares cuando la lidia es de rejoneo. El ordenamiento jurídico de las mismas se rige por una serie de normas establecidas por ley en el Reglamento de Espectáculos Taurinos. En él se establecen, entre otras medidas, la de garantizar: la integridad de los toros, su trapío y edad, el indulto del mismo con el fin de mejorar las ganaderías; los derechos y deberes de los espectadores, las características de los útiles de torear o asegurar el nivel profesional de los toreros que intervienen en las corridas de toros, para ello todos los toreros tienen la obligación de estar inscritos en el Registro de Profesionales Taurinos gestionado por el Ministerio del Interior. La autoridad competente para garantizar el buen desarrollo y el cumplimiento del Reglamento de Espectáculos Taurinos en las corridas de toros es el presidente de la plaza, este cargo recae sobre el gobernador civil provincial o sobre el delegado del Gobierno según el caso, quien puede delegar en un funcionario de la escala superior o de la ejecutiva del Cuerpo Nacional de Policía con potestad sancionadora.
Además de en España, las corridas de toros se celebran también en Portugal, en el sur de Francia donde están reconocidas bien de interés cultural desde abril de 2011;«Francia reconoce los toros como bien de interés cultural», El Mundo, 24 de abril de 2011. en diversos países de Hispanoamérica como México, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En Uruguay las corridas de toros se celebraron hasta 1913. y en California (Estados Unidos) El 23 de octubre de 2004 se celebró la primera corrida de toros de Asia en Shanghái, con anuncios de corridas en Chongqing y en Pekín, y más de 13 millones de chinos siguen las corridas de toros españolas por televisión.
Siguiendo la obra Los toros (El Cossío) del historiador taurino José María de Cossío, las corridas taurinas se clasifican, entre otros tipos, en corridas de toros, novilladas y becerradas según sea la categoría de los lidiadores y la edad y el trapío de la res. En las corridas de toros la res lidiada, macho, tiene entre cuatro años cumplidos hasta un máximo de seis años y es obligatorio que el torero haya tomado la alternativa como matador de toros. Respecto a las novilladas existen dos categorías: las novilladas picadas en las que los novillos tienen entre tres y cuatro años, en las cuales los novilleros deben tener un mínimo de festejos acreditados en el registro profesional taurino, y las novilladas sin picadores donde la edad del novillo se sitúa entre los dos y tres años. Respecto a las becerradas, se lidian becerros machos de menos de dos años por profesionales, aficionados o cuadrillas jóvenes que aspiran a ser toreros siempre bajo la dirección y responsabilidad de un matador de toros o de novillos con picadores. Las becerradas no se consideran por la tauromaquia como lidia de toros en sí, sino que se destinan a otro tipo de festejos. Las corridas de novillos al igual que las de toros pueden desarrollarse a pie o a caballo (rejoneo). Cuando se combinan diferentes disciplinas como el toreo a pie o de rejones, o alternan matadores de toros con novilleros en un mismo festejo, estos reciben el nombre de corridas mixtas.
Carnaval Taurino (México) Se festeja en Autlán de la Grana y en Jalostotitlán, Jalisco, México durante diez días de festejos que incluyen entre tras y cuatro corridas de toros en la Plaza de Toros Alberto Balderas del municipio de Autlán de Navarro y en la plaza de Toros Fermín Espinosa «Armillita» del municipio Jalostotitlán. Se realiza ajustando la fecha para concluir el martes de Carnaval, el día anterior del Miércoles de Ceniza.
Estados Unidos Las comunidades portuguesas asentadas en el estado de California en Estados Unidos han conservado las corridas de toros al estilo portugués aunque haciéndole algunas modificaciones. En las corridas californianas no hay derrame de sangre, por lo que son llamadas Bloodless bullfight. Por ende, no se pica, no se le clavan banderillas al lomo del animal ni se le da muerte en el ruedo. El toro lleva un velcro sobre su lomo por lo que las banderillas van adheridas allí, por lo demás son iguales a una corrida portuguesa, incluso grandes toreros europeos o americanos (mexicanos particularmente) torean anualmente en las plazas californianas.
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