El asalto al Banco de la República, también conocido como "El robo del siglo en Colombia", fue un robo perpetrado el 16 al 17 de octubre de 1994 contra la sede del Banco de la República ubicada en la ciudad de Valledupar, y en el que los asaltantes se llevaron la suma de $24,072 millones de pesos (US$41 millones de dólares).
El robo al Banco de la República en Valledupar significó el monto más alto que se haya robado en un asalto en la historia de Colombia por encima del robo del 11 de agosto de 1973 en Cartagena de Indias por $41 millones de pesos, el asalto del 25 de abril de 1977 en la ciudad de Pasto por $82 millones de pesos y el robo en Bogotá a la Caja Agraria el 5 de noviembre de 1991 por $4 mil millones de pesos.
Tras el robo, el Banco de la República identificó los billetes robados por su serial y denominación, los cuales no habían entrado a circular al público previo al robo, por lo que perdieron inmediatamente su valor. El banco publicó una lista de los rangos de series de los billetes robados y pasaron a ser jocosamente llamados 'los billetes vallenatos'.
Preparativos thumb|Mapa del centro de Valledupar mostrando la ruta hacia la colchonería desde el Banco de la República. El plan para asaltar el Banco de la República en Valledupar fue ideado ocho meses antes, pero iniciado en junio de 1994, tres meses antes de cometer el asalto, por Benigno Suárez Rincón y comandado por Alexánder Flórez Salcedo. Luego fueron reclutados para la operación del asalto el teniente Juan Carlos Carrillo Peña y Jaime Bonilla Esquivel, quienes recopilaron información de la vigilancia del banco. Bonilla y los tenientes de la Policía Nacional Juan Carlos Carrillo Peña y César Augusto Barrera Caicedo se reunieron en la Plaza Alfonso López de Valledupar para concretar detalles del plan de asalto.
Bonilla pidió al teniente Carrillo los detalles del edificio del Banco de la República en Valledupar y el esquema de seguridad que protegía el lugar. 20 días después, Carrillo le entregó la información sobre el esquema de seguridad a Bonilla.
El principal financista del asalto, Elkin Susa, adquirió por US$22 mil dólares los equipos de soldadura en Canadá y pagó el entrenamiento de tres de los asaltantes en Bogotá para operar los equipos y destruir la bóveda. Días antes de iniciar el asalto, el 13 de octubre de 1994, los asaltantes enviaron desde Cali a Valledupar dos sofisticados equipos de soldadura, herramientas y varios tanques de oxígeno, para destruir los sistemas de seguridad de las bóvedas del banco.
Bonilla se volvió a reunir en Valledupar con el teniente Carrillo al mediodía del sábado 15 de octubre. Luego realizaron otra reunión en la que estuvieron Bonilla, Carrillo y el subteniente Barón a las 6:00 p. m., en la que Bonilla detalló que el robo tendría lugar el día siguiente, domingo 16 de octubre. No es claro si el robo ya estaba en curso y Bonilla quiso despistar a los dos policías. Bonilla le asignó a los tenientes Carrillo y Barrera y al subteniente Varón que patrullaran las inmediaciones del banco durante el domingo y la madrugada del lunes. Bonilla especificó que si la alarma del banco se activaba, los otros policías aparecían para atenderla; tendrían que despistar diciendo que se estaban realizando mantenimientos rutinarios dentro del banco. Bonilla les entregó unos radios a las oficiales. El subteniente Varón fue encargado de mover su patrulla diez metros de distancia para facilitar la entrada del camión al banco, sin alertar a otros policías.
Bonilla ordenó a la banda de 14 asaltantes, lideradas por alias 'Camilo', alias 'El Chema' y alias 'El Pana', pasar la noche dentro de la Colchonería Colchoflex, propiedad de Ociel Echeverry López, a quien ofrecieron $50 millones de pesos.
El asalto thumb|300px|El Hotel Sicarare en Valledupar, donde se hospedaron algunos de los asaltantes. El asalto comenzó el domingo 16 de octubre de 1994 a las 6:00 a. m., durante el inicio de un fin de semana con puente festivo. Los asaltantes llegaron en un camión Dodge 600 de color rojo, carrocería de madera y con carpa que estacionaron a las afueras del banco localizado en la esquina de la calle 16 y la carrera 9. Los asaltantes llevaban la excusa de que tenían que reparar los aires acondicionados del edificio bancario. Varios hombres penetraron el banco. Una hora después, los asaltantes abrieron la puerta del garaje y metieron el camión al edificio. Suárez Rincón y Bonilla Esquivel se instalaron en las habitaciones 202 y 306 del Hotel Sicarare que tenía vista hacia el banco, directamente al otro lado de la Carrera 9, desde donde coordinaban la operación de asalto usando radios.
Poco antes de las 6:15 a. m. el camión se apagó antes de entrar al edificio, quedando registrado el ingreso en los videos de seguridad. El grupo de asaltantes de 14 ladrones iban ocultos en la parte trasera del camión cubiertos por la carpa. El conductor del camión, que iba con una bata blanca con logotipos del banco, identificado como Luis Ernesto Vásquez Agudelo, pidió ayuda a varios transeúntes para que empujaran. El camión prendió y lo metieron al garaje del banco que es una rampa hacia el sótano. Los tenientes Carrillo, Barrera y Varón, vieron al camión ingresar al banco y empezaron las rondas de vigilancia alrededor del mismo. La puerta del banco habría sido abierta por el vigilante Winston Tarifa, quien manejaba en el interior los sistemas de seguridad del banco y se comunicaba directamente con Bonilla Esquivel.
Dentro del banco se encontraban los otros vigilantes Dinael Ramírez, Pedro Arias y Mario de la Hoz, quienes fueron amenazados y amarrados por los asaltantes.
A los asaltantes les tomó cerca de una hora desactivar las alarmas e instalar los equipos de soldadura, que incluyeron "23 botellas de oxígeno (17 de 60 libras y 6 de 40), una botella de acetileno, más de 35 metros de cable trifásico, dos compresores de aire, un extractor de aire, un mazo, un par de guantes quirúrgicos, un barretón, destornilladores, pinzas, llaves de tubo, alicates y forros plásticos negros".
En medio del asalto hubo una suspensión de energía eléctrica en la zona, lo que retrasó el mismo. Los asaltantes decidieron usar los tanques de oxígeno y acetileno. El retraso obligó a los asaltantes a permanecer dentro del edificio por 18 horas. Con los equipos rompieron un tubo de un baño junto a la bóveda, conectaron una manguera para refrigerar mientras perforaban con soplete la puerta blindada, accedieron a la puerta auxiliar y penetraron la bóveda principal donde estaba el dinero, cuya cuantía ascendía a un total de 29 mil millones de pesos.
Los videos de seguridad lograron registrar a las 2:51 a. m. de la madrugada del 17 de octubre la salida de los asaltantes, tras casi 21 horas desde el inicio del asalto. Lograron sustraer la millonaria suma de $24.720.000 millones de pesos del total y $29 mil millones de pesos que estaban en la bóveda, en denominaciones de $2.000, $5.000 y $10.000 pesos, que pesaba unas 3,8 toneladas y que cargaron en el camión y se llevaron del banco. $6 mil millones de pesos en billetes de baja denominación fueron abandonados en el banco porque el camión iba repleto de dinero. Mientras tanto, en la sala de control de los circuitos cerrados de televisión (CCTV) y las alarmas de seguridad del banco, el guardia Winston Tarifa fue amarrado con falsos explosivos pegados a su cuerpo, unos "palos de escoba recubiertos con plastilina simulando que era dinamita" y esposado a la baranda de la escalera.
El escape Bonilla fue visto en la madrugada del lunes 17 de octubre saliendo del Hotel Sicarare.
Una vez fuera del banco, los asaltantes se dirigieron a la colchonería Colchoflex donde traspasaron el dinero a dos camiones para el transporte de cerveza. De los $24 mil millones de pesos, $4 mil millones se habrían perdido mientras eran transportados desde Valledupar a otras zonas del país, que repartieron entre mucha gente. El grupo de Elkin Susa salió con destino a una finca en Fundación, donde empacaron el dinero en cajas industriales de Marlboro; luego el dinero fue llevado a Ciénaga, donde dejaron el camión cargado con dinero en un parqueadero.
A las 2:00 p. m. del lunes festivo 17 de octubre, uno de los celadores que había sido amarrado y encerrado en el sótano, Pedro Arias, logró soltarse y salió del banco donde dio aviso a los policías que estaban afuera del banco.
El entonces gerente seccional del Banco de la República en Valledupar, Marco Emilio Zabala Jaimes, quien estaba incapacitado en su casa por culpa de una otitis, fue informado de lo ocurrido por el subgerente de la entidad bancaria, Héctor Fabio Grajales.
Implicados Más de cien personas fueron capturadas e investigadas por los hechos relacionados al asalto al Banco de la República en Valledupar. Las autoridades determinaron que fueron 26 personas quienes participaron del asalto, incluyendo miembros de la Policía Nacional.
Nombre Rol Benigno Suárez Rincón, alias 'Don Pacho' Cerebro del asalto. El 9 de noviembre de 1996, agentes de la Sijín de la Policía Nacional de Colombia capturaron a Benigno Suárez Rincón, alias 'Don Pacho' y a Alexánder Flórez Salcedo, ambos ex-lugarteniente del desaparecido narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, alias 'El mexicano' en inmediaciones de la finca El Vergel, vía sobre el Alto de la Cruz en Circasia, Quindío. Las autoridades consideraban a Suárez Rincón como el autor intelecual detrás del asalto al Banco de la República en Valledupar. Por el robo al banco en Valledupar, alias 'Don Pacho' fue condenado el 1 de febrero de 1999 a una pena de 17 años y 10 meses de prisión. Alexánder Flórez Salcedo. Lugarteniente de Benigno Suárez Rincón, alias 'Don Pacho'. 20px Teniente Juan Carlos Carrillo Peña Jefe de la Policía Judicial (Sijín) en el Cesar. Considerado socio de Alexánder Flórez Salcedo. Fue condenado a 10 años de prisión. Jaime Bonilla Esquivel, alias 'Bolinillo' o 'Botella' Abogado y exinvestigador del Cuerpo Técnico de la desaparecida Dirección Nacional de Instrucción Criminal al servicio del teniente Juan Carlos Carrillo Peña. Se convertiría luego en el líder de la agrupación de asaltantes. Se entregó la Fiscalía General de la Nación el 1 de noviembre de 1994, admitiendo que había participado en el robo, pero que no había sido el autor intelectual.