El arrepentimiento es el pesar que una persona siente por algo que ha hecho, dicho o dejado de hacer. Quien se arrepiente cambia de opinión o deja de ser consecuente con un determinado compromiso.

El término arrepentimiento designa una voluntad personal y sincera de asumir responsablemente las consecuencias de actos considerados moralmente reprobables cometidos en el pasado y de comprometerse a no perpetuarlos.

El uso de esta palabra suele referirse a la contrición y consiliencia en la conciencia de una persona al enmendarse respecto de sus pensamientos previos (pasando de una ideología errónea, a una nueva mentalidad acertada y renovada), o respecto a sus acciones u obras previas (pasando de la inmoralidad a la moralidad).

En el ámbito espiritual, autores como Watchman Nee afirmaban que el significado original de "metanoeo", (palabra griega traducida como 'arrepentimiento'), significa "cambio de mente" e implica un cambio de perspectiva respecto al pasado, y una evaluación general de muchas cosas hechas previamente,Watchman Nee (1997), "El Evangelio de Dios", Living Stream Ministry, Diciembre 1. lo que conlleva a la comprensión de la culpa personal y el reconocimiento de haber hecho algo mal. En el mismo sentido, se suelen considerar la necesidad de un cambio de conducta, de actitud, de orientación y de dirección como indicios de un arrepentimiento verdadero.Taber, Charles Russell; Eugene Albert Nida, (1986), "La Traducción: teoría y práctica", Ediciones Cristiandad, pág 95.James Raley (2012), "Hechizos del Infierno / Hell's Spells", Charisma Media, Sep 4, pág 169,Universidad de Barcelona (2005), "Historia Antropologia Y Fuentes Orales", Centro de Investigaciones Etnológicas Angel Ganivet, Ediciones Universitat Barcelona, pág 75.

Arrepentimiento en el Judaísmo y Cristianismo thumb|Representación de Miqueas exhortando a los Israelitas a arrepentirse

En la teología judeocristiana el equivalente al término arrepentimiento es traducido del Hebreo "(תשובה)", que significa literalmente “volver” o "volverse". Así mismo, literalmente significa dejar el pecado atrás, dejar de pecar, rechazar la maldad, para volverse al camino de Dios y guardar sus mandamientos, volverse lejos de la maldad y la mentira, hacia la santidad y la verdad. Implica volver a la Ley moral de Dios, aunque esto llega a tener diferentes interpretaciones: desde un punto de vista más judaico, significa volver del mal camino para guardar los mandamientos de la Ley Mosáica y los estatutos del Antiguo Pacto, mientras que desde el punto de vista mesiánico y cristiano, implica volverse del camino del pecado para guardar los mandamientos y enseñanzas de Jesucristo, en el evangelio o Nuevo Pacto.

El término arrepentimiento en la Biblia da la idea de un cambio de mente, un cambio de actitud, un cambio de rumbo y estilo de vida: si se iba por un camino malo, ahora se va por el "buen camino" y ya no se regresa al antiguo. El arrepentimiento no es solo dar una media vuelta, sino apartarse completamente del camino pecaminoso por el cual se estaba viviendo y tomar un camino totalmente diferente: el del Reino de los cielos, una dirección completamente nueva en la vida del individuo que rechaza todo indicio del viejo pecado, bajo la guía de Dios. Además también resalta el sentido de negación personal de las personas arrepentidas, por ejemplo en Job 42:6: “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza.”

Términos bíblicos originales y su traducción En la Biblia hay por lo menos dos términos que indistintivamente fueron traducidos como "arrepentimiento" de los manuscritos originales del antiguo testamento, y por lo menos otros dos términos griegos de los textos originales del Nuevo Testamento. No obstante, hay casos en los que esos términos no indican lo mismo, y hay versos que por lo tanto pueden resultar confusos para la interpretación, debido a las traducciones bíblicas que no llegan a diferenciarlos.

En el Antiguo Testamento, un término es "nacham" o "nä·kham" (נָחַם) que significa "cambiar de parecer", mientras que "shub" (שׁוּב), indica el sentido antes ya mencionado de “volverse" o "retornar” de un mal camino pecaminoso. El término "nacham" aparece unas 40 veces aproximadamente en la concordancia hebrea, mientras que "shub" aparece más de 1,056 veces en el texto original del Antiguo Testamento.Charles C. Bing (2010), "Lordship Salvation", Xulon Press, pág 68 El uso del término "nacham" casi en todos los casos se aplica a Dios, y no al hombre;http://www.inplainsite.org/html/repentance.html por lo cual, cuando se llega a decir en la Biblia que Dios “se arrepintió”, el texto bíblico se refiere al cambio de parecer sobre el castigo o el mal que Dios había dispuesto, propuesto o iniciado hacia el hombre impío, a menos de que este último se arrepientiese.http://www.inplainsite.org/html/can_god_change_his_mind.html "Nacham" por lo tanto, se refiere a la actitud de Dios hacia el hombre en función de una relación personal o la orientación de sus caminos por los que una persona anda.

La palabra hebrea na·jám, puede significar “sentir pesar; estar de duelo; arrepentirse” (Éx 13:17; Gé 38:12; Job 42:6), y también: “consolarse” (2Sa 13:39; Eze 5:13), “liberarse” o “desembarazarse (por ej.: de los enemigos)”. (Isa 1:24.) Sea que se refiera a sentir pesar o a sentir consuelo, el término hebreo implica un cambio en la actitud mental o el sentir de la persona. http://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1200003691

Por su parte, el término "shub" se refiere a cambiar una persona el rumbo de sus caminos y alejarse del pecado por el que se andaba previamente, acompañado de gran contracción. Este es el caso de Job 42:6 donde Job escribió “Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y en la ceniza”, y el caso de Números 23:19 donde se dice que "Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta", donde el uso del término quiere decir que Dios no puede volverse de algún camino pecaminoso, dado que Dios siempre ha sido Santo y nunca ha pecado. En otras palabras, Dios, como deidad perfecta, no cambia en su naturaleza esencial (Malaquías 3:6, Hebreos 13:8), lo que cambia es la relación y la actitud de ira o misericordia, bendición o juicio que tiene hacia el hombre.J. D. Douglas, Merrill Chapin Tenney (1997), "Diccionario Bíblico: Mundo Hispano", Editorial Mundo Hispano,pág 101

En los manuscritos originales del Nuevo Testamento, las palabras griegas traducidas como arrepentimiento son 'metanoia' (con su forma verbal 'metanoeo') y 'metamelomai'; de las cuales metanoeo (arrepentirse) es usada predominantemente para referir un cambio moral radical en el modo de creer y en el modo de actuar. Metanoia aparece unas 22 veces, a menudo relaciodo con la salvación, mientras que metanoeo aparece unas 34 veces.http://es.gospeltranslations.org/wiki/Arrepentimiento_Bíblico/El_significado_del_arrepentimientoMiguel Galecio (2006), "El Falso Evangelio, La vacuna del nuevo milenio", Lulu.com págs. 54 y 55

En griego se usan dos verbos en conexión con el arrepentimiento: me·ta·no·é·ō y me·ta·mé·lo·mai. El primero se compone de me·tá, “después”, y no·é·ō (relacionado con nous, mente, disposición o consciencia moral), que significa “percibir; discernir; captar; darse cuenta”. Por consiguiente, el significado literal de me·ta·no·é·ō es “conocer después” (en contraste con “pre-conocer”), y se refiere a un cambio en la manera de pensar, la actitud o el propósito de una persona.<

Arrepentimiento en el evangelio thumb|Las exhortaciones de Juan el Bautista, Jesucristo y sus discípulos al arrepentimiento clamaban: "Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 3:2; 4:17; 10:7) El llamado al arrepentimiento, en lo que respecta al hombre, es un llamado para que este último se vuelva a colocar bajo la dependencia de Dios y la negación de las malas obras del pasado. Jesucristo, al igual que Juan el Bautista, comenzó su ministerio diciendo: "Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 4:17), indicando a las personas que primero era necesario que se arrepintieran. En Lucas 13:3, Jesús habla a los judíos dejando muy claro que el arrepentimiento es un requisito para no perecer y para poder acceder a la salvación. Los apóstoles siguieron el ejemplo de Cristo, predicando arrepentimiento y perdón de los pecados para las personas que creen verdaderamente en Él y se arrepienten. El apóstol Pedro, en el día de Pentecostés, invitó a los judíos al arrepentimiento. Esto fue registrado en Hechos 2:14-40 donde se muestra que solamente después del arrepentimiento, los judíos pudieron recibir la promesa del Espíritu Santo y el Don de lenguasWilliam Evans (1974), "Las Grandes Doctrinas de La Biblia: Great Doctrines of the Bible", Editorial Portavoz, Jun 1, pág 141 ejemplificando la importancia vital que tiene para el cristiano.

Así mismo, en 2 Corintios 7:10 se escribe que el dolor o la tristeza que es "conforme a la voluntad de Dios", produce arrepentimiento que conduce a la salvación. Es por eso que este es considerado un elemento decisivo de la fe. El arrepentimiento es entendido, en este sentido, como un acto decisivo de cambiar la mente de uno mismo, aunque la doctrina cristiana considera que por sí solo, el arrepentimiento es insuficiente para cambiar la vida o el corazón del cristiano, para lo cual se necesita la intervención de Dios mismoJohn F. MacArthur, Jr. (2003), "El Evangelio Según Jesucristo", Editorial Mundo Hispano, Agosto 1, pág 159.William Barclay (1977), "Palabras griegas del Nuevo Testamento: su uso y significado", Editorial Mundo Hispano, pág 207

Otro de los ejemplos del arrepentimiento en el Nuevo Testamento, se encuentra en la narración de Zaqueo quien recibió la visita de Jesús en su casa. Cuando la gente criticaba por qué Jesucristo cenaba con un pecador, Zaqueo le dijo: Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres y si en algo he defraudado a alguien se lo devuelvo cuadruplicado. Jesucristo entonces declara: "No he venido a llamar justos, sino pecadores a arrepentimiento", demostrando que su doctrina busca la regeneración de los pecadores, que son sacados de los malos camino y llevados al camino de la justicia. Esto en la misma línea de pensamiento que Lucas 5:31.

thumb|left|"Y viendo él muchos de los Fariseos y de los Saduceos, que venían á su bautismo, decíales: Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá?, Haced pues frutos dignos de arrepentimiento..." (Mateo 3:7-8) Juan el Bautista manifestó la necesidad y el requerimiento del arrepentimiento para hacer el bautismo. Esto se expresó cuando le dijo a los fariseos que no se habían arrepentido, que primero sembraran "frutos de arrepentimiento", antes de huir de la "ira venidera!". También para los otros judíos se requería el arrepentimiento, antes del bautismo, el cual era previsto por la confesión de los pecados. De este modo el bautismo era un acto subsecuente al arrepentimiento, y fungía como un acto decisivo de volverse de la antigua forma de vida y sumergirse en la misericordia y la justicia de aquel que ha de venir (Mt. 3.2, 11; Mr. 1.4; Lc. 3.3, 8; Hch. 13.24; 19.4).