Las cruzadas contra los husitas implicaron las acciones militares contra los partidarios de Jan Hus en Bohemia durante el período comprendido entre 1419 hasta 1434. Estos fueron los primeros combates en Europa en los que las armas portátiles de fuego, como los cañones de mano, los arcabuces y los mosquetes, tuvieron una contribución decisiva.

El aspecto socio-nacional Los colonos alemanes contribuyeron en gran manera a la creación de las primeras ciudades importantes de Bohemia. Estos colonos formaban la clase alta bajo cuya dirección vivía la población checa. Ante todo las ciudades de Kutná Hora (en alemán Kuttenberg) y Jihlava (en alemán Iglau), que se contaban entre las más ricas de Bohemia, estaban dominadas por los colonos alemanes. Al principio se aceptaba el predominio de los alemanes porque se podía sacar provecho de ello, incluso la nobleza local aceptaba la cultura caballeresca alemana. Pero a finales del se estancó el flujo de colonos, y la población local empezó a mostrar una alta conciencia de sí misma, basada en su propia lengua, que servía de lazo de unión y al mismo tiempo les diferenciaba de los colonos alemanes y que fue evolucionando hacia una identidad checa. La literatura cortesana, que procedía mayoritariamente de países alemanes, empezó a traducirse a la lengua vernácula. Lo mismo sucedía con los textos religiosos, traducidos por el clero bohemio, precursor de la incipiente conciencia nacional.

El predominio de los inmigrantes alemanes comenzó a tambalear. Al cesar el flujo de colonos a finales del , creció la proporción de checos en la población urbana, la cual dirigió sus agresiones contra los extranjeros que ocupaban cargos elevados, por ejemplo, en la administración de las ciudades. Así se incrementó el antagonismo entre la clase baja checa y la clase alta alemana. Por parte alemana, aumentó la envidia y la rivalidad hacia la baja nobleza checa, que estaba ocupando más cargos eclesiásticos a medida que se elevaba su nivel cultural. El rey checo Wenceslao fomentó la aspiración nacional en Bohemia y en 1408 instituyó un Consejo municipal en Praga compuesto mayormente por checos.

El aspecto religioso y la influencia de Wycliffe Al mismo tiempo que crecía la aspiración nacional en Bohemia, surgía un movimiento reformista a causa de la decadencia moral de la iglesia y el deseo de una renovación fundamental. La Iglesia había perdido en el la credibilidad que gozaba antes. Crearon malestar especialmente la simonía -acumulación de riquezas a través de prebendas eclesiásticas- y la subsiguiente pérdida de credibilidad, ante todo a consecuencia del Papado de Aviñón entre 1309 y 1377, donde el papado era un títere en manos del Rey francés y la agudización de la crisis en 1378 a raíz del Cisma de Occidente.

En la época de esta crisis circulaban los escritos del filósofo inglés Juan Wiclef entre los estudiantes de la Universidad de Praga. El interés se centraba al principio en los escritos filosóficos, más que en los tratados teológicos y político-religiosos. En dichos textos atacaba "en nombre de la Biblia" la autoridad y el poder de toda la jerarquía eclesiástica. Para Wiclef, la Biblia constituye el fundamento de su ideología, en la cual debe basarse para sus argumentos.

De esta manera atacaba el poder secular de la Iglesia y, por tanto, sus posesiones y riquezas terrenales, que no son justificables por la Biblia. Partiendo de esta premisa, a los señores seculares les está permitido sustraer los bienes a las iglesias pecadoras. Así pues, cada creyente tiene el deber de conocer por sí mismo la Biblia. La comunión anual tampoco está basada en la Biblia. Otro punto que criticaba era la Eucaristía. En su opinión, al celebrar la Eucaristía no se produce la transubstanciación del pan y el vino, es decir, que las sustancias pan y vino no se transforman en el cuerpo y la sangre de Cristo, sino que se trata más bien de un acto simbólico. Esta es una de las pocas opiniones que Hus no compartía. Los sacramentos que administra la Iglesia los considera superfluos. Deniega la obediencia a todo eclesiástico que se halle en pecado mortal. Critica la autoridad del Papa y el bienestar material de la Iglesia, que contradice la ideología de la vida en pobreza, y pone en entredicho la autoridad del Papado en general.

A principios del Jan Hus tuvo conocimiento de estos escritos. No solo los leyó, sino que comentó algunos pasajes y amplió algunas tesis. A comienzos de 1403 aparecieron las llamadas 45 tesis de Wiclef. En un principio eran 24 tesis que se habían agrupado durante el sínodo de Londres de 1382, pero el magister praguense Johannes Hübner había añadido 21 más. Reina el consenso entre los eruditos de que "todas las corrientes que se apercibían entonces en el movimiento reformista bohemio: el wiclefismo, la reforma nacional checa y la agudización de la crítica por la penosa situación moral" confluyeron en Jan Hus, quien se convirtió en la encarnación fundamental y trágica del husismo. Hus puso pronto en práctica las teorías de Wiclef.

Condena del Concilio de Constanza Para poner fin a la división de la cristiandad occidental, el emperador Segismundo convocó el concilio de Constanza, más tarde ratificado por el antipapa Juan XXIII (antipapa) y luego confirmado por el papa Gregorio XII. En esta ocasión, Jan Hus tuvo la ilusión de presentarse a la asamblea conciliar para defender sus doctrinas y ser declarado inocente.

El concilio duró del 5 de noviembre de 1414 al 22 de abril de 1418. El emperador prometió a Hus darle un salvoconducto para acudir allí y explicar sus postulados. Hus llegó a Constanza el 3 de noviembre, dos días antes de que se abriera el concilio, donde se presentó a los teólogos del concilio, pero las trabas de sus propios compatriotas, que habían difundido un juicio muy negativo sobre él y sobre sus doctrinas, no permitieron que saliera triunfante como lo esperaba. La excomunión le prohibía celebrar la misa y predicar, pero Hus no hizo caso y trasgredió la prohibición, por lo que fue detenido el 28 de noviembre en casa de un capitular y encarcelado -a pesar de lo apalabrado- en un edificio del convento de los Dominicos. Cuando el emperador Segismundo llegó el 24 de diciembre, se mostró enojado por no haberse cumplido lo que había prometido, pero no hizo nada por ayudar a Hus. Asimismo Segismundo quería heredar la corona bohemia de su hermano Wenceslao, por lo que le interesaba más que se rehabilitara la reputación de Bohemia.

El 24 de marzo de 1415 se trasladó a Hus a la torre de los Descalzos y más tarde fue encarcelado en la torre del palacio obispal en Gottlieben (actualmente Suiza). El 4 de mayo condenó el Concilio a Wiclef y su doctrina a título póstumo. El 5 de junio de 1415 se llevó a Hus al convento de los Franciscanos, donde pasó sus últimas semanas de vida. Del 5 al 8 de junio de 1415 fue sometido a interrogatorio en el refectorio del convento. El Concilio le exigía que se retractara y abjurara públicamente de su doctrina. Hus se negó a retractarse de ser seguidor de algunas de las doctrinas de Wiclef y se mantuvo firme hasta finales de junio. En la asamblea general del Concilio, celebrada la mañana del 6 de julio de 1415, fue condenado por herejía y abandonado en manos del brazo secular. El emperador le acusó de traición y le condenó a morir en la hoguera, ejecutándose la sentencia ese mismo día. Los verdugos esparcieron las cenizas por el Rin. En dicha asamblea estaban presentes, como representantes del poder secular, el Emperador Segismundo, Federico de Hohenzollern, Luis III del Palatinado y un magnate húngaro. Como representantes del poder eclesiástico dieron su voto el obispo cardenal de Ostia, el obispo de Lodi, el obispo de Concordia y el arzobispo de Milán. Como el papa Gregorio XII había abdicado antes, la condena se hizo sin participación papal.

La guerra El movimiento husita asumió un carácter revolucionario desde el momento en que Jan Hus fue ajusticiado en Constanza el 6 de julio de 1415. Los caballeros y nobles de Bohemia, que estaban a favor de la reforma de la Iglesia, enviaron al Concilio de Constanza, el 2 de septiembre de 1415, una protesta conocida como la prostestatio Bohemorum condenando la ejecución de Hus con las palabras más duras. La actitud del emperador Segismundo fue la de enviar, a su vez, unas cartas a Bohemia declarando que aniquilaría de inmediato a todos los wiclifistas y husitas, lo que enfureció al pueblo. Las revueltas se produjeron en diversas partes de Bohemia.

Los husitas se habían dividido formando dos facciones. Poco tiempo antes de su muerte, Hus había aceptado una doctrina adoptada, durante su ausencia, por sus seguidores en Praga, denominada utraquismo en la que era obligado, para sus creyentes, el recibir la comunión bajo las dos especies. Los husitas utraquistas tomaron como símbolo el cáliz. Al mismo tiempo, los reformadores más radicales se negaban a reconocer cualquier autoridad, del tipo que fuere, deseando vivir exclusivamente según las leyes de la Biblia. Fueron conocidos como los taboritas por ser la ciudad de Tábor el lugar en el que se hallaba su sede.

Defenestración y primeros combates (1419) La actuación del Emperador Segismundo contra Jan Hus desató un levantamiento. El 30 de julio de 1419 tuvo lugar la primera defenestración de Praga cuando los husitas entraron violentamente en el Ayuntamiento y echaron por la ventana a varios concejales. Según fuentes contemporáneas, cuando llegó al rey la noticia de la defenestración, a Wenceslao le dio un ataque y murió a las pocas semanas, el 16 de agosto de 1419. Los husitas no quisieron reconocer como rey a su hermano Segismundo porque en su día no había proporcionado a Hus el salvoconducto prometido y le consideraban como su asesino. Durante los días siguientes a la muerte de Wenceslao, masas de husitas se adueñaron de iglesias y conventos en Praga, los destruyeron o los incendiaron. Este levantamiento duró varias semanas.

En noviembre de 1419, 135 nobles fueron mandados al exilio a raíz de los combates habidos entre husitas radicales y mercenarios de Vicente de Wartenberg por un barrio de Praga. Al final se llegó a un acuerdo de paz que duró hasta abril de 1420. Los escabinos devolvieron el castillo de Vysehrad a la reina regente Sofía de Bohemia que había sido ocupado por los husitas un año antes. Los husitas radicales, decepcionados, abandonaron Praga al mando de Jan Žižka y se dirigieron a Pilsen, que era un centro de este movimiento. Esta ciudad se convirtió así en el blanco de la alianza católica, encabezada por la nobleza de la Bohemia occidental. En diciembre de 1419 se produjo el primer encuentro militar en las cercanías de Pilsen entre tropas reales católicas y un pequeño destacamento de husitas, que se llevaron la victoria.

Primera cruzada (1420) La bula del papa Martín V del 1 de marzo de 1420Ludwig von Pastor: Historia de los papas, tomo I, vol II. dio lugar a una auténtica cruzada contra los herejes checos. A finales de marzo, tropas católicas atacaron a un destacamento de husitas en la batalla de Sudoměř, en la que 400 taboritas al mando de Žižka resistieron la embestida de unos 2000 jinetes católico-imperiales. Aquí empezó a desarrollarse la táctica defensiva con los vagones de guerra (Wagenburg) por parte de los husitas, y esta victoria aumentó la fama de Žižka como militar. El 7 de abril conquistaron los taboritas Pisek, Strakonice y Prachatice y destruyeron los conventos de Nepomuceno y Zlatá Koruna. Los calixtinos o utraquistas se hicieron con el poder en Praga, y la llegada de su comandante Vicente de Wartenberg reforzó aún más la voluntad de resistir de los husitas.