El Entierro de la Sardina es una fiesta pagana que se celebra en la ciudad de Murcia (España) durante las Fiestas de Primavera y cuyo acto central es un gran desfile de carrozas que culmina con la quema de la sardina el sábado siguiente a la Semana Santa. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional.
Historia El origen de esta festividad en Murcia data del , sin embargo, esta tradición que en un principio se celebraba como colofón del Carnaval el Miércoles de Ceniza, se extendió desde el centro de la Península dónde se tiene constancia de ella ya en el . En Murcia, sin embargo, será en 1851 cuando un grupo de estudiantes que querían imitar las mascaradas que habían visto en Madrid, comenzaron a desfilar por las calles de la ciudad imitando un sencillo cortejo fúnebre. Este festejo poco popular en un principio, empezó a tomar cuerpo a lo largo de la segunda mitad de ese siglo hasta convertirse en la celebración más importante de la ciudad de Murcia y la de más afluencia de toda la región.
El periodista murciano Martínez Tornél cuenta en un valioso documento la mascarada que dio origen al primer Entierro de la Sardina de Murcia:
miniatura|Entierro de la Sardina por Francisco de Goya En 1854 se leerá por primera vez el Bando del Casino que evolucionará hasta el actual Testamento de la Sardina. A lo largo del siglo debido a diversos vaivenes políticos y económicos, el desfile se suspendió algunos años y se retomó otros. En 1862 con motivo de la visita a la ciudad de la reina Isabel II se hizo una representación del festejo para dicha personalidad y los asistentes.
En 1876 se lee por primera vez en Testamento, conocido ya como tal, unos años después, hacia 1888 se acusa al festejo, que ya había adquirido unas dimensiones considerables, de despilfarro de dinero innecesario y deja de celebrarse nuevamente, sin embargo, asociaciones de comerciantes de la ciudad piden públicamente que se recupere como elemento de reactivación comercial, no lo conseguirán hasta 1899.
En la primera mitad del , la celebración del desfile dependerá de la convulsa situación política y económica de este momento, además, la iglesia ve el desfile como un desproposito pecaminoso y diversos periódicos publican críticas de carácter moral donde se refieren al festejo como:
Desde que la festividad terminó por establecerse al final de las Fiestas de Primavera de Murcia, perdió su relación directa con el Carnaval aunque no del todo su carácter carnavalesco, a partir de entonces, la celebración fue entendida como una alegoría al final de la Cuaresma donde se deja de comer pescado tras el recogimiento propio de la Semana Santa, así es como ha sido señalado por algunos cronistas y con este sentido popular ha llegado hasta nuestros días. De este modo la festividad murciana se aleja de su sentido original y de las celebraciones de Carnaval que se realizan en otros lugares de España.
Tras la Guerra Civil las Fiestas de Primavera de Murcia volvieron a reorganizarse entre 1942 y 1945 a partir de entonces respaldadas por el gobierno municipal. En los años 60 se constituyó la junta General Sardinera y la Agrupación Sardinera y a partir de los años 80 la celebración del festejo estará plenamente asegurada y se convertirá en uno de los desfiles más multitudinarios del país, estimándose la asistencia en más de un millón de personas en algunos de los últimos años del .
A comienzos del , la fiesta alcanza un desarrollo nunca antes visto, se multiplican los actos a lo largo de toda la semana de las Fiestas de Primavera e incluso fuera de ella, haciéndose cada vez más atractiva al público foráneo y con participantes venidos de los cinco continentes. Sin embargo la crisis financiera del 2008 obliga a reducir los actos y buscar alternativas en los años más duros para que los actos no perdiesen su esencia. A partir de 2014 las mejoras económicas vuelven a posibilitar ampliar los desfiles hasta la década de los años veinte del . Sin embargo, en la primavera del 2020 la expansión mundial de la pandemia de la COVID-19 y el confinamiento decretado por las autoridades para evitar el contagio, obliga después de décadas a suspender nuevamente los actos por el peligro que suponía la acumulación de personas en las calles. Primero se busca retrasar la fiesta a septiembre o junio, pero después se decide su suspensión total ese año.
Simbología El Entierro de la Sardina en Murcia tiene un carácter carnavalesco y por tanto vinculado a la liturgia católica (su calendario depende de la misma, ya que se vincula con la Cuaresma, la Semana Santa y la Pascua y las liturgias de la luz y del fuego propias de esta última) pero que se acaba uniendo a tradiciones aparentemente paganas de culto simbólico a dioses de distintas mitologías de la antigüedad, especialmente la grecolatina. Según Antonio de Hoyos:
La comparación que Hoyos establece con los Misterios eleusinos podría venir marcada por el hecho de que al igual que en Murcia, la antigua tradición ateniense contaba con una procesión jocosa que podía acabar en el jolgorio y desenfreno propios de la celebración. aunque el jolgorio es propio de cualquier fiesta de este estilo por lo que podría ser pura casualidad.
El Entierro supone un símbolo de la victoria de don Carnal sobre doña Cuaresma. Así, vuelve el carnaval para espantar la carencia de la Semana Santa cristiana recién finalizada.
La simbología de los actos que se celebran a lo largo de las fiestas incluye los siguientes elementos: miniatura|Chica ataviada con el traje típico de hachonero durante un desfile El pez: Es el elemento omnipresente en toda la fiesta, representa la imposibilidad de comer carne durante la Cuaresma y es quemado como símbolo del final de esta prohibición. El fuego: Es el elemento clave, presente el todos los actos que componen esta festividad, lo encontramos en los hachones de los hachoneros, en los fuegos artificiales y por su puesto en las llamas que consumen la sardina al finalizar el cortejo. Adquiere un carácter purificador y tiñe de magia la celebración. Los dioses paganos: Dan nombre a los distintos grupos sardineros, forman parte de un cortejo que recalca la tradición no sacra del festejo y aportan misticismo a los actos. Los sardineros y sardineras: Ataviados con ropajes de colores llamativos, son los verdaderos organizadores del desfile, suelen llevar casco cuando están sobre las carrozas y elementos identificativos de sus distintas agrupaciones. Los hachoneros y hachoneras: Son elementos tradicioneles del desfile desde sus inicios, ataviados con largas vestimentas a rayas y altos conos por sombreros, se protegen del humo de sus propios hachones con pañuelos en la cara y son parte indispensable de la iconografía del entierro y todos sus actos anteriores. El pito: Tradicionalmente se conoce como tal en Murcia al silbato, se trata de un elemento muy característico de todo el entierro desde sus inicios, se reparte entre los asistentes y lo llevan los sardinero para crear al unísono un ensordecedor alboroto que acompaña a todos los actos sardineros. El Pañuelo: Protegía tradicionalmente a sardineros y hachoneros del humo, en la actualidad también es un símbolo de la fiesta ya que como marca la tradición incidada por el histórico sardinero Pepe Carreres se debe agitar este en molinillo al sonar el himno sardinero.
Actos Durante todo el año las llamadas agrupaciones sardineras hacen los preparativos de la fiesta. Dentro de estos actos preparatorios las agrupaciones sardineras nombran cada año un Gran Pez y, desde 1988, a una Doña Sardina, títulos honoríficos que presiden simbólicamente las celebraciones.
+ Gran Pez y Doña SardinaAñoNombres 1967 Rosendo Lostau Ferrán 1968 Manuel Fraga 1970 Gaspar Masso 1972 José Luis Oltra Moltó 1973 José Luis López Vázquez 1974 Jaime Campmany 1975 Cristóbal Páez 1976 Gabriel Cañadas 1977 Francisco Oliver 1978 Francisco Sabater García 1979 Francisco García Ruíz 1980 Luis Valenciano Gaya 1981 Gustavo Pérez Puig 1982 Ángel Tomás Martín 1983 José Sánchez Gómez 1984 José Manuel Garrido Guzmán 1985 José García Martínez 1986 Manuel Medina Borbón 1987 Manuel Muñoz Barberán 1988 Carlos Egea Krauel y Ana Romero 1989 Ramón Arcas Meca y María José Montesinos 1990 Carlos Collado Mena y Eukene Morcillo 1991 Félix Martínez Robles y Adelina García 1992 Carlos Valcárcel y Ana de la Cierva 1993 Inocencio Arias y Carmen Castelo 1994 José María Manzanares y Amparo Marzal 1995 Manuel Torres Martínez y Esther Arroyo 1996 Eugenio Galdón Brugarolas y Isabel Silvestre 1997 Pedro Cano Hernández y María José Alarcón 1998 José Ortega Cano y Tati García 1999 José Carreres Alfonso y Cristina Fernández 2000 José Antonio Camacho y María Escario 2001 Pedro Guillén y Eva Pedraza 2002 José Antonio Abellán y Anne Igartiburu 2003 Ernesto Sáenz de Buruaga y Mar Saura 2004 José Manuel Martínez Martínez y Patricia Betancort 2005 J.J. Santos y Elsa Anka 2006 José Antonio Lozano Teruel y María José Besora Villanueva 2007 Jesús Samper y Nieves Barnuevo 2008 Carlos Santos y Marta Valverde 2009 Pepín Liria y Noelia Arroyo 2010 Ángel Martínez y Pepa Aniorte 2011 Antonio Hidalgo y Eva Abril 2012 Patricio Valverde Espín y Ruth Lorenzo 2013 Fernando Romay y Belinda Washington 2014 Xuso Jones y Marta Nieto 2015 Kike Boned y Pastora Soler 2016 José María Albarracín y Miriam Giovanelli 2017 José María Martínez y María Pina 2018 Alfonso López Rueda y Alicia Hernández 2019 Enrique Martínez y Sandra Díaz 2020 Rafael Fuentes y Paloma Jáudenes (CELEBRACIÓN SUSPENDIDA - COVID-19) 2022 Rafael Fuentes y Paloma Jáudenes 2023 José Moreno y Carmen Conesa2024Emiliano Carrillo y Encarna Calavera2025Tomás Vicente Vera y Lidia Torrent Anka2026Javier Pujante Pérez y Sita Abellán
Gala sardinera y Pitocrónica Es uno de los primeros actos relacionados con el Entierro de la Sardina, se trata de una gala a la que acuden las distintas agrupaciones sardineras donde se lee un manifiesto satírico con el que los sardineros comienzan a calentar motores para el inicio de las fiestas.
Llegada de la Sardina El carácter regional de esta fiesta queda reflejado en el hecho de que cada año se elige un pueblo o ciudad de la Región de Murcia desde donde parte la sardina hacia la capital, generalmente en la localidad elegida, los sardineros realizan un pasacalles en el que reparten juguetes a los vecinos, invitándolos a formar parte de la fiesta.
La llegada de la sardina a la ciudad de Murcia se realiza el jueves de la semana de Fiestas de Primavera, es uno de los actos más esperados, pues marca el pistoletazo de salida para las fiestas. Es común que cada año la sardina llegue a la ciudad de un modo distinto, algunos años esta llegada se ha producido en helicóptero, tranvía o paracaídas. El acto finaliza con un pequeño desfile por las calles de la ciudad donde las charangas, los pitos y una pequeña sardina plateada son los protagonistas indiscutibles. miniaturadeimagen|centro|alt=Catafalco de la Sardina, diseñada por los artistas Muher, para el Entierro de la Sardina de 2026|Catafalco de la Sardina, diseñada por los artistas Muher, para el Entierro de la Sardina de 2026
Desfile del Testamento de la Sardina miniatura|Hachoneros y sardineros durante el desfile del Testamento de la Sardina El Testamento de la Sardina es un desfile que se realiza el viernes previo al Entierro, se trata de un pasacalles con aires carnavalescos donde las charangas, las comparsas, los disfraces y los hachoneros, acompañan a la sardina a leer su testamento antes de su cremación el día posterior. En este desfile, es muy característico el séquito de plañideras que acompañan de forma humorística al cortejo vestidas de riguroso luto.