thumb|El germano suplicante, estatuilla votiva de época romana. thumb|Germano representado en un relieve triunfal romano. thumb|Fíbula del que representa un guerrero a caballo con lanza. alt=|miniaturadeimagen|Suevo cautivo. El prisionero usa calzones (Braccae) que eran típicos para los pueblos germanos. Su cabello está atado en un nudo suevo. Bronce del . thumb|Cultura de la Edad del Bronce nórdica alrededor de 1200 a. C. (periodo anterior a la formación de los pueblos germánicos en esa misma zona). thumb|Cultura de la Edad del Hierro prerromana asociada con el protogermánico, ca. 900 a.C.-50 a.C. El área en magenta representa la cultura de Jastorf. thumb|Expansión de los pueblos germánicos o protogermánicos: thumb|Distribución y expansión de las tribus germánicas o protogermánicas (entre 50 a.C., 100 d.C. y 300 d.C., etapas anteriores a la época de las migraciones o invasiones). Extensión del Imperio romano (en 68 a.C. y 117 d.C.). thumb|Tribus germánicas y asentamientos romanos hacia 50-100 d.C. thumb|Invasiones bárbaras. Todos los pueblos señalados, excepto los hunos, son germánicos. thumb|Situación hacia el año 460: el Imperio huno de Atila domina el centro y el este de Europa. Dentro de las fronteras del Imperio romano de Occidente ya se han asentado varios pueblos germánicos: vándalos en el norte de África, suevos en el noroeste de Hispania, visigodos entre Hispania y el suroeste de la Galia, burgundios en la zona alpina, francos al noreste de las Galias y sajones al sureste de Britania. Anglos, jutos, alanos, ostrogodos y lombardos aparecen marcados en otras zonas.
Los pueblos germánicos o germanos son un histórico grupo etnolingüístico de los pueblos originarios del norte de Europa que se identifican por el uso de las lenguas germánicas (un subgrupo de la familia lingüística indoeuropea que se diversificaron a partir de una lengua original —reconstruible como idioma protogermánico— en el transcurso de la Edad del Hierro). En términos historiográficos son tanto un grupo de entre los pueblos prerromanos (en las zonas germanas al oeste del Rin —provincias de Germania Superior e Inferior— en que se estableció una fuerte presencia del Imperio romano y fueron romanizados) como un grupo de pueblos bárbaros (exteriores al limes del Imperio), situados al este del Rin y al norte del Danubio (Germania Magna); precisamente el que protagonizó las denominadas invasiones germánicas que provocaron la caída del Imperio romano de Occidente al instalarse en amplias zonas de este: suevos, vándalos, godos (visigodos y ostrogodos), francos, burgundios, turingios, alamanes, anglos, sajones, jutos, hérulos, rugios, lombardos, catos, téncteros, etcétera. Los vikingos protagonizaron posteriormente una nueva oleada expansiva desde Escandinavia (la zona originaria de todo este grupo de pueblos), que afectó a las costas atlánticas (normandos) y a las estepas rusas y Bizancio (varegos).
Algunos pueblos germánicos como los francos y visigodos se fusionaron con la población romana dominante demográficamente en las zonas que ocuparon de Europa suroccidental (galo-romanos, hispano-romanos); mientras que otros se convirtieron en la base etnográfica de las actuales poblaciones de Europa central y noroccidental (escandinavos o nórdicos –la mayor parte de los países nórdicos: daneses, suecos, noruegos, islandeses, y los isleños de las Islas Feroe, con excepción de bálticos, fineses y lapones–, alemanes –en el sentido del ámbito lingüístico alemán, que incluye a los austríacos, dos tercios de los suizos y otros grupos de habla alemana de la Europa central y oriental desde Francia hasta el Cáucaso–, las poblaciones de habla neerlandesa –noroeste de Alemania, Países Bajos y norte de Bélgica– y anglosajones). En la Europa oriental los pueblos germánicos se vieron desplazados por otros (especialmente los pueblos eslavos y los magiares), para pasar posteriormente a protagonizar una nueva fase expansiva.
Las migraciones de los pueblos germánicos se extendieron por toda Europa durante la Antigüedad tardía (Völkerwanderung) y la Edad Media (Ostsiedlung). Estos términos historiográficos se concibieron y utilizaron de forma no neutral, sino como justificación del expansionismo alemán hacia el este en la Edad Contemporánea (Drang nach Osten).
También en el ámbito religioso se produjo una fusión de los elementos germánicos y romanos: algunos ya habían sido cristianizados bajo credo arriano en Oriente en el , y otros continuaban con las religiones nórdicas tradicionales. La conversión al catolicismo de suevos, visigodos y francos en el fue clave para su éxito en la formación de sus respectivos reinos germánicos. Hacia el todos los pueblos germánicos, inclusive los escandinavos, estaban incluidos en el ámbito de la cristiandad latina.
Las lenguas germánicas se convirtieron en dominantes a lo largo de las fronteras romanas (Austria, Alemania, Países Bajos, Bélgica e Inglaterra), pero en el resto de las provincias romanas occidentales los germanos adoptaron el latín, que se estaba transformando en las diferentes lenguas romances. Actualmente, las lenguas germánicas se hablan en gran parte del mundo, representadas principalmente por el inglés, el alemán, el neerlandés, el afrikáans (hablado en Sudáfrica y Namibia) y las lenguas escandinavas.
Etnónimo Germano Germani, plural nominativo del adjetivo germanus, es el etnónimo con el que los romanos se referían a los habitantes de la extensa e indefinida zona que conocían con el topónimo Germania, desde la Galia hasta la Sarmatia. Tal nombre no se usó en la literatura latina hasta Julio César, quien lo adoptó a partir del vocablo que los galos usaban para designar a los pueblos de la orilla occidental del Rin, y que en las lenguas goidélicas probablemente significa "vecino".
El término parece haberse empleado previamente en la inscripción de Fasti capitolini para el año 222 (DE GALLEIS INSVBRIBVS ET GERM[ANEIS]) donde simplemente se refiere a pueblos "asociados", como los relativos a los galos. Por otra parte, puesto que las inscripciones se levantaron solo en 17-18 a.C., la palabra puede ser una adición posterior al texto. Otro de los primeros que cita el nombre es Posidonio (alrededor del 80 a.C., también es una fuente dudosa, ya que solo sobrevive en una cita de Ateneo, alrededor del ); la mención de germani en este contexto pudo ser más probablemente introducido por Ateneo y no provenir del texto inicial de Posidonio. Rübekeil, Suebica, Innsbruck 1992, 161f. Stümpel, Gustav, Name und Nationalität der Germanen. Eine neue Untersuchung zu Poseidonios, Caesar und Tacitus. Leipzig: Dieterich. p. 60. Feist, Sigmund, Germanen und Kelten in der antiken Überlieferung. Baden-Baden.
El escritor que al parecer introdujo el término en el corpus de la literatura clásica fue Julio César, en De bello Gallico (50 a.C.). Él usaba germani para designar a dos agrupaciones de pueblos diferentes: los germanos transrenanos (trans Rhenum), el conjunto de pueblos claramente no galos de la Germania transrhenana ("el otro lado del Rin" —Transrenania, la que posteriormente se denominó Germania Magna, Germania interna—Theodor Mommsen, Storia romana, M. Guigoni, 1867, vol. 3, pg. 252. o bárbaraBernardo Monreal y Ascaso, Curso elemental de geografía física, política y astronómica, Moliner y Compañía, 1856, pg. 254.); y los germanos cisrenanos (cis Rhenum), un grupo difuso de pueblos del noreste de la Galia (la Germania cisrhenana, "este lado del Rin" —Cisrenania, donde se establecerían en la Germania Superior y la Germania Inferior, es decir, la Germania romana—* Monreal, op. cit. Roman Germany, cp. 15 de Cambridge Ancient History: We describe as Roman Germany the two forward zones which Augustus established on the Rhine for action against the tribes between the Weser and the Elbe. There were two high commands here invested with imperium, one for the ‘upper army’ (Exercitus Germanicus Superior) in Mainz, the other for the ‘lower army’ (Exercitus Germanicus Inferior) in Cologne.), que no puede ser claramente identificado como celta ni como germánico.Véase también Renania.
Fuentes citadas en Germani cisrhenani Julio César, La guerra de las Galias, edición de Pedro Julián Pereyra, Madrid: Imprenta Real, 1798. Dos veces aparece en el texto la expresión cis Rhenum (pgs. 74 y 144) y nueve veces la expresión trans Rhenum (pgs. 8, 34, 44, 68, 144, 154, 160, 238 y 266). La palabra germani aparece 24 veces, y la palabra suevi, dos (pgs. 68 y 158). El vocablo germani puede ser un préstamo de un exónimo celta aplicado a las tribus germánicas, sobre la base de una palabra que tanto puede significar "vecino" como "hombres de los bosques" (refiriéndose a la densidad de los bosques que cubrían casi todo el territorio de Germania). Tácito sugiere que el nombre podría ser el de una tribu que cambió su nombre después de que los romanos lo adaptaron, pero no hay pruebas de ello.
La sugerencia de derivar el nombre del término goidélico para "vecino" invoca al gair antiguo irlandés, ger galés ("cerca") o gearr irlandés moderno ("atajo", "corto" –una corta distancia–); de raíz protocelta *gersos, más relacionada con el griego antiguo chereion ("inferior") o el inglés gash ("cuchillada" o "brecha"). La raíz protoindoeuropea pudo haber sido de la forma *khar-, *kher-, *ghar-, *gher- ("corte"), de la que también provendría la hitita kar- y la griega kharakter ("grabar", que da la palabra latina character y la española "carácter"). Otras posibilidades serían la palabra céltica que significa "ruidoso" o las germánicas gar y ger —también la céltica gae— que significan "lancero". Oxford Dictionary of English Etymology, 1966 McBain's, An Etymological Dictionary of the Gaelic Language Schulze, Hagen. Germany: A New History. Cambridge, MA: Harvard University Press. p. 4. "German", en The Concise Oxford Dictionary of English Etymology. Ed. T. F. Hoad. Oxford: Oxford University Press, 1996. Oxford Reference Online. Oxford University Press. Partridge, Eric, Origins: A Short Etymological Dictionary of Modern English, p. 1265. Mallory, Adams, The Oxford Introduction to Proto-Indo-European and the Proto-Indo-European World, p. 245
Al parecer, las tribus germánicas no tenían un endónimo (autodesignación) que incluyera a todos los pueblos que se identificaban a sí mismos como provenientes de un tronco común (por identificación lingüística o por identificación ancestral). No obstante, el término latino suevi (suevos), con el que en los últimos siglos del Imperio se designó a uno de los grandes grupos de entre los pueblos germánicos, se utilizaba de forma casi indistinta en los textos de César con germani; y sí que tiene una clara etimología germánica: *swē-ba- ("auténtico").
Lo que sí existía era un término para referirse a la totalidad de los pueblos no germanos, y que los germanos aplicaban principalmente a aquellos con los que tenían algún contacto (fueran celtas, romanos u otros pueblos del Imperio, como los griegos), a los que llamaban *walha- (walhoz en singular, walhaz en plural), raíz de la que derivan los topónimos de Gales, Valonia y Valais.Arend Quak 2005: "Van Ad Welschen naar Ad Waalsen of toch maar niet?", in:
Teutón Tratando de identificar un término vernáculo contemporáneo y la nación asociada a un nombre clásico, desde el en adelante la literatura latina medieval usó el adjetivo teutonicus, originalmente aplicado a los teutones (el pueblo germánico antiguo derrotado por los romanos en la batalla de Aquae Sextiae —102 a.C.—) para referirse a todo lo relativo al Regnum Teutonicum o Francia orientalis ("Francia Oriental", la parte oriental del antiguo Imperio carolingio, tal como se dividió en los tratados de Verdún y de Mersen —años 843 y 870, respectivamente—). Específicamente, la Orden Teutónica o de los Caballeros Teutones fue una orden militar de gran importancia en la Europa Oriental.