miniaturadeimagen| Estelada blava (en español: estrellada azul), bandera histórica de los partidarios de la independencia catalana, cuya creación se atribuye a Vicenç Albert Ballester entre 1915 y 1918. miniaturadeimagen| Estelada vermella (en español: estrellada roja), bandera independentista con connotaciones izquierdistas. Fue creada hacia 1970 por el PSAN y adoptada a partir de entonces por la extrema izquierda independentista y especialmente por los defensores de la independencia de los llamados Països Catalans. El independentismo, secesionismo o separatismo catalán es la posición política que defiende la separación o independencia de Cataluña, con sus actuales límites administrativos como comunidad autónoma de España, o bien por la correspondiente a una visión pancatalanista que incluye: Andorra, la Franja de Aragón, la Comunidad Valenciana, El Carche en la Región de Murcia, las Islas Baleares, la denominada «Cataluña Norte» en el departamento francés de los Pirineos Orientales (antiguos territorios catalanes cedidos por España a Francia en el Tratado de los Pirineos del ) y Alguer en Cerdeña (Italia).ERC. Principios ideológicos en castellano En ocasiones, el nacionalismo catalán también se entrelaza con el occitano para reclamar la independencia de Occitania de Francia, más sus pequeñas regiones en Italia, España y Mónaco, anexionándola con los denominados «Países Catalanes».

Historia

Inicios (1886-1923) Josep Narcís Roca i Farreras, colaborador del diario catalanista La Renaixença, es considerado el primer nacionalista catalán independentista. El primer artículo donde apareció claramente su propuesta de que Cataluña tuviera un Estado propio fue publicado en 1886 con el significativo título de Ni espanyols ni francesos (‘Ni españoles ni franceses’). Sin embargo, el primer grupo independentista no apareció en Cataluña sino en Santiago de Cuba, poco después de que la isla se emancipara de España. En el Centre Català de esa ciudad fue donde ondeó por primera vez la estelada, creada precisamente por un residente catalán en Cuba, Vicenç Albert Ballester.

thumb|Documento en inglés titulado What says Catalonia con fecha del 11 de septiembre de 1918 en el que el Comité Pro Cataluña pide a «la victoriosa Entente, por el Derecho y la Libertad de los Pueblos, la revisión del Tratado de Utrecht. ¡Viva la Entente! ¡Gloria a Wilson! ¡¡¡Justicia!!!». Es el documento más antiguo en que aparece la estelada. En Cataluña habrá que esperar hasta 1918 para que surjan las primeras organizaciones propiamente independentistas. Así en julio de ese año se constituyó con gente de la Unió Catalanista, el Comité Pro Cataluña presidido por Vicenç Albert Ballester, el creador de la estelada, y en diciembre nacionalistas catalanes radicales constituyeron en París el autodenominado «Comité Nacional Catalán» para reclamar a los países vencedores en la Primera Guerra Mundial que se ocuparan del «pleito catalán», pero este no se incluyó en el orden del día de la Conferencia de París.

En junio de 1922 se celebró una Conferencia Nacional Catalana, de donde surgieron dos nuevos partidos nacionalistas catalanes más radicales que la Lliga Regionalista: Acció Catalana, integrada por jóvenes de la Lliga y por intelectuales republicanos, y Estat Català, integrado por un grupo encabezado por el diputado Francesc Macià. Este último de signo netamente independentista.

Dictadura de Primo de Rivera, Segunda República y Guerra Civil (1923-1939)

thumb|left|Francesc Macià, líder de Estat Català y del complot de Prats de Molló. La política anticatalanista de la dictadura de Primo de Rivera en Cataluña reafirmó la apuesta de Estat Català por la vía insurreccional y con ese objetivo se formaron los primeros escamots y se fundó en París un Comité Separatista Català. A mediados de 1926 Macià decidió llevar a cabo una invasión de Cataluña con un pequeño ejército integrado por escamots por Prats de Molló, en la Cataluña francesa, pero el plan fue desbaratado por la policía y Macià fue detenido y juzgado en París en enero de 1927, siendo desterrado a Bélgica. Macià desarrolló a partir de entonces una febril actividad propagandística de la «causa catalana».

Volvió a Cataluña hacia enero de 1931, un año después de la caída de Primo de Rivera. En esos meses una ola republicana recorrió Cataluña y toda España y Estat Català acabó confluyendo con otros grupos nacionalistas catalanes para dar nacimiento a un nuevo partido, Esquerra Republicana de Cataluña, del que Macià fue elegido presidente por unanimidad.

El 14 de abril de 1931 Macià proclamó la República Catalana en Barcelona, integrada en una «Confederación de Pueblos Ibéricos». Tres días después tres ministros del Gobierno Provisional viajaron a Barcelona donde se entrevistaron con Francesc Macià alcanzando un acuerdo por el que Esquerra Republicana de Cataluña renunciaba a la "República Catalana" a cambio del compromiso del Gobierno Provisional de que presentaría en las futuras Cortes Constituyentes el Estatuto de Autonomía que decidiera Cataluña y del reconocimiento del gobierno catalán que dejaría de llamarse Consejo de Gobierno de la República Catalana para tomar el nombre de Gobierno de la Generalidad de Cataluña recuperando así «el nombre de gloriosa tradición» de la centenaria institución del Principado que fue abolida por Felipe V en los decretos de Nueva Planta de 1714.

Casi todos los partidos políticos catalanes aceptaron el acuerdo, excepto el Bloc Obrer i Camperol, un grupúsculo comunista recién creado, que afirmó que el Gobierno Provisional de Madrid había «aplastado la República Catalana, cuya proclamación fue el acto revolucionario más trascendental llevado a cabo el día 14», y tampoco antiguos miembros de Estat Català que acusaron a Macià de traidor. Por otro lado, los sectores de Estat Català que se opusieron a su disolución en Esquerra Republicana formaron sus propios partidos, como Daniel Cardona, que creó la organización paramilitar ‘’Nosaltres Sols!’’, a imitación del irlandés Sinn Féin, y un sector obrerista que fundó Estat Català-Partit Proletari. thumb|Luis Companys, Gobernador civil de Barcelona, en el artículo «Cómo se proclamó la República en Barcelona» (Mundo Gráfico, número 1017, página 4, 29 de abril de 1931).

El 6 de octubre de 1934 Lluís Companys, sucesor de Macià al frente de la Generalidad, proclamó «el Estado catalán en la República Federal Española». Pero la falta de planificación (a pesar de que el consejero de Gobernación, Josep Dencàs, movilizó los escamots, las milicias de la Esquerra, y a los Mozos de Escuadra) y la pasividad con que respondió la principal fuerza obrera de Cataluña, la CNT, hizo que la rebelión catalana se terminara rápidamente el día 7 de octubre por la intervención del Ejército. El presidente y los consejeros de la Generalidad fueron encarcelados (menos Dencás que consiguió escapar) y a continuación el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932 fue dejado sin efecto.

Tras el triunfo en las elecciones de febrero de 1936 del Frente Popular, Companys y los consejeros fueron amnistiados y repuestos en sus cargos. Poco después Josep Dencàs, debido a que sus relaciones con Companys y con Esquerra Republicana eran cada vez más tensas, entre otras razones, por haber sido el único miembro del gobierno de la Generalidad que no estuvo en la cárcel, decidió refundar Estat Català. Dos meses después, en julio de 1936, estalló la guerra civil española pero Estat Català no fue admitido en el Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña y de hecho Dencàs se vio obligado a abandonar Cataluña rumbo a Italia por la presión de los anarquistas, que dominaban el Comité de Milicias, y del propio Companys. En noviembre de 1936 Estat Català, que hasta entonces había experimentado un importante crecimiento ―tenía como órgano de difusión el Diario de Barcelona―, protagonizó el oscuro episodio del complot contra el presidente Companys que pretendió derribarle, y cuyo fracaso acabó convirtiéndolo en un satélite de Esquerra Republicana de Catalunya.

Franquismo y Transición Democrática (1939-1980) thumb|left|Logo del Front Nacional de Catalunya fundado en 1940.

Tras el final de la Guerra Civil con la derrota de los republicanos, se constituyó en Londres un Consell Nacional de Catalunya (CNC), presidido por Carles Pi i Sunyer, y que al igual que el Consejo Nacional de Euzkadi reivindicó la independencia de Cataluña, integrada en una confederación ibérica formada por cinco o seis estados soberanos, y rechazó, por tanto, el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 1932 y la Constitución republicana del que emanaba. El CNC fue reconocido como máxima autoridad política catalana en el exilio.

En abril de 1940 se fundó en el exilio el Front Nacional de Catalunya, que agrupaba a personas procedentes de Esquerra Republicana de Cataluña y de fuerzas independentistas con la finalidad de constituir una plataforma de resistencia a la dictadura franquista hasta que se produjera la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Así su actividad también se desplegó en el interior de Cataluña realizando algunas acciones espectaculares como el despliegue de señeras en el transbordador aéreo del puerto de Barcelona, así como en la Sagrada Familia, en el Palacio de la Música Catalana y en el estadio de Montjuïc, y la colocación de un artefacto explosivo en el Monumento a la Victoria de Barcelona. Sin embargo, estas actividades cesaron cuando la sección militar del Front fue desarticulada por la policía franquista con la detención de catorce de sus miembros.

En la década de los años 1950 la actividad del Front fue muy reducida, como la de toda la oposición al franquismo, y sólo comenzó a recuperarse a principios de la década siguiente con la entrada en la organización de jóvenes militantes y gracias también al resurgimiento de las reivindicaciones culturales y políticas en Cataluña. En esos momentos el Front se definió como una organización «interclasista de izquierdas, a favor de una acción nacionalizadora enérgica, sostenida y no violenta». Sin embargo poco después algunos militantes influidos por el marxismo, consideraron que el Front se estaba alejando de la realidad del país por lo que acabaron abandonándolo para fundar en 1969 el Partit Socialista d’Alliberament Nacional del Països Catalans (PSAN). En 1973 el PSAN sufrió una escisión encabezada por uno de sus fundadores, Carles Castellanos, que dio nacimiento al PSAN-Provisional, de línea más radical y que tomaba como modelo el IRA-Provisional irlandés.

thumb|Lluís Maria Xirinacs en 2007. Durante la transición democrática que siguió a la muerte del dictador Francisco Franco en noviembre de 1975, el independentismo catalán desempeñó un papel muy poco importante porque todas las fuerzas políticas catalanas estaban volcadas en el restablecimiento del Estatuto de Autonomía de 1932. El PSAN encabezó el Bloc d’Esquerra d’Alliberament Nacional (BEAN) que se presentó a las elecciones generales españolas de 1979, las primeras que se celebraban tras la aprobación de la Constitución española de 1978, con una candidatura encabezada por Lluís Maria Xirinacs, pero no resultó elegido aunque obtuvo más de 50 000 votos. Por otro lado, en ese mismo año de 1979, se fundó una nueva fuerza independentista denominada Nacionalistes d’Esquerra integrada por antiguos militantes del PSAN y por personas procedentes de los movimientos feministas, antimilitaristas, homosexuales y ecologistas junto con personalidades del mundo de la cultura. Su propósito principal era conseguir una candidatura unitaria independentista para las primeras elecciones al Parlamento de Cataluña pero no llegó a cristalizar, lo que supuso un duro golpe para los Nacionalistes d’Esquerra y muchos de sus miembros abandonaron la organización ―y los que no lo hicieron acabaron fundando años más tarde la Entesa dels Nacionalistes d’Esquerra, integrada finalmente en Iniciativa per Catalunya―. Por su parte el BEAN se disolvió en 1982.