Luisa Ignacia Roldán Villavicencio (Sevilla, 8 de septiembre de 1652 [fecha de bautizo]-Madrid, 10 de enero de 1706), conocida popularmente como la Roldana, fue la primera escultora española registrada. Es una de las principales figuras de la escultura del Barroco en la Andalucía de finales del y principios del . Su figura alcanzó mayor relieve después de que Antonio Palomino la reconociera como una escultora tan importante como su padre, Pedro Roldán.

Se formó principalmente bajo la influencia de su padre, en cuyo taller de Sevilla trabajó hasta su matrimonio en 1671. Su escultura fue de temática religiosa, siguiendo las directrices del Concilio de Trento de humanizar el arte de las imágenes, para hacer la religión más cercana al pueblo. Realizó esculturas de tamaño natural para procesionar, en madera o de barro cocido con policromía y muchas de ellas de las llamadas «de candelero» o para vestir, así como también otras de pequeños grupos de devoción para particulares y conventos, con gran movimiento y expresividad, con plenas características del arte barroco. Ejecutó numerosos belenes en terracota de estilo italiano, inclinándose más por los que formaban una escena de la Natividad como grupo escultórico unido.

Después de una etapa de aprendizaje y de las primeras obras realizadas en Sevilla, en 1686 se trasladó a Cádiz para realizar diversos trabajos encargados por el cabildo municipal y el catedralicio. Después de dos años de estancia en esa capital andaluza viajó a Madrid, donde trabajó como escultora de cámara para los monarcas Carlos II y Felipe V hasta su fallecimiento.

Biografía Familia

Fue la quinta de los doce hijos del matrimonio formado por el escultor Pedro Roldán y Teresa de Jesús Mena Ortega y Villavicencio. Cuatro murieron jóvenes.

En Sevilla y cuando su padre había montado el taller en la colación de Santa Marina, nació Luisa Ignacia y fue bautizada en la iglesia de Santa Marina el 8 de septiembre de 1652. Se tenía como año de nacimiento el de 1654 hasta que se encontró su partida de bautismo, el año 1984, en la parroquia de San Julián de Sevilla, cuyo documento dice:

El taller de su padre alcanzó gran prestigio y le llegaban numerosos encargos, por lo que no es de extrañar que sus hijas mayores ayudaran desde muy jóvenes en el taller familiar. Se sabe que Francisca se dedicaba a la policromía y que María y Luisa se inclinaron más hacia la escultura. Es posible que su padre fuera su maestro, tanto en el manejo de las gubias como en la enseñanza del dibujo, ya que desde 1660 Pedro Roldán era profesor de esta materia en la academia sevillana de dibujo.

Los trabajos aumentaban y la economía familiar permitió a su padre montar un nuevo taller más grande, donde trabajaban numerosos operarios además de sus tres hijas. Luisa destacó rápidamente sobre sus otras hermanas y es posible que ayudara directamente en las esculturas de su padre. Según cuentan Cascales y Ceán Bermúdez, el cabildo de la catedral de Sevilla había encargado la imagen de san Fernando para los festejos de su canonización a Pedro Roldán ―conservada en la sacristía mayor―, escultura que, una vez vista por el cabildo catedralicio, fue rechazada. Llevada al taller, la arregló Luisa, serrando la cabeza y las piernas y dándoles más movimiento; de esta manera fue admitida sin reparos.

Matrimonio

En el taller familiar Luisa se prometió en matrimonio con Luis Antonio Navarro de los Arcos (1652-1711), aprendiz del escultor Andrés Cansino. Por razones desconocidas, su padre se opuso tanto a esta relación como a las de sus otras hijas Francisca y Ana Manuela. Debido a la canonización de san Fernando, que tuvo lugar en la ciudad de Sevilla en 1671, Pedro Roldán recibió diversos encargos para la decoración de la catedral. Es posible que Luisa aprovechara esta ocasión, en que su padre estaba muy ocupado, para ponerse de acuerdo con Luis Antonio y casarse aun sin el consentimiento paterno. thumb|Iglesia de San Marcos de Sevilla, donde contrajeron matrimonio Luisa Roldán y Luis Antonio de los Arcos

Por su formación religiosa y por aspectos legales, se procedió, por parte de Vicente de Ballesteros, procurador de tribunales, en nombre de Luis Antonio de los Arcos, a la petición, ante el juez de la iglesia Matías de los Reyes Balenzuela ―con fecha 17 de diciembre de 1671―, de contraer matrimonio con Luisa Ignacia Roldán, «con la que había tratado de requiebro de dos años a esta parte, dándose palabra de casamiento el uno al otro»; y, deseando que su matrimonio fuera «según orden de nuestra Santa Iglesia», solicitaba que un alguacil del arzobispado llevara a Luisa ante el juez para que declarara si había dado palabra de casamiento. Varios testigos afirmaron estar presentes cuando se dieron ambos la palabra de casamiento en la noche del 15 de diciembre. Pedro Roldán no dio su consentimiento a pesar de habérselo pedido Luis Antonio.

El 17 de diciembre el alguacil Juan Nieto acudió a buscar a Luisa Roldán para que prestara declaración. Ante el juez Luisa manifestó que nunca había estado casada, que era «moza doncella», que no era pariente de Luis Antonio, que no tenía voto de castidad y que, a pesar de haber dado palabra de casamiento a Luis Antonio, no lo podía cumplir por la negativa de su padre a este matrimonio. El juez ordenó entonces que se llevara a la joven a casa del dorador Lorenzo de Ávila, para «tenerla en su poder con la guarda y custodia necesaria y que no la entregara a persona alguna sin licencia y mandamiento judicial». El auto se encuentra firmado en Sevilla el 17 de diciembre de 1671 por don Juan Nieto, Lorenzo de Ávila, Bartolomé Franco y don Diego R. de Cepeda, notario. Una declaración muy similar expuso al día siguiente Luis Antonio de los Arcos. Este suceso, conocido como «el rapto de la Roldana por el aprendiz Luis Antonio de los Arcos», fue publicado en 1920 por Santiago Montoto de Sedas.

El matrimonio se celebró finalmente el día 25 de diciembre de 1671 en la iglesia de San Marcos, con numerosos testigos, pero sin la presencia del padre de la novia.

Descendencia

El matrimonio tuvo siete hijos, cuatro de los cuales fallecieron a temprana edad:

Luisa Andrea (11 de diciembre de 1672-28 de enero de 1685) Fernando Máximo (14 de junio de 1674-13 de julio de 1675) Fabiana Sebastiana (13 de febrero de 1676-7 de enero de 1683) María Josefa Petronila (6 de abril de 1677-24 de junio de 1678) Francisco José Ignacio (5 de septiembre de 1681-?) Rosa María Josefa (12 de enero de 1684-?) María Bernarda (Madrid, 28 de febrero de 1689-?)

Trayectoria profesional

Etapa sevillana thumb|left|Virgen de la Estrella en Sevilla, atribuida a Luisa Roldán en 2010 Después de su boda en 1671 a la edad de 19 años, los patrones de la sevillana parroquia de San Vicente registraron a Luis Antonio y Luisa Roldán como vecinos en la calle de las Armas, en una casa de la familia Navarro de los Arcos hasta 1680, en que se trasladaron a la parroquia del Sagrario en la calle Génova y aún más adelante, en 1683, hicieron una nueva mudanza a la colación de San Martín. En este primer período sevillano, debió hacer esculturas, que han quedado como anónimas, junto con la ayuda de su marido, el cual seguramente se encargaría de su policromía y posiblemente de incluir su firma en los contratos.

También se cree que las relaciones con su padre mejoraron, ya que constan algunas colaboraciones entre ellos. Las que destacan son los cuatro ángeles realizados por la Roldana para el paso de Semana Santa del Cristo de la Exaltación y, para esta misma Hermandad, las figuras de los «dos ladrones» que constan como hechos por su marido Luis Antonio de los Arcos, pero que en su mayor parte y por su estilo podrían atribuirse a Luisa Roldán.Según Bernales Ballesteros, «en el paso de La Exaltación, los relieves del carro los realizó Pedro Roldán, los cuatro ángeles Luisa Roldán y probablemente los dos ladrones ―aunque existe documentación que da como autor a Luis Antonio de los Arcos, puede pensarse que solo firmara en los libros y se encargara de la policromía y dorado―».

thumb|Virgen Peregrina, c. 1687, Sahagún, León En esa época era muy común el encargo de «Dolorosas» para procesionar en la Semana Santa, por lo que parece normal que Luisa Roldán realizara alguna, si bien no hay ningún documento que lo acredite. Una de las más cercanas a su estilo es la Virgen de la Regla, que pertenece a la Hermandad del Prendimiento, popularmente conocida como de «los Panaderos». Fundándose en el parecido con La Dolorosa de Sisante, obra posterior e indubitablemente suya, algunos autores —entre ellos, el profesor Hernández Díaz— atribuyen a la escultora sevillana la imagen de la Virgen de la Macarena.

La profesora de historia del arte García Olloqui, experta en la obra de Luisa Roldán, cree que la Macarena guarda «cierto parecido con la Virgen de la Soledad, obra documentada de la Roldana, de c. 1688, de la Cofradía del mismo nombre de Puerto Real (Cádiz)». La Virgen de la Estrella, perteneciente a la Hermandad de la Estrella y tradicionalmente atribuida a Juan Martínez Montañés, tras una restauración efectuada en 2010 fue atribuida por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) a la producción del taller artístico del matrimonio constituido por Luisa Ignacia Roldán y Luis Antonio de los Arcos.

Otras imágenes marianas también atribuidas a esta escultora durante su estancia en Sevilla son la Virgen de la Sede, en la iglesia del Hospital de los Venerables Sacerdotes, y que se encuentra catalogada en el inventario de dicho hospital realizado entre 1920 y 1930 por Jerónimo Gil Álvarez como «del estilo de Luisa Roldán», o la Virgen con el Niño de la Academia de Medicina de Sevilla, considerada como de la escuela de Pedro Roldán pero muy relacionada con su hija Luisa.

Otras imágenes importantes son la Virgen del Carmen, en el convento carmelita de Santa Ana, y la imagen principal de la Virgen titular del retablo mayor del convento de Santa María de Jesús, cuyo resto escultórico fue realizado por Pedro Roldán. También se le atribuye a ella una imagen conocida como la Virgen Peregrina, que se conserva en el museo de las Madres Benedictinas del monasterio de la Santa Cruz de Sahagún. Esta llegó al monasterio en 1967 procedente del santuario de la Peregrina de la misma ciudad y consta que alguien la había comprado en 1687 en Sevilla. Aunque por esas fechas Luisa Roldán se había trasladado a Cádiz, es posible que la imagen se quedara en el taller de la familia Roldán, donde habría sido adquirida.

Tradicionalmente se le ha atribuido la hechura de la imagen de Nuestra Señora de la Soledad de la Hermandad del Santo Entierro de Dos Hermanas; sin embargo, tal hipótesis se acabó descartando ya que no se dispone de prueba documental ni rasgos estilísticos o técnicos que la corroboren.

Etapa gaditana La fecha de su traslado a Cádiz no se ha podido determinar con precisión. Aunque sí fechas cercanas, gracias al documento autógrafo de la escultora, hallado durante una restauración de 1984 del Ecce Homo que se conserva en la catedral de Cádiz, en el que se autonombra como «insigne autora» de la imagen ayudada por su marido y que está fechado el 29 de junio de 1684 y en cuya parte posterior se encuentran diversos esbozos de rostros. Este documento se conserva en exposición en el museo catedralicio.

Sin embargo, es posible que esta escultura la realizara en Sevilla y fuera enviada a Cádiz, pues en otros documentos de 1686 se dice que el matrimonio fue llamado a Cádiz por el cabildo catedralicio para realizar «figuras de Patriarcas y ángeles para su Monumento». De estas mismas fechas proceden diversos Ecce homo, como el de la iglesia de San Francisco de Córdoba ―atribuido por Sánchez Peña― y el de la capilla de Nuestra Señora de Belén del convento de Santa Cruz, también de Córdoba, que muestran gran semejanza con el de Cádiz.