es una serie de novelas ligeras escrita por Ao Jūmonji e ilustrada por Eiri Shirai. El argumento gira en torno a un grupo de jóvenes amnésicos que han sido transportados a Grimgar, un mundo que habitan otros humanos y criaturas del folclore europeo en el que deberán abrirse camino. La configuración de esta fantasía oscura es típica del isekai, aunque los temas planteados son mucho más sombríos.
Para esta historia, el autor volcó muchas ideas que había tenido para una obra anterior, Bara no Maria, pero que al final no usó. Por el tiempo en que la idea madre de Hai to Gensou no Grimgar surgió, Jūmonji acostumbraba a construir personajes cuyas experiencias del pasado influían en su presente. En esta ocasión, se decantó por figuras que no saben nada de sí mismas, además de valerse de un escenario de videojuego de rol por su afición a estos, aunque trató de retratarlo de manera realista.
Overlap Bunko publica las novelas desde el 25 de junio de 2013 y las ediciones en inglés están a cargo de J-Novel Club, en formato digital, y de Seven Seas Entertainment, que las confecciona en físico. El material impreso tuvo buenas ventas e inspiró un manga, que Mutsumi Okubashi escribió e ilustró para la publicación en la revista Gangan Joker, de Square Enix. Además, A-1 Pictures produjo un anime de doce episodios que, acompañados por un OVA, varias cadenas japonesas transmitieron entre enero y marzo de 2016. Como parte de la programación de AT-X, Tokyo MX, BS11 y ABC, no consiguió los índices de audiencia esperados.
El consenso de los críticos es que es un isekai atípico que plasma una visión interesante sobre la supervivencia en un escenario de fantasía, una de las características por las que estos la consideran de lo mejor del género. Los medios y los espectadores compartieron la opinión de que la lectura Hai to Gensou no Grimgar se ve interrumpida por dos cuestiones: el avance de la trama, muy lento, y Ranta, un personaje repleto de matices negativos.
Argumento Sinopsis La historia comienza cuando Haruhiro despierta en una habitación muy oscura junto con once personas que, como él, no recuerdan nada más que su nombre de pila. Todos provienen de una versión contemporánea de la Tierra y tienen reminiscencias de sus vidas pasadas. Presuntamente, han renacido en un mundo de antaño y de fantasía conocido como «Grimgar», en el que se desarrolla una lucha entre humanos y peligrosas criaturas. De acuerdo con un tabernero local que les brinda la instrucción inicial, la única posibilidad de sostenerse para los recién llegados es enrolarse en las fuerzas armadas que los ciudadanos han erigido, papel que los llevará a cazar diversos tipos de monstruos y a sacar provecho del botín que estos traen. Para facilitar el trabajo, tienen la posibilidad de sumarse a uno de muchos gremios, en los cuales cada miembro escoge y perfecciona el rol que ocupará en batalla.
Llegado el momento, el protagonista hace equipo con cinco personas: Manato, Moguzo, Ranta, Shihoru y Yume, cada una de las cuales tiene problemas emocionales u otras incapacidades, excepto el primero. Por eso, el escuadrón se ampara en la figura de Manato, a quien Haruhiro idolatra. Aun así, se dedican exclusivamente a atacar objetivos que no les supongan un peligro real y, en consecuencia, ganan poco o ningún dinero. Al cabo de un mes, aprenden a cazar en equipo y obtienen más ganancias, aunque continúan con dificultades para subsistir o reparar sus armas.
El punto de inflexión llega cuando los seis están de cacería y, como respuesta, los goblins atacan por sorpresa y matan a Manato. Un sumamente afectado Haruhiro toma el lugar de líder, al principio con timidez, pues teme que su accionar los haga perder a alguien más. Además, debe lidiar con un Ranta cada vez más volátil. A ello se suma el inconveniente con la nueva sacerdotisa, Merry, quien arrastra un pasado doloroso y prioriza su supervivencia por sobre la de sus camaradas, aunque con el tiempo comienza a abrirse con los demás. En las novelas posteriores, los protagonistas siguen enfrentándose a las vicisitudes de Grimgar, como lo es la muerte de Moguzo, que tiene incluso mayor impacto que los sucesos anteriores.
Universo ficticio thumb|200px|En la imagen se aprecia un goblin armado, muy similar a algunas de las criaturas mitológicas que fungen como enemigos en esta serie El escenario principal, Grimgar, lo conforman pueblos que evocan la arquitectura medieval europea y tiene una diferencia obvia con el mundo moderno: la Luna es roja. Los alrededores presentan bosques campestres ilustrados a acuarela que rememoran la pintura impresionista, así como minas y ciudades en ruinas que ahora componen el territorio enemigo. En este mundo hay magia y, según la mitología, existe un rey inmortal cuyo poder se manifiesta en quien fallezca en Grimgar, puesto que el cadáver reanimará e instintivamente atacará humanos. Como método de contención, está la cremación —de ahí el título de la obra— del cuerpo y, en el caso de que el proceso haya iniciado, un sacerdote puede liberarlo con un conjuro.
El bando humano generalmente lo componen equipos de seis miembros, cada uno instruido en alguno de los estilos de lucha disponibles: «bandido», «caballero oscuro», «cazador», «guerrero», «hechicero», «sacerdote», entre otros. Hay elementos de la novela, como la división de personajes por clases o la adquisición de habilidades especiales mediante entrenamiento, que toman inspiración en la configuración de videojuegos de rol. Existen diversos tipos de criaturas mitológicas que sirven de enemigo en Grimgar, que van desde los relativamente débiles goblins y kobolds hasta los más pensantes y fuertes orcos. No obstante, por más endeble que sea, al más mínimo error un solo goblin es capaz de provocar estragos. A primera vista son unas bestias, pero tienen raciocinio y son igual de vulnerables que los humanos. En la obra, hay escenas que los retratan abasteciéndose de provisiones, durmiendo o entrando en pánico mientras los atacan.
La razón por la que los personajes acaban en Grimgar no es el foco de atención principal de la serie, aunque el prólogo de la primera novela, que habla sobre la muerte, ahonda sobre algo de eso. El texto preliminar deja implícito que al fallecer en ese mundo vuelven a la realidad, o bien que ya estaban muertos y Grimgar es una suerte de más allá. Cualquiera que fuera, la idea se consolida en una escena donde un agonizante Haruhiro comienza a recordar lo que vivió en otro entorno. Ya en capítulos posteriores se da por sentado que todos provienen de un plano paralelo, concepción que evidencia una analepsis que introduce a la familia y explica la procedencia del protagonista. La aparición de Choco —una conocida de Haruhiro desde antes de Grimgar— proporciona detalles, pues en su memoria fragmentada reconoce imágenes de una «caja brillante» que podría ser un medio de transporte o lo que vio al momento de morir.
Temáticas y estilo En primer lugar, la narrativa de Hai to Gensou no Grimgar no se engrana con lo que el lector espera de un isekai, porque en este caso prima la fantasía del mundo ficticio por sobre el protagonista, que comúnmente es un hombre de grandes habilidades y destinado a la grandeza. Haruhiro, un joven ordinario e inseguro que deberá abrirse camino en un escenario repleto de peligros, es un reflejo de esto. Otra diferencia notable con el isekai clásico son las batallas, que aquí no destacan por la acción sino por la tensión, además de tener menor importancia que el desarrollo de personajes. En esencia, la historia es una representación de las complejidades del ser humano, particularmente de sus emociones, y toca elementos como el dolor, los problemas mentales y el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Por lo general, Haruhiro narra los eventos, si bien hay excepciones, como dos capítulos donde esa función recae en Ranta o un extracto en el que un soldado del ejército asume la visión. Con respecto al estilo del texto, el autor emplea la cursiva como recurso para diferenciar pensamientos y diálogos, y las ilustraciones de Eiri Shirai acompañan algunas páginas.
El realismo impregna esta serie e induce al lector a compaginar con Haruhiro y compañía, puesto que se sumerge en ese mundo al mismo tiempo que los susodichos. Hay una visión genuina de los eventos también en las batallas, donde la estrategia tiene gran peso antes y después de las mismas; o en las secuencias donde el protagonista, que hasta entonces había tenido problemas para asesinar a seres vivientes, trabaja en mejorar habilidades con el fin de evolucionar como luchador. Por un lado, la cadena de muertes en Grimgar establece que allí las personas son desechables y, por otro, propicia el desarrollo de las figuras principales de la obra. Esta ambientación provoca escasez de secuencias cómicas, que Ranta suele ejecutar mediante referencias a pechos de mujeres y espiando a sus compañeras cuando se duchan. Pocas también son las referencias al romance, de las cuales se puede rescatar la subtrama entre Manato y Shihoru, que apenas alcanza a construirse, o la de Haruhiro con Mimori, una chica de otro grupo que se enamora de él, sentimiento que este no corresponde en la misma forma.
La pérdida de Manato ofrece ocasión a que sus compañeros hagan el duelo y reflexionen, y en esta parte la atmósfera de la serie se vuelve sumamente melancólica. El tema sigue interviniendo en la historia aun cuando el grupo se sobrepone, puesto que después de eso ocurre la introducción de Mary, quien ha experimentado lo mismo y no lo ha superado. Si bien el anime profundiza mucho más ese arco, las novelas también plasman la idea del luto: en el cuarto volumen, cada personaje sobrelleva la muerte de Moguzo a su manera. A los héroes de Hai to Gensou no Grimgar los aflige además la pérdida intangible de no recordar nada de sí mismos, como explicó un analista de Crunchyroll:
Personajes A continuación, se describe brevemente a los personajes principales y se mencionan sus intérpretes de voz:
es el bandido del grupo. La obra lo presenta como un muchacho de dieciséis años y de baja autoestima, cuyo arribo al mundo de fantasía lo angustia y confunde. No está seguro de su valía como líder y constantemente se compara con Manato, cuya pérdida lo vuelve reflexivo y perspicaz. A pesar de sus dudas, toma buenas decisiones y el resto confía en él, además de que su rol como bandido le facilita escabullirse entre los enemigos y atacarlos sigilosamente. En el programa animado, su seiyū es Yoshimasa Hosoya.
es el primer sacerdote y el líder del grupo. Se adapta rápidamente a Grimgar, traba amistad con Haruhiro y, por su carácter bondadoso, Shihoru se enamora de él. A pesar de todo ello, sugiere que no es tan amable como parece, y en la obra se entrevé que nació en un entorno disfuncional. En cuanto a su rendimiento, no solo sana heridas, sino que traza las estrategias y pelea en la línea de frente. En un contraataque enemigo recibe una herida de gravedad y, como había agotado su poder, sus compañeros lo llevan a otro sacerdote, pero llega sin vida. El intérprete que le dio voz fue Nobunaga Shimazaki.
es el caballero oscuro del grupo. Es un narcisista con obsesión por los pechos de mujeres que, en ocasiones, ejerce como alivio cómico. Sin embargo, en términos generales su conducta es desagradable con sus compañeras y actúa con odiosidad y violencia. Esto no hace más que recrudecer con el correr de la trama, al punto de que acaba convirtiéndose en un verdadero problema para el equipo. El encargado de proporcionarle voz a este personaje fue Hiroyuki Yoshino.