Las terapias de reemplazo de nicotina son formas aprobadas por la medicina para el consumo de nicotina en formulaciones que no usan tabaco. Se ayudan con la cesación tabáquica o para cesar el tabaco de mascar. Aumenta la posibilidad de dejar de fumar entre un 50% y un 70% y muchas veces, se combina con otras técnicas. También se utilizan terapias de reemplazo de nicotina para tratar colitis ulcerosa. Tipos de terapia de reemplazo de nicotina incluyen los parches de nicotina, chicles de nicotina, pastillas de nicotina y el uso de aerosoles o pulverizadores nasales e inhaladores y el uso de más de un tipo de terapia de reemplazo de nicotina al mismo tiempo puede aumentar la eficacia del tratamiento.

Usos médicos La terapia de reemplazo de nicotina es tan eficaz como medicamentos como el bupropión para ayudar a las personas a dejar de fumar durante al menos seis meses.

Aunque las distintas formas de terapia de reemplazo de nicotina presentan tasas de éxito similares, la adherencia varía según la formulación. Se ha observado que es mayor con los parches de nicotina, seguidos por los chicles, los inhaladores y los aerosoles nasales.

El uso de terapia de reemplazo de nicotina junto con asesoramiento puede aumentar aún más las tasas de abstinencia del tabaco.

El apoyo conductual puede incluir la elaboración de un plan para dejar de fumar y el uso de programas para abandonar el tabaquismo, líneas telefónicas de ayuda o aplicaciones que proporcionen asesoramiento y apoyo.

La terapia de reemplazo de nicotina debe considerarse especialmente en personas con una dependencia grave de la nicotina. Entre los signos de dependencia grave se encuentran fumar más de un paquete al día, fumar en los cinco minutos siguientes al despertar, fumar durante una enfermedad, despertarse por la noche para fumar o fumar para aliviar los síntomas de abstinencia.

Los productos de reemplazo de nicotina resultan más beneficiosos para los fumadores intensivos que consumen más de 15 cigarrillos al día, mientras que no existen pruebas suficientes para determinar si benefician a quienes fuman menos de 10 cigarrillos diarios.

Eficacia Los estudios realizados en condiciones de uso habitual han mostrado, en general, resultados más modestos que los ensayos controlados de eficacia, y varios estudios han cuestionado que la elevada eficacia observada en los ensayos se reproduzca en la misma medida en la práctica cotidiana.

Una revisión de 20 estudios sobre tratamientos intensivos para dejar de fumar ofrecidos por el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra constató que las tasas de abandono disminuyeron del 53 % a las cuatro semanas al 15 % al cabo de un año. Los fumadores más jóvenes, las mujeres, las embarazadas y las personas en situaciones socioeconómicas más desfavorecidas presentaron tasas de abandono inferiores a las de otros grupos.

Las distintas formulaciones de terapia de reemplazo de nicotina, incluidas las pastillas para chupar, los aerosoles nasales, los chicles y los parches transdérmicos, presentan una eficacia similar cuando se utilizan por separado.

Entre los fumadores con mayor dependencia, los chicles de nicotina de 4 mg producen tasas de abandono superiores a los de 2 mg.

La terapia de reemplazo de nicotina prescrita por un profesional sanitario se ha asociado con mayores probabilidades de dejar de fumar con éxito, mientras que, en la misma investigación, la terapia adquirida sin receta no se asoció con una mayor probabilidad de abandono.

Toxicidad La N-nitrosonornicotina, un carcinógeno presente en el tabaco sin quemar y en el humo del cigarrillo, se ha detectado en la orina de algunas personas que utilizan productos de reemplazo de nicotina por vía oral.

Los efectos secundarios comunes dependen de la formulación de la nicotina. Efectos secundarios comunes con el uso de chicles incluyen náusea, hipos e irritación de la boca. Efectos secundarios comunes con el parche incluyen irritación de la piel y una boca seca mientras con el inhalador una tos, moqueo nasal y dolor de cabeza. Riesgos serios incluyen envenenamiento por nicotina y adicción. Parece que no aumentan el riesgo de un ataque de corazón aunque existe la posibilidad de que los bebés de madres en terapia durante el embarazo sufran daños. Las terapias de reemplazo de nicotina funcionan para reducir las ansias causadas por la adicción a la nicotina.

La terapia de reemplazo de nicotina fue aprobado en los Estados Unidos en 1984 y los productos de reemplazo de nicotina están en la lista de los medicamentos más importantes que debe tener un sistema de salud según la Organización Mundial de la Salud.Lista Modelo de Medicamentos esenciales de la OMS publicado por la Organización Mundial de la Salud Aunque están disponibles como medicamentos genéricos, en los Estados Unidos un mes de parches o chicles cuestan entre 100 y 200 dólares, mientras que otras opciones pueden tener un coste aún mayor.

Efectos adversos Algunos efectos adversos se deben a la propia nicotina y, por tanto, pueden aparecer con distintos productos de reemplazo de nicotina.

Para reducir las reacciones cutáneas locales provocadas por los parches de nicotina, se debe cambiar diariamente el lugar de aplicación. Los parches utilizados durante el sueño también pueden provocar sueños inusuales.

Los aerosoles nasales de nicotina suelen provocar irritación nasal, lagrimeo y tos.

La intoxicación por nicotina puede provocar alteraciones visuales, salivación excesiva, náuseas y vómitos. Fumar o utilizar otros productos que contengan nicotina mientras se emplea una terapia de reemplazo de nicotina puede aumentar el riesgo de sobredosis de nicotina.

Aunque la sobredosis de nicotina es poco frecuente, puede ser especialmente problemática en niños y animales domésticos. Entre sus síntomas pueden encontrarse dolor de cabeza, palidez de la piel o de la mucosa bucal, dolor abdominal, debilidad, diarrea, temblores o convulsiones, agitación, confusión, alteraciones de la presión arterial, ritmo cardíaco acelerado o irregular, respiración rápida y sudoración fría.

Las pruebas sobre el uso prolongado de la terapia de reemplazo de nicotina siguen siendo limitadas.

Una revisión cardiovascular de 2025 describió la terapia de reemplazo de nicotina como una ayuda de duración limitada para dejar de fumar, y no como un tratamiento destinado al uso crónico.

Seguridad

Embarazo La nicotina no se considera segura en ninguna cantidad durante el embarazo. Atraviesa la placenta y también se encuentra en la leche materna.

Las personas embarazadas o en periodo de lactancia deben consultar a un médico antes de iniciar una terapia de reemplazo de nicotina.

Los parches transdérmicos se han considerado menos seguros para el feto porque proporcionan una exposición continua a la nicotina, mientras que los chicles y las pastillas para chupar producen una exposición intermitente y, por tanto, menor.

Las pruebas indican que la nicotina puede afectar negativamente al desarrollo cerebral fetal y a los resultados del embarazo.

La exposición a la nicotina durante el embarazo también se ha asociado con riesgos de muerte fetal y parto prematuro.

Se considera probable que la nicotina perjudique el desarrollo neurológico del feto.

Entre los posibles riesgos a largo plazo descritos para los niños expuestos a la nicotina durante el embarazo se encuentran la diabetes tipo 2, la obesidad, la hipertensión, las alteraciones neuroconductuales, la disfunción respiratoria y la infertilidad.

La exposición prenatal a la nicotina también puede aumentar la susceptibilidad del niño a desarrollar dependencia de la nicotina posteriormente.

Durante el embarazo, por lo general debe considerarse la terapia conductual antes que la terapia de reemplazo de nicotina.

Jóvenes Para las personas menores de 18 años, generalmente se recomienda obtener asesoramiento médico antes de iniciar una terapia de reemplazo de nicotina.

Las pruebas indican que la exposición a la nicotina entre los 10 y los 25 años puede causar daños duraderos en el desarrollo cerebral y la capacidad cognitiva.

En 2017 todavía no estaba claro si los adolescentes obtenían beneficios a largo plazo de la terapia cognitivo-conductual o de las intervenciones para dejar de fumar.

La mayoría de los consumidores de tabaco comienzan antes de los 18 años, mientras que el inicio del consumo después de los 25 años es poco frecuente.

En 2025, las pruebas sobre la eficacia de la terapia de reemplazo de nicotina en adolescentes seguían siendo poco concluyentes.

Enfermedades cardiovasculares Las personas con enfermedades cardiovasculares preexistentes o que hayan sufrido recientemente un infarto de miocardio deben consultar a un médico antes de iniciar una terapia de reemplazo de nicotina.

Mecanismo de acción Fumar cigarrillos suministra dosis elevadas de nicotina al cerebro en cuestión de segundos, mientras que las distintas formas de terapia de reemplazo de nicotina administran dosis menores durante periodos que van de minutos a horas.

La nicotina de la terapia de reemplazo se absorbe a través de la circulación venosa sistémica, mientras que la nicotina del humo del cigarrillo alcanza rápidamente la circulación arterial.

Los productos de reemplazo de nicotina difieren tanto en el tiempo necesario para que la nicotina entre en el organismo como en el tiempo durante el cual permanece en él.

Cuanto más rápidamente se administra y absorbe una dosis de nicotina, mayor es su potencial de generar dependencia, y algunos productos de reemplazo de nicotina pueden producir dependencia.

Los parches de nicotina proporcionan una dosis relativamente estable de nicotina durante aproximadamente 16 a 24 horas.

Los chicles de nicotina, los aerosoles, los palillos con nicotina, los comprimidos sublinguales y las pastillas para chupar suelen proporcionar una absorción de nicotina más rápida, aunque durante un periodo más corto que los parches.

Las concentraciones máximas de nicotina en sangre se alcanzan aproximadamente entre 5 y 10 minutos después de utilizar un aerosol nasal, unos 20 minutos después de emplear un inhalador o un chicle de nicotina y entre 2 y 4 horas después de aplicar un parche de nicotina.

Sociedad y cultura En 2024, la primera guía clínica de la Organización Mundial de la Salud sobre el abandono del tabaco recomendó la terapia de reemplazo de nicotina como tratamiento eficaz, y los chicles de nicotina y los parches transdérmicos se convirtieron en los primeros productos de reemplazo de nicotina precalificados por la OMS.

Formulaciones El parche de nicotina es una forma de terapia de reemplazo de nicotina de acción más prolongada que se aplica una vez al día y no requiere administraciones repetidas a lo largo de la jornada.

Los chicles, las pastillas para chupar, los comprimidos sublinguales, los inhaladores orales, los aerosoles orales y los aerosoles nasales son productos de acción más corta que permiten a los usuarios ajustar su consumo de nicotina según la aparición de deseos de fumar.

Según la formulación y el mercado, varios productos de reemplazo de nicotina están disponibles sin receta, mientras que los inhaladores presurizados de dosis medida y los aerosoles nasales pueden requerir prescripción médica.

Los productos de reemplazo de nicotina contienen nicotina de calidad farmacéutica similar a la utilizada en algunos cigarrillos electrónicos.

Medicamentos En 2015, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos incluyó los medicamentos orales sin nicotina bupropión y vareniclina junto con los tratamientos de reemplazo de nicotina para dejar el tabaco, e identificó asimismo los aerosoles orales de nicotina y los comprimidos sublinguales como opciones adicionales de terapia de reemplazo de nicotina.

Dosificación La dosis de un producto de reemplazo de nicotina suele seleccionarse en función de si el usuario se considera un consumidor de tabaco ligero, moderado o intenso.