Die Jahreszeiten (en español, Las estaciones) Hob. XXI.3, es un oratorio profano compuesto por Franz Joseph Haydn entre 1799 y 1801. Es una de las obras de madurez del compositor. Fue, junto con la Schöpfungsmesse (Hob. XXII:13) y la Harmonienmesse (Hob. XXII: 14), una de sus últimas obras de gran envergadura.
Contexto miniaturadeimagen|El Barón van Swieten Se creó tras su doble estancia en Inglaterra, donde fue galardonado con el título de Honoris Causa por la Universidad de Oxford, Joseph Haydn es considerado por sus compatriotas vieneses como el compositor vivo más importante. Durante esta época es también liberado de sus obligaciones en Esterházy. Por esta razón, puede dedicar su tiempo a encargos privados.
Impresionado por la cantidad de público que atraían los oratorios de Haendel en Londres, siente el deseo de componer obras de este género. Aborda entonces la composición de La Creación entre 1796 y 1798 que obtiene un éxito rotundo. El Barón Gottfried van Swieten, traductor y libretista de La Creación, propone a Haydn trabajar sobre el poema The Seasons de James Thomson. En un principio, a Haydn no le convence la idea de no trabajar sobre un texto religioso, como es habitual en los oratorios clásicos, pero al final se deja convencer. La composición durará dos años (1799-1801) en difíciles condiciones, tanto por los roces con las indicaciones de Van Swieten como por la debilidad que le iban causando sus enfermedades.
El libreto El punto de partida del libreto de Gottfried van Swieten es la obra poética The Seasons del escocés James Thomson publicada en cuatro partes entre 1726 y 1730. Thomson publicará en 1745 una versión revisada de la obra añadiendo a las descripciones de la naturaleza desde una visión deísta, consideraciones y alusiones filosóficas, científicas y económicas. Van Swieten utiliza la versión alemana publicada en Hamburgo en 1745. De ella mantiene las descripciones de la naturaleza y la vida sencilla de los campesinos, pero realiza cortes y modifica ampliamente este largo poema de 200 páginas. Introduce tres personajes, ausentes en la obra original. Sin embargo, estos no son los motores de una acción que no existe. Simplemente describen los paisajes y los sentimientos que les producen. Finalmente, Van Swieten utiliza pasajes de otros dos poetas: Gottfried August Bürge, para el coro de hilanderas (n.º 34) y Christian Felix Weisse, para la canción de Hanne (n.º 36).
El trabajo de Van Swieten fue muy criticado en su momento por la simplicidad, incluso ingenuidad, en la evocación de la vida en el campo. El público inglés se mantuvo reticente, al no identificar la conocida obra de Thomson con la retraducción del libreto.
Composición miniaturadeimagen|Retrato de Joseph Haydn Haydn dedicó dos años a perfeccionar la obra. Van Swieten había sembrado su texto de indicaciones para el compositor con detalles descriptivos, imitaciones de sonidos de animales, etc. El pasaje del croado de la rana es célebre por las tensiones que incitó entre los dos hombres, Swieten se basó en una antigua partitura de Grétry para convencer a un Haydn reticente del interés de la imitación, refiriéndose a ella como .Stephen Johnson dans la notice discographique Las Estaciones de Sigiswald Kuijken - La petite Bande 1992 La manera en que la música responde a las imágenes no es menos notable: chalumeaux para los pastores, bordones de gaitas, crepitar de grillos, cantos de pájaros y hasta una imponente tormenta, anticipándose al propio Beethoven en la Pastorale. Haydn luchó para imponer algunas de sus ideas, incluida la reutilización del tema del andante de su Sinfonía n.º 94.
La obra de Haydn es un vasto fresco pictórico de la naturaleza como metáfora de las distintas etapas de la vida humana, subyace un nuevo enfoque subjetivo en la relación entre la naturaleza el hombre y Dios, todo ello expresado con una sensibilidad plenamente romántica. Haydn se revela como un filósofo que desarrolla una cosmovisión única y original en la que el ser humano con todas sus contradicciones se coloca en el centro del tablero de juego, interpretando las leyes naturales y su influencia sobre los sentimientos humanos, a la vez que reflexiona sobre la verdadera naturaleza de Dios. La influencia de esta gran obra maestra se hará sentir en los románticos posteriores; diez años más tarde, Beethoven escribirá su sinfonía pastoral, en la que superpondrá la expresión de sentimientos a los sentidos,http://www.coge.org/historique/programme.php?id=26_cc03 concepto que Berlioz llevará al límite con su "Sinfonía Fantástica" y que nos conduce a una nueva cosmovisión del Mahler de la tercera sinfonía.
Orquestación La orquesta está compuesta de: 2 flautas, más un piccolo para el aria del labrador 2 oboes 2 clarinetes 2 fagotes y un contrafagot 4 trompas 3 trompetas 3 trombones (alto, tenor y bajo) timbales y percusiones (pandereta, triángulo) cuerdas (violines, violas, cellos y contrabajos) Para los recitativos secos: clavecín o fortepiano (violonchelo y contrabajo ad libitum)
Las arias y recitativos son confiadas a tres solistas: un bajo (Simon, un agricultor) una soprano (Hanne, su hija) un tenor (Lucas, joven campesino)
Doble coro: coro de voces masculinas y coro de voces femeninas.
Recepción El estreno de la obra tuvo lugar en Viena, el 24 de abril de 1801, en el palacio del príncipe Schwarzenberg. El estreno público se produjo en el Burgtheater de Viena el 29 de mayo de 1801. Los solistas fueron los mismos que en La Creación: Mathias Rathmayer, Ignaz Saal y la hija de este último, Thérèse Saal. Después del éxito indiscutible de La Creación, la opinión de los críticos de la época fue más matizada, sobre todo en la forma de tratar las pinturas musicales.Marc Vignal, Joseph Haydn Fayard 1988 p. 611
La primera edición de la obra fue publicada por Breitkopf & Härtel en mayo de 1802 en un doble volumen; uno con el texto en alemán y su traducción inglesa, y el otro con el texto en alemán y una traducción francesa. La partitura original ha desaparecido, pero se conservan copias de las partes separadas. August Eberhard Müller realizó una reducción para piano a petición del editor, para la cual Joseph Haydn aportó algunas correcciones.
La obra centro|miniaturadeimagen|459x459px|Henry Picou - The Four Seasons - 1980.263 La obra está dividida en cuatro partes, correspondiendo con las cuatro estaciones. La duración de la ejecución es aproximadamente de 135 minutos. Cada parte está precedida de una introducción instrumental. La estructura tonal parte de Sol menor hasta concluir en Do mayor. Haydn huye del enfoque tradicionalista de tonalidad - base o de referencia sobre la que pivotan las distintas partes de la obra y se aventura en un camino imprevisible cuyo punto de partida va a ser diferente al de llegada, es un viaje que nos conduce a través de diferentes paisajes a una meta que resuelve el enigma de la obra. Esta concepción novedosa de la tonalidad la encontramos ya en las óperas de madurez (La Vera Costanza, Orlando Paladino, Armida, Orfeo), en "Las siete palabras" o en "La Creación" (Mozart que era casi 25 años más joven prefirió siempre el marco tradicional de tonalidad - base o tonalidad de referencia por motivos de unidad).
Al igual que "La Creación", "Las Estaciones" está repleta de pasajes antológicos:
Comenzamos por la propia Obertura, única en su género por su sinfonismo feroz, su energía colosal y sus grandes contrastes. Por momentos parece desbordar los límites sonoros de la orquesta, es una página visionaria que no tiene precedentes en todo el s.XVIII, alejándose totalmente del sinfonismo formal de sus contemporáneos. Solo algunos pasajes de sus Sinfonías Londres (las más modernas y revolucionarias del s.XVIII) y el famoso "Terremoto" de sus "Siete Palabras de Cristo en la Cruz" se acercan a esta nueva concepción sinfónica. Esta Obertura culmina en un pasaje agresivo sobre el acorde de 7a. de dominante de Sol que enlaza bruscamente con el primer "acconpagnato" de la obra. Le sigue el 1° Coro, una plasmación perfecta del primer Romanticismo, su melodísmo conecta con el mundo del "lied", género en el que Haydn es también uno de los mayores exponentes.
El aria de Simón "Schon eilet froh der Ackersmann" es un anticipo del lied romántico, de carácter alegre y un ritmo tonificante. El pasaje en menor es un presentimiento de la sombría aria de Simón que precede al grandioso final del oratorio. Al igual que en "La bella molinera de Shubert, ciclo en el que el primer lied apenas nos hace presagiar el triste final, aquí ocurre algo parecido, pues la evolución del personaje de Simón es igualmente sobrecogedora.
La grandiosa fuga final de la 1° Parte. Tras un pasaje pianissimo en Re mayor surgen unos acordes atronadores en Si b mayor que describen la majestad del Creador, Le sigue una hermosa plegaria de los solistas interrumpida por un pasaje dramático del coro y la orquesta, una pausa da paso a la imponente Fuga construida a base de entradas continuas del tema 1° y segundos motivos en un diseño intrincado de gran virtuosismo en el que el más complejo contrapunto se une a un magistral soporte orquestal. Un pasaje de tintes apocalípticos precede al final exultante de la fuga.
La salida del Sol, en la Segunda Parte, "El Verano", es otro momento inolvidable. Partiendo de un pianissimo, Hanne susurra un motivo ascendente y cromático al que se unen Lucas y Simon y por último el coro hasta alcanzar un apoteósico fortissimo del tutti. El sigue un vibrante Coro de alabanza en Re mayor (tonalidad solar por excelencia) en el que alternan de manera incomparable los solistas con el coro.
La cavatina de Lucas, Dem Druck erlieget die Natur es todo un espléndido lieder romántico. La cuerdas en sordina y las sutiles pinceladas de la flauta y el oboe recrean una atmósfera casi inmaterial. La tonalidad de Mi mayor y la gran expresividad de la línea melódica su funden junto a una armonía propia del mejor Schubert.
La gran escena de Hanne en el bosque crea una pintura romántica llena de sentimiento, siempre se destaca la extraordinaria escritura del oboe que juega con la soprano en un diseño "a dúo" único en su género. miniaturadeimagen|517x517px|Albert Bierstadt - A Storm in the Rocky Mountains La tormenta es un imponente episodio sinfónico-coral de fuerza descomunal. Sólo Beethoven ha sido capaz de crear un episodio parecido en su Sinfonía Pastoral, claramente influenciado por esta página memorable de Haydn. Destacar la genial introducción previa al estallido de la orquesta, en la que la soprano relata las amenazantes nubes sobre un simple acompañamiento de las cuerdas en "pizzicato"" simulando las primeras gotas de lluvia y unos sombríos redobles de timbales recreando los primeros truenos amenazantes. Por último un vertiginoso motivo descendente de la flauta parece dibujar el primer rayo que cae del cielo y súbitamente estalla la tormenta con grandes acordes disonantes del coro sobre una orquesta atronadora. La segunda sección del número es una modernísima fuga con un tema principal descendente y cromático coloreado con trémolos de la cuerdas que crean un pasaje sombrío y dramático con esporádicos estallidos de la orquesta. Cerca del final la Coda resuelve toda la energía en un magistral "diminuendo" en el que Haydn hace intervenir la sonoridad de un íntimo cuarteto de cuerdas que va descendiendo por semitonos hasta llegar al Do grave en el que intervienen todas las cuerdas en "pianissimo". Este número impresionó al público y la crítica de tal manera que quedó plasmado en elogiosos artículos de prensa que se hicieron eco de esta impresionante obra.