thumb|240px|Jesús despidiéndose de sus once discípulos restantes, de la Maestà de Duccio, 1308–1311. En el Nuevo Testamento, los capítulos 14-17 del Evangelio de Juan se conocen como el Discurso de Despedida dado por Jesús a once de sus discípulos inmediatamente después de la celebración de la Última Cena en Jerusalén, la noche antes de su crucifixión.Gail R. O'Day, Susan Hylen (2006). «The Farewell Discourse». John. pp. 142-168. ISBN 978-0-664-25260-1

El discurso es generalmente visto como teniendo componentes diferenciados. En primer lugar, Jesús dice a sus discípulos que él se iba al Padre, quien enviaría el Espíritu Santo para guiarlos. Jesús concede paz a los discípulos y les manda amarse los unos a los otros. La expresión de la unidad de amor entre Jesús y su Padre, en el Espíritu, aplicándose a sus discípulos en el amor de Cristo, es un tema clave en el discurso, que se manifiesta por varias reiteraciones del Nuevo Mandamiento: «Amaos los unos a los otros, como yo os he amado».Richard A. Burridge (2007). Imitating Jesus. p. 301. ISBN 0802844588

La siguiente parte del discurso contiene la alegoría de la Vid, que posiciona a Jesús como la vid (la fuente de vida para el mundo) y a los discípulos como las ramas, basándose en el modelo de discipulado en los evangelios. La Vid nuevamente enfatiza el amor entre los discípulos, pero Jesús entonces advierte a los discípulos sobre futuras persecuciones: «Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros [...] Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo».

En la parte final del discurso () Jesús ora por sus seguidores y por la venidera Iglesia. Esta es la oración más larga de Jesús en cualquiera de los evangelios, y es conocida como la Oración de Despedida o la Oración Sacerdotal. Los temas clave de la oración son la glorificación del Padre y peticiones por la unidad de los discípulos a través del amor. Jesús ora al Padre para que sus seguidores «sean uno, así como nosotros somos uno» y que «el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos».

Estructura y resumen thumb|150px|Papiro 108 (siglo II o III) conteniendo desde el final del Discurso de Despedida. Aunque los capítulos 13–17 de Juan pueden ser vistos como una gran unidad monolítica, la mayor parte del capítulo 13 puede considerarse como una preparación para la despedida, y la oración de despedida en el capítulo 17 como su conclusión.Andreas J. Köstenberger (2004). John. p. 419. ISBN 080102644X

El discurso está precedido de (justo después de que Judas abandonara la última cena), en el que Jesús da a sus once discípulos restantes el Nuevo Mandamiento de «Amaos unos a otros», y predice la negación de Pedro durante su posterior crucifixión. El discurso se inicia después de la limpieza literal (el lavatorio de los pies) y la purificación figurativa de la comunidad de discípulos mediante la salida de Judas.Andreas J. Köstenberger (2004). John. pp. 424-441. ISBN 080102644X

El discurso puede separarse en cuatro componentes:Johannes Beutle (2001). «Synoptic Jesus Tradition in the Johannine Farewell Discourse». En Robert Tomson Fortna, Tom Thatcher (2001). Jesus in Johannine tradition. pp. 165-174. ISBN 978-0-664-22219-2

Primer discurso () El tema de esta parte es de salida y de regreso; la paz y la alegría, y es similar al tercer discurso. Jesús afirma que él se va al Padre, pero enviará al «Consolador» a los discípulos. Tras anunciar que Pedro lo negaría, Jesús percibe el abatimiento de sus discípulos y los consuela asegurándoles que su partida tiene un propósito: ir delante para prepararles un lugar en la casa del Padre. A pesar de sus debilidades y caídas, les promete que llegarán a la meta y que perseverarán hasta compartir con Él la plena comunión en el cielo.Facultad de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (pp. 3391-92). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra. Teresa de Ávila hace el siguiente comentaruio al respecto:

Las palabras de Jesús al responder: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida», van más allá de la pregunta de Tomás. Con su respuesta, Jesús está

Segundo discurso () Esta parte es también llamada la Vid y anuncia el amor de Jesús, y como Jesús es la fuente de vida para la comunidad. Al final, esto lleva a la discusión sobre el odio del mundo en la próxima sección. En el Antiguo Testamento la vid simbolizaba al pueblo de Israel. Jesús retoma esa imagen y, al mencionar los sarmientos, muestra que Él y quienes permanecen unidos a Él constituyen el nuevo Israel de Dios: «la Iglesia, cuya cabeza es Cristo». La unión con la auténtica Vid es indispensable para que la vida dé fruto; no basta con formar parte externa de una comunidad, sino que es necesario participar de la vida misma de Cristo. Su gracia es la savia que sostiene al creyente y le permite producir obras que conducen a la vida eterna.Facultad de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (pp. 3392-95). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.

El Concilio Vaticano II, citando el presente pasaje de Juan el Evangelista, enseña cómo debe ser el apostolado de los cristianos:

Quienes rechazan a Jesús no podrían ser considerados culpables si Él no se hubiera manifestado mediante sus obras, si la Luz no hubiera irrumpido en la oscuridad. Pero, al haber sido revelada la verdad, ya no pueden justificar su negativa: al despreciar a Cristo, están rechazando la misma verdad que proviene de Dios.

Cuarto discurso () Aquí Jesús presenta cinco peticiones específicas al Padre mientras Él ora por sus discípulos y por la comunidad de seguidores.Esta parte suele llamarse la «Oración de Despedida» o bien, «Oración sacerdotal de Jesús» En este primer tramo de la plegaria (vv. 1-5), Jesús solicita que el Padre lo glorifique y acoja el ofrecimiento de su entrega en la cruz. En la segunda sección de la plegaria (vv. 6-19), Jesús intercede por sus discípulos, a quienes enviará al mundo para anunciar la obra de la redención. Suplica para ellos unidad, firmeza, alegría y santidad. Cuando pide al Padre que los conserve en su nombre (v. 11), implora que permanezcan fieles a la enseñanza recibida y a la comunión con Él. En la tercera parte de la oración sacerdotal (vv. 20-26), Jesús extiende su súplica a todos los que llegarán a creer en Él a través del tiempo. Su ruego por la unidad abarca a la Iglesia entera, presente y futura. El Señor intercede igualmente por quienes, aunque habitan en el mundo, no pertenecen a él, para que sean consagrados según la verdad de Dios (v. 17) y cumplan la misión que Él les confía, del mismo modo que Él llevó a término la que el Padre le encomendó. Cristo concluye la oración solicitando la felicidad eterna de todos los creyentes (Bienaventuranzas) (vv. 24-26). Al usar la palabra «quiero» en lugar de «ruego», pone de manifiesto que esta petición es decisiva y está en plena armonía con el deseo del Padre, que anhela la salvación de todos y que todos alcancen la verdad.Facultad de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (pp. 3396-99). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.

Sin embargo, esta estructura de la cuarta parte no está sujeta a un acuerdo universal entre los estudiosos, y, a veces, se asume que la tercera parte comienza al inicio del capítulo 16 de Juan. Algunos estudiosos utilizan una estructura de tres partes, en la que los capítulos 15 y 16 forman una unidad.

La declaración «estas cosas os he hablado para que» se produce varias veces a lo largo del discurso, y hace hincapié en que las palabras de despedida pronunciadas por Jesús no deben ser olvidadas.Herman Ridderbos (1997). The Gospel according to John. pp. 510-512. ISBN 978-0-8028-0453-2 La declaración «mientras aún estoy con vosotros» también subraya la importancia de las últimas instrucciones dadas.

Este discurso está lleno de contenido cristológico, por ejemplo, reitera la preexistencia de Cristo en , cuando Jesús se refiere a la gloria que él tenía con el Padre «antes de que el mundo fuese».Masanobu Endo (2002). Creation and Christology. p. 233. ISBN 3-16-147789-8

Los cuatro componentes del discurso Parte 1: Mi paz os doy thumb|150px|Estatua de Jesús dando su bendición, Catedral de Notre Dame. Los tres componentes aquí son:Judith Schubert (2009). The Gospel of John: Question by Question. pp. 112-127. ISBN 0809145499

Jesús dice que él va al Padre y reafirma su relación divina con él (). El mandamiento del amor y la llegada del Espíritu Santo (). Jesús otorga paz y alienta a los discípulos a no tener miedo ().

Al comienzo de esta parte Jesús dice a los discípulos que él se iba al Padre, causándoles temor por su partida. Sin embargo, él les asegura que va a ir a «preparar un lugar» para ellos en la casa de su Padre y, con eso, sepan que el camino es a través de él. Jesús declara en :

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

que identifica a Jesús como el único camino al Padre, lo que desde entonces formó parte de las enseñanzas de la comunidad cristiana primitiva, con el apóstol Pedro declarando en :

Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

identificando a Jesús como el único camino a la salvación. Entonces Jesús afirma su unidad con el Padre en :Jack Dean Dean Kingsbury, Mark Allan Powell, David R. Bauer (1999). Who do you say that I am?: essays on Christology. pp. 246-251. ISBN 0-664-25752-6

Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais [...]. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre [...].

La declaración en , «Yo soy en el Padre, y el Padre en mí», afirma aún más la relación especial de Jesús y el Padre.

La declaración en : «el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre» está en el marco de las «relaciones de envío» en el evangelio de Juan. En (y también ) Jesús se refiere al Padre como «el que me envió», y en afirma «Como me envió el Padre, así también yo os envío», refiriéndose a los discípulos. En , Jesús envía asimismo al Espíritu: «a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad [...] dará testimonio acerca de mí».Andreas J. Köstenberger (2004). John. p. 442. ISBN 080102644X En el Evangelio de Juan, el Padre nunca es enviado, él es «el emisor» de Jesús y el Espíritu Santo. Jesús envía igualmente al Espíritu Santo. El Espíritu nunca es el remitente, sino que es enviado por el Padre y Jesús.

El otorgamiento de la paz por Jesús en contrasta especialmente con la política «paz terrenal» al afirmar:

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.

Kostenberger afirma que probablemente contrastaba la «paz celestial» de Jesús con los intentos de paz mundana de la época, como la Pax Romana instituida por el emperador Augusto. El uso de la palabra paz (eleos en griego) es poco frecuente en el Evangelio de Juan y, aparte de otro caso, en el Discurso de Despedida (), solamente es utilizada por el Jesús resucitado en .Robert W. Yarbrough (2008). 1, 2, and 3 John. p. 336. ISBN 0801026873

Parte 2: Yo soy la vid, vosotros los sarmientos thumb|150px|Cristo, la Vid Verdadera, icono griego (). Esta parte es una meditación sobre Jesús como la fuente de vida de la comunidad y se basa en el modelo de discipulado en los evangelios.Richard N. Longenecker (1996). Patterns of Discipleship in the New Testament. pp. 85-87. ISBN 0802841694

En el principio Jesús dice: «Yo soy la vid verdadera», lo que lleva a la utilización del término la Vid para referirse a esta enseñanza.Charles H. Talbert (1999). Reading John: A Literary and Theological Commentary on the Fourth Gospel. pp. 219-229. ISBN 1573122785 Los discípulos (y, por lo tanto, la comunidad) son mencionados inmediatamente después, como las ramas que dependen de Jesús ():