thumb|Autel de la Convention nationale o Autel républicain, Panthéon, Francia.
La Convención Nacional () fue la institución principal de la Primera República Francesa. La Convención era una asamblea electa de carácter constituyente que concentró los poderes ejecutivos —hasta su delegación en el Comité de Salvación Pública— y legislativo del Estado desde el 19 de septiembre de 1793 al 30 de octubre de 1795. Comenzó con una asamblea de tipo constituyente que fue convocada en septiembre de 1792, y se formó a raíz de las elecciones celebradas anteriormente. Uno de sus primeros cometidos fue la redacción de una Constitución que sustituyera a la de 1791. Esta Constitución, aunque no se llevó a la práctica debido a las presiones exteriores de las potencias europeas antirrevolucionarias, sí que es considerada por muchos autores e historiadores como una de las más adelantadas que han existido. Incluía entre sus adelantos el sufragio universal, el derecho a la educación y al trabajo, y la protección con dinero público de los más humildes. La asamblea suprimió la monarquía, aunque dejó para más tarde la proclamación oficial de la república.
Relacionado con este hecho estuvo el proceso y sentencia a muerte por mayoría simple de Luis XVI, alegando pruebas como su complicidad o connivencia con los enemigos de Francia. También redactó un calendario especial, el republicano, en el que cada mes estaba relacionado con alguna actividad agrícola o acontecimiento meteorológico. La Convención Nacional fue, por tanto, la primera asamblea francesa elegida por sufragio sin distinción de clases.
Sistema institucional de la Convención Nacional thumb|Fue en la salle du Manège de las Tullerías donde se reunió la Convención Nacional hasta el 9 de mayo de 1793. Después se trasladó a la antigua salle des Machines del palacio de las Tullerías, gran sala en la planta baja utilizada para espectáculos diversos. En esta última sala, las galerías estaban previstas para 800–900 personas; esta cifra se podía duplicar en determinadas ocasiones. thumb|Esquema institucional de la Convención Nacional.
La Convención fue elegida como asamblea de carácter constituyente, con autoridad para ejercer los poderes ejecutivo (gobierno) y legislativo (aprobación de leyes). Su importancia entre el conjunto de instituciones revolucionarias queda de manifiesto en la ley del 14 frimario del año II (4 de diciembre de 1793), según la cual la Convención Nacional es "el único centro de impulso del gobierno".
Etapas En la Convención se distinguen seis etapas: dos moderadas y cuatro más radicales. En las dos había diferentes grupos: los moderados (a la derecha de la presidencia de la asamblea), los neutrales (en el centro, llamados colectivamente como la Llanura o el Pantano) y finalmente el ala radical de la sala (a la izquierda: la Montaña o montagnards). Los moderados también eran llamados brissotins (seguidores de Brissot) o girondinos (por su lugar de procedencia).
Desglose político La Convención Nacional estaba formada por tres grandes facciones: Los Montagnards (la Montaña), los Marais (la Llanura) y los Girondinos, también llamados Brissotins. Los historiadores están divididos sobre la composición exacta de la Convención, pero el consenso actual es que la Montaña era la facción más numerosa, con unos 302-309 diputados. Los Girondinos estaban representados por 178-227 diputados y la Llanura por 153-250 diputados. De los tres grupos, la Montaña era el más cohesionado y la Llanura el menos cohesionado. Más del 94% de La Montaña votaba de forma similar en los temas centrales, comparativamente los Girondinos y la Llanura estaban mucho más divididos con sólo el 70% de los Girondinos votando de forma similar en los mismos temas y sólo el 58% de la Llanura votando de forma similar en los mismos temas.
Puntos de vista e intereses Los brissotinos (moderados) representaban a los intereses burgueses de las provincias más desarrolladas, y querían un Estado de tipo federal, descentralizado. Además, en lo referente a la guerra exterior, eran partidarios de intensificar los esfuerzos bélicos de la nación porque según ellos uniría más a los franceses. La Convención decretó una leva masiva de ocho millones de personas para hacer frente a las potencias extranjeras. Por otra parte los jacobinos y otros afines (Danton, Marat, Robespierre) eran partidarios de un modelo de Estado centralizado, con control económico y en el que se hiciera hincapié en las reformas sociales generalizadas. Además, para ellos lo más importante era la consolidación de la Revolución y no la guerra exterior. Esta etapa finaliza con el aniquilamiento del grupo de moderados en octubre de 1793. La etapa radical que se inicia después de está marcada por dos hechos influyentes: la guerra exterior y las presiones internas contrarrevolucionarias.
thumb|Representación en la Convención tras las elecciones de 1792. Elegidos por menos del 10 % de la población, los 749 miembros de la Convención son todos del movimiento revolucionario. Divididos, de composición fluctuante, sin líneas políticas claras, la «Montaña» y la «Gironda» no fueron partidos en el sentido moderno del término. La mayoría de los diputados, la «Llanura» (que no eran «moderados»), apoyaron alternativamente a los montañeses y girondinos, según creyeron que uno u otro encarnaba mejor los deseos colectivos.
En lo referente a la guerra, la ejecución del rey hizo que aumentara el empeño de las monarquías europeas más importantes en acabar con la situación, mientras que las presiones internas provenían especialmente del ala más extrema de la izquierda: los sans culottes llevaron a la Convención a establecer una represión sistemática contra la oposición, cuyo principal reflejo fueron las ejecuciones masivas durante la época del Reinado del Terror. Estos hechos supusieron que la Convención cediera el poder ejecutivo a una serie de comités, máximo exponente de los cuales sería el Comité de Salvación Pública, dominado en esta etapa por Robespierre y sus partidarios más directos.
Finalmente, esta etapa radical terminó por el golpe de Estado del 9 de Termidor contra los radicales, que dio paso a la Convención termidoriana. Las causas principales por las que se puso fin al radicalismo fueron dos: las sucesivas victorias militares de Francia en el exterior, y el miedo de muchos revolucionarios de ser víctimas de la propia espiral de violencia generada por el terror. Se buscaba un retorno a los principios revolucionarios de 1791, disueltos ante el radicalismo generado durante los sucesos recientes. La Convención fue sustituida por el Directorio, siendo disuelta el 26 de octubre de 1795.
Convención Girondina La primera sesión se celebró el 20 de septiembre de 1792. Al día siguiente, la asamblea acordó la proposición "Que la realeza sea abolida en Francia" y fue aprobada con vítores. El día 22 llega la noticia de la Batalla de Valmy. Ese mismo día se decretó que "en lo sucesivo, las actas de la asamblea llevarán la fecha Primer Año de la República Francesa". Tres días más tarde, se añadió el corolario de que "la República Francesa es una e indivisible" para evitar el federalismo. Se había proclamado la república, pero faltaba promulgar un gobierno republicano. El país era poco más republicano en sentimiento o práctica de lo que lo había sido antes en cualquier momento desde Varennes pero ahora tenía que convertirse en república porque ya no tenía rey. Cuando se reunió la Convención, la situación militar estaba experimentando una extraordinaria transformación que parecía confirmar las profecías girondinas de una fácil victoria. Después de Valmy, los prusianos se retiraron a la frontera y, en noviembre, las tropas francesas ocuparon la orilla izquierda del Rin. Los austriacos, que habían sitiado Lille en octubre, fueron derrotados por Dumouriez en la Batalla de Jemappes el 6 de noviembre y evacuaron los Países Bajos austriacos. Niza fue ocupada y Saboya proclamó su unión con Francia. Los éxitos permitieron que las disputas en casa fueran seguras.
Girondinos y Montagnards
Los girondinos eran más conservadores que los montañeses, aunque seguían siendo demócratas. Los girondinos tomaron su nombre de la Gironda, una región de Francia de la que fueron elegidos muchos de los diputados de esta facción (aunque muchos "girondinos" eran en realidad parisinos de origen) y también fueron conocidos como los brissotinos en honor a su orador más destacado, Jacques Pierre Brissot. Los Montagnards obtuvieron su apoyo de la Comuna de París y de las sociedades populares como el Club Jacobino y los Cordeliers, obtuvieron su nombre de las altas tribunas en las que se sentaban mientras la Convención estaba en sesión.
Tres temas dominaron los primeros meses de la Convención Nacional: el violencia revolucionaria, el juicio al rey y el dominio parisino de la política. El antagonismo entre París y las provincias creó fricciones entre la población que sirvieron como instrumento de propaganda y arma de combate para los dos grupos. Los departamentos y distritos se resistieron a la idea de centralización. Consideraban que la idea estaba simbolizada por el deseo de reducir la capital de la Revolución a una minúscula cuota de influencia. Gran parte de la Gironda deseaba alejar la Asamblea de una ciudad dominada por "agitadores y aduladores del pueblo", pero no alentaba aún un federalismo agresivo, que habría ido en contra de sus ambiciones políticas.
La Llanura La Llanura fue una tercera facción durante la Convención. Debe su nombre al lugar que ocupaban en el hemiciclo de la Convención. Durante el comienzo de la Convención, se pusieron del lado de los girondinos, sin embargo, a medida que avanzaba y los montañeses empezaban a presionar para la ejecución de Luis XVI, La Llanura empezó a ponerse de su lado.
Juicio y ejecución del rey
thumb|right|250px|El juicio de Luis XVI.
La declaración unánime por la Convención de una República Francesa el 21 de septiembre de 1792 dejó abierta la suerte del antiguo rey. Por ello, se creó una comisión para examinar las pruebas en su contra, mientras el Comité de Legislación de la Convención estudiaba los aspectos jurídicos de cualquier futuro juicio. La mayoría de los montañeses eran partidarios del juicio y la ejecución, pero los girondinos estaban divididos en cuanto al destino de Luis: unos abogaban por la inviolabilidad real, otros por la clemencia y otros por penas menores o el destierro. El 13 de noviembre, Robespierre declaró en la Convención que una Constitución que el propio Luis había violado, a pesar de declarar su inviolabilidad, no podía ser utilizada en su defensa. Robespierre había caído enfermo y apenas había hecho otra cosa que apoyar a Saint-Just, que pronunció su primer gran discurso, en su alegato contra la inviolabilidad del rey. El 20 de noviembre, la opinión se volvió bruscamente en contra de Luis tras el descubrimiento de un cofre secreto de 726 documentos que consistía en comunicaciones personales de Luis con banqueros y ministros. En su juicio, afirmó no reconocer documentos que habían sido claramente firmados por él mismo.Hardman, John (2016) The life of Louis XVI