thumb|David Stern, comisionado de la NBA (1984-2014) La huelga de NBA en 2011 (o , en inglés) ha sido el cuarto cierre patronal de la liga. Los propietarios de las franquicias y el sindicato de jugadores no alcanzaron un acuerdo para renovar el nuevo contrato (CBA), firmado en 2005. El lockout comenzó el 1 de julio de 2011, cuando se abre el mercado de traspasos y fichajes de la NBA, y acabó el 8 de diciembre de 2011. Retrasó el inicio de la temporada regular en la temporada 2011/2012 y obligó a la dirección de la NBA a contraer los partidos de 82 a 66 para adecuar el calendario. Durante el lockout ninguna franquicia podía negociar contratos con ningún agente o jugador, ni tan siquiera permitir a sus propios jugadores utilizar sus instalaciones para entrenar o comunicarse con ningún miembro de la franquicia. El anterior lockout se produjo en la temporada 1998/1999 y solo se jugaron 50 partidos.
Las negociaciones entre los propietarios de las treinta franquicias NBA - liderados por el comisionado de la liga, David Stern - y los jugadores - liderados por el director Billy Hunter y Derek Fisher, el presidente del sindicato de jugadores (NBPA o National Basketball Player Association) - comenzaron a principios de 2011 y se alargaron hasta noviembre, con la paralización de la liga ya en vigor. El principal asunto que dividió ambos bandos fue la división respecto al salario de los jugadores, especialmente los de la clase media de la NBA, y la estructura del límite salarial al que deben acogerse las franquicias según el convenio NBA. Los propietarios propusieron reducir la renta de los jugadores (BRI, por sus siglas en inglés, o Basketball Related Income) del 57% que percibían con el convenio de 2005 a un 47%. Pero los jugadores no aceptaban menos del 53%.
El indicador BRI es importante porque es empleado, bajo el actual CBA, como el acuerdo para establecer el tope salarial de las franquicias anualmente. El 57% de las ganancias de los jugadores procedían del BRI. Los dueños objetaron que el BRI solo incluye los ingresos - ventas de entradas, contratos televisivos, concesiones, estacionamiento y publicidad temporal en los estadios - pero no los gastos. Por ejemplo, argumentaban los propietarios, se puede incentivar una mayor venta de entradas a través de un mayor gasto en marketing y promociones.
Los propietarios de las franquicias NBA promovieron medidas económicas más duras contra los equipos que superasen el tope salarial y debiesen pagar el impuesto de lujo, esperando así fomentar mayor competitividad entre los equipos. Los jugadores, por su parte, defendían la actual estructura de límite salarial porque, expresaban, un control más férreo y mayores sanciones solo provocaría una crisis entre la clase media de los jugadores NBA. Sus contratos serían los únicos afectados, ya que las estrellas seguirían ganando lo mismo y sería el resto de la liga, entre el 85% y el 90% de jugadores, los que deberían adaptar sus salarios a la baja. Ambas partes fueron incapaces de alcanzar un acuerdo antes de que comenzase la temporada regular, en octubre de 2011. Se canceló la pretemporada y todos los partidos oficiales hasta diciembre. El 14 de noviembre, los jugadores disolvieron el sindicato (NBPA), permitiéndoles abrir demandas antimonopolio contra la NBA. El 26 de noviembre, ambas partes llegaron a un punto de entendimiento y dieron por finalizada la huelga. El nuevo CBA (Collective Bargaining Agreement) estableció unos beneficios de entre el 49% al 51.2% del BRI para los jugadores, así como flexibilidad en la estructura salarial de las franquicias, pero con una mayor dureza económica para pagar el impuesto de lujo si se superaba el límite salarial.
Después de que el nuevo CBA fuera firmado, los propietarios permitieron a los jugadores realizar entrenamientos voluntarios durante los primeros días de diciembre, antes de dar comienzo los 66 partidos que se jugarían de temporada regular. A partir del 8 de diciembre se permitió también negociar contratos de renovación, fichajes de agentes libres, traspasos...
Para evitar la inactividad, algunos jugadores firmaron contratos en otros países, ya que la huelga solo estaba sujeta a la NBA. Fue el ejemplo de Deron Williams y Zaza Pachulia (Besiktas), Andrei Kirilenko (CSKA), Serge Ibaka y Rudy Fernández (Real Madrid), Tiago Splitter (Valencia Basket), Danilo Gallinari (Emporio Armani Milano), Kevin Seraphin y Goran Dragic (Baskonia), Ty Lawson (Zalgiris), Nikola Pekovic (Partizan), Nico Batum (Nancy) o Jordan Farmar (Maccabi Tel Aviv), entre otros.
Cronología 1 de julio de 2011: Comienza el lockout 23 de septiembre: La NBA cancela el training camp, previsto para el 3 de octubre, y la primera semana de pretemporada, prevista del 9 al 15 de octubre 4 de octubre: La NBA cancela el resto de la pretemporada 10 de octubre: Se cancelan las primeras dos semanas de liga regular 28 de octubre: Se cancelan todos los partidos de liga regular hasta el 30 de noviembre 15 de noviembre: La NBA cancela todos los partidos hasta el 15 de diciembre. Los jugadores demandan a la NBA en las Cortes Federales de California y Minnesota 26 de noviembre: Los propietarios NBA y los jugadores alcanzan un primer acuerdo para finalizar el lockout 1 de diciembre: El NBPA se reconstituye como unión 8 de diciembre: El nuevo CBA es ratificado y, oficialmente, acaba el lockout 25 de diciembre: Comienza la temporada NBA
Contexto thumb|450x450px|Patrick Ewing, exjugador de New York Knicks El último convenio se alcanzó tras el último lockout, que tuvo lugar en la temporada 1998/1999, que se redujo de 82 a solo 50 partidos. Se firmó un nuevo acuerdo para los próximos seis años, refrendado por David Stern - comisionado de la NBA - y la NBPA, liderada por el director Billy Hunter y el presidente Patrick Ewing. El acuerdo tocaría a su fin el 30 de junio de 2005, por lo que las negociaciones comenzaron en enero de ese mismo año. Pero había demasiados asuntos de importancia capital que obstruían el nuevo acuerdo. Por ejemplo, añadir un límite de edad para entrar a la NBA, endurecer el programa antidrogas existente o limitar la duración de los contratos de larga duración. Sin embargo, las negociaciones fueron fluidas entre ambas partes y el contexto parecía favorable para alcanzar un nuevo acuerdo antes de junio. Ese acuerdo firmado en 1998-99 garantizaba a los jugadores el 57% del BRI (Basketball Related Income). Solo un año después de firmar ese acuerdo, en el 2000, ocho propietarios presionaron a David Stern firmando una carta en la que reclamaban la disparidad entre los pequeños y los grandes mercados donde se emplazaban los equipos. Escribieron que «la dura realidad es que nuestro actual sistema económico solo funciona con los grandes mercados, donde solo unos pocos equipos alcanzan un éxito extraordinario. El resto de nosotros, mientras, afrontamos importantes e inaceptables pérdidas económicas».
Derek Fisher sucedió a Patrick Ewing como presidente de la NBPA en 2006. A principios de 2011 comenzaron las negociaciones para firmar el nuevo convenio (CBA). La liga declaró que tenía unas pérdidas de 300 millones anuales (22 de los 30 equipos perdieron dinero durante la anterior temporada) y propusieron reducir el 40% del salario de los jugadores (cerca de 800 millones) y endurecer el límite salarial (unos 45 millones por equipo), 13 millones menos con respecto al anterior límite (58 millones). Actualmente, los 58 millones siguen vigentes tras firmar el nuevo convenio de 2011. La unión de jugadores rechazó frontalmente los cambios propuestos y las cifras aportadas por la NBA. Billy Hunter comenzó a avisar a los jugadores para prepararse para un futuro y más que posible lockout. En mayo de 2011, la NBPA entregó una queja formal con el Consejo Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, por sus siglas en inglés), acusando a la liga de negociar deshonestamente para provocar de forma preparada y durante los últimos años una situación financiera insostenible con la que presionar a los jugadores a la hora de firmar el nuevo acuerdo. La NBA rechazó de inmediato las acusaciones formuladas por Hunter y la NBPA argumentando que la liga cumplía escrupulosamente con la legislación federal de relaciones laborales. La unión de jugadores consideró entonces su disolución, lo cual permitiría a cada jugador presentar una denuncia individual contra la NBA amparándose en la legislación antimonopolio.
Con las dificultosas negociaciones siguiendo su curso en mayo, llegaron a la fecha clave de junio, cuando expiraba el convenio. Respecto al límite salaria, la nueva propuesta de los propietarios se basó entonces en elaborar un nuevo sistema llamado "límite flexible" que permitía un tope de 62 millones pero penalizaba a los equipos que superaran la media salarial de los treinta equipos de la liga esa temporada. La unión de jugadores argumentó que no era suficientemente flexible porque ese techo podría ser vulnerado con facilidad en el tiempo. Respecto a los salarios de los jugadores, los mismos jugadores ofrecieron un recorte de 500 millones durante los próximos cinco años, así como reducir del 57% al 54.3% de ganancias a través del porcentaje BRI). Los propietarios, por su parte, propusieron recortar 2 mil millones de dólares durante los próximos diez años.
En un último esfuerzo a la desesperada por evitar el cierre patronal, propietarios y jugadores se reunieron de nuevo el mismo 30 de junio de 2011, último día en que estaba en vigor el CBA de 1998-1999, para negociar. Pero ambos bandos fueron incapaces de alcanzar un punto de encuentro acerca de los asuntos clave que les distanciaban y los asuntos económicos relativos del BRI. David Stern y Billy Hunter concluyeron que sería imposible encontrarse. Los propietarios demandaban mayores beneficios, puesto que perdían dinero. Los jugadores, por otro lado, estaban dispuestos a hacer concesiones, pero rechazaron completamente acceder a todas las demandas íntegras de los propietarios. Las negociaciones se rompieron y el CBA expiró en la medianoche del 30 de junio.
Lockout
Meses iniciales El lockout comenzó oficialmente el 1 de julio de 2011. Mientras el cierre patronal estuviera en vigor, ningún equipo podía negociar contratos con jugadores, traspasar jugadores con otras franquicias, ni tan siquiera contactar o permitir a sus jugadores utilizar las infraestructuras, comodidades o que los entrenadores o personal directivo contactase con ellos. Las negociaciones se reanudaron un mes después, el 1 de agosto, pero apenas duraron tres horas. El 2 de agosto, la NBA redactó dos denuncias contra la NBPA acusándola de prácticas laborales deshonestas. Presentó uno de los textos al Consejo Nacional de Relaciones Laborales (NLRB, por sus siglas en inglés) y otra a la corte judicial del distrito federal de Nueva York. La NBA acusó a los jugadores de no ser cooperativos a la hora de negociar y de intentar disolver su sindicato para comenzar el carrusel de demandas antimonopolio de forma personal. Hunter, como respuesta contra las dos denuncias presentadas por la NBA, manifestó en un comunicado llamado "Sin mérito", que la unión se disolvería en el tribunal. El 4 de agosto, Hunter dijo que estaba dispuesto a cancelar toda la temporada 2011-2012. Durante el lockout, Derek Fisher se convirtió en el presidente de la unión de jugadores. left|thumb|Derek Fisher, presidente de la NPBA