La criollización (también traducido como “creolización”)Como apunta Irene Nahir Chada Hauría, los términos créolité (lit. ‘criollidad’); créole (lit. ‘criollo’) y créolisation (lit. ‘acriollamiento’) se hallan traducidos de diversos modos. Es importante notar que ‘criollo’ y ‘créole’ no tienen exactamente el mismo significado. En Hispanoamérica, ‘criollo’ se refiere a los españoles nacidos en el continente americano. Pero en el Caribe, ‘créole’ se usa para referirse a la cultura sincretizada y a los dialectos locales que se producen en ese entrecruzamiento cultural. Es en este último sentido que lo utiliza Glissant y al que se hace referencia el concepto de ‘criollización’. es un concepto creado por Édouard Glissant que engloba la idea de un “consciente de sí mismo”, desarrollado en sus obras Sol de la conciencia (1956), Poética de la relación (1990) y Tratado de Todo-Mundo (1997).Alain Ménil, Les Voies de la créolisation. Essai sur Édouard Glissant, De l'incidence éditeur, 2011, Grenoble, 688 p.

El término proviene de la palabra criollo, del portugués crioulo, que a su vez, se deriva del verbo criar ‘crear; criar’. Posteriormente, este vocablo se empleó también para designar una lengua compuesta, surgida del contacto entre diversos y heterogéneos elementos lingüísticos. Para Glissant, la palabra criollización procede de la realidad de las lenguas criollas, aquellas que tienen su origen en los choques y en la consunción de elementos lingüísticos absolutamente heterogéneos entre sí, algo nuevo de lo que se va adquiriendo conciencia, respecto del cual no es posible identificar la operación original.Édouard Glissant, Introducción a una poética de lo diverso, p. 2.

Antecedentes La formación intelectual de Glissant ocurre al mismo tiempo en que se desarrollaba el movimiento de la Négritude en Francia. Este movimiento afirma la validez de ser negro, restablece su dignidad, vinculando al negro americano (y sobre todo antillano) con su cultura y sus raíces africanas.

Glissant, más cerca de las posturas de Frantz Fanon, toma nota de ellas pero rechaza su aspecto monolítico. Glissant reivindica el legado de la Négritude pero la concibe en una dialéctica que intenta ir más allá de la visión del “África” de Césaire, que le parece demasiado impregnada de una visión colonialista de África. El “retorno” a África no puede ser posible en el mundo contemporáneo sin una reivindicación de la parte negra de América.Jacques Coursil, “Le détour par la Négritude”, International Colloquium, New York University, Winter 2004.

A partir de la condición del antillano y de su experiencia histórica, Glissant crea el término “criollización” (“créolisation”), que no existía en francés, tomándolo del poeta jamaicano Edward Kamau Brathwaite.Alain Ménil, «Les offrandes d'Édouard Glissant: de la créolisation au tout-monde », Littérature 2014/2 (n° 174), p. 73.

En la misma época (década de los ochenta), un grupo de escritores antillanos, entre ellos Patrick Chamoiseau, Raphaël Confiant y Jean Bernabé, acuñan el término de “Créolité” en el manifiesto Eloge de la Créolité, reivindicando el bilingüismo francés/criollo. Entienden la palabra francesa “créole” como la que designa a aquel que nació en América, oponiéndolo al indio autóctono y al blanco conquistador.Confiant, Raphaël. (1993) : Aimé Césaire, une traversée paradoxale du siècle, p. 273. Glissant prefiere el término de “criollización” porque se presenta como un proceso y no una esencia. Además, aunque inspirado por la experiencia histórica de las Antillas, funciona como un concepto operativo para describir el movimiento global de intercambios que tienen lugar en el mundo contemporáneo.Michel Giraud, La créolisation. Le muscle ou la graisse, L'Homme 2013/3 (n° 207-208), p. 333-347.

Desarrollo del concepto Sol de la conciencia - Poética I (1956) En su primer ensayo, Glissant comienza a desarrollar sus propias ideas, independizándose de Aimé Césaire en torno al concepto de la negritud. El joven martiniqués reflexiona acerca de la situación colonial de las Antillas, así como de su Historia, proponiendo nuevas ideas acerca de la búsqueda identitaria. De esta manera, esboza lo que posteriormente denominaría criollización.

Escribió: “Quizá intuyo que no podrá haber ya cultura sin todas las culturas, ni civilización que pueda ser metrópoli de todas las demás, ni poeta que haga caso omiso de la evolución de la Historia.”Édouard Glissant, Sol de la conciencia, p. 15.

Asimismo, en esta obra trató sobre las tensiones que hay en la creación de una identidad antillana frente al resto del mundo:

Ahora bien, en las Antillas, de donde vengo, puede decirse que un pueblo está en proceso de construcción. Nacido de un caldo de culturas, en ese laboratorio en el que cada mesa es una isla, tenemos aquí una síntesis de razas, de hábitos, de saberes, pero que tiende a su propia unidad. ¿Puede esta síntesis, esa es efectivamente la cuestión, convertirse con éxito en una unidad?Ibíd., p. 23.

Glissant intentaba responder tal cuestión en un contexto rodeado de “prosa, caos, medida, conocimiento y poesía”Edouard Glissant, op.cit., p. 24. que señalaba la experiencia interna del martiniqués, quien observaba cómo el mundo europeo, específicamente la cultura francesa, se oponía paradójicamente a la suya, de donde mediante una alianza se descubriría toda la verdad.

Poética de la relación - Poetique III (1990) En esta obra se desarrollan los conceptos de criollización y relación.

La tesis que sostiene Glissant es que el mundo se criolliza continuamente, “las culturas del mundo, en contacto instantáneo y absolutamente conscientes, se alteran mutuamente por medio de intercambios, de colisiones irremisibles y de guerras sin piedad, pero también por medio de progresos de conciencia y de esperanza.”Edouard Glissant, Poética de la Relación, p. 17.

Primeramente, retrata la naturaleza de las Antillas, archipiélago que sirve de prólogo geográfico, donde se reúnen las características de América: mares abiertos, sierras abruptas y sinuosas, vegetación exuberante, todo lo contrario a la naturaleza europea, cuyos mares son cerrados, las estaciones del año se definen meticulosamente la una de la otra, una alineación constante que parece dirigir inexorablemente el pensamiento al de lo Uno.Ibíd., p. 25.

Este primer acercamiento resulta crucial, porque de esta manera el escritor introduce su concepto de criollización: la América tiene per se un carácter criollo, si se piensa desde la reciprocidad y la aportación que hace cada uno de sus componentes, conexión perfecta entre “verticalidad y la abrupta acumulación de lo real”.Ibíd. p. 26.

Posteriormente, divide a la población americana en tres tipos, de acuerdo a su origen: Mesoamérica, cuyos pobladores siempre han estado ahí, los pueblos testigos; Euroamérica, aquella América que es más cercana a las formas culturales europeas, y Neoamérica, la América de la criollización integrada por el Caribe, el nordeste de Brasil, las Guyanas y Curaçao, el sur de Estados Unidos, el litoral de Venezuela y Colombia y una parte considerable de la América Central y México.Ibíd.

No obstante, la división de estos tres tipos de América supera las fronteras políticas, llegando a superponerse. Si bien esta superposición genera conflictos, no impide que entre ellas se presten elementos que influyen entre sí, principalmente la Neoamérica: “la coincidencia de elementos culturales provenientes de horizontes absolutamente diversos y que realmente se criollizan, realmente se imbrican y se confunden entre sí para alumbrar algo absolutamente imprevisible, absolutamente novedoso, que no es otra cosa que la realidad criolla.”Édouard Glissant, óp. cit. p. 19

Glissant identifica como Neoamérica a estas regiones del continente en función del tipo de poblador que en ellas habita. Si a Mesoamérica la conforman los pueblos originarios, y si la Euroamérica se compone de aquellos emigrantes europeos que conservaron sus costumbres y su lengua, la Neoamérica está formada por el “migrante desnudo”, aquel que forzadamente fue traído al continente desde África, principalmente por la trata de esclavos. A este tipo de poblador se le intentó extirpar todo sesgo de su cultura original, incluyendo su lengua materna, dejándolo así a la suerte de su memoria. Este poblador es pieza clave para el desarrollo de la criollización, pues es el que vive en comunidades periféricas y se traslada constantemente a otras comunidades centrales, lo que resulta como un aporte a la visión del pueblo como la suma de todos: “la coincidencia de elementos culturales provenientes y horizontes absolutamente diversos y que realmente se criollizan, se imbrican y se confunden entre sí para alumbrar algo absolutamente imprevisible, absolutamente novedoso, que no es otra cosa que la realidad criolla”.Ibíd., p. 17 Entonces, para Glissant, es la Neoamérica la que determina la experiencia concreta de la criollización, llevando a la conversión del ser.

De esta manera, Glissant formula la tesis de que la criollización efectuada en la Neoamérica es la misma que opera en todo mundo, lo que supondría que “la identidad de un individuo no tiene vigencia ni reconocimiento salvo que sea exclusiva respecto de la de todos los demás individuos”.Ibíd. pp. 17-18

La criollización permite hacer efectivo un nuevo enfoque de la dimensión espiritual de la humanidad en su diversidad. Esto, porque la criollización comporta que los elementos culturales que concurren deben ser obligatoriamente “equivalentes en valor”, a fin de que esta criollización se efectúe realmente. Entonces, si algunos elementos culturales en interacción son infravalorados en comparación con otros, la criollización no se produce realmente.Ibíd. p. 29

Glissant toma como ejemplo al Caribe o Brasil, donde llegaron migrantes por motivo de la esclavitud; ahí, la criollización ha sido espuria o inicua porque los elementos culturales africanos fueron infravalorados. Esto no significa que no opere la criollización, la cual sí se produce, pero el ser queda mutilado porque se ve desestabilizado por la disminución que lleva en sí, que le impide considerarse a sí mismo como tal, disminución, por ejemplo, de su valor propiamente africano. La criollización exige que los elementos heterogéneos concurrentes sean valorados, que no haya degradación o disminución del ser, ya sea interno o externo, en ese contacto y en esa mezcla.Edouard Glissant, op.cit., p. 30

Criollización vs. Mestizaje La principal diferencia que marca Glissant entre ambos términos es que la del criollo “es imprevisible, mientras que los efectos del mestizaje son fácilmente determinables”.Ibíd. p. 21 La criollización es un mestizaje con un valor añadido, el que le confiere la imprevisibilidad. Por ejemplo, resultó absolutamente imprevisible que las poblaciones de América crearan lenguas o formas artísticas totalmente inéditas: “la criollización genera en las Américas microclimas culturales y lingüísticos inesperados, espacios en los que la mutua interacción de las lenguas y de las culturas es de una gran brusquedad.” De la misma manera, los microclimas culturales y lingüísticos que genera la criollización en las Américas representan los signos mismos de lo que sucede en el resto del mundo: “se crean micro y macroclimas de interpenetración cultural y lingüística”.Ibíd. p. 22

El mundo se criolliza