miniatura|Una artista, h. 1901. Óleo sobre lienzo, 86,5 x 74.5, Madrid, Museo Nacional del Prado. María Luisa Puiggener Sánchez (Jerez de la Frontera, 4 de julio de 1867-Sevilla, h. 1921)Aunque tradicionalmente se había fijado la fecha de su nacimiento en 1875, el dato debe ser corregido a la luz de la partida de bautismo conservada en el Archivo Histórico Diocesano de Jerez de la Frontera, dada a conocer por Illán y Velasco (2018), p. 403. Se desconoce la fecha de su muerte y no se ha localizado registro de su entierro ni en Sevilla ni en Jerez de la Frontera. El año 1921 es el último en el que se presentó en la Exposición primaveral de Bellas Artes de Sevilla. fue una pintora española adscrita al realismo académico en su vertiente costumbrista, con una importante presencia en la vida artística sevillana de las dos primeras décadas del .
Biografía Nacida el 4 de julio de 1867 y bautizada tres días después en la parroquia de San Miguel de Jerez de la Frontera, fueron sus padres José Puiggener Bajés, nacido en Capellades, municipio barcelonés, y la jerezana María Sánchez Pastrana.Illán y Velasco (2018), p. 403. Era la menor de cuatro hermanos que, dada la profesión del padre, impresor y colaborador en varios medios de prensa jerezanos, pudieron recibir una formación liberal según los cánones de la época. En 1890 se matriculó en Sevilla en los cursos de la Enseñanza Artística de la Mujer, que solo un año antes habían comenzado a impartirse en la Escuela de Artes y Oficios, siguiendo sus cursos con brillantez. De allí pasó a completar su formación artística en el taller de José Jiménez Aranda.Illán y Velasco (2018), p. 404.
Lo que de su biografía posterior se conoce son las reseñas de su paso por las exposiciones de bellas artes celebradas tanto en la capital andaluza como en Madrid y Granada, además de encontrarse representada en las exposiciones conmemorativas del centenario de Buenos Aires y la independencia de México.
Presentó obras en las exposiciones primaverales de Bellas Artes celebradas en Sevilla a partir de 1901, con una pintura de la que no se cita el título.Rodríguez Aguilar (2000), p. 110. Posteriormente lo hata en las exposiciones de 1903, a la que concurrió con un «estudio de objetos antiguos» y Una artista, obra que la prensa describió «llena de brío, de bello color y asunto interesante y simpático»;Rodríguez Aguilar (2000), p. 116. 1904, a la que llevó tres tablas con frutas;Rodríguez Aguilar (2000), p. 119. 1908, con Un bibliófilo, cuadro adquirido por el Estado en 2025;Rodríguez Aguilar (2000), p. 128.Díaz, Daniel, «Casi 150.000 euros en Fernando Durán por el Torres García», Ars Magazine, 31 de octubre de 2025. En la misma sesión el Estado ejerció el derecho de tanteo sobre otras dos obras de la pintora: Consulta gratis y Riña, pendientes de adscripción. 1909, en la que presentó las obras tituladas Maternidad y Fraile leyendo;Rodríguez Aguilar (2000), p. 131. 1916, con Busto de mujer, probablemente un retrato;Rodríguez Aguilar (2000), p. 148. 1920, año en que la prensa sevillana informaba de que la obra de Puiggener había sido adquirida por Miguel García de Longoria,Rodríguez Aguilar (2000), p. 170. y 1921, con un óleo citado escuetamente como Bodegón.Rodríguez Aguilar (2000), p. 172. miniatura|Retrato de caballero con bigote, óleo sobre lienzo, 67 x 38 cm. Colección particular. En los juegos florales de 1902 convocados por el Ateneo sevillano bajo la presidencia de Gonzalo Bilbao, recibió el premio de pintura por la titulada X.Y.Z., cuyo asunto se desconoce.Rodríguez Aguilar (2000), p. 51. Se trata del único premio institucional de pintura otorgado en Sevilla a una mujer.Illán y Velasco (2018), p. 405. En 1921, último año de su presencia en las exposiciones sevillanas, Francisco León Troyano en El Noticiero Sevillano mencionaba un retrato de la niña Pilar Santigrosa Nieto expuesto en un local céntrico de la ciudad, del que destacaba el acierto de expresividad y técnica pictórica, «que recuerda a los personajes de Leonardo da Vinci».Rodríguez Aguilar (2000), p. 308.
Mayor fortuna que en Sevilla tuvo en las exposiciones de Bellas Artes de Granada. En 1904 presentó dos obras: La mesa del abuelo y ¡A ti suspiramos!, cuadro por el que Puiggener fue galardonada con medalla de plata.Caparrós (2002), p. 200. Como señal del efecto positivo que produjeron estos cuadros entre los asistentes al certamen, un crítico granadino escribió:
No se tienen otras noticias del cuadro titulado La mesa del abuelo y no ha sido posible identificarlo, pero ¡A ti suspiramos! es probablemente la misma obra que se conoce con el título de Madre e hija, conservado en colección particular. Repitió el éxito en el certamen granadino de 1905, en el que obtuvo segunda medalla con Consulta gratis, óleo que ya había presentado un año antes en Madrid.Illán (2021), p. 48.
En 1907 fue seleccionada para participar en la V Exposición Internacional de Arte de Barcelona.Jiménez-Blanco, María Dolores, «Artistas pioneras en el tránsito a la modernidad», en Navarro, Invitadas, 2020, p. 368. Estuvo representada también en 1910 en la Exposición Internacional de Arte del Centenario de Buenos Aires, en la que fue premiada con tercera medalla,Illán y Velasco (2018), p. 406. y el mismo año en la Exposición del Centenario de la Independencia de México, a la que envió la pintura titulada Regalos de boda, seleccionada por el comité local que debía elegir las obras por las que Sevilla estaría representada en el certamen, comité del que formaba parte José Gestoso.Rodríguez Aguilar (2000), p. 486.
Obra miniatura|Retrato de dama, óleo sobre lienzo, 84 x 62 cm. Colección particular. María Luisa Puiggener cultivó, al menos en sus inicios, la pintura de tableautin, género grato también a su maestro que se había iniciado en él durante su estancia en París en 1881, aunque en torno a 1900 se encontraba ya algo desfasado. A él pertenecen dos obras de la artista citadas en 1906 por Mariano Pescador en Los pintores jerezanos: Jaque doble, hoy perdida, que representaba una partida de ajedrez jugada por una pareja vestida a la moda dieciochesca, y Galantería rancia, conservada en colección particular.Illán y Velasco (2018), p. 407.
Atendiendo a los títulos mencionados en las exposiciones a las que concurrió, firmó también algunos retratos, si bien actualmente solo se conocen un Retrato de dama (óleo sobre lienzo, 84 x 62 cm)Illán y Velasco (2018), p. 412. y otro de caballero con bigote,Retrato de caballero con bigote, óleo sobre lienzo, 67 x 38 cm. Firmado. Abalarte subastas, febrero de 2019, lote 834. obras de acusado gusto burgués. También cultivó la pintura de género y el bodegón. De estos se conoce un Bodegón con sandía y uvas, tras salir a subasta en 2012,Illán y Velasco (2018), p. 413.Bodegón de frutas, óleo sobre lienzo, 65 x 85 cm. Firmado. Abalarte subastas, diciembre de 2021, lote 24. y otro de uvas e higos, firmado «L. Puiggener», ambos en colecciones privadas.«Lot 398: Puiggener Sánchez María Luisa (1875-1921) - Huil», Vanderkindere, Bruselas, 16 de enero de 2019.
Las obras más estimadas en su momento y también ahora son, sin embargo, las propias del realismo social, en las que la influencia de su maestro es notable. En 1903 se presentó en la que se llamó Exposición de Pintura Feminista organizada por el Salón Amaré de Madrid, con el óleo titulado según El Imparcial Un estudio, que merced a una fotografía de la exposición publicada en el diario ABC del 30 de julio de ese año, es posible identificar con el óleo adquirido por el Estado en 2022 para el Museo del Prado, donde recibe el título de Una artista.G. Navarro, Carlos, Una artista, Museo del Prado, Colección. La fotografía del diario ABC está reproducida en Illán y Velasco (2018), p. 415, fig. 1. A propósito de aquella exposición, en la que según el catálogo estuvieron presentes cuarenta pintoras con setenta y ocho obras, Francisco Alcántara escribió en El Imparcial:
Para añadir inmediatamente después que algunas de las pintoras representadas eran, no obstante, verdaderas profesionales, muy dignas de elogio, y citaba en primer lugar a Marcelina Poncela de Jardiel, probable organizadora del certamen, que presentaba dos fruteros, y tras ella a Luisa Puiggener, representada con Un estudio, «admirable por lo firme y castizo». El juicio de Alcántara era, en cualquier caso, mucho más favorable que el de Carmen de Burgos, Colombine, que en la exposición encontró «labores femeninas, trabajos manuales hechos con paciencia (...) pero ni una sola pincelada de Arte».Assier, Mathilde, «Las mujeres en el sistema artístico español: 1833-1931», en Navarro, Invitadas (2020), pp. 62-63. También Enrique Contreras y Camargo destacó la obra de Puiggener en su crónica de la exposición publicada en El Álbum Ibero-Americano. Contreras lamentaba que «una exagerada meticulosidad de principios» impidiese aquí a las mujeres desarrollar plenamente sus aptitudes artísticas, que solo pueden adquirirse, decía, con el estudio hecho en las Academias, por lo que, concluía, «ya es bastante que en el reducido espacio en que las mal entendidas conveniencias las permiten ejercitarse muestren los primores de ejecución, mediante los cuales pueden únicamente atraer y fijar la atención del público». En ese contexto destacaba en primer lugar las obras de Puiggener entre las de las artistas que por la excelencia del dibujo, la brillantez del color y la elegancia del trazo, eran demostrativas del alto grado de perfección a que podían llegar si «se las permitiera llevar a cabo estudios indispensables al desarrollo de las facultades propias».Contreras y Camargo, «En el Salón Amaré. Pintura feminista», El Álbum Ibero-Americano, 30 de junio de 1903. Pero su comprensión del asunto representado, que describía, del mismo modo que otros medios de la época, como «muchacha ojeando un álbum», se presta a error, pues la muchacha no se representa ojeando el álbum que tiene sobre sus rodillas, sino dibujando en él y concentrada en el estudio de su modelo, a la que dirige atenta la mirada. Es notable también el hecho de que el estudio al que se entrega la joven —quizá una alumna de la propia pintora— sea un desnudo femenino, es decir, un estudio académico de nivel avanzado y no propio de un aficionado.G. Navarro, Carlos, Una artista, Museo del Prado, Colección. miniatura|La última alhaja, 1900. Óleo sobre lienzo, 112 x 130 cm, Sevilla, Colección Fundación Cajasol.Invitadas (2020), p. 377. miniatura|Madre e hija (¡A ti suspiramos!), h. 1901. Óleo sobre lienzo, 105 x 77 cm. Colección particular.Arte y transformaciones sociales en España (2024), p. 344.