miniatura|Localización del valle de la Vansa en la provincia de Lérida El de trementinaire fue un oficio itinerante que se desarrolló mayoritariamente por mujeres durante los siglos y en el Valle de la Vansa y Tuixent, en la provincia de Lérida, en la comarca del Alto Urgel, al pie de la Sierra del Cadí. El objetivo de esta actividad era el de la recolección de hierbas medicinales y aceites esenciales, la elaboración de remedios y la comercialización de estos productos en masías y pueblos de Cataluña a lo largo de unas rutas que eran recorridas a pie:
Antecedentes Las trementinaires, aprovechando la sabiduría popular transmitida a través de generaciones, se dedicaron a recorrer a pie los pueblos de Cataluña vendiendo plantas medicinales, trementina, setas secas, aceites elaborados a partir de la trementina y otros productos naturales con propiedades curativas que elaboraban a partir de lo que les ofrecía su entorno natural. Con ellos aplicaban ungüentos, pomadas y emplastos a personas y animales para sanar enfermedades como resfriados, bronquitis, neumonía, difteria, fracturas, inflamaciones, etc. thumb|Recreación de la cocina de la casa de una trementinaire. Museu de les trementinaires La preparación de ungüentos y medicinas naturales por parte de las mujeres del valle era una actividad que se venía desarrollando desde antiguo. El año 1623 Magdalena Barber, vecina de Sant Pere de la Vansa declaraba que algunas mujeres de las parroquias de la la Vansa i Fòrnols, acusadas de brujería, sabían preparar gran cantidad de venenos y ungüentos.
En el propio valle a las mujeres que se dedicaban a este ofició se las denominaba “dones que anaven pel món” (“mujeres que iban por el mundo”) o “les que van a vendre herbes” (“las que van a vender hierbas”). A partir de Berga se las empezaba a denominar "trementinaires" por la trementina, el producto más solicitado y el que caracterizaba su carga.
Cualquier mujer de la Vansa podía dedicar una parte de su tiempo a ser trementinaire en alguna etapa de su vida, pero esta opción se vinculaba, sobre todo, a las necesidades económicas concretas de cada casa.
Causas Los grandes cambios que sacudieron el mundo a partir del también tuvieron importantes repercusiones en el valle de la Vansa y Tuixén. El Estado, falto de recursos, exigía de forma implacable unos cobros en moneda que eran muy difíciles de conseguir dentro del valle debido a su idiosincrasia basada en una economía de subsistencia y ajena a los grandes circuitos comerciales. El incremento de las migraciones temporales para aumentar los ingresos fue el preludio de la marcha definitiva a las ciudades industrializadas, o a "hacer las Américas". En aquel momento de cambio, la elaboración de remedios a base de plantas y productos del bosque para el consumo propio se adapta en la búsqueda de nuevos ingresos. Y con este objetivo, a pie, siguiendo los antiguos caminos de la transhumancia, las mujeres salieron del valle ofreciendo sus remedios hacia las zonas urbanas donde este conocimiento había desaparecido.
Estructura económica del valle La unidad económica y social básica era la casa y se distinguían las "casas altas" de las "casas bajas", adjetivos que expresaban la riqueza y el volumen de recursos económicos y humanos de que se disponía. Las casas altas, situadas en los terrenos más favorecidos del valle, disponían de recursos suficientes para superar la crisis sin necesidad de alterar su funcionamiento habitual. Las mujeres de estas casas, como las mujeres de las casas bajas, tenían un papel activo en el engranaje económico familiar aunque, al contrario de las mujeres de las casas bajas, no necesitaron buscar fuentes de ingreso alternativas ya que disponían de grandes extensiones de terreno y ganado, recursos suficientes para garantizar su subsistencia.
En las casas bajas, con menos recursos, ante la falta de dinero para atender las demandas del Estado y la imposibilidad de continuar trabajando las tierras comunales, se impuso la necesidad de buscar otras vías: los hombres escogieron oficios que los llevaron lejos de las casas (como la transhumancia de ganado de las casas altas o el oficio de “pegaire” que consistía en recolectar la resina de los pinos para elaborar la denominada "pega griega"), o bien otros que les permitieron quedarse (carboneros, segadores o arrieros). Respecto a las mujeres algunas emigraban a la ciudad para ejercer de criadas y otras ejercieron el oficio de trementinaires.
Preparación de los viajes La tarea de las trementinaires seguía el ciclo de las estaciones: a partir del mes de mayo, y durante todo el verano, se dedicaban a la recolección de las plantas medicinales necesarias para la elaboración de los remedios. Las dejaban secar, las trituraban y las clasificaban para poder envasarlas en fundas de almohada ("coixineres") con las que las transportaban. En agosto, extraían la trementina de los pinos y la envasaban en latas. A finales de agosto recogían setas, las ensartaban en hilo de algodón y las dejaban secar.
Las trementinaires seguían los caminos de la transhumancia de ganado y no acostumbraban a entrar en grandes poblaciones. Preferían una relación directa con la gente, con la que mantenían vínculos a lo largo de los años creando así una red de casas y masías donde eran bien recibidas y encontraban cobijo, estableciendo una relación basada en la reciprocidad y la confianza, en la que se intercambiaba cobijo y comida por remedios y emplastos.
Salían en parejas que solían ser miembros de la misma familia: madres e hijas, nietas y abuelas. La mayor era la experta y la joven ejercía de aprendiz que acompañaba a su mentora y aprendía el oficio. El viaje era muy complicado, además de los peligros potenciales (tormentas, accidentes, robos), la dureza del camino se acentuaba aún más con el peso de la carga que transportaban.
Tuvieron una gran importancia para el desarrollo de la historia natural vinculada a los cuidados y la agencia femenina. Además, estas mujeres desafiaron los roles familiares tradicionales basados en su conocimiento sobre el medio natural.
thumb|Indumentaria de una trementinaire. Museu de les Trementinaires
Indumentaria Su indumentaria estaba formada por una blusa de manga larga, un pañuelo de lana para cubrirse la espalda, medias negras y faldas muy anchas y amplias. Con un gran delantal doblado en forma de bolsa donde guardaban una balanza romana para pesar sus productos, un cuchillo para recolectar hierbas durante el trayecto, documentación y comida. Ocultaban sus ganancias en un pequeño bolsillo en el interior de las faldas. Sobre éstas llevaban un pañuelo atado en la cintura con un gran nudo a la espalda para aligerar el peso de la bolsa de hierbas ("coixinera") que cargaban a la espalda como una mochila. En esta "coixinera", que podía pesar de 20 a 25 kg., llevaban los paquetes de hierbas medicinales secas, cortadas y clasificadas. A los lados, para equilibrar el peso, cargaban unas latas llenas de aceites y trementina.
Rutas Las salidas se organizaban en invierno cuando las tareas agrícolas se reducían al mínimo y el trabajo de las mujeres no era tan necesario. Normalmente hacían dos salidas al año. La primera antes de Navidad, a principios de noviembre e iban hacia la Plana de Urgel, el Panadés y el Campo de Tarragona. En este viaje vendían hierbas y sobre todo setas secas, muy solicitadas porque se usaban durante las comidas de las fiestas de Navidad. Algunas trementinaires llegaban hasta Fraga y El Priorato.
En Navidad volvían a casa y después de Reyes, iniciaban la segunda salida. Emprendían ruta por la cuenca minera y el río Llobregat hasta llegar al Vallés y el Maresme, y desde este punto seguían la costa hasta el Alto Ampurdán. En este viaje se vendían bien la brea y aceite de brea de enebro, productos para curar los animales trashumantes. Desde la costa de Gerona emprendían el camino de regreso a casa atravesando la Garrocha y el Ripollés. Volvían al valle por Pascua, a finales de marzo o principios de abril.
Plantas medicinales Los remedios, aceites y hierbas utilizados por las trementinaires se adaptaban a la demanda. Conocían muchos remedios para una misma enfermedad y utilizaban para sanarlos productos como aceite de serpiente, de perdigones, de muérdago, jarabe de saúco... Las plantas que más vendían eran la oreja de oso, corona de rey, esfondillo, centaura, hierba sanguinaria, bretónica, agrimonia, espino blanco, etc. Pero también aquellas utilizadas desde tiempos ancestrales: tila, orégano, tomillo y comino.
Plantas medicinales Propiedades Cornejuelo (Amelanchier ovalis) Se utilizaba la parte aérea de la planta como tisana para combatir los catarros, la hipertensión y disminuir la fiebre. Se le atribuyen también propiedades diuréticas, anti diarreicas, sedantes, en infecciones bucofaríngeas y para mejorar la circulación sanguínea. Oreja de oso (Ramonda myconi) Eficaz contra los catarros bronco-pulmonares, la tos, la hipertensión, para aumentar la sudoración y disminuir la fiebre, como depurativa sanguínea en infecciones. En estos casos se utiliza la tisana de la decocción de las hojas o de manera tópica en úlceras varicosas. Corona de rey (Saxifraga longifolia) Se le llama también, junto a la Ruda e hisopo “Hierbas de las mujeres” por su aplicación en obstetricia y ginecología. Es una hierba abortiva tanto en personas como en animales. Se utiliza para parar la hemorragia en heridas. Salvia (Salvia officinalis) Las hojas se mastican para reforzar la dentadura. La infusión tiene propiedades cardiotónicas, hipoglucemiantes y digestivas. Se usa como anticatarral, anticefálica y para mejorar la circulación sanguínea, también como protector hepático. La decocción de la parte aérea se utiliza en infecciones bucofaríngeas, hemorragias gingivales, para disminuir el colesterol, como sedante. Uso externo en baños como cicatrizante y paños húmedos para disminuir la fiebre. Hisopo (Hyssopus officinalis) Uso como antidismenorreico, estados pre y post climatéricos. En anemia, pérdida de apetito, catarros, infecciones gástricas e intestinales, antidiarreico, antiemético. Como “hierba para mujeres” se ha utilizado la tisana de las partes aéreas para acelerar el parto y para recuperarse después del parto junto con el orégano. Estimulante de la expectoración y también en tratamiento sintomático del asma. Vía tópica, se aplica en úlceras, heridas y como tónico ocular. También ha tenido aplicación veterinaria.