La construcción de la realidad social (en inglés, The Construction of Social Reality) es un libro escrito por el filósofo estadounidense John R. Searle publicado por primera vez en 1995 y su primera traducción al español en 1997. En este libro se trabajan varias posturas desde la filosofía de la mente y la ciencia cognitiva. En él expone sus trabajos e ideas sobre los rasgos estructurales generales de la cultura humana, en relación con la posibilidad del lenguaje para crear la realidad. El núcleo del libro consiste en preguntarse si es posible articular unos estados mentales, un mundo de consciencia, intencionalidad con un mundo externo y como se da el sustento de nuestras representaciones por medio de las cuales creamos nuestras relaciones sociales.
La realidad social Las piedras angulares de la realidad social Searle afirma que hay diversos tipos de hechos, unos son hechos objetivos en el mundo, otros que son hechos solo merced al acuerdo humano. En un sentido, hay cosas que existen solo porque creemos que existen, cosas como el dinero, la propiedad, los gobiernos Y los matrimonios, a los hechos que dependen del acuerdo humano los llama hechos institucionales, y los distingue de los hechos brutos, que son aquellos que existen independientemente de nosotros, como la distancia que existe del sol a la tierra, de tal forma que podemos hablar de juicios objetivos y de hechos objetivos, por ejemplo, En sentido ontológico, los dolores son entidades subjetivas, porque su modo de existencia depende de que sean sentidos por los sujetos. Pero las montañas, por ejemplo, a diferencia de los dolores, son ontológicamente objetivas porque su modo de existencia es independiente de cualesquiera perceptores o de cualquier estado mental.
Para sostener esto Searle afirma sobre los objetos que:
La mera existencia del objeto físico que está en frente, no depende de ninguna actitud que podamos tener respecto de él. Posee varios rasgos que son intrínsecos, en el sentido de que no dependen de ninguna actitud de los observadores o usuarios. Por ejemplo, tiene una determinada masa y una determinada composición química. Posee otros rasgos que existen exclusivamente en relación con la intencionalidad de los agentes. Por ejemplo, es un destornillador. Ese rasgo se llama: «relativos al observador». Los rasgos relativos al observador son ontológicamente subjetivos. Algunos de esos rasgos ontológicamente subjetivos son epistémicamente objetivos. Por ejemplo, no es solo una opinión, ni es una evaluación, el que algo sea un destornillador; es una cuestión de hecho, de un hecho objetivamente apreciable. Aun cuando el rasgo de ser un destornillador sea relativo al observador, el rasgo de pensar que algo es un destornillador es intrínseco a los que así piensan (tratan, usan, etc.).Ser un destornillador es relativo al observador, pero los rasgos de los observadores que les permiten crear tales rasgos del mundo relativos al observador son rasgos intrínsecos a los observadores.
Para representar esto se toma el ejemplo de hecho intrínseco como: “este objeto es una piedra”, y uno relativo al observador como: “esto es un pisapapeles”, así, Searle afirma que las funciones que damos a las cosas nunca son intrínsecas a la física de los fenómenos, sino asignadas por los observadores, es decir son relativas al observador.
Funciones agentivas y no agentivas Searle nos dice que todas las funciones son relativas al observador, es decir que son asignadas o impuestas, algunas son agentivas que son aquellas que tienen que ver con el uso que los agentes hacen de ellas, como los viajar en automóviles, ducharse en la bañera, etc. Y las funciones no agentivas que son procesos naturales causales a los cuales los agentes han asignado un propósito como el proceso que hace el corazón al bombear sangre.
Intencionalidad colectiva y hecho social La realidad social es posible dado que existen intencionalidades colectivas para imponer funciones, las relaciones sociales están basadas en esto, de hecho hasta en el conflicto se necesita que las partes tengan la intención de combatir, deben cooperar para que se puedan realizar tal acción y así uno batir al otro, sin embargo el problema radica en creer que se reduce a la intencionalidad individual, así esta no es la suma de estas, dado que no es el sentido de colectividad, el sentido fundamental afirma Searle es que la intencionalidad colectiva es un : “ hacer juntos”, es decir, la intencionalidad individual que cada una de las personas tiene deriva de la intencionalidad colectiva que todos comparten.
Estos hechos que entrañan una intencionalidad colectiva los llama el autor: “hechos sociales”, una subclase de estos son los hechos institucionales que se mencionó anteriormente, que tienen que ver con las instituciones humanas, así da el ejemplo de un billete de veinte dólares que se constituye como tal dado que hay una intencionalidad colectiva sobre su función.
Las reglas contitutivas y la distinción entre hechos brutos y hechos institucionales Existen hechos brutos tales como que el sol está a 150 millones de km de la Tierra, y hechos institucionales, como el hecho de que Clinton sea presidente. Los hechos brutos existen con independencia de cualquier institución humana; los hechos institucionales solo pueden existir dentro de las instituciones humanas., sin embargo aunque los hechos brutos necesitan del lenguaje para ser enunciados, existen independientemente de este o de cualquier otra institución, se requieren de acuerdo con esto medidas como los km, conceptos como : “tierra” y “sol”, pero si no existiera un ser que pudiera nombrarlos seguiría estando tal realidad de forma independiente; por otra parte los hechos institucionales requieren de instituciones humanas especiales para que puedan existir, el lenguaje es la primera institución y conjunto de todas esas instituciones.
La tesis de Searle afirma que los hechos institucionales solo existen dentro de un sistema de reglas constitutivas, estas reglas crean la posibilidad de los hechos y ocasiones específicas de su ser, el hecho de que se marque un gol en un partido de fútbol o de que Obama pueda ser presidente, se da porque existen una reglas que constituyen la institución, existen así una reglas del fútbol, y un sistema de votación democrática, se diferencia de las convenciones porque las reglas constitutivas crean el fundamento de la institución si modificamos una de ellas cambiamos en la esencia, el ser de la institución, por ejemplo es una regla del ajedrez que se gana la partida haciendo jaque mate al rey. Es una convención que la figura del rey sea mayor que la del peón. «Convención» implica arbitrariedad, pero las reglas constitutivas no son arbitrarias en este sentido. El contexto «X cuenta cómo Y en C» es intencional-con-una-s. Es referencialmente opaco en tanto que no permite la substituibilidad de las expresiones coextensivas. Así, por ejemplo, los enunciados: thumb|378x378px|La intencionalidad colectiva es un : "hacer juntos", es decir, la intencionalidad individual que cada una de las personas tiene se deriva en la intencionalidad colectiva que todos comparten. Los billetes emitidos por el Bureau of Engraving and Printing (X) cuentan como dinero (Y) en los Estados Unidos (C) El dinero es la raíz de todos los males no implica, Los billetes emitidos por el Bureau of Engraving and Printing cuentan como la raíz de todos los males de Estados Unidos.
La creación de hechos institucionales Los conceptos que nombran hechos sociales parecen tener un peculiar tipo de autorreferencialidad. Como formulación preliminar, podemos decir, por ejemplo, que, para que el concepto de «dinero» pueda aplicarse al material que está en mi bolsillo, tiene que ser la clase de cosa que la gente piensa que es dinero. Si todo el mundo deja de creer que es dinero, deja de funcionar como dinero y, finalmente, deja de ser dinero. Lógicamente hablando, el enunciado «Un cierto tipo de substancia, x, es dinero» implica en un contexto Y, se reconoce con tal función bajo la intencionalidad colectiva.
Sin embargo conceptos tales como : “montaña” o “ molécula”, existen así nadie tenga pensamiento sobre ello, en el caso de hechos sociales adoptamos una actitud frente a ellos, si organizamos un matrimonio la gente que asiste espera encontrar situaciones que se esperan de un matrimonio, de darse situaciones como que alguien juegue fútbol encima del pastel, no quiere decir que no sea un matrimonio si no que algo raro ocurrió, para que sea en realidad un partido de fútbol deben saber los asistentes que se trata de tal , tener la intención colectiva de ello.
Uno de los rasgos más importantes de los hechos institucionales es que un gran número de ellos -de ningún modo todos- pueden ser creados mediante expresiones performativas explícitas. Las expresiones performativas son miembros de la clase de actos de habla que Searle llama «declaraciones».tales como oraciones: “se aplaza la reunión” indica que el hecho institucional se da en el momento en que se da el acto de habla, o : “ lo nombro comandante”, tiene la fuerza de convertirse en acción de inmediato y modificar una realidad social, por supuesto teniendo en cuenta el agente que realiza la expresión performativa.
Se debe decir por esto que los hecho brutos tienen primacía sobre los hechos institucionales dado que los primeros son la base de los segundos, para entender algo como: “dinero” lo hago sobre el hecho bruto de que hay cierto papel de colores que capta mi sistema neuroperceptivo, adicional los hechos institucionales no pueden existir aislados, si no solo en relaciones sistemáticas con otros hechos, así por ejemplo para que alguien pueda comprar o vender en una sociedad, se necesita del sistema de intercambio, de una autoridad monetaria, de unos contratos o promesas, de sistemas de precios, etc.
Searle sostiene que las representaciones lingüísticas crean la mayoría si no acaso todos los hechos institucionales, pero el elemento lingüístico parece ser parcialmente constitutivo del hecho. Con frecuencia leemos, por ejemplo, que ciertas colonias de hormigas tienen esclavas, o que las colmenas de abejas tienen reinas Creo que esas maneras de hablar son metáforas inofensivas, sobre todo en lo atinente a los llamados «insectos sociales», pero no hay que perder de vista que para que una comunidad tenga literalmente esclavos o reinas, los participantes deberían estar en posesión del aparato necesario para representar algo así como una reina o una esclava. El mero comportarse de cierto modo, estando el comportamiento construido en términos de meros movimientos corporales, no es suficiente para que una comunidad tenga una reina o tenga esclavas. Debería darse, además el matrimonio, es la imposición colectiva de función a entidades que -a diferencia de las palancas, las banquetas y los automóviles- no pueden cumplir las funciones merced a su mera estructura física. En algunos casos, el papel-moneda, por ejemplo, eso ocurre porque la estructura solo está incidentalmente relacionada con la función; en otros, los conductores con permiso, por ejemplo, porque no estamos dispuestos a permitir que la gente cumpla la función de conducir a menos que hayan sido autorizados para ello.
Para entender la construcción de hechos institucionales es fundamental comprender la noción de status, este elemento actúa como imposición colectiva de función, donde a partir de un hecho bruto como : “ hay un pedazo de metal en forma cilíndrica”, le asignamos una función de estatus para que sea visto como un destornillador, así que bajo el acuerdo colectivo este es un destornillador, así La forma de la asignación de la nueva función de status puede representarse con la fórmula «X cuenta cómo Y en C». Esa fórmula nos proporciona una herramienta poderosa para entender la forma de la creación del nuevo hecho institucional, porque la fórmula de la