El dopaje en el deporte ruso hace referencia principalmente al sistema institucionalizado que suministró sustancias dopantes a sus atletas para diversas competiciones deportivas internacionales y encubrió los resultados de las pruebas antidopaje implementadas por varias federaciones deportivas e instituciones de control.
Hay que hacer especial mención al periodo entre 2011 y 2015 recopilado en el informe McLaren. Lo relatado en el informe provocó entre otras sanciones, que los atletas rusos perdieran un total de 43 medallas olímpicas por infracciones de dopaje, convirtiendo a Rusia en el país con mayor número de tales descalificaciones, cuatro veces más que el segundo y con más de un tercio del total mundial. Entre 2011 a 2015, más de mil competidores rusos en diversos deportes, incluidos deportes de verano, invierno y paralímpicos, se beneficiaron del encubrimiento de positivos.
Debido a este escándalo de dopaje generalizado, incluyendo un intento de sabotear investigaciones en curso mediante la manipulación de datos informáticos, en 2019, la Agencia Mundial Antidopaje suspendió a Rusia de presentarse con su nombre, bandera e himno a cualquier gran competición internacional durante un periodo de cuatro años. El Tribunal de Arbitraje Deportivo, al revisar la apelación de Rusia de su caso ante la AMA, redujo la suspensión a dos años. Esta suspensión supone que los deportistas rusos deben presentarse a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (verano) y a los de Pekín 2022 (invierno) bajo la candidatura independiente «Comité Olímpico (o Paralímpico) Ruso».
Antecedentes thumb|Ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú Según el periodista británico Andrew Jennings, un coronel de la KGB declaró que los oficiales de la agencia se habían presentado como autoridades antidopaje del Comité Olímpico Internacional para socavar las pruebas de dopaje y que los atletas soviéticos habían sido "rescatados con [estos] tremendos esfuerzos". Sobre el tema de los Juegos Olímpicos de 1980 en Moscú, un estudio australiano de 1989 decía: "Difícilmente hay un ganador de medalla en los Juegos de Moscú, ciertamente no es un ganador de medalla de oro, que no está en un tipo de droga u otro: generalmente varios tipos. Los Juegos de Moscú bien podrían haber sido llamados los Juegos de los Químicos".
Documentos obtenidos en 2016 revelaron los planes de la Unión Soviética para un sistema de dopaje en atletismo en preparación para los Juegos Olímpicos de 1984 en Los Ángeles. Con fecha anterior a la decisión del país de boicotear los Juegos, el documento detallaba las operaciones existentes de esteroides del programa, junto con sugerencias para mejoras adicionales. La comunicación, dirigida a la administración de atletismo de la Unión Soviética, fue preparada por el Dr. Serguéi Portugálov del Instituto de Cultura Física. Portugálov también fue una de las principales figuras involucradas en la implementación del programa ruso de dopaje antes de los Juegos Olímpicos de 2016.
Al revisar 7289 muestras de sangre de 2737 deportistas, extraídas entre 2001 y 2009, un informe encontró que el número de muestras sospechosas del "País A" sobrepasó notablemente a otros países. Uno de los autores dijo que el país A era Rusia.
En octubre de 2009, el secretario general de la IAAF Pierre Weiss le escribió al presidente de la Federación Panrusa de Atletismo Valentín Balajnichov que las muestras de sangre de los atletas rusos "registraban algunos de los valores más altos jamás vistos desde que la IAAF comenzó a probar" y que las pruebas de los Campeonatos Mundiales de 2009 "sugieren fuertemente un abuso sistemático de sangre dopaje o productos relacionados con EPO".
El escándalo En 2010, un empleado de la Agencia Antidopaje Rusa (RUSADA), Vitali Stepánov, comenzó a enviar información a la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) alegando que RUSADA estaba permitiendo el dopaje sistémico en el atletismo. Dijo que envió 200 correos electrónicos y 50 cartas en tres años. En diciembre de 2012, Daria Pischálnikova envió un correo electrónico a la WADA con detalles sobre un supuesto programa estatal de dopaje en Rusia. Según The New York Times, el correo electrónico llegó a tres altos funcionarios de la WADA, pero la agencia decidió no abrir una consulta y en su lugar envió su correo electrónico a los funcionarios de deportes rusos. En abril de 2013, fue vetada por la Federación Rusa de Atletismo durante diez años, y sus resultados de mayo de 2012 fueron anulados, lo que significa que estaba en camino de perder su medalla olímpica. Su prohibición por la Federación Rusa de Atletismo fue probablemente en represalia. El periodista británico Nick Harris dijo que contactó al Comité Olímpico Internacional con denuncias sobre el laboratorio de Grigori Ródchenkov en Moscú a principios de julio de 2013.
thumb|Yulia Stepánova. Estambul, 2012
Según Stepánov, "Incluso en la WADA había personas que no querían esta historia", pero dijo que una persona de la organización lo relacionó con la televisora alemana ARD. El investigador jefe de la WADA, Jack Robertson, creía que la organización era reacia a tomar medidas y que la atención de los medios era necesaria, por lo que obtuvo el permiso de David Howman para contactar a un periodista. El periodista contactado, Hajo Seppelt, había informado anteriormente sobre el dopaje en Alemania Oriental y otros países. En diciembre de 2014, ARD emitió el documental de Seppelt - Geheimsache Doping: Wie Russland seine Sieger macht (El secreto del dopaje: cómo Rusia crea sus campeones) . El documental argumenta la participación del estado ruso en el dopaje sistemático, que describió como "del estilo de Alemania Oriental". En el documental, Stepánov y su esposa, Yulia Stepánova, alegaron que los oficiales de atletismo rusos suministraron sustancias prohibidas a cambio del 5% de las ganancias de un atleta y falsificaron pruebas junto con los oficiales de control de dopaje. Según las acusaciones, el Dr. Serguéi Portugálov, quien también está acusado de organizar el dopaje patrocinado por el estado desde principios de los años 80 en la Unión Soviética, participó en el sistema ruso.
A consecuencia del documental, WADA inició una investigación cuyos resultados fueron publicados el 9 de noviembre de 2015 en una conferencia de prensa celebrada en Ginebra, Suiza, encabezada por el canadiense Dick Pound. Como resultado de la investigación, WADA recomendó a la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), la suspensión de la Federación Rusa de Atletismo de toda competición internacional de Atletismo —incluyendo los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016— debido a que el país euroasiático, no cumple con los protocolos establecidos por el Código mundial Antidopaje. En ese mismo mes, la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF) suspendió indefinidamente a Rusia de los eventos mundiales de atletismo. La agencia antidopaje del Reino Unido asistió más tarde a la WADA con pruebas en Rusia. En junio de 2016, informaron que no podían llevar a cabo su trabajo por completo y notaron intimidación por agentes armados del Servicio Federal de Seguridad (FSB). Después de que un exdirector de laboratorio ruso hizo acusaciones sobre los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi, WADA encargó una investigación independiente dirigida por Richard McLaren. La investigación de McLaren encontró pruebas contundentes, concluyendo en un informe publicado en julio de 2016, según el cual el Ministerio de Deportes y el FSB habían operado un "sistema de seguridad dirigido por el estado" usando una "metodología de desaparición de pruebas positivas" (DPM) de "al menos entre finales de 2011 y agosto de 2015 ".
Consecuencias thumb
En respuesta a estos hallazgos, WADA anunció que RUSADA (agencia antidopaje rusa) debería considerarse no conforme con el Código Mundial Antidopaje y recomendó que se prohibiera a Rusia competir en las Olimpiadas de 2016. El Comité Olímpico Internacional (COI) rechazó la recomendación, indicando que el COI y las federaciones internacionales de cada deporte tomarían decisiones según la base individual de cada deportista. Un día antes de la ceremonia de apertura, se autorizó a 278 atletas a competir bajo la bandera rusa, mientras que 111 fueron eliminados por dopaje.
A diferencia del COI, el Comité Paralímpico Internacional votó unánimemente para prohibir la participación rusa en los Juegos Paralímpicos de 2016 y suspendió al Comité Paralímpico Ruso, después de haber encontrado evidencia de que el DPM también estaba en funcionamiento en los Juegos Paralímpicos de Invierno de 2014.
En noviembre de 2017, la comisión disciplinaria del COI escribió que "el esquema de intercambio de muestras fue uno de los peores golpes contra la integridad y la reputación de los Juegos Olímpicos". El 5 de diciembre de 2017, el COI decidió prohibir a Rusia la participación en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018 y suspender al Comité Olímpico Ruso. Los deportistas rusos pueden participar bajo la bandera olímpica si son aprobados por un panel que contará con representantes del COI, la Agencia Mundial Antidopaje y la Unidad de Deporte Libre de Dopaje de la Asociación Global de Federaciones Deportivas Internacionales. El 28 de febrero de 2018, el COI levantó la suspensión al comité olímpico ruso, a pesar de que 2 integrantes de la delegación de "Atletas Olímpicos de Rusia" dieron positivo en dopaje: el jugador de curling Alexandr Krushelnitski y la piloto de bobsleigh Nadezhda Serguéieva.¡Otro caso de dopaje ruso! La suspensión fue levantada al no hallarse más casos de dopaje en la delegación.
En septiembre de 2018, WADA votó por unanimidad para readmitir a la Agencia Antidopaje de Rusia, en contra de los deseos de numerosas agencias nacionales antidopaje de todo el mundo. El abogado del denunciante Grigori Rodchenkov lo calificó como "la mayor traición contra atletas limpios en la historia olímpica", mientras que el jefe de la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos, Travis Tygart, dijo que la decisión es "desconcertante e inexplicable" y un "golpe devastador para los deportistas limpios del mundo". La decisión recibió tantas críticas que el jefe de WADA, Craig Reedie, tuvo que defender públicamente la decisión, ya que fue blanco de críticas.
WADA había impuesto a Rusia un plazo estricto para entregar los datos de su laboratorio de Moscú antes del 31 de diciembre, un plazo que no se cumplió. Hubo llamados para que el comité de revisión de cumplimiento de WADA se reuniera de inmediato para considerar sus próximos pasos. Sin embargo, decidieron reunirse el 14 de enero de 2019, lo que causó enojo entre la comunidad internacional con 16 organismos nacionales antidopaje que pidieron la suspensión de Rusia una vez más. El presidente de WADA, Dick Pound, describió la reacción a su decisión como un "linchamiento".
WADA finalmente obtuvo acceso completo al laboratorio de Moscú el 10 de enero de 2019, 10 días después de la fecha límite inicial. El presidente de WADA lo describió como un "gran avance para el deporte limpio" y dijo que ahora estaban comenzando su segunda fase de autenticación y revisión de los datos que se habían recopilado para asegurarse de que no se hubieran comprometido y para construir casos sólidos contra deportistas rusos que podrían haberse dopado. WADA finalmente logró recuperar 2262 muestras del laboratorio de Moscú. A pesar de no cumplir con la fecha límite, RUSADA aún se consideraba conforme y no fue castigada.