El Museo de Arte Popular José Hernández integra la red de museos públicos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Su objetivo es coleccionar, investigar, preservar, exhibir y promover el arte popular argentino en sus diferentes variantes. Su colección está conformada por piezas de diversas especialidades y oficios artesanales (platería, textiles, cuero, madera, etc.) tradicionales y contemporáneas. Su misión es jerarquizar el arte popular y las artesanías como patrimonio identitario y promocionar la actividad de las artesanas y artesanos, valorarlos como creadores culturales y destacar su creatividad, el talento, la habilidad manual y el respeto al oficio.

Las colecciones Están integradas por piezas de origen rural y urbano realizadas por artesanas y artesanos criollos, indígenas, inmigrantes europeos que formaron parte de la vida cotidiana de distintos grupos y sectores sociales. El museo actualiza permanentemente sus colecciones y es así como se han incorporado objetos de artesanas y artesanos contemporáneos que siguen los estilos tradicionales o realizan innovaciones dentro de las nuevas tendencias.

Sus especialidades artesanales comprenden orfebrería, tejido, alfarería, cuero, madera, asta y hueso, calabaza, imaginería, máscaras, instrumentos musicales, vidrio, etc. aunque la materia prima no es siempre el criterio taxonómico con que la definen los propios artesanos. Hay además otras colecciones que no son estrictamente artesanales, sino que tienen un proceso industrial en la composición de su materia prima como las manualidades y otras expresiones del arte popular como los trajes del carnaval correntino y las tablas del filete porteño respectivamente. izquierda|miniaturadeimagen|Carlos G. Daws y Ernesta Mezzadra en su casa-museo La colección se fue conformando a partir de los objetos criollos que pertenecieron a Félix Bunge, el donante de la casa. Consistían en ponchos realizados por las mujeres de la etnia mapuche, cuchillos criollos, sables, armas de fuego y algunos aperos del caballo. Luego se fue incrementando con patrimonio heredado de otros museos - como la colección de imaginería - y adquisiciones hechas por el estado. La compra más importante fue la realizada en el año 1949 a los herederos de Carlos G. Daws (1870-1947) un tradicionalista que había reunido en su Museo Tradicional Gauchesco una importante colección criolla.

Más adelante se agregaron artesanías provenientes de compras efectuadas en viajes de estudio patrocinados para tal fin por el museo a las provincias del interior del país, especialmente al Noroeste argentino (NOA).

En el año 2000 se incorporaron las piezas que había pertenecido al Centro de Promoción Artesanal (CEPAR), un área destinada a jerarquizar el oficio y valorar el trabajo de artesanas y artesanos creada en 1980.

Otra colección muy importante es la conformada con piezas creadas por Hermógenes Cayo, artista plástico, artesano imaginero, tejedor y arquitecto espontáneo que vivió en la Puna sobre cuya vida Jorge Prelorán realizó la documental “Hemógenes Cayo, un imaginero de la Puna (1969)”. La adquisición se realizó en el año 2001 con un subsidio del Fondo Nacional de las Artes y dinero reunido por la Asociación de Amigos del Museo MAP.

En 2004 se comenzó a conformar la colección de artesanías contemporáneas con piezas adquiridas a artesanas y artesanos premiados por Bienal de Artesanías de Buenos Aires organizada por el museo conjuntamente con la Comisión de Preservación del Patrimonio Histórico Cultural de la Ciudad de Buenos Aires que depende de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El arte popular y las artesanías El concepto de arte popular no tiene un significado único puesto que ha sido usado en distintos momentos para nombrar expresiones culturales producidas por un determinado segmento social - las clases populares, el pueblo - como un arte menor en oposición al arte culto producido por las elites. Esta idea fue revisada y las distintas gestiones del museo adoptaron puntos de vista que cuestionaron estos supuestos.

En la década de 1940 el Museo de Motivos Populares Argentinos José Hernández se interesa por salvaguardar las manifestaciones culturales a las que considera arte popular en un doble sentido: industria cultural y manifestación artística por un lado y supervivencias de las tradiciones criollas y los pueblos originarios por el otro. El objetivo que se propone es preservarlas antes de que desaparezcan o se transformen en productos típicos de consumo turístico, lo que, según esta perspectiva, les restaba valor. En la década del 60, gracias a la contribución de Augusto Raúl Cortazar en el Fondo Nacional de las Artes y sus estudios en el campo del folklore, las artesanías son consideradas parte del patrimonio nacional y se las entiende como cultura folk, ligadas a un pasado hispano criollo.

Recién en los años 80 las artesanías comenzaron a ser comprendidas como bienes simbólicos ligados a la economía de mercado. El antropólogo argentino Néstor García Canclini cuestiona la visión de los estudios del folklore, aporta una mirada amplia de lo popular y lo sitúa en las condiciones industriales de producción, circulación y consumo bajo las cuales se organiza en nuestros días la cultura. El artículo citado puede ser consultado en el siguiente enlace

Una propuesta para pensar el tema de la artesanía y tratar de lograr consensos en cuanto a la terminología y conceptos la entiende como:

un objeto producido manualmente con el auxilio de herramientas de baja complejidad tecnológica. que lleva un grado alto de transformación de la materia prima con los saberes de un oficio. es utilitario y posee ciertas características estéticas. tiene un valor cultural reconocido y aceptado dentro de un grupo social.

y enuncia sus distintas modalidades: miniaturadeimagen|Poncho chiriguano confeccionado en telar vertical, siglo XIX. Colección del MAP José Hernández.|izquierda

Artesanía indígena Involucra saberes y prácticas de comunidades étnicas relativamente cerradas con la finalidad de producir objetos útiles, rituales o estéticos para satisfacer necesidades culturales relacionadas con la vida cotidiana, la religión etc. miniaturadeimagen|Fiador de plata, . Colección del MAP José Hernández

Artesanía tradicional Contiene en su producción técnicas que provienen de la fusión de distintas culturas americanas, africanas y europeas. Artesanas y artesanos dominan todo el proceso de producción y estos saberes se trasmiten de generación en generación como expresión fundamental de la identidad de la comunidad.

Artesanía contemporánea izquierda|miniaturadeimagen|Stephen the chicken bank. Colección del MAP José Hernández Implica la producción de objetos útiles y estéticos a partir de una revalorización de los oficios. En su confección se sincretizan elementos técnicos y formales provenientes de otros contextos socioculturales que incluyen tecnología moderna y aplicación de principios estéticos de tendencia universal o académica. Artesanas y artesanos buscan destacarse en la creatividad y originalidad de su producción. Por lo general se desarrolla en centros urbanos.

La artesanía contemporánea o urbana se diferencia de la artesanía tradicional porque presenta una mayor variedad de técnicas originales, se confecciona con materiales diversos que pueden ser industriales o provenir de deshechos, su formato puede seguir la moda y los diseños responden a la inspiración artística individual de quienes los producen.

La neoartesanía Innovación que contiene elementos de la artesanía tradicional y contemporánea o urbana con el campo del diseño y la tecnología, incluye el cuidado del medio ambiente e implica una modalidad de trabajo colaborativo entre artesanos, comunidades de artesanos, diseñadores, técnicos y otros profesionales.

Lo que caracteriza a este tipo de producción no es exclusivamente el diseño, el formato, la técnica o el material por sí mismos sino la fusión de estos elementos de formas novedosas. miniaturadeimagen|Mate neoartesanal de la colección del MAP José Hernández La neoartesanía es una tendencia que propone un diálogo entre tradición, innovación, pasado, presente, lo local y lo global.

En noviembre de 2021 el MAP José Hernández reabrió sus salas al público con una muestra sobre neoartesanía y registró las ideas que productores y productoras convocados tienen sobre ellas. Además de las técnicas y materias primas artesanales destacaron algunos componentes vinculados a experimentación morfológica y/o tipología híbrida, técnicas contemporáneas, fusión de materiales, materias primas tradicionales y contemporáneas, nuevas tecnologías y materiales novedosos.

Estas modalidades no deben entenderse como categorías rígidas. La mayoría de las y los especialistas consultados entienden que las clasificaciones son un producto social históricamente determinado. En algunos casos la categoría tradicional también incluye a las artesanías indígenas y la neoartesanía no siempre se reconoce como una modalidad especial sino que se la sitúa dentro de las producciones innovadoras de las artesanías contemporáneas.

Un ejemplo del acompañamiento de los nuevos fenómenos en el campo artesanal es el cambio de nombre del programa MATRA (Mercado de Artesanías Tradicionales Argentinas) del Ministerio de Cultura de la Nación que tiene como objetivo promover y promocionar las artesanías y el arte popular. Fue suplantado por MATRIA (Mercado de Artesanías Tradicionales e Innovadoras Argentinas) para ampliar el concepto, hacerlo más flexible y dar lugar a nuevas expresiones dentro del campo artesanal.

Galería

Biblioteca y archivo La biblioteca del Museo de Arte Popular José Hernández está conformada por una colección especializada en folklore, artesanías, arte popular, literatura gauchesca y nativista, antropología y patrimonio cultural siendo en su tipo una de las más importantes del país.

Su fondo está compuesto por más de 14.500 ejemplares y alberga libros, revistas, folletos, periódicos, catálogos y una colección de más 3.000 discos de vinilo de música folklórica correspondiente a la que fuera la colección de Miguel Franco, el animador y locutor radial del programa "Un alto en la huella".

El archivo contiene los fondos documentales de Félix Bunge, Carlos G. Daws, José Roberto del Río, Miguel Franco y los manuscritos originales de Vida de Anastasio el Pollo, Vida de Aniceto el Gallo más otros documentos de Manuel Mujica Láinez.

En el sitio web del museo es posible acceder a publicaciones de la biblioteca que se pueden descargar en forma gratuita

Galería

Historia izquierda|miniaturadeimagen|296x296px|Félix (iz.)y su padre Federico Bunge (der.) El edificio donde está emplazado el museo era la residencia porteña de Félix Bunge (1894 -1935), un empresario miembro de la elite terrateniente quien la incluyó en su testamento a favor de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires para que sea destinada a la creación de un museo tradicionalista, movimiento del cual formaba parte.

La casa es un petit hotel de estilo ecléctico obra del italiano Pierino Piccaluga. Fue construida entre fines del y principios del y está conformada por dos cuerpos separados por un jardín interno. Presenta un estilo afrancesado característico del elegante y residencial barrio de Palermo Chico que resulta visible en los arcos de los grandes ventanales.

miniaturadeimagen|Félix Bunge con su perro dogo En su diseño también conviven elementos de la arquitectura italiana como los balaustres de la terraza y ventanas. En sus orígenes se trataba de una casa de descanso rodeada de un extenso terreno cercado con jardines.

El edificio principal consta de subsuelo, planta baja y primer piso.

Desde 1934 sufrió diversas modificaciones con el objeto de colocarla en la línea municipal. La fachada original contaba con una amplia escalinata y reja frontal que fueron eliminadas con el ensanche de la Av. Alvear.

Los comienzos