Nuestro hombre en La Habana es una novela policial escrita por el novelista británico Graham Greene en 1958,Este artículo ha sido escrito teniendo como referencia principal el Ebook de Kindle indicado en la sección Bibliografía utilizada. Cinco novelas trae los siguientes títulos: Brighton rock, El agente confidencial, El tercer hombre, El americano tranquilo y Nuestro hombre en La Habana. El prólogo es de Justo Navarro. Los copyright son: Brighton Rock - Verdant S.A. 1938 Traducción: Juan Lladó Bausill The Confident Agent - Verdant S.A. 1939 Traducción: Alberto Coscarelli, 2012. The Third Man - Verdant S.A. 1950 Traducción: Antonio Padilla, 2012. The Quiet American - Verdant S.A. 1955 Traducción Alberto Coscarelli, 2012. Our Man in Havana - Verdant S.A. 1958 Traducción Marisa Martínez. La novela está ambientada en Cuba de fines de la década de los años 50, en plena guerra fría y poco antes de la revolución castrista, que ya se adivina.
El protagonista es James, Jim, Wormold, representante de Phastkleaners en Cuba, vendedor de aspiradoras, abandonado por su esposa y que sólo desea tener una vida tranquila con su hija adolescente de dieciséis años y cuya única preocupación es tener el dinero suficiente para pagarle todos sus caprichos y llevarla algún día de regreso a Inglaterra.
Esta novela en parte es una crítica al servicio secreto británico por la ineptitud y la poca profesionalidad tanto de los mandos medios como de los jefes de la organización. Greene durante muchos años de su vida perteneció a dicho servicio secreto .
En 1995, la Mystery Writers of America la incluyó en su lista de las cien mejores novelas de misterio de todos los tiempos.
Ambientación
Está ambientada en la ciudad de La Habana, Cuba, "en una fecha indeterminada del futuro" como dice Greene en la introducción de la novela. Todavía gobernaba Fulgencio Batista, pero ya había un movimiento guerrillero en el país.
Bajo la influencia estadounidense, la ciudad creció y se enriqueció con numerosos edificios desde la década de 1930, cuando se construyen suntuosos hoteles, casinos y espléndidos clubes nocturnos. Ejemplos notables de estas construcciones son el edificio Focsa, el hotel Habana Hilton y el hotel Nacional.
Por aquel entonces, el dinero de la mafia servía, por lo menos, para embellecer a la ciudad, La Habana se había convertido en la capital del juego y de la corrupción. Una galería de retratos en blanco y negro de personajes de aquella época adornaban los muros del bar del Nacional.
Personajes Listados según van apareciendo en la novela.
Doctor Hasselbacher: Alemán, nacido en Berlín. Canoso. Había sido capitán de ulanos, el kaiser lo había saludado confundiéndolo con un capitán Müller. En Cuba llevaba viviendo treinta años y hacía quince que era amigo de James Wormold.
James Wormold: Cuarenta y cinco años de edad, cara arrugada. Británico. Representante de Phastkleaners, tenía un negocio de venta de aspiradoras. Ateo. Su esposa Mary lo había abandonado por un estadounidense y lo había dejado al cuidado de su hija Milly. Antes de casarse le había prometido que educarían sus hijos en la religión católica. Coleccionaba botellas de licor en miniatura. Fue reclutado por el servicio secreto británico. 59200/5
Henry Hawthorne: Alto y elegante. Traje tropical de muy buena confección. Pertenecía al servicio secreto británico, estaba organizando la red del Caribe. 59200
López: Ayudante de Wormold en la tienda. Impaciente. Mecánico. Nunca pudo pronunciar el apellido Wormold, le decía de todas formas menos la correcta.
Milly - Serafina: Hija de Wormold. Estudiante. Dieciséis años. Hermosa. Pelo color miel pálida. cejas oscuras. Católica.
Jefe de Hawthorne: Jefe del Servicio Secreto Británico. Sede en Londres. Monóculo negro sobre el ojo izquierdo.
Segura: Capitán de la policía de La Habana. Apodado el Cuervo Rojo. Bajo, cara picada y curtida. Insolente. Enamorado de Milly.
Beatriz Severn: Secretaria de Wormold enviada desde Londres. Joven. Ojos color avellana. Pelo castaño. Bellas manos. Separada de Peter.
Rudy: Operador de radio enviado desde Londres. Muy joven, pálido. Dedos teñidos por la nicotina o ácido. Ayudante del cajero.
William Carter B: Traje de tweed. Fumaba en pipa. Representante de Nucleaners Ltda.
Embajador: Embajador británico en La Habana. Alto, Frío. Directo.
Servicio de inteligencia británico en La Habana
Agentes
59200/5 James Wormold. Jefe del servicio. Recibía un sueldo de ciento cincuenta dólares mensuales, más otros ciento cincuenta para gastos justificados.
59200/5/1 López. Ayudante del jefe del servicio. Sueldo de veinticinco pesos mensuales
59200/5/2 Profesor Luis Sánchez. Espionaje económico. No hablaba inglés. Sin sueldo, solo pago de gastos justificados. Canoso. Profesor de educación comparada. Su mujer lo había abandonado.
59200/5/3 Ingeniero Cifuentes. Informes técnicos. Sesenta y cinco años de edad, barrigón. No hablaba inglés. Sin sueldo, solo pago de gastos justificados. Esposa celosa.
59200/5/4 Raúl Domínguez. Piloto de Cubana de Aviación. Borracho. Se le pagaba casi siempre en whisky. Viudo, su esposa murió en la guerra civil española.
59200/5/5 Jefe de Máquinas del Juan Belmonte. Sueldo de setenta y cinco pesos mensuales. Informaba sobre el movimiento sindical en Santiago, Matanzas y Cienfuegos y el creciente descontento en la armada.
59200/5/6 Teresa. Bailarina del Shangai Theatre. Amante del ministro de Defensa y del director de Correos y Telégrafos. Daba detalles sobre sus excentricidades sexuales.
59200/5/7 Rodríguez. Rey de los night clubs. Jefe de camareros del hotel Nacional.
Beatriz. Secretaria enviada desde Londres.
Rudy. Operador de radio enviado desde Londres. Ayudante del cajero.
Argumento Primera parte Hasselbacher y Wormold estaban en el bar Wonder y observaban a un hombre negro que caminaba por la orilla de la acera contando los numerales, era conocido en la plaza Nacional, vendía fotografías pornográficas a los turistas. Hasselbacher le preguntó por Milly, cumpliría diecisiete el diecisiete, Wormold lo invitó para ese día, lo celebrarían en el Nacional. Ambos amigos conversaron sobre las ventajas de la nueva aspiradora Pila Atómica, comparada con la aspiradora Turbo del año pasado. Wormold pensaba que el nombre atómico era un problema. Se despidieron y Wormold llegó a su tienda de la calle Lamparilla. Milly aún no había regresado de la escuela parroquial norteamericana. Había un cliente que vestía muy elegantemente para La Habana, leía un folleto en inglés sobre la aspiradora Pila Atómica. Ignoraba totalmente a López, el ayudante de la tienda. Wormold lo saludó y le preguntó si era inglés de verdad, le gustaba tratar con firmas inglesas. Estaba solo mirando. Le preguntó por su hija, edad, dieciséis. Se despidió y dijo que volvería.
Wormold sabía cuando se acercaba Milly por los silbidos, estos habían comenzado cuando Milly tenía trece años, pero no le preocupaban porque eran respetuosos. Antes de casarse le había prometido a su futura mujer que los hijos serían educados en la religión católica. En Cuba todavía, entre las familias ricas, perduraba la costumbre de las "dueñas" y él pensaba que una dueña acompañaba a Milly a la iglesia y era la que le hacía observar la abstinencia de comer carne los viernes y ayunar en la Cuaresma o asistir a misa los domingos y fiestas de guardar; en casa la llamaban Milly, pero su nombre de pila era Serafina.
Cuando Milly tenía trece años lo habían llamado de la escuela parroquial de las hermanas clarisas, ubicado en el rico suburbio blanco del Vedado porque Milly había prendido fuego a Thomas Earl Parkman hijo. Lo hizo porque él primero le tiró del pelo, afortunadamente otra niña empujó a Earl y lo hizo caer en una fuente con agua. Milly dijo que Earl era protestante, le había echado gasolina en la camisa y le prendió fuego con un fósforo. Las monjas dijeron a Wormold que la paciencia del colegio estaba llegando al límite y le recordaron que seis meses antes Milly hizo circular en la clase de arte un juego de postales de las obras más famosas del mundo, eran todos desnudos. Cuando Wormold le preguntó a Milly por qué le había prendido fuego al muchacho le contestó que la había tentado el diablo. Se confesó. También estaba el problema de fumar a escondidas, admitió que fumaba solo negros.
Los silbidos avisaban que Milly se aproximaba, venía seguida por un empleado que cargaba un paquete tan grande que le tapaba la cara. Wormold subió al apartamento que estaba sobre la tienda y oyó que Milly le decía al empleado que lo dejara ahí y luego sintió que clavaban en la pared. Puntualmente Milly llegó a comer, dio gracias al señor y se persignó y luego le preguntó a su padre si había tenido un buen día. Wormold no se atrevía a tocar el tema de sus compras, sabía que se había gastado su paga mensual hacía dos semanas, le respondió que bien y que Hasselbacher le enviaba saludos y vendría a tomar una copa por su cumpleaños e irían a un club nocturno, al Nacional y ella le respondió dando las gracias y preguntando por qué no al Shanghái. Luego Wormold tocó el tema del regalo de cumpleaños, al principio le respondió que no deseaba nada para terminar pidiéndole que le comprara un caballo que ya tenía visto y lo llevó a su dormitorio y le mostró lo que había comprado, una silla de montar y los aperos para el caballo. Se llamaba Serafina, era de color castaño oscuro y tenía pedigrí. Se la guardaría el capitán Segura, el jefe de policía del Vedado. Al final Wormold cedió y se comprometió a pagar los trescientos pesos que costaba la yegua.
Wormold tenía la ilusión de que algún día tendría el dinero suficiente como para regresar a Inglaterra con Milly y no preocuparse nunca más de cuentas y pagos, pero cuando llegaba a su banco, el American Bank, en Obispo, se desvanecía su ilusión. Esa mañana depositó trescientos cincuenta dólares. No deseaba encontrarse con el doctor Hasselbacher por lo que entró en el Sloppy Joe's en vez del Wonder, este era el centro de reunión de los turistas. Esta vez había pocos pues el régimen del presidente se estaba acercando peligrosamente a su fin, pero se encontró con el cliente que había estado en su tienda y que lo saludó por su nombre ¿cómo lo sabía? Él le respondió que estaba mirando las distintas marcas de whisky que había en el local, dieciocho. Wormold le dijo que no le impresionaba porque él coleccionaba botellas en miniatura y tenía noventa y nueve. El desconocido le manifestó que quería hablar con él en privado, fueron al baño y ahí le dijo que era del servicio secreto británico, que habían investigado a López y no parecía sospechoso, pero sí su amigo Hasselbacher trátelo con cuidado. A todo esto Wormold le preguntó de que se trataba todo esto, él no quería ningún trabajo, el otro le respondió si no era patriota, que ellos necesitaban tener a nuestro hombre en La Habana, le dijo que su nombre era Hawthorne y que estaba organizando la red del Caribe. A todo esto Wormold no sabía que pensar. Hawthorne le entregó la llave de su apartamento en el Sevilla-Biltmore, habitación 510 y salieron separados del baño.
En la esquina de Virtudes,Wormold se encontró con el doctor Hasselbacher que estaba en el Wonder se saludaron y este le expresó que le tenía un regalo, eran dos botellitas de whisky en miniatura, se las había encargado a un paciente y le dijo que tenían que encontrar un boleto de lotería, el veintisiete y cuarenta y tres, la avispa y el pollo. Wormold le manifestó que tenía un compromiso; no importaba y fueron al mercado a buscar el número. La lotería del gobierno era semanal y fuente de corrupción. A las once de la noche encontraron un billete que satisfizo al doctor Hasselbacher Mi cita es el Sevilla-Biltmore, dijo Wormold y al poco de caminar llegaron al bar del hotel, Hasselbacher iba bastante borracho. Wormold se despidió pero Hasselbacher lo siguió hasta que logró escabullirse de él y entró en la habitación 501 (¿510?)