La iglesia de San Francisco es un templo católico ubicado en el municipio andaluz de Fuente Obejuna, en la provincia de Córdoba (España). Formó parte del antiguo convento de San Francisco de Fuente Obejuna, y está situada en la calle Maestra de Fuente Obejuna y a la altura de la esquina de la calle del Santo Cristo.

Historia El primitivo convento de San Francisco (1475-1594) 220px|thumb|Escudo del obispo Alonso Manrique. Está documentado que en 1475 ya habían llegado a Fuente Obejuna varios frailes franciscanos de la antigua Provincia de los Ángeles, y Manuel Gahete Jurado aseguró que con toda seguridad estuvieron presentes en la célebre revuelta que en 1476 los mellarienses protagonizaron contra Fernán Gómez de Guzmán, comendador mayor de la Orden de Calatrava, ya que en el pasaje de la Crónica de Enrique IV donde se narró esa sublevación, y como advirtió Gahete Jurado, se mencionó que un fraile franciscano intentó dar sepultura al cadáver del defenestrado comendador:

Pero a pesar de lo anterior, otros autores afirmaron erróneamente que los orígenes del convento están vinculados con la imperiosa necesidad que los pobladores de los cortijos y aldeas de los alrededores de Fuente Obejuna, como indicó Manuel Rivera Mateos, tenían en el de asistencia espiritual, ya que tras el célebre asesinato en 1476 del comendador Fernán Gómez de Guzmán, numerosos habitantes de Fuente Obejuna intentaron escapar, como señaló fray Andrés de Guadalupe en su Historia de la Santa Provincia de los Ángeles, de los «rigores» de la justicia de los Reyes Católicos y se refugiaron en las montañas de Sierra Morena, donde no disponían ni de iglesias para el culto ni podían recibir los sacramentos.

Fray Andrés de Guadalupe también consignó que, debido a la necesidad extrema de esos refugiados, los frailes de San María de los Ángeles los atendieron espiritualmente con «singular» caridad y sufriendo por ello grandes penalidades, aunque sin reparar en todo ello por el «bien de sus almas». Y gracias a los consejos y predicaciones de esos frailes, los que habían abandonado Fuente Obejuna volvieron a acudir a esta para «cumplir con la Iglesia» y para que sus hijos recibieran el sacramento del Bautismo. Y el mismo autor indicó que todos esos refugiados llegaron a poblar en la década de 1570 y durante el pontificado en Córdoba de fray Bernardo de Fresneda, treinta y siete «cortijuelos» en los que fueron edificando iglesias según sus posibilidades y gracias a las «instancias y diligencias» de dicho prelado, que precisamente era un fraile franciscano.327px|thumb|Vista general de la aldea de Posadilla. (Provincia de Córdoba).

El promotor de la fundación del primitivo convento de los franciscanos fue el prelado Alonso Manrique, obispo de Córdoba, ya que este deseaba ampliar, según fray Andrés de Guadalupe, la Provincia de los Ángeles de la Orden de los franciscanos y al mismo tiempo estaba profundamente preocupado por el bien espiritual de los habitantes de Fuente Obejuna y de todos aquellos que vivían en pequeñas aldeas junto a esta población. Y el prelado cordobés, que conocía las excelencias espirituales de los franciscanos y su «vida ejemplar», inició las negociaciones para fundarlo con el provincial de la custodia de la Santa Provincia de los Ángeles en España, fray Francisco de los Ángeles Quiñones, aunque según Luis María Ramírez de las Casas-Deza, y como advirtieron los autores del Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba, fue el obispo quien «excitó» o animó a fray Francisco para que el convento fuera fundado.

Juana de Cárdenas, que era señora de la Puebla del Maestre e hija de Alonso de Cárdenas, maestre de la Orden de Santiago, y también viuda de Pedro Portocarrero, que fue señor de Moguer y de Villanueva del Fresno, se interesó por el proyecto de la fundación y ayudó a financiar su construcción, por lo que Rivera Mateos le atribuyó el título de «fundadora» del convento. Sin embargo, fray Andrés de Guadalupe y otros autores aseguraron que esta dama se comprometió a costear por entero la fundación del mismo.Fray Andrés de Guadalupe afirmó que Juana de Cárdenas ya era viuda de Pedro Portocarrero, que fue señor de Moguer y de Villanueva del Fresno, cuando se comprometió a financiar por entero la fundación de un convento de franciscanos en Fuente Obejuna. Y también indicó que esta dama, que destacaba por sus virtudes cristianas y por sus obras de caridad, intentó imitar a Teresa Enríquez, que era la esposa de su tío Gutierre de Cárdenas, y fue la fundadora del convento de San Jerónimo de Cazalla de la Sierra. Cfr. Guadalupe (1662), p. 160.

En aquella época el obispo Alonso Manrique debía viajar a Italia y a Flandes acompañando al emperador Carlos I de España, pero antes de abandonar España, y según afirmó fray Andrés de Guadalupe, escribió una carta al ya mencionado fray Francisco de los Ángeles en la que le comunicó sus deseos de fundar un convento en Fuente Obejuna y le solicitó que apoyase esa iniciativa. Y el mencionado obispo le escribió otra carta al provisor general del obispado de Córdoba, Pedro Ponce de León, para que agilizara los trámites de la fundación y la llevara a cabo lo antes posible, por lo que este último, al llegar a Fuente Obejuna mientras realizaba una visita por la diócesis, y tras haber recibido la correspondiente autorización del obispo el 5 de marzo de 1520, que el prelado había concedido hallándose en Aquisgrán, otorgó la licencia para que el convento fuera fundado el día 12 de octubre de ese mismo año.

El lugar elegido para edificar el nuevo convento, cuya construcción comenzó en 1520 o en 1525 según otros autores, estaba situado a las afueras de Fuente Obejuna y en un paraje conocido en la actualidad como Huerta de Perrengue, que está, según Rivera Mateos, a «unos 500 pasos» al noroeste del municipio, aunque los autores del mencionado Catálogo afirmaron que era el propio convento el que estaba situado a 500 pasos de un arroyo, y otros que estaba a 2000 pasos de Fuente Obejuna, aunque fray Andrés de Guadalupe, por su parte, afirmó que el nuevo convento se hallaba a unos 500 pasos de la localidad, cerca de un arroyo y junto a un pequeño «monte de encinas».Rivera Mateos aseguró que en el siglo XX fueron hallados en la Huerta de Perrengue algunos restos del antiguo convento que casi de inmediato fueron «ocultados», como algunas vasijas, los cimientos del edificio y restos de sus solerías. Cfr. Rivera Mateos (1987), p. 59. 243px|thumb|Imagen de Nuestra Señora de la Esperanza en el retablo mayor de la iglesia de San Francisco.

Por deseo de Juana de Cárdenas, la «fundadora» del convento, este fue colocado bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza, que es la que aún conserva en la actualidad, según Rivera Mateos, aunque dicha dama también cedió al nuevo convento mellariense numerosos ornamentos y algunos vasos sagrados para el culto y planeó conceder algunas rentas perpetuas al mismo para que pudiera mantenerse, aunque los superiores de la Provincia de los Ángeles no lo admitieron por desear que los frailes vivieran pobremente según el estilo evangélico y como habían hecho hasta entonces «en otras fundaciones». Y fray Andrés de Guadalupe añadió que todo ello se hizo según la «estrecha pobreza» a que estaba sujeta la Provincia de los Ángeles de la Orden franciscana.

Cuando el convento estuvo edificado por completo, pasó a ser, en palabras de fray Andrés de Guadalupe, el «mejor adorno que tenia la villa» de Fuente Obejuna, ya que no sólo destacaba el complejo conventual, sino también su huerta y las ermitas «fundadas en el monte de encinas», que hacían su vista «agradable» y propiciaba, en palabras de dicho autor, la «recreación religiosa» de los que lo contemplaban. Y el mismo historiador añadió que los señores de la Puebla del Maestre fueron los «especiales» y más destacados bienhechores del convento mellariense en esa época y que los frailes del convento los consideraban sus patronos y celebraban tanto por Juana de Cárdenas como por sus sucesores continuamente «sufragios y oraciones», aunque también los hacían por los vecinos de Fuente Obejuna y de sus aldeas, ya que estos siempre profesaron un gran afecto a los frailes y les concedieron también generosas limosnas, añadiendo fray Andrés de Guadalupe que:

El nuevo convento de San Francisco (1594-1835) 242px|thumb|Portada del lado de la Epístola de la iglesia de San Francisco. Los frailes franciscanos sólo permanecieron en su primitivo convento de Fuente Obejuna durante 74 años, ya que hacia 1594 o con total seguridad en ese año, como indican la mayoría de los autores, se trasladaron al edificio actual cuando este acabó de edificarse sobre unos terrenos que habían sido propiedad de María Fernández y Castillejo y Miguel y Tomás Caballero y Donorio.También afirmó Rivera Mateos que la familia Velarde-Morillo de Fuente Obejuna conservaba en su poder en la década de 1980 un documento procedente del antiguo convento de San Francisco en el que se describía minuciosamente el traslado de los frailes desde su convento a las afueras de Fuente Obejuna al situado en el interior de dicho municipio en el año 1595. Cfr. Rivera Mateos (1987), p. 59. Y Gahete Jurado añadió que el complejo traslado desde las afueras de la población al interior de la misma, que se llevó a cabo fundamentalmente por la humedad e insalubridad presentes en el primitivo convento, se prolongó durante más de 70 o 75 «largos años», aunque pudo realizarse al fin por la mediación del padre Juan del Hierro y de otros destacados franciscanos, según indicó dicho autor, y también del alcalde de Fuente Obejuna, Juan de Cuenca, y del concejo de la localidad y de sus habitantes.

En el todo el complejo conventual fue profundamente reformado y ampliado, y en la segunda mitad de dicha centuria, como señaló el regidor Caballero Villamediana en un libro que escribió en esa época sobre la historia de Fuente Obejuna, el convento era suficientemente amplio como para acoger a ochenta frailes, aunque los superiores del mismo redujeron esa cifra «a la mitad» y en 1781 ya solamente debía haber unos cuarenta. Y conviene señalar que en este convento de Nuestra Señora de la Esperanza llegaron a impartirse estudios de teología moral y de filosofía y desde el año 1752 también de Artes y Teología, contando además el complejo conventual con una espaciosa enfermería, dos claustros, varios patios, celdas para los frailes y algunas oficinas, que en buena parte han llegado hasta nuestros días, aunque lo más destacable de todo el convento desde el punto de vista artístico y arquitectónico era la iglesia y su camarín.

Gahete Jurado señaló que el complejo conventual fue muy lentamente perdiendo sus funciones, pero los frailes franciscanos ocuparon el edificio hasta el año 1835, en que fueron expulsados a consecuencia de la Desamortización de Mendizábal, aunque conviene señalar que en 1847, y según consignó Pascual Madoz en el tomo VIII de su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, la iglesia de San Francisco seguía abierta al culto y era atendida por un capellán nombrado por el obispo de Córdoba.

Restauración del convento y guerra civil española (1898-1939) 242px|thumb|Fachada de la iglesia del Convento de la Presentación de María de Fuente Obejuna.