260px|thumb|Retablo de la capilla del Sagrario. La capilla del Sagrario de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Fuente Obejuna, conocida también como capilla de la Encarnación, está situada junto a la capilla mayor y en la nave del Evangelio de ese templo, siendo la más destacada de esa nave y la segunda en importancia del templo por detrás de la capilla mayor.

Historia y descripción Es de planta cuadrada, está cubierta por una bóveda de crucería, y fue fundada por el eclesiástico Antón Ruiz de Morales,Está documentado, como afirmaron los autores del Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba, que el eclesiástico Antón Ruiz de Morales estudió en la ciudad de Salamanca, a cuya catedral legó una destacada colección de manuscritos, y que fue profesor en dicha ciudad hasta el año 1476. Pero en septiembre de 1482 fue nombrado inquisidor de Córdoba y en 1489, siete años después, fue nombrado chantre de la catedral cordobesa. Cfr. Ortiz Juárez et al (1986), p. 102. que era natural de Fuente Obejuna y también chantre de la catedral de Córdoba y doctor en Decretos, con el propósito de que sirviera como lugar de enterramiento para sí mismo.

Antón Ruiz de Morales otorgó testamento en 1503, y en él expresó su deseo de que su cadáver recibiera sepultura ante la capilla de la Cena de la Mezquita-catedral de Córdoba,Juan Gómez Bravo afirmó en el tomo I de su Catálogo de los obispos de Córdoba y breve noticia histórica de su Iglesia catedral y obispado que el chantre Antón Ruiz de Morales destinó en su testamento la cuarta parte de sus bienes a la fundación de dos capellanías que deberían ser atendidas por «eclesiásticos virtuosos» y sabios nombrados por los alcaldes a propuesta del deán y del cabildo catedralicio de Córdoba, que serían los coladores de esas capellanías según lo dispuesto en la bula que el fundador de las mismas había obtenido del papa Alejandro VI. Cfr. Gómez Bravo (1778), p. 390. aunque también ordenó que en caso de que su deseo no fuera cumplido por el cabildo catedralicio mencionado sus restos descansaran en la capilla que había construido en la iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Fuente Obejuna, declarando al mismo tiempo y específicamente en el testamento que había sido construida por él.330px|thumb|Vista general de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo de Fuente Obejuna y de su retablo mayor.

Pascual Madoz, Luis María Ramírez de las Casas-Deza y Rafael Ramírez de Arellano afirmaron que en esta capilla estuvo colocada una lápida con el epitafio del mencionado eclesiástico que contenía la siguiente inscripción:

Sin embargo, el doctor Antón Ruiz de Morales falleció en 1503 y fue sepultado en la Mezquita-catedral de Córdoba, donde el cabildo catedralicio cordobés celebraba ciertas memorias por su alma, y su tumba, como ya advirtió Pascual Madoz, se encuentra delante de la reja de la capilla del Santísimo Sacramento o de la Cena de dicho templo, que es el lugar en el que el eclesiástico había manifestado su deseo de ser enterrado.

Rivera Mateos afirmó que si se considera que el doctor Morales no llegó a ser chantre de la catedral cordobesa hasta el año 1489, y que falleció en 1503, puede afirmarse que esta capilla debió ser edificada entre esos años, pero los autores del Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba aseguraron que debió ser construida en algún momento comprendido entre los años 1494, que fue cuando se terminó de construir la iglesia de Nuestra Señora del Castillo, y 1503, año en que el chantre otorgó testamento y falleció. Gómez Bravo afirmó en el que la capilla era «muy decente», y en la crestería del remate de la reja que cierra la capilla está colocado el escudo de armas del chantre Antón Ruiz de Morales, que consiste en un blasón terciado por una barra de sable y un moral sobre campo de plata en los tercios superior e inferior.

En el , según consignó Pascual Madoz en el tomo VIII de su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, esta capilla estaba bajo la advocación de la Encarnación y en ella se hallaba el sagrario de la iglesia. Y en la década de 1950, siendo párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo Miguel Castillejo Gorráiz, que posteriormente llegaría a ser prelado de honor de Su Santidad y presidente de Cajasur, se hicieron numerosas reformas en esta capilla y en su retablo.

Retablo de la capilla Autoría 335px|thumb|Imagen de San Pedro Apóstol en la capilla del Sagrario y colocada junto al retablo. Algunos autores lo llaman el retablo de la Encarnación, debido a la tabla colocada en su centro que escenifica ese misterio, y afirman que fue realizado por los maestros Antón Pérez y Bartolomé Ruiz, ya que en el Archivo de Protocolos de Córdoba fue descubierto un documento, fechado el 19 de mayo de 1531, en el que se mencionaba que el obispo de Córdoba, fray Juan Álvarez de Toledo, encargó la realización de un retablo para esta iglesia de Fuente Obejuna. Y aunque los datos de dicho contrato son ambiguos y poco clarificadores, sí consta que los encargados de realizar la obra fueron los artistas mencionados anteriormente, y esta hipotética atribución quedaría confirmada en parte si se tiene en cuenta que en el templo no hay ningún otro retablo con pinturas de esa época ni que cumpla los requisitos prefijados en el mencionado contrato a excepción de este, y que en las pinturas que lo componen es posible advertir, según algunos autores, que fueron realizadas por dos artistas diferentes, ya que las del banco difieren de las del resto.Juan Miguel Larios, como señaló Rivera Mateos, y basándose en el testamento otorgado por el chantre Antón Ruiz de Morales, afirmó que el retablo debió ser realizado antes del año 1504. Y el historiador Diego Angulo Íñiguez, por su parte, llamó «maestro de Fuente Obejuna» al autor del retablo y afirmó que tal vez sus pinturas estuvieran relacionadas con unos lienzos que representan a San Cosme y San Damián y que se hallan en el Museo del Prado y fueron atribuidos por un historiador al pintor Fernando del Rincón. Pero tanto Chandler R. Post como Diego Angulo afirmaron que en este retablo no se aprecia la presencia de dos artistas diferentes, y el primero de ellos aseguró que los términos del contrato de 1531 son muy vagos y que Bartolomé Ruiz no intervendría en el retablo, aunque Rivera Mateos insistió en que probablemente fuera realizado por este último y por Antón Pérez. Cfr. Rivera Mateos (1987), p. 38. Pero también conviene señalar que en el mencionado contrato no figura el nombre del chantre Antón Ruiz de Morales, fundador de la capilla del Sagrario, y que Diego Angulo afirmó que el Bartolomé Ruiz que esculpió una Piedad conservada en el Museo de Lisboa no debe confundirse con el supuesto coautor de este retablo. Cfr. Ortiz Juárez et al (1986), pp. 52 y 103.

Sin embargo, los autores del Catálogo artístico y monumental de la provincia de Córdoba concedieron poca credibilidad a ese contrato de mayo de 1531,El mencionado contrato fue otorgado en Córdoba ante el escribano Juan de Azuaga el día 19 de mayo de 1531, y en él se especificaba que el pintor Andrés Pérez, que era vecino de Fuente Obejuna, cedería la tercera parte de la ejecución de un retablo destinado a dicha localidad, y por el que debía cobrar una suma de 150.000 maravedís, al también pintor Bartolomé Ruiz. Cfr. Ortiz Juárez et al (1986), pp. 52 y 103. y otros autores afirmaron que todo el retablo es obra del que denominaron «maestro de Fuente Obejuna».

El pintor Antón Pérez, supuesto coautor del retablo, nació en 1508 en Fuente Obejuna, era hijo del también pintor Gonzalo Vázquez, y hay constancia de que, aunque también practicó el arte de la escultura, desde su juventud aprendió el oficio de pintor en un «ambiente cordobés» prerrenacentista, como señaló Rivera Mateos, aunque en esa época todavía eran frecuentes en el medio pictórico los elementos hispanoflamencos y los tardogóticos. Y el otro hipotético coautor del retablo, Bartolomé Ruiz, nació en Córdoba a finales del y fue hijo y discípulo del también pintor Bartolomé Ruiz de Espinosa, aunque conviene señalar que en el contrato de mayo de 1531 mencionado anteriormente, el obispo Juan Álvarez de Toledo quedó obligado a pagar a Antón Pérez la suma de 150.000 maravedís por su realización, aunque este último se comprometió a su vez a dejar la ejecución de la tercera parte de la obra, que según algunos autores sería el banco, a Bartolomé Ruiz, que recibiría por ello la suma de 50.000 maravedís y que desde su juventud disfrutó de un cierto reconocimiento en el mundo artístico cordobés. Sin embargo, parece que Antón Pérez «se reservó» para sí la ejecución de las molduras que enmarcan el retablo y los cinco lienzos de los dos cuerpos superiores, lo que explicaría las diferencias estilísticas entre esos elementos observadas por algunos autores.

Descripción 248px|thumb|Cuerpo superior o remate del retablo de la capilla del Sagrario. Algunos autores advirtieron la enorme y apasionante dificultad que supone el intentar ordenar los elementos de este retablo según su orden primitivo. Además, es de planta rectilínea y de traza arquitectónica muy sencilla, ya que sólo está compuesta por unos desgados baquetones o molduras que terminan en unos pináculos y guardapolvos de un depurado estilo gótico.

Según algunos autores debió ser realizado a mediados del o en el primer tercio de dicha centuria, según otros, aunque Madoz afirmó que sus pinturas datan del , y actualmente está formado por siete óleos sobre tabla y un grupo escultórico repartidos en tres órdenes y otras tantas calles. En el centro del cuerpo superior del retablo, que es el lugar de máximo honor, hay una escultura de estilo flamenco que representa a la Asunción, y esta última está circundada por seis imágenes de angelitos que portan instrumentos musicales y que aparecen volando en torno a la Virgen. Y de la nube sobre la que descansa la esta última «sale otro angelito», en palabras de Rivera Mateos, que aparece enarbolando el escudo de las cinco llagas de la Orden de los franciscanos, fundada por San Francisco de Asís. Y Chandler Rathfon Post, basándose en las escenas y detalles de este conjunto de la parte superior del retablo, vinculó esta obra con la iconografía generalmente propia de la Inmaculada Concepción.

En el centro del retablo está colocado un lienzo que representa la Anunciación de la Virgen y que presenta algunas similitudes, según Rivera Mateos, con la Anunciación con santos y donantes, que fue pintada por Pedro de Córdoba y se conserva en la Mezquita-catedral de dicha ciudad. Y en lo referente a las molduras de madera que enmarcan todo este retablo, el mismo autor afirmó que:

En la parte izquierda del retablo, y comenzando desde arriba, hay dos lienzos que representan el Nacimiento de la Virgen y la Presentación de Jesús en el Templo, y en la parte derecha, y empezando también por la parte superior, hay dos cuadros que muestran la Purificación de la Virgen y la Adoración del Niño Jesús, aunque conviene señalar que en la tabla de la Purificación se han resumido tres escenas bíblicas: el reconocimiento de Cristo como Mesías por el anciano Simeón, la Purificación de María y la Presentación de Jesús en el Templo. Y en el banco o parte inferior del retablo se encuentran unas tablas que representan, y comenzando por la izquierda, la Virgen de la Piedad con San Juan, el Amortajamiento de Cristo, y el encuentro de San Joaquín y Santa Ana ante la Puerta dorada, aunque estos tres lienzos no están coronados por doseletes ojivales, son de tamaño superior a las restantes tablas del retablo, y en ellos las figuras aparecen de «medio cuerpo».

Óleos sobre tabla 260px|thumb|Óleo sobre tabla de la Resurrección de Cristo en la capilla del Sagrario.