thumb|right|250px|Joven saudí vistiendo el niqab

Los derechos humanos en Arabia Saudita son un tema de preocupación y controversia. El gobierno saudí, que impone la obediencia de la ley islámica a musulmanes y no musulmanes bajo el dominio absoluto de la Casa de Saud, ha sido acusado y denunciado por diversas organizaciones internacionales y gobiernos por violar los derechos humanos en el país. El régimen autoritario que gobierna el Reino de Arabia Saudí figura sistemáticamente entre "lo peor de lo peor" en la encuesta anual de Freedom House sobre derechos políticos y civiles. El 28 de diciembre de 2020, el Tribunal Penal de Riad condenó a una destacada activista saudí por los derechos de las mujeres a casi dos años de prisión, lo que atrajo de nuevo la atención sobre los abusos contra los derechos humanos en el reino.Worstest 2010. The World's Most Repressive Societies. freedomhouse.org Qorvis MSLGroup, filial estadounidense de la empresa de relaciones públicas Publicis Groupe, lleva más de una década trabajando con el gobierno de Arabia Saudita en medio de sus ejecuciones de manifestantes y opositores políticos para blanquear su historial de abusos contra los derechos humanos.

Tortura La tortura y el maltrato de personas detenidas son hechos comunes, extendidos y generalmente cometidos con impunidad. Según lo informado, la metodología incluye golpes, suspensión por las extremidades y privación del sueño. Según informes, entre las personas sometidas a maltrato se incluyen manifestantes que fueron mantenidos incomunicados durante días o aún semanas, sin que se hubieran formulado cargos en su contra ni fueran sometidos a juicio.

Las fuerzas policiales y las autoridades de inmigración de Arabia Saudita rutinariamente cometen abusos contra personas demoradas o detenidas, especialmente trabajadores de los países del tercer mundo.

Castigos corporales Arabia Saudita es uno de aproximadamente treinta países en el mundo que incluye el castigo físico entre sus penalidades legales.Los 33 países de los cuales existe información de utilización legal del castigo físico son: Afganistán, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Botswana, Brunei, Dominica, Ecuador, Granada, Guayana, Indonesia, (sólo el Estado Aceh), Irán, Lesoto, Malasia, Maldivas, Nigeria, Pakistán, Qatar, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Arabia Saudita, Sierra Leona, Singapur, Somalia, Sudán, Suazilandia, Tanzania, Tonga, Trinidad y Tobago, Tuvalu, Emiratos Árabes Unidos, Yemen y Zimbabue. Ver https://en.wikipedia.org/wiki/Judicial_corporal_punishment (en inglés) Algunos crímenes menores como el “desvío sexual” o la embriaguez son castigados con azotes. En los 2000, se informó sobre mujeres sentenciadas a ser azotadas por causa de adulterio; realmente, las mujeres eran víctimas de violación, pero como no podían probar quienes eran los abusadores, fueron consideradas culpables de cometer adulterio. El número de azotes no está claramente determinado por la ley y varía de acuerdo al criterio de los jueces, oscilando entre decenas de latigazos a varios cientos, generalmente aplicados en un periodo de semanas o meses. En el 2004, el Comité contra la Tortura de Naciones Unidas criticó a Arabia Saudita por las penas corporales llevadas a cabo bajo la Sharia. Los miembros de la delegación saudí respondieron defendiendo sus “tradiciones legales”, mantenidas desde el inicio del Islam, hace 1400 años y rechazaron la interferencia en su sistema jurídico.

Las cortes continúan imponiendo sentencias de azotes como castigo principal o adicional para muchos delitos. Al menos cinco acusados fueron condenados a penas que oscilaban entre 1000 y 2500 latigazos. El castigo tuvo lugar en cárceles.

En el año 2012, el bloguero saudí Raif Badawi fue acusado de apostasía, delito castigado con la pena capital. Luego de varias revisiones, finalmente en el año 2014 la sentencia se fijó en 1000 latigazos y 10 años de prisión. El castigo se aplicaría a lo largo de 20 semanas. La primera serie (50) fue aplicada el 9 de enero de 2015, pero la segunda serie fue aplazada por motivos de problemas médicos. Este caso fue internacionalmente condenado y puso un considerable grado de presión sobre el sistema legal saudí.

En su Informe 2014/2015, Amnistía Internacional dio a conocer los casos del defensor de derechos humanos Mikhlif bin Daham al Shammari y de la trabajadora doméstica filipina Ruth Cosrojas, sobre los cuales también se aplicaron penas de flagelación.

Pena de muerte thumb|300px| Plaza Dira (o Chop Chop Square), Riad. Escenario de ejecuciones públicas. Arabia Saudita impone la pena capital, en algunos casos mediante decapitación. La pena de muerte puede ser impuesta por una amplia gama de delitos incluyendo el asesinato, la violación, el robo a mano armada, el uso reiterado de drogas, la apostasía, el adulterio, la brujería o hechicería y puede ser ejecutada mediante decapitación con una espada, lapidación o fusilamiento, seguido de crucifixión.

En el año 2005 hubo 191 ejecuciones, 38 en el año 2006, 153 en el año 2007 y 102 en el año 2008. Para el año 2015, el informe de Amnistía Internacional habla de “decenas”, sin dar precisiones del número exacto de ejecuciones.

Un portavoz de National Society for Human Rights (Asociación Nacional de Derechos Humanos), una organización financiada por el gobierno saudí, expresó que el número de ejecuciones está aumentando porque los índices de criminalidad están aumentando, que los presos reciben un trato humanitario y que las decapitaciones disuaden a la delincuencia, diciendo “Alá, nuestro creador, conoce mejor lo que es bueno para Su pueblo ... ¿Deberíamos sólo pensar en los criminales y preservar sus derechos y no pensar en los derechos de los otros?”

Algunos casos de condenados a la pena capital llegan al conocimiento de la prensa internacional debido a sus características particulares. En los últimos tiempos, tal es, por ejemplo, el caso del jeque Nimr al Nimr, quien inició una campaña -con un discurso basado en la “no violencia”- solicitando más derechos para la población chiita, fue detenido en el año 2012, acusado de desobediencia, instigación popular, alzamiento armado y apoyar a potencias extranjeras y finalmente sentenciado a muerte en el año 2014. Su sobrino, Ali al-Nimr, fue arrestado en el año 2012 por delitos cometidos en el 2011, cuando solo tenía 17 años de edad. Amnistía Internacional ha realizado una campaña de acción urgente para evitar su ejecución que en estos momentos solo depende de la firma del rey saudí.

Trabajadores migrantes Durante el año 2013, las autoridades saudíes intentaron sin éxito regularizar la situación de trabajadores extranjeros irregulares, con el objeto de mejorar la oferta laboral para los trabajadores saudíes. Finalmente, en noviembre de 2013, iniciaron acciones represivas contra los trabajadores migrantes ilegales. Las autoridades saudíes -en algunos casos, con ayuda de ciudadanos- reunieron a un grupo numeroso de trabajadores ilegales y los sometieron a castigos físicos. En marzo de 2014, desde el Ministerio de Interior, se informó que se habían deportado más de 370.000 trabajadores migrantes irregulares y que más de 18.000 permanecían encarcelados.

Trata de personas Arabia Saudita es el país de destino de víctimas de la trata de personas con propósitos de servidumbre involuntaria o explotación sexual.

Hombres y mujeres de Bangladés, India, Sri Lanka, Nepal, Pakistán, Filipinas, Indonesia, Sudán, Etiopía, Somalia y varios otros países, viajan voluntariamente a Arabia Saudita como empleados domésticos y otros trabajos de bajo nivel de calificación, pero algunos posteriormente enfrentan condiciones laborales de servidumbre cercanas a la esclavitud. Las mujeres, principalmente de países de Asia y África son traficadas hacia Arabia Saudita con fines de explotación sexual; otras son secuestradas y forzadas a ejercer la prostitución luego de haber escapado de empleadores abusivos.

Esclavitud sexual Algunos hombres saudíes también han contraído legalmente "matrimonios temporales" en países como Mauritania, Yemen e Indonesia, como un medio mediante el cual explotar a trabajadoras migrantes. En dichos países, se les hace creer que están contrayendo seriamente matrimonio a niñas de tan solo siete años de edad, pero a su llegada a Arabia Saudita se convierten posteriormente en esclavas sexuales de sus maridos, se ven obligadas a realizar trabajos domésticos y, en algunos casos, son forzadas a ejercer la prostitución.

Muchas mujeres norteamericanas que han contraído matrimonio con ciudadanos saudíes son sujetas a esclavitud, de modo tal que el marido tiene sobre ellas todos los derechos y atribuciones que otorga la “propiedad”. Una vez fuera de su país, estas mujeres no disponen normalmente de las garantías dadas por las leyes o por las decisiones judiciales.

Derechos de las mujeres Las mujeres saudíes enfrentan discriminación en muchos aspectos de su vida, por ejemplo, en el sistema de justicia. Por razones sociales, las mujeres solo representan el 5 % de la fuerza de trabajo en Arabia Saudita,Al-Sharq Al-Awsat (London), 23 de julio de 2006, translated at Public Debate in Saudi Arabia on Employment Opportunities for Women el porcentaje más bajo del mundo.

El trato de las mujeres ha sido caracterizado como “segregación sexual” y "apartheid de género".

La puesta en marcha de una resolución del gobierno que apoyaba la ampliación de oportunidades laborales para las mujeres, encontró resistencias en el propio Ministerio de Trabajo,Al-Watan (Saudi Arabia), 18 de mayo de 2006 translated at Public Debate in Saudi Arabia on Employment Opportunities for Women en la policía religiosa,Al-Watan (Saudi Arabia), 26 de junio de 2006 translated at Public Debate in Saudi Arabia on Employment Opportunities for Women y en la población masculina en general. translated at Public Debate in Saudi Arabia on Employment Opportunities for Women

En muchas partes de Arabia Saudita se cree que el lugar de la mujer es el hogar, cuidando a su esposo y familia, a pesar de lo cual hay algunas mujeres exitosas y alguna de ellas sostienen económicamente a la familia, en lugar del propio marido. Más aún, existe también cierta forma de segregación al interior de los propios hogares, tales como diferentes entradas para hombres y mujeres.

Los derechos de las mujeres son el núcleo de los pedidos de reforma en Arabia Saudita, pedidos que están desafiando el statu quo político del reino. Grupos femeninos locales e internacionales presionan también a los gobiernos en busca de respuestas, aprovechando el hecho de que algunos gobernantes están dispuestos a proyectar una imagen más progresista hacia Occidente.

La presencia en esos grupos de poderosas empresarias -todavía una imagen rara allí- ayuda a que sean escuchadas. Con anterioridad a 2008, a las mujeres no se les permitía entrar en los hoteles o apartamentos amueblados sin un acompañante, carabina o “mahram”.